jueves, 22 de enero de 2026

De la educación de las damas - Poulain de la Barre

Título: De la educación de las mujeres
Autor: Poulain de la Barre
 
Páginas: 200
 
Editorial: Cátedra
 
Precio: 18,50 euros 
 
Año de edición: 2018
 
Poulain de la Barre es uno de los primeros pensadores, si no el primero, en propugnar la igualdad entre sexos. Un clérigo protofeminista que publicó esta obra anónimamente allá por el 1674, cuando reinaba en Francia Luis XIV, el Rey Sol, y en España, la regente Mariana de Austria, por ser menor de edad su hijo, Carlos II el Hechizado. Por aquel entonces estaban en boga en París los salones literarios, abiertos por damas de talento, en los que se hacían lecturas, se escuchaba música y se organizaban debates formidables, en lo que a veces se trataba el tema de la guerra de los sexos.
 
En ese contexto, un discípulo de Descartes, un sacerdote católico cartesiano hasta la médula curiosa mezcla, defendió con convencimiento la igualdad de talento entre hombres y mujeres, aunque no se atrevió a firmar sus obras y las publicó anónimamente. Y lo hizo a través de libros amenos, interesantes y muy bien argumentados, como éste cuyo título completo es De la educación de las damas para la formación del espíritu en las ciencias y las costumbres.
 
En lugar de redactar un ensayo pesado y difícil de seguir, de la Barre presenta su obra bajo la forma de cinco entretenidos diálogos entre cuatro personajes, cuyo nombre indica su principal cualidad: la talentosa Sofía, la excelente conversadora Eulalia, el honesto y razonable Timandro y el conciliador Estasímaco, bajo el que se oculta el propio autor.
 
En estas chispeantes conversaciones, Estasímaco defiende la igualdad de sexos, Sofía y Eulalia le preguntan, deseosas de aprender,  y Timandro expresa algunas reticencias. Un hábil planteamiento para tratar temas profundos de la manera más amable posible. ¿Cómo se argumentaba en el siglo XVII cuando estaban en pañales, o directamente no existían, la Psicología, la Sociología, el feminismo y las estadísticas? Pues a base de puro razonamiento, lo que resulta especialmente atractivo en este texto. 
 
Aquí se tratan temas como: lo desaconsejable que es forzar a una dama a hacerse religiosa contra su voluntad; una crítica de las preciosas ridículas, damas afectadas que se miran a sí mismas con adoración y a los demás, con desprecio; una diatriba contra los pedantes; un análisis de la utilidad de las ciencias en la vida cotidiana, porque nos liberan de la prevención, el error, la ignorancia y el escrúpulo; por qué los placeres del espíritu son siempre preferibles a los de la carne; que para instruir a las mujeres, lo mejor es formar a damas para que enseñen a otras; un elogio del espíritu crítico; un análisis de en qué se basan las certezas; que una idea no es mejor por haber sido aceptada durante siglos; la importancia de la observación sin prejuicios y de la duda metódica; cómo liberarse de la tiranía de la opinión ajena; que encontrar la verdad no depende exclusivamente de nosotros, ya que también interviene la casualidad; que hay que estar dispuesto a cambiar de idea si es necesario; que la verdadera sabiduría no es no equivocarse, sino hacer lo posible para no errar; un debate sobre las mentiras piadosas; que todas las ciencias están compendiadas en el autoconocimiento; las relaciones entre espíritu y cuerpo; cómo hacer un plan para conocerse a uno mismo; una lista comentada de lecturas para formase, y mil detalles más, todos razonados y argumentados.
 
¿Qué impresiones nos dejan estas conversaciones filosóficas? Pues la primera es la sorprendente actualidad de la mayoría de temas que se abordan y la utilidad de la forma de pensar del autor. La segunda, que la filosofía no se presenta aquí como un juego teórico de salón, sino que se concibe como algo aplicable inmediatamente. Y por último, las dificultades que tiene para encajar la fe en Dios en un discurso tan racional. Pero a la postre, se trata de un libro muy entretenido y de los que enseña a pensar por uno mismo, algo muy sencillo, pero que parece que nos cuesta una barbaridad.
 
Un libro de filosofía muy recomendable, que no ha perdido su frescura, aunque hayan pasado más de tres siglos. Resulta muy interesante ver cómo se pensaba entonces. Ideal para aficionados a la funesta manía de pensar, algo que no está prohibido, pero que siempre está mal visto.
 
La versión española de original en francés es obra de la socióloga Ana Amorós Puente, traductora enigmática y escurridiza, de la que no hemos encontrado información en la red.
 
Portada de la primera edición de 1674 

François Poulain de la Barre (París, 1647-1723) fue un sacerdote católico, escritor y protofeminista. Estamos ante uno de los primeros pensadores que defendía la igualdad entre hombres y mujeres, basándose en la lógica cartesiana. 
 
Nació en una familia burguesa y desde niño su formación se orientó hacia la carrera eclesiástica, por deseo de su padre. A los 19 años obtuvo el título de bachiller en Teología en la Universidad de la Sorbona y empezó el doctorado. Participó en numerosos debates en la universidad y en los salones más selectos, en los que conoció la filosofía cartesiana y la aceptó de buen grado.
 
Se ordenó como sacerdote católico, pero a los 41 años se convirtió al calvinismo, lo que le valió primero el repudio de su familia y luego la persecución. Huyó a Ginebra, donde se instaló, se casó y tuvo dos hijos. Allí paso el resto de su vida dedicado a la enseñanza. 
 
Siempre propugnó la libertad religiosa y la igualdad de hombres y mujeres. Publicó, de forma anónima, a los 26 años De la educación de las damas  (1674) y a los 28,  De la igualdad de los sexos (1676), que causaron un impacto enorme. 
 
Poulain de la Barre

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario