La maravillosa librería Pérgamo (General Oraá, 24), una de las más antiguas y bonitas de Madrid, cierra sus puertas el próximo 17 de noviembre. ¡Qué disgusto! Fundada en 1946 y salvada hace cuatro años por un inversor anónimo y una pareja de libreros, conservaba la misma estética desde su origen y, al estar cerca del colegio Estudio, fue enseña de la resistencia cultural ante la opresión franquista. Ahora, la presión inmobiliaria ha acabado con ella. El propietario ha decidido no renovar el contrato de alquiler.
Algo parecido le ocurrió a Tipos Infames (San Joaquín, 23), Premio a la Mejor Librería Cultural 2021, que cerró el pasado mes de febrero y a El Aleph (Ferraz, 22), que cerrará el próximo 28 de diciembre.
¿Qué le está pasando a nuestra ciudad? ¿El turismo y la especulación están echando a las librerías, a la cultura, de nuestras calles? Telefónica ha vendido su emblemático edificio de Gran Vía, el primer rascacielos del país, inaugurado en 1930; el Hotel Victoria (1929), el llamado hotel de los toreros, cerró en 2025; el famoso Café Central, santuario madrileño del mejor jazz durante 40 años, tuvo que trasladarse el pasado mes de abril al Ateneo de Madrid, y el honorable Café Gijón, fundado en 1888 y sede de tertulias por las que han pasado varias generaciones de grandes escritores, fue comprado y redefinido —iba a decir vandalizado— por el Grupo Cappuccino en 2025. Apenas si quedan cines, librerías, papelerías y pequeño comercio en nuestros barrios. ¡Qué desastre!
Los actuales libreros de Pérgamo tienen la intención de buscar otro local y abrir un establecimiento con el mismo nombre y filosofía. Pero ya no será lo mismo.
Adiós, Pérgamo, adiós.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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