jueves, 26 de febrero de 2026

Acequia - Amaury Colmenares

Título: Acequia
Autor: Amaury Colmenares
 
Páginas: 296
 
Editorial: Las Afueras
 
Precio: 19,70 euros 
 
Año de edición: 2024
 
Hoy vamos a hablar de una novela en la que la protagonista principal es una ciudad: la bella Cuernavaca, la ciudad de la eterna primavera, como dijo Humboldt. Porque esta obra torrencial, divertida y caleidoscópica está formada por multitud de fragmentos cual piezas de un puzle, párrafos de las más variadas longitudes sobre los aspectos más diversos de la urbe y un buen puñado de sus habitantes. El lector encuentra descripciones del lugar, reflexiones, aforismos, trozos de lo que parecen una multitud de tramas, unos situados en el siglo XIX y otros en un presente cercano, chascarrillos, pasajes históricos, curiosidades y microensayos, formando un mosaico colorido, jocoso y espléndido, que le sume en la más variada de las delicias literarias.
 
La algarabía de porciones de narración va encajando muy poco a poco, como las imágenes de un espejo roto que se recompone, y al final del texto todo se unifica. La troupe de personajes es todo un poema: Carlos Altaflores, rutilante astro de la televisión; Timoteo, el niño perdido en una gruta en 1899; López Moctezuma, que elevó el mentir a los turistas a la categoría de arte; Silvestre Cerezo Vivas, heredero adinerado dedicado a viajar por todo el planeta; el licenciado Aguas, amigo disparatado y telefónico de López; Eugenio J. Cañas, zahorí olvidado injustamente, que dotó a la ciudad de agua corriente; Silvestre Cerezo Vivas, recopilador de historias míticas del origen del mundo; la Perlosqui, millonaria alemana que ha decidido donar una fortuna a una familia cuernavaquense; el Vampirito, experto arquitecto; Valentín López González, cronista de Cuernavaca; Lis Seda y Lau Mundo, propietarias de una editorial contumazmente mentirosa; los abogados del bufete Ahorcado & Paniagua; de Clieu, el aventurero que llevó la primera planta de café a América... solo por mencionar algunos.
 
Esta zarabanda de personajes peculiares y atrabiliaros se enreda en las más divertidas y sorprendentes peripecias. Hay aquí unas campanas que tañen solas, una virgen fragmentaria de la que se van encontrando partes llevadas por el mar al puerto, un laberinto de carreteras en la que los automovilistas se pierden y acaban llegando a un misterioso balneario, una epidemia de piel grisácea, una avalancha de huesos y féretros y mil cosas más.
 
El lenguaje es exuberante, jugoso y colorido, lleno de frases interminables, peculiares y perfectas, de sintaxis niquelada y vocabulario tropical. El verbo de Colmenares sorprende en cada esquina de página, es fluido y natural, barroco y divertido, familiar y rico, una fiesta de palabras suculenta y original, imprevisible. Hay cientos de frases que se podrían citar para ilustrar esta breve reseña. Basten dos para resumir el tono de esta maravillosa obra. La que abre el texto: «Parece que Cuernavaca fue diseñada con trampantojos: ninguna calle es recta, están todas llenas de caprichosas curvas, aunque sean muy discretas, muchas son tan empinadas que de lejos parecen paredes o abruptas caídas al vacío, y esto da la sensación de que las distancias son muy cortas; es habitual que la gente se pierda creyendo que las calles paralelas se conectan mediante las perpendiculares y que al tratar de regresar a una avenida mediante una callejuela, lleguen más bien a otra colonia». Y una sentencia que es un prodigio de sabiduría surrealista«Hay personas flores, hay personas fruto. Ella es más bien una hoja». Aquí se ve la variedad de registros que animan este texto sin par.
 
En fin, una novela fabulosa y total, prodigiosa, un ejemplo de cómo dedicar una obra a una ciudad. Un texto genial y muy divertido, inenarrable y desbordado, con estructura y sentido, un puzle de mil piezas que se arma solo, un laberinto de palabras y literatura, que va de lo local a lo universal, una jerigonza abigarrada que dibuja la historia y geografía de Cuernavaca, la urbe de los mil años, región feliz y templada, la antigua capital tlahuica. Una comedia hilarante, escrita con mordacidad, retranca y fina ironía. Un libro muy recomendable, maravilloso, que después de dos años de su publicación, no ha tenido la resonancia en nuestro país que merece. 
 
Esta novela obtuvo el Premio de Narrativa Hispanoamericana Las Yubartas, otorgado por la Feria de Libro de Nueva York y 10 editoriales independientes.
 
