sábado, 14 de abril de 2018

De la Vuelta a la Luna


A menudo parece que la vida supera a la ficción, como ocurre en el caso de la vida de Gustaaf Deloor (De Klinge, 1920-2002), ese mocetón que nos sonríe desde la vitalidad de su juventud.

Corrían los años 30, era un ciclista belga profesional que ganó primera edición de la Vuelta Ciclista a España en 1935, cuando el líder vestía de color naranja y los corredores llevaban tubulares en bandolera por si pinchaban. Ganó la Vuelta también al año siguiente, en 1936, manteniendo el liderato durante todas las etapas. Luego vino un parón en esa competición de cuatro años debido a la Guerra Civil Española, durante los cuales Deloor ganó otras pruebas y una etapa del Tour de Francia

La Segunda Guerra Mundial interrumpió su carrera y fué hecho prisionero por los alemanes. Cuando acabó la contienda, emigró a Estados Unidos y empezó a trabajar como mecánico. Pronto destacó por la finura y la calidad de sus trabajos, hasta el punto de que consiguió un puesto de trabajo en una empresa que trabajaba para la NASA.

Ahora viene lo curioso y es que él fué el mecánico principal que produjo y ajustó artesanalmente los 16 motores de propulsión R-4D del módulo auxiliar y el módulo lunar de la misión Apolo XI, la que llevó por primera vez el hombre a la luna.

https://en.wikipedia.org/wiki/R-4D
El motor de propulsión R-4D

Según se decía en su trabajo, no es que Gustaaf fuera un buen mecánico, es que era el mejor. Finalmente vio la llegada de Neil Armstrong a nuestro satélite en su Bélgica natal, durante unas vacaciones en las que fué a ver su hermano, también ciclista.

Un vida curiosísima que relata JuanFran de la Cruz en un libro que acaba de publicarse, titulado «Gustaaf Deloor. De la Tierra a la Luna», que entre otras cosas nos recuerda que en cada gran hazaña suele haber un gran número de personas extraordinarias detrás que la hacen posible haciendo bien su trabajo de manera callada y anónima.

 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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