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viernes, 22 de marzo de 2024

La captura de Macalé - Andrea Camilleri

 

Título: La captura de Macalé                                                                                                 Autor: Andrea Camilleri

Páginas: 251 pág.

Editorial: Salamadra

Precio: 8,39 euros 

Año de edición: 2005

Andrea Camilleri fue el escritor italiano más popular de las últimas décadas. El simpático abuelo de Porto Empedocle escribió un montón de estupendas novelas protagonizadas por el comisario Salvo Montalbano (homenaje a su amigo Vázquez Montalbán). El comisario es un tipo vivaz, escéptico y aficionado a la buena mesa. Meridional de pro, tiene una novia que vive en Génova. Se mueve como pez en el agua en el laberinto siciliano. Las novelas y relatos de Montalbano han hecho las delicias de propios y extraños. Pero Camilleri ha escrito también libros interesantes sin la compañía de Montalbano. Entre ellos, la durísima novela «La captura de Macalé» (2005).

El niño Michelino es hijo del jerarca fascista de un pueblo siciliano. Sus ojuelos se abren a la realidad que le rodea. El pequeño la entiende a su modo. Michelino capta el ambiente fascista en un momento de máxima exaltación imperialista. Las hordas mussolinianas invadieron Abisinia en 1935 con el pretexto de civilizar a las gentes de color. Querían reconstruir el imperio romano. Las calles del pueblo arden de entusiasmo patriótico. Los niños son incorporados a la rugiente masa totalitaria ataviados como pequeños guerreros de opereta: camisa negra, gorrito cuartelero con borla, correajes, cinturones, calaveras, botas y hasta un mosquetón de palo con bayoneta incorporada (sin filo). Disfrazados como espartanos de parvulario, los críos escenifican la gloriosa captura de la ciudad abisinia de Macalé. 

Michelino entiende las cosas de manera un tanto literal, sacándole filo a su bayoneta. Quiere pertenecer a ese mundo de mayores que no se cansa de hablar de guerra, venganza y gloria. La mirada inocente (pero no inofensiva) acabará desencadenando catástrofes sin cuento. Michelino capta en su ingenuidad de qué va el fascismo: irracionalidad, humillación y violencia. Es lo que ve, vive y siente. El despertar a la vida implica guerra porque la vida es lucha. Michelino es un alevín de fascista con seis añitos recién cumplidos. Sabe que los mayores no ven mal eso de matar y morir, al menos de boquilla. Hay que imitar a los mayores para ser un niño modelo. 

Las aventuras de Michelino nos enseñan la realidad de un régimen totalitario: sexo vejatorio, hipocresía santurrona entre los dirigentes, cristianismo convertido en cruzada contra el infiel, una vida cotidiana impregnada de sadismo (los de arriba aplastan a los de abajo y se muestran serviles con sus jefes), consignas sin sentido, personas marginadas porque no han perdido la funesta manía de pensar o el exhibicionismo más mostrenco elevado a artículo de fe. En una palabra: la mentira organizada. Michelino es una víctima de ese mundo grotesco. Su mente infantil, plástica, impresionable y carente de raciocinio, es especialmente vulnerable a los instintos agresivos promovidos por los fascistas. El fascismo tiene algo de infantilismo de pesadilla. Como los niños malos, a menudo es cruel por capricho. Apela a los peores instintos del hombre. Convierte la inocencia en perversidad. 

La novela está escrita con la desenvoltura habitual en Camilleri. La gracia viene por añadidura. La socarronería del maestro siciliano alcanza cotas inigualables. También la indignación: el fascismo italiano tuvo mucho de farsa, cierto, pero su entraña era salvaje. Terminó en tragedia. Los fascistas desencadenaron odios rabiosos que terminaron por destruirlo todo. Camilleri insiste: por debajo de las payasadas y la mala retórica, crecía una hoguera devoradora e incontrolable alimentada por los instintos más primarios. Este no es un libro condescendiente o nostálgico con el fascismo. Lo de Mussolini no fue una opereta, aunque lo pareciera. Fue algo mucho peor: el nihilismo desatado. 

Camilleri pinta con genio a sus personajes. Michelino sueña con ser un guerrero espartano. Sus padres, dos burgueses encantados de ascender socialmente gracias al fascismo, se engañan mutuamente. El profesor particular de Michelino esconde aficiones repugnantes detrás del puritanismo guerrero tan grato a los fascistas. Es la corrupción del régimen personificada. Los maestros se entregan a la desgraciada labor de convertir a los niños en carne de cañón. Los curas son estúpidos o libidinosos. Abundan esos personajes desgarrados, divertidos, gritones y algo sinvergüenzas que tanto le gustan a Camilleri. El espíritu festivo del novelista se manifiesta de manera estupenda a través de las trapisondas de la gente de la calle. El vecindario es la sal de la vida. 

Lean esta novela de Camilleri. Nos lleva a un pasado no tan lejano en donde se creía que la violencia era la piedra de toque de un orden social sano. Aprenderemos que en una dictadura las malas costumbres crecen escondidas como un tumor, hasta corromper las almas. Las víctimas propiciatorias de tanta barbarie empiezan por ser los más inocentes. 

Andrea Camilleri

Andrea Camilleri (1925-2019) fue un escritor italiano nacido en Porto Empedocle, provincia de Agrigento, Sicilia. Camilleri no terminó la carrera de Filosofía y Letras. Hacia 1944 ingresó en el Partido Comunista Italiano. Desde muy joven escribía, ganando diversos galardones. Ingresó en los años 50 en la RAI. En 1958 empezó a trabajar en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma. Fue director teatral y escribió guiones para la televisión.

En 1978 publicó su primera novela, «El curso de las cosas», que pasó desapercibida. La serie de novelas protagonizadas por el comisario Montalbano le convirtió en un fenómeno editorial. Se sucedieron las traducciones, los premios y los homenajes. Camilleri, venerable patriarca de la novela negra europea, falleció en Roma con 93 años.

Publicado por Alberto.

lunes, 28 de marzo de 2022

El cocinero del Alcyon - Andrea Camilleri

 

Título: El cocinero del Alcyon                                                                                            Autor: Andrea Camilleri 

Páginas: 240

Editorial: Salamandra

Precio: 17,10 euros 

Año de edición: 2022

Acaba de salir la entrega número veintisiete de la serie de novelas —sin contar los tres volúmenes de relatos— protagonizadas por el comisario Montalbano, el inefable personaje creado por el siciliano Andrea Camilleri, que tantas buenas tardes de lectura nos ha proporcionado. El protagonista es un cascarrabias muy humano, latino, intuitivo, con tanto corazón y talento como malas pulgas, al que a menudo le puede lo emocional y entonces decide tirar por la calle de en medio saltándose las reglas.

En esta obra, el autor nos ofrece en su primera mitad todos los ingredientes típicos de la serie: un comienzo con pesadilla incluida y un mal despertar del comisario, los avatares de su tormentosa relación con su novia Livia, abundantes delicias de la gastronomía siciliana, el personal de la comisaría —un variado elenco, entrañable y peculiar, que le sigue a ojos cerrados—, píldoras de sabiduría popular de aquellos lares («El que llega tarde, no oye misa ni come carne»), la vida cotidiana en un pequeño puerto de la isla, unos cuantos hechos delictivos y detalles chocantes que se van conectando poco a poco, y un desenlace ingenioso que, en este caso, Camilleri deja que el lector adivine un poco antes que el protagonista.

Pero al llegar a la mitad del libro, el autor da un golpe de timón y plantea una historia de espías a lo James Bond, llena de acción y golpes audaces, que consigue fácilmente la necesaria complicidad del lector, y en la que finalmente, los sicilianos acaban siendo los primeros de la clase frente a los americanos. Llama la atención cómo Camilleri dosifica la información y controla sin que se note lo que le interesa que sepa y adivine el lector en cada momento.

El estilo es muy directo y preciso, se adorna lo justo y toma lo mejor del laconismo propio del género negro estadounidense y de la fertilidad lingüística mediterránea. Los diálogos son muy naturales y eficaces, hacen avanzar la trama rápidamente y se nota que Camilleri atesora una gran experiencia teatral.

Aquí se aprende qué significa ponerse a jugar a «quién pilla un turco se lo queda», los diez mandamientos del FBI, qué ventajas tiene ser un lobo solitario, que a pesar de su edad, Montalbano puede todavía ganarle una partida de póker a un colega americano, que a veces el aspecto determina el destino de un hombre y que las recetas sicilianas son más fáciles de lo que puede parecer a primera vista.

Una novela muy entretenida, que no desmerece frente a las mejores de la serie, a pesar de estar escrita con más de 90 años. Una delicia para los ojos. Es una pena que sea la penúltima obra de la serie, a la que ya solo le falta en español la última y póstuma entrega, titulada Riccardino y publicada en Sicilia en 2020, en la que el comisario discute con el autor y con su versión televisiva. Un curioso y atípico colofón que estamos deseando poder leer.

Volviendo al título que nos ocupa, publicado en Italia en 2019, es una versión extendida y novelada de un guion que escribió Camilleri en 2009 para una película italoamericana que, lamentablemente, no se hizo al final.

Me confieso fan, seguidor, feligrés, creyente, admirador, hooligan, votante, acólito, secuaz y simpatizante de este siciliano genial. Me encanta Camilleri, siento debilidad por sus novelas y no puedo evitarlo. Aun teniendo en cuenta ese sesgo, creo que es un autor muy notable y este libro, en particular, es muy ameno, divertido y se lee con facilidad.

La traducción, correcta y fluida, es del polifacético Carlos Mayor, periodista y profesor, que ha traducido del catalán, inglés, francés e italiano, solo o en compañía de otros, más de 400 títulos.

Otra estupenda entrega de las peripecias de Salvo Montalbano, con todas las cualidades de la serie. Muy recomendable.

Andrea Camilleri (Porto Empedocle, 1925-2019), guionista, director de escena y novelista italiano, es el creador del personaje del comisario Montalbano, llamado así en homenaje a su amigo Manuel Vázquez Montalbán, y autor de la serie de novelas sobre sus casos. Es ya un clásico de la novela negra que, desgraciadamente, nos ha dejado hace dos años, víctima de un ataque al corazón.

Aunque empezó a escribir tarde, casi a los 70 años, ha sido un escritor muy prolífico, que ha dado a luz más de un centenar de novelas. En mi modesta opinión, su producción tiene un nivel medio extraordinario y su escritura está muy influida por la cultura mediterránea y siciliana. Hay quien dice que leer sus libros le quita la depresión, quien asegura que de Camilleri le gustan hasta los andares, quien quiere declarar sus libros droga adictiva... despierta las reacciones más variadas y fervorosas. Es uno de los autores más reseñados en este blog desde sus inicios y uno de mis escritores favoritos.

Divertido, compasivo, socarrón, irónico, lúcido, inteligente, culto, amante del buen comer, fumador compulsivo, muy profesional y algo cascarrabias, ha sido el autor más leído en Italia estos últimos años, allí ha vendido 18 millones de ejemplares, y uno de los más leídos en Europa.

Andrea Camilleri

Publicado por Antonio F. Rodríguez.