martes, 13 de octubre de 2026

Un médico rural - Franz Kafka

Título: Un médico rural
Autor: Franz Kafka
 
Páginas: 191
 
Editorial: Acantilado
   
Precio: 16 euros 
 
Año de edición: 2024
 
Creo que de vez en cuando es buena idea volver a los clásicos, a los grandes escritores de siempre, y esta vez he pensado releer algo del archiconocido Franz Kafka. Este pequeño volumen reúne 14 relatos suyos, escritos entre 1916 y 1917 y publicados originalmente en 1920. Están dedicados a su padre y son textos bastante breves, de unas 5 o 6 páginas cada uno, y un epílogo de 98 páginas. Esa proporción de longitud entre el texto original y el comentario puede tomarse como una metáfora de la estructura de los textos de este genial autor: piezas relativamente breves, pero ricos y profundos en significado, como icebergs literarios.
 
La prosa es limpia, cuidada y rítmica. El estilo está muy depurado, las frases son nítidas y claras, pero parecen guardar mil significados ocultos y siempre resultan sugerentes. Estas piezas son extravagantes y originales, fascinantes y un poco absurdas. Nos invitan a quedarnos en ellas tratando de explicarnos a nosotros mismos las resonancias inconscientes que despuntan durante su lectura.
 
El orden de los relatos es el elegido por Kafka: 
  • «El nuevo abogado» es una fábula sobre un letrado llamado Bucéfalo.
  • «Un médico rural» es una historia absurda, surrealista y genial sobre una llamada nocturna a un doctor. Un relato onírico que parece anticipar la enfermedad del autor.
  • «En la galería», un texto expresionista, nos habla de una artista de circo, decrépita y enferma de los pulmones, que se ve obligada a subirse al caballo para hacer volatines.
  • En «Una vieja hoja», un humilde zapatero se muestra muy preocupado porque unos misteriosos nómadas han invadido su ciudad. Una pieza simbólica y metafórica.
  • «Ante la ley» recuerda a los cuentos de Dino Buzzati y a varias de las novelas largas de Kafka. Es la historia de un pobre hombre que intenta en vano entrar en la Ley, un imponente edifico guardado por un amenazador guardián.
  • En «Chacales y árabes», un viajero oye las dos versiones de la eterna rivalidad entre los chacales —¿una metáfora del pueblo judío?— y los árabes.
  • «Una visita a la mina» narra cómo 8 ingenieros bajan y recorren las galerías de una mina. No hace pensar si el autor es un minero de la mente que baja a sus profundidades más oscuras.
  • «El pueblo más cercano» es un apólogo sobre la brevedad de la vida que utiliza la vieja paradoja de Aquiles y la tortuga.
  • En «Un mensaje imperial», el emperador de un imperio extraordinariamente vasto te ha enviado un mensaje desde su lecho de muerte. ¿Te llegará?
  • «La preocupación del padre de familia» es el texto en el que aparece un ser imaginario, el enigmático Odradek, que ha dado lugar a todo tipo de interpretaciones.
  • En «Once hijos», un padre les habla a sus once retoños, cada uno con sus manías y defectos.
  • «Un fratricidio» es la tenebrosa historia de un hombre con un cuchillo que espera a su víctima en la oscuridad de la noche.
  • «Un sueño» es la alucinada narración de un hombre que visita un cementerio y observa cómo un artista trabaja sobre una lápida.
  • Y el último, «Un informe para la academia», el más largo y atractivo, es el discurso de un primate que hace cinco años que ha dejado atrás su condición simiesca y cuenta cómo ha aprendido a dar la mano, fumar, beber, hablar, etc. hasta alcanzar la cultura de un europeo medio. Siniestro y atractivo al mismo tiempo. 
En fin, catorce relatos enigmáticos y fascinantes, hijos de un mundo en el que las personas están sometidas a lógicas impenetrables e implacables que no acaban de entender. Si estas fábulas nos siguen atrapando puede ser porque, como dijo Hannah Arendt, ejercen «una fascinación tan profunda y duradera que, de pronto, una experiencia cualquiera nos revela su sentido» y seguramente también porque, aunque están escritas hace algo más de un siglo, siguen describiendo la esencia de nuestro tiempo. Un libro extraordinario, muy apropiado para una inmersión en el mundo de este escritor inigualable.
  
El epílogo y la traducción del alemán, que me parece impecable, son de Luis Francisco Moreno Claros (Cáceres, 1961), doctor en Filosofía formado en Salamanca, Múnich, Tubinga y Weimar, autor de una larga lista de títulos y especialista en la obra de Stefan Zweig.
 
Franz Kafka (Praga, 1883-1924) fue un escritor de origen judío. Su madre provenía de una buena familia alemana y su padre, que dirigía un negocio textil con quince empleados, siempre fue severo, rígido y muy exigente. Franz era el mayor de seis hermanos y sobre su cabeza cayó todo el peso de una educación muy estricta. 
 
Hablaba checo, alemán y francés. Estudió Derecho, se doctoró en leyes y comenzó a trabajar en compañías de seguros llenas de una burocracia en la que llegó a ser muy competente y de las que extrajo ideas para sus mejores obras. En 1912 escribió «El juicio» en ocho horas y se dio cuenta de que quería ser escritor y cinco años después, en 1917, se le diagnosticó una tuberculosis.

Su frágil salud y el desprecio de su padre marcaron su vida. Era vegetariano y partidario del naturismo; consumía grandes cantidades de leche sin pasteurizar, tenía insomnio y fuertes dolores de cabeza. También, una personalidad compleja y atormentada. Muy inteligente y sensible, tímido, retraído y acomplejado, tenía miedo continuo a ser rechazado. Al morir de una pulmonía, dejó encargado a su amigo y albacea Max Brod que quemase todos sus manuscritos, pero afortunadamente no le hizo caso y los publicó casi todos
 
Franz Kafka
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

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