Amaury Colmenares (Ciudad de México, 1986) es un escritor mexicano establecido en CuernavacaLicenciado en Historia y máster en Producción Editorial por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, su novela Grimorio obtuvo el XIV Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano 2019. En 2021 obtuvo una beca del Programa Jóvenes Creadores del SC-SACPC del gobierno de México
 
Ha publicado hasta ahora 5 novelas, varios cuentos infantiles y un buen número de artículos. Ha sido editor de RuinaTropical, revista en línea sobre la ciudad de Cuernavaca. Su obra explora la relación entre la magia, el humor, la ciudad y la literatura. 
  
Amaury Colmenares
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Otoño alemán - Stig Dagerman

Título: Otoño alemán
Autor: Stig Dagerman
 
Páginas: 128
 
Editorial: Pepitas de Calabaza
 
Precio: 16,90 euros 
 
Año de edición: 2021
 
En otoño, de 1946 el diario sueco Expressen envió a Stig Dagerman, un joven de 23 años, como reportero a la Alemania destruida en la guerra, a ese gran cementerio bombardeado en el que malvivía la sombra de una población derrotada física y anímicamente. El panorama era desolador y nadie en la escena internacional se compadecía de las personas que, de buen grado o más o menos obligadas, se habían involucrado en la locura del nazismo.
 
Sin embargo, el autor, un escritor y periodista de sensibilidad anarquista, un existencialista muy observador y despierto, escribió estas lúcidas y penetrantes crónicas de lo que vió y vivió, contradiciendo los tópicos en circulación en aquel momento. Dagerman visitó «un frío y lluvioso infierno en ruinas», se metió en los sótanos con el agua por los tobillos, llenos de humo, miseria y corrientes de aire, oyó a los niños toser, llorar de hambre, tuvo la paciencia de escuchar a todo el mundo, de hablar largo y tendido con la gente de la calle y así pudo escribir esta visión terrorífica de los vencidos que lo han perdido absolutamente todo, hasta la autoestima y la dignidad.
 
Una experiencia muy especial, que le hizo plantearse muchas preguntas, por ejemplo: ¿Todos se merecían aquello realmente? ¿Hasta qué punto la obediencia es un deber universal? ¿Se le puede pedir a cualquiera que se comporte como un héroe? y también ¿Cómo se levanta una sociedad en la que la gente se vende por una chocolatina? Así mismo su particular periplo le permitió obtener conclusiones tan inesperadas como llamativas: «El hambre y la guerra son malos pedagogos», «El que tiene hambre y carece de recursos no se culpa a sí mismo, sino al que puede ayudarle y no lo hace», «El hambre es una forma de trastorno psíquico», «El sufrimiento merecido es tan duro como el inmerecido», «Primero la comida, luego la moral», «Cuando se han agotado todas las formas de consuelo, hay que encontrar otra, por absurda que sea», «Esta es la Alemania de hoy: jugarse la vida por una patata», «¿Por qué deberíamos ayudarles a ustedes los alemanes a ponerse en pie en 3 años cuando pueden hacerlo en 30?», «La derrota no ha abolido las clases en Alemania», «Este Berlín frío, hambriento, sucio, inmoral, de comercio clandestino todavía tiene fuerzas para bromear».  
 
Por otro lado, llaman la atención las facetas de este submundo demencial, mísero y miserable: la ciudad más destrozada era Hamburgo, la gente buscando carbón entre las ruinas, la indiferencia y el cinismo generalizados ante los juicios de Nuremberg y las primeras elecciones libres, la sensación devastadora de estar bajo un marco legal estadounidense, las sesiones de los tribunales de desnacificación, para los que se pagaba entrada, el precio de un testigo judío favorable, el cruel desprecio de los soldados aliados y muchos detalles más hasta completar una visión insólita, directa, realista, bastante objetiva y brutal.
 
El estilo es espléndido, contenido, preciso y objetivo, salpicado de reflexiones inteligentes y oportunas. Un clásico del periodismo literario, un reportaje sobre una realidad que casi nadie quiere mirar, ni entonces ni ahora. Un libro insólito y muy interesante. Una obra extraordinaria.
 
La traducción del sueco ha sido realizada por José María Caba y revisada por Jesús García Rodríguez. 
 
Stig Dagerman (Älvkarleby, Suecia, 1923-1954) fue un escritor y periodista sueco. Hijo de un obrero de una cantera y una telefonista, se mudó a los 11 años a Estocolmo. Militó desde muy joven en la SAS, una organización anarcosindicalista sueca a la que pertenecía su padre. A los 20 años se casó con Anne Marie Götzes, una refugiada alemana, y entre los 21 y 26 años escribió 4 novelas, 4 obras de teatro, un libro de novelas cortas y un gran número de artículos, crónicas y reportajes. 
 
A los 27 años, se separó de su mujer e inició una relación con la actriz sueca Anita Björk, con la que tuvo una hija y se casó a los 30. Al año siguiente se suicidó. A partir de 1996, se concede anualmente un premio literario que lleva su nombre. 
 
