Título: Amiga mía
Autora: Raquel Congosto
Páginas: 176
Editorial: Blackie Books
Precio: 14 euros
Año de edición: 2025
Estamos de enhorabuena. En nuestro país están proliferando las escritoras españolas, jóvenes y muy interesantes, y algunas de ellas, además de publicar novelas y relatos excelentes, imparten talleres de creatividad literaria con acierto, tanto que ya tenemos una segunda generación de autoras: mujeres formadas en esos talleres, que despuntan con una calidad muy notable.
Ése es el caso de Raquel Congosto, formada en el taller de Bibiana Collado y en el de Margarita García Robayo, que apoyó especialmente la escritura de esta novela. A la autora colombiana, le ofrecieron ser la editora de cuatro libros para una editorial
argentina y uno de los títulos que eligió fue este, aunque aún no estaba completamente escrito. ¿Qué cuál es el tema que trata? Pues el duelo, el duelo por una amiga que se fue, la tristeza y la melancolía que deja, cuando se acaba de pronto, una relación íntima e ilusionada con una amiga con la que se comparte todo o casi todo: vivienda, trabajo, proyectos, experiencia vital, tiempo, risas... Un asunto que no se ha tratado hasta ahora en una novela, al menos que yo sepa, y que Congosto desarrolla con una semnsibilidad y una inteligencia fuera de lo común.
La novela se estructura alrededor de dos voces. Una es la de la autora, que se pregunta por qué, pasados ya seis años, emparejada con Pablo y con una hija, Matilda, aún sigue pensando en su historia con su amiga, si no eran pareja, sino solo amigas. Esa parte está narrada en primera persona, en presente y dirigida a su amiga. La otra, es la de una narradora omnisciente que cuenta en tercera persona y en pasado los años que compartió con ella. La protagonista se convierte en Celia y su amiga, en Marina, cuando la autora decide que lo va a contar todo en forma de novela.
Y así va desgranando la peripecia de dos estudiantes de arquitectura, unidas en el precariado, que luego se convierten en arquitectas, comienzan a compartir piso, gastos, el papeleo de ser autónomas, proyectos y a hablar en plural de un «nosotras». Una bella historia de amor, de una pareja al fin y al cabo («Pero, mira qué más da el sexo, nosotras claro que éramos una pareja. Hoy en día nuestro plural me sigue persiguiendo»), en la que no había relaciones íntimas («¡Ojalá nos hubiésemos gustado!»), pero sí conexión, unión y sintonía. La autora también habla de su relación con su hija, Matilde, y se acuerda de ella a la hora de escribir una de las dedicatorias más bonitas que he leído («Ahora que sabes leer, estas dos palabras son las que más ilusión me hace escribir: para Matilda»).
El estilo es muy natural, sencillo y nada impostado. No se nota y eso es lo mejor que se puede decir de una manera de escribir. Estas páginas están llenas de detalles encantadores y de sentimiento, en un texto que mantiene a buena distancia la sensiblería, el sentimentalismo fácil y el ridículo. Riesgos nada fáciles de evitar en una narración de este tenor. En fin, una novela llena de nostalgia, melancolía y belleza. Un texto claramente inspirado en vivencias personales de la autora, que sabe a autenticidad. Una obra delicada y tierna, sensible y muy original, basada en una idea brillante y en un desarrollo muy habilidoso. Una pequeña gran novela que se lee con sumo placer. Me ha encantado.
Raquel Congosto (Madrid, 1978) es una novelista española. Siempre quiso ser escritora, ya desde pequeña escribía cuentos y los vendía a 25 pesetas, pero como suele pasar, acabó siendo muchas otras cosas, por ejemplo, arquitecta. Su madre dice que vino al mundo con los ojos abiertos, lo que a lo mejor fue un signo precoz de curiosidad. Amiga mía es su primera novela.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


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