Título: La ley de Herodes
Autor: Jorge Ibargüengoitia
Páginas: 160
Editorial: Barrett
Precio: 17,90 euros
Año de edición: 2025
El personal de la editorial Barret se declara fan incondicional del grupo musical Los Punsetes, es uno de los grupos que mas escuchan mientras trabajan y les encantó el concierto que dieron en Sevilla recientemente. Entonces, se les ocurrió hacerles editores por un libro, es decir, pedirles que les propusieran un título para editarlo, como ya han hecho con Sara Mesa, Sabina Urraca, Mariana Enríquez, Cristina Morales o la música Julieta Venegas.
Así surgió esta edición de La ley de Herodes, un volumen de 11 relatos, aparecido en México en 1967, cuyo título proviene de un dicho mexicano, tan vulgar como conocido: «La ley de Herodes: o te chingas o te jodes». Son 11 piezas divertidas, contundentes y muy cinematográficas, marcad por el genio y la vitalidad de este escritor superdotado que transita con naturalidad por cualquier género que se le ponga por delante. Están escritas con un lenguaje tremendamente directo y a la barbilla del lector, con ironía refinada, mucha retranca y un cierto aire de frustración adolescente. Todos los textos están escritos en primera persona, así que se presentan como supuestos hecho reales de la vida del autor, aunque es de suponer que, aunque tengan a veces cierta base real, están exagerados y deformados para que funcionen como cuentos.
Las dificultades de escribir un guion a tres manos, las humillaciones que conlleva que un mexicano acepte una beca estadounidense, un enamorado que no consigue acostarse con su chica, un romance rocambolesco, las vicisitudes y penalidades de comprarles un terrenito a los jesuitas, el robo de un canario y la historia de tres muertes, las peripecias de un escritor a punto de que le embarguen la casa, una chica que siempre dice sí, pero no o no, pero sí, cómo desenmascarar a un espía de la CIA, las desastrosas peripecias de un joven scout y un extraño noviazgo con una chica que solo salía con casos imposibles. Esos son los temas, sarcásticos, tronchantes y algo surrealistas que animan estos relatos.
El autor penetra las falsas apariencias de la alta sociedad mexicana, las élites intelectuales, y de las ideologías políticas y religiosas, con lo que deja al descubierto sus contradicciones, sus tics y su hipocresía. Desgraciadamente, parece que la crítica realizada sigue vigente y la sociedad mexicana apenas si ha evolucionado en algunos aspectos en los casi 60 años transcurridos. Un libro de cuentos excepcional, escritos sin piedad y con mucho humor, 11 historias ferozmente divertidas, protagonizadas por un narrador siempre insatisfecho emocionalmente,al que todo le sale mal y que no deja títere con cabeza. Un título imprescindible para conocer en profundidad a ese escritor superdotado, siempre interesante, llamado Jorge Ibargüengoitia.
Esta edición incluye un prólogo de Los Punsetes en el que sus integrantes argumentan su decisión y se declaran fervientes admiradores del genio de este autor inimitable.
Jorge Ibargüengoitia, (Guanajuato, México 1928 – Mejorada del Campo, Madrid
1983) fue un escritor mexicano. Siendo pequeño quedó huérfano de padre y
creció entre mujeres, su madre y sus tías, que siempre desearon que se
hiciera ingeniero. Entró en la Facultad de Ingeniería de la UNAM pero no acabó los estudios. Más tarde comenzó los estudios de Filosofía y Letras porque quería ser dramaturgo y recibió las clases de Teoría y Composición Dramática que daba Rodolfo Usigli, al que más tarde hicieran embajador pasando el testigo como docente a Jorge. En los años 50 comenzó a escribir teatro, en 1962 obtuvo el Premio Casa de las Américas. y en 1964 lo volvió a ganar con su primera novela, «Los relámpagos de agosto».
El escritor decide junto a su mujer, la pintora inglesa Joy Laville
quien ilustró las portadas de sus libros que publicó en la editorial Joaquín Mortiz, trasladar su residencia a París para trabajar de manera
intensa en la que sería su séptima novela. Fruto de esta decisión es
reacio a asistir al encuentro de escritores en Bogotá
al que fue invitado. En el último momento decide hacerlo y embarca en
el vuelo 11 de Avianca que se estrella en el Aeropuerto de Barajas en
Madrid el 27 de noviembre de 1983. A la vez desaparece el borrador de su
nueva novela que llevaba consigo.
Está enterrado en el Parque Florencio Antillón, Guanajauto donde una placa reza: «Aquí yace Jorge Ibargüengoitia, en el parque de su tatarabuelo, quien luchó contra los franceses». El Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato otorga anualmente el Premio Nacional de Novela Jorge Ibargüengoitia. Hay también una primera biblioteca pública con su nombre en San Bartolomé, Guanajuato.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


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