Stig Dagerman
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

martes, 24 de febrero de 2026

Leyenda del César Visionario - Francisco Umbral

Título: Leyenda del César Visionario
Autor: Francisco Umbral
 
Páginas: 284
 
Editorial: Amarillo
 
Precio: 20,50 euros 
 
Año de edición: 2026
 
Un buen amigo mío me recomendó hace tiempo este libro, resaltando la habilidad de Umbral para colocar los adjetivos de tres en tres, en tríadas de calificativos ortogonales, pertenecientes a campos semánticos dispares, que van en direcciones completamente distintas e independientes. Y he comprobado que así es, sobre todo en la primera mitad de este libro. Por ejemplo: «Ridruejo es breve, bizarro y lúcido»«La letra de Caudillo es tendida, notarial y segura»«Pedro Sainz Rodríguez es joven, bajo y misacantano», «Daniel Lozoya es un donostiarra grande, divertido y hambriento».
 
Pero más allá de esa facilidad, este hombre despliega un estilo magnífico, un lenguaje florido y elegante, con una cadencia que invita a leer en voz alta, con una capacidad de síntesis envidiable y una densidad de metáforas certeras por página altísima. El verbo de Paco Umbral está lleno de imágenes reveladoras, adjetivos atrevidos, innovaciones, creatividad y sentido. Este hombre es un malabarista del lenguaje que siempre tira con bala y pone en juego un amplio abanico de recursos estilísticos. Del mismo modo que inventa vocablos nuevos pero inteligibles, juega constantemente al contraste de expresiones cultas y vulgares: «Francesillo y la Emilia fornifollan con la devoción y la deportividad de los muy jóvenes, con la unción y la cochinada de los muy jóvenes... ». También me han llamado la atención las enumeraciones interminables y un poco demenciales, que describen toda una atmósfera en frases de dos o tres páginas.
 
¿El tema de la novela? Hablando de lo bien que escribe este autor casi se me había olvidado mencionarlo: una semblanza de Franco durante la guerra civil española. La narración sobre el Generalísimo se alterna con las peripecias y supervivencia de Francesillo, un pobre chico que rechaza la violencia, liga con dos chicas casi sin quererlo y las pasa canutas para no malearse en la contienda. La descripción de aquellos años y del ambiente que se vivía es magistral. Para ilustrarlo bastan unos ejemplos: «En un Burgos salmantino de tedio y plateresco, en una Salamanca burgalesa de plata fría, Francisco Franco Bahamonde, dictador de mesa camilla, merienda chocolate con soconuscos y firma sentencias de muerte», «... los obispos parecen militares disfrazados y los generales también parecen un poco obispos disfrazados... », «Los rojos queman iglesias y éstos queman libros. No sé qué es peor», «Franco nunca hace una cosa por una sola razón», «Se compra pan duro», «Todos los obuses que enviaba contra la Telefónica iban a caer en la glorieta de Bilbao, o sea un poco desorientados. Los madrileños, a quienes la propia muerte torna muy ocurrentes, a la glorieta de Bilbao la llamaban el gua», «Como toda la vida, la terraza de un café es el único sitio desde donde se puede conocer a una muchacha, hasta el alma, con sólo verla pasar». 
 
Una gran novela escrita en 1990, que obtuvo el Premio de la Crítica, rica y jugosa, escrita con un estilo deslumbrante y rigor histórico, en la que se diferencia perfectamente lo que es ficción (la historia de Francesillo) de lo histórico (el fresco del dictador y su entorno). Un libro espléndido, que puede valer muy bien para conocer y empezar a leer a Umbral, un extraordinario articulista, algo olvidado y poco valorado como escritor.
 
Esta edición lleva un prólogo del periodista y escritor barcelonés Víctor Fernández. Hay otra edición que realizó Seix Barral para El Mundo, proponiendo una lista de las mejores cien novelas en castellano del siglo XX, que tiene un prólogo del poeta, traductor y crítico Pere Gimferrer y que se encuentra con facilidad en librerías de lance.
 
Francisco Umbral (Madrid, 1932-2007) fue un periodista y escritor español. Hijo de una relación extramatrimonial de un abogado con su secretaria, el desapego y distanciamiento de sus padres hacia él, marcó su dolorosa sensibilidad. Fue escolarizado tarde, a los 10 años, y no pudo acabar la educación general porque no quería presentar la preceptiva partida de nacimiento y desvelar su origen. Fue desde niño un lector compulsivo y se formó de manera autodidacta.  
 
A los 14 años empezó a trabajar como botones en un banco y a los 26, apadrinado por Miguel Delibes, comenzó a escribir en El Norte de Castilla. Al año siguiente se casó y tuvo un hijo, Francisco, al que llamaban «Pincho», que murió a los seis años de leucemia. A esa pérdida está dedicado su libro más personal y lírico, Mortal y rosa (1975). Desde entonces, se acentuó su carácter envarado, