domingo, 29 de agosto de 2021

La izquierda reaccionaria - Elizabeth Duval

 

Elizabeth Duval (Alcalá de Henares, 2000), la brillante autora del ensayo «Después de lo trans», publica unoa artículos penetrantes e inteligentes, dicharacheros y divertidos, como por ejemplo éste, que no tiene desperdicio:

«La izquierda reaccionaria».

Va a publicar próximamente una nueva novela y se ha incorporado al consejo de redacción del periódico ctxt, junto con César Rendueles y Amador F. Savater (el chico de la ética).

Bueno, el artículo es estupendo.

Salud y libros.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

2 comentarios:

  1. Bueno. Habla de la nostalgia de un pasado utópico, todo orden y certezas, orgánico, enfrentando a un presente incierto y caótico y a un futuro que no se ve o se ve todo negro. En realidad, más que de izquierda reaccionaria, cabría hablar de pensamiento reaccionario a secas, mejor que conservador. Los conservadores se adaptan al presente, aunque no les guste, y saben estar a la altura de los tiempos. Saben que cambiar implica conservar todo lo que se pueda para la aventura del futuro. Que cambiar es reformar el pasado como imagen utópica, pero admitiendo que nunca volverá, para dotar de sentido al presente. Para mí, la búsqueda del equilibrio y la seguridad, la actitud existencialmente conservadora, es de todos los hombres, incluso de aquellos que creen estar más a la izquierda. El conservadurismo es antes una actitud universal ante el devenir de la vida, buscar lo sólido cuando todo se desvanece en el aire, que una ideología concreta. Así pues, conservadores los hay de todas las ideologías. Por ejemplo, la gerontocracia de la URSS era un gobierno de abuelos conservadores. Y los presuntamente conservadores EEUU, quienes miraban hacia el futuro, ese que ya es hoy. En fin. La actitud reaccionaria es creer y querer volver atrás, mientras realmente se huye hacia adelante, como decía Antonio Machado.

    A veces se dice que la extrema derecha es reaccionaria. No es del todo cierto. Los derechistas radicales son nacionalistas, exaltan los logros del pasado y se recrean con toda clase de mitos legendarios. Pero también lo hacen los nacionalistas en general y sus hermanos populistas, sin necesidad de ser fascistas. Además, los fascistas se adaptan a los cambios muy bien, y manejan perfectamente la propaganda y la retórica más modernas, para captar una clientela multitudinaria, lo que implica obviamente un análisis inteligente de los miedos y problemas sociales. Cuestión diferente son las soluciones que proponen, siempre horrendas. La nostalgia solo es verdaderamente reaccionaria cuando se quiere eliminar el mundo moderno en nombre de una utopía regresiva que sacraliza una edad de oro situada en el más remoto pasado. Esto, quitando ciertos grupos de fanáticos religiosos, y algún que otro tradicionalista traspapelado, es muy marginal actualmente. Quiero señalar que extremadamente reaccionarios eran los comunistas maoístas camboyanos, los tristemente célebres jemeres rojos, que vaciaron las ciudades en nombre de una utopía agraria y colectivista totalmente antimoderna. Y eran de extrema izquierda.

    El liberalismo secular y moderno ha triunfador completamente con su progreso capitalista. Las posturas revolucionarias y/o reaccionarias son guerrillas irrelevantes.

    Es curioso que un escritor argentino afincado en Barcelona, creo que Horacio Vázquez Rial, ya fallecido, escribió hace bastantes años un ensayo titulado precisamente “La izquierda reaccionaria.” En ese libro, desde posiciones liberal-conservadoras, criticaba acremente la, según él, traición de la izquierda a los valores ilustrados clásicos y su apuesta por el nacionalismo, el etnicismo y el tercermundismo. Para él, la izquierda era reaccionaria porque no admitía de buena gana que el único progreso posible era el liberal y coqueteaba con los enemigos de ese progreso: todo tipo de guerrilleros contra el ogro occidental.

    Vamos, que es una expresión ya usada antes. Supongo que Elizabeth Duval la utiliza para poner a caldo a la vieja guardia del PSOE.

    Ahora, que es normal que en este mundo tan cambiante y agobiante las personas sueñen con otro mundo más estable y tranquilo, más controlable en ese sentido, y en donde todo sea claro, estable y en orden. Claro que este mundo es un sueño o una visión distorsionada del propio pasado. Esta nostalgia “reaccionaria o conservadora” es normal, de todos los hombres y aumenta con la edad.

    Perdón por el rollo, pero es el comentario, demasiado libre en realidad para ser un verdadero comentario, que me suscita el artículo de la Duval.

    Un cordial saludo.

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    1. ¡Guau! Eso sí que es un señor comentario, Pol. Gracias por tus ideas. En cualquier caso, si el texto te ha suscitado tanta reflexión, eso ya es un mérito.
      Gracias.
      Salud y libros.
      Antonio

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