viernes, 12 de junio de 2026

Kafka en la orilla - Haruki Murakami

Título: Kafka en la orilla
Autor: Harkui Murakami
 
Páginas: 584
 
Editorial: Tusquets
  
Precio: 12,30 euros 
 
Año de edición: 2006

Con Haruki Murakami hay disparidad de opiniones, quizá inevitables cuando se trata de un escritor de éxito rotundo, vendido en todos los idiomas y paseado como el último gran representante de la literatura posmoderna (ahora que lo moderno y hasta lo posmoderno se han quedado irremediablemente antiguos). Y es que el novelista japonés tiene una capacidad indudable para reflejar el absurdo, la fragmentación, el aislamiento y hasta el misterio de las sociedades contemporáneas.

Posee también un saludable sentido del humor que se mueve entre Groucho Marx y Kurt Vonnegut. En sus libros ocurren cosas imposibles dentro de un orden delirante que va desvelándose a sus perplejos protagonistas. El lector se contagia de esta misma perplejidad, pero sigue adelante, porque Murakami sabe despertar su interés. Claro que muchos buenos lectores le rechazan como un escritor facilón, falsamente trascendente y a la moda. En mi opinión, es un buen escritor. 

Kafka en la orilla (2006) es una descomunal novela de casi 600 páginas en donde puede decirse que está todo Murakami. El argumento es muy difícil de resumir. En realidad, son varias historias vagamente relacionadas que acaban por encontrarse en el sur de Japón.

El adolescente Kafka Tamura, vecino de Tokio, que todavía no ha cumplido los 15 años, abandona a su padre, un célebre escultor que lo trata con frío distanciamiento. Su madre y su hermana lo abandonaron cuando tenía cuatro años. Como un Holden Caulfield cualquiera, se lanza a la aventura, animado por un espíritu juvenil insólitamente atormentado. Acaba trabajando en una maravillosa biblioteca. Durante tres días vive al borde de un bosque impenetrable. Una extraña noche despierta en un santuario sintoísta. Conoce a la misteriosa señora Saeki y al bondadoso Oshima. Lee mucho (desde autores tradicionales japoneses hasta un libro sobre Eichmann). Tiene una extraña experiencia entre lo sobrenatural y sexual. Una vieja canción titulada Kafka en la orilla encierra un secreto aparentemente impenetrable. 

Otros personajes hacen el mismo viaje (de evidentes resonancias simbólicas) que el joven Kafka Tamura. Murakami es un verdadero maestro a la hora de inventar personajes extravagantes y con una punta de melancolía. El señor Nakata tuvo de niño una curiosa experiencia en un bosque. Quedó inconsciente. Despertó cinco días después. Había perdido la capacidad de leer y escribir. El niño inteligente y prometedor de una ambiciosa familia pasó a ser el «tonto» que hay que esconder por vergüenza cuando llegan las visitas. El señor Nakata vive en una perpetua infancia. Una existencia apagada, modesta y sin pretensiones. Tiene un secreto: es capaz de comunicarse con los gatos. Conoce la lengua gatuna. En el paraíso perdido de la infancia todo lo imposible es posible. También a él una fuerza indescifrable le impulsa en dirección al sur. 

Murakami señala la dirección, pero nada más. El destino, o lo que sea, entrelaza a varias personas dispares. En un momento del pasado sus existencias se cruzaron. Lo desconocido fue el lazo de unión. Pero recuperarlo no es fácil. Cada personaje se mueve por un laberinto como si se tratara de una gallina ciega. Existen pistas, señales y advertencias que se deben desentrañar para seguir adelante y alcanzar el corazón del enigma. Es como la vida: se entiende más o menos lo inmediato, pero más allá de eso está la absoluta incertidumbre acerca del futuro (y del pasado) de cada uno de nosotros. En cierta medida, Kafka en la orilla es una alegoría acerca de los misterios que nos envuelven desde la infancia, que se olvidan con la madurez y que un buen día regresan para maravillarnos (pero la maravilla encierra también el miedo a lo desconocido). 

Caben muchas lecturas de este libro: novela filosófica, de formación, de iniciación a la vida sexual, fábula sobre la pérdida de la inocencia, relato fantástico, historia de fantasmas, metáfora sobre el aislamiento y la soledad o simple divertimento de un autor que confiesa escribir sobre lo que le da la real gana. A escoger. 

Como se ve, Kafka en la orilla no es lo que se dice una novela corriente. Tiene un desarrollo brillante, alterna con habilidad los capítulos, nunca muy largos, en los que cada personaje busca, no encuentra y avanza a ciegas guiado por criaturas entre cómicas y terroríficas (incluyendo un inefable cazador de gatos ataviado al estilo de Johnnie Walker o un diminuto Coronel Sanders dedicado a la prostitución). Del cielo pueden llover caballas, sardinas y sanguijuelas porque sí. La gratuidad del surrealismo. 

Los excelentes diálogos, la fluidez de las historias, el misterio cuidadosamente velado, la apagada tristeza que alterna con situaciones hilarantes o crueles, el sinsentido del mundo, en una palabra, hacen de la novela una mezcla singular de relato iniciático, road movie y manual de especulaciones filosóficas. Tratándose de Murakami, la música juega un papel crucial en el ramillete de historias que parsimoniosamente se van aproximando. En fin, es un libro con encanto, cosa nada fácil de conseguir, si bien se piensa. Recomendable. 

Haruki Murakami

Haruki Murakami (1949) es un escritor japonés nacido en Kioto. Sus padres procedían de familias cultas y eran aficionados a las letras. El joven Murakami devoró literatura occidental y estudió literatura y teatro griegos en la Universidad de Waseda. También trabajó en una tienda de discos y llegó a regentar un club de jazz llamado El gato Pedro. En 1988 alcanzó el éxito con su melancólica novela Tokio Blues. A partir de ahí se han multiplicado las novelas, cuentos y ensayos que le han convertido en el escritor japonés más popular de su generación. Admirado y detestado a partes iguales, Murakami es candidato al Premio Nobel desde hace tiempo. Melómano empedernido, corredor y traductor, sigue publicando a buen ritmo. En la actualidad reside en Tokio

Publicado por Alberto.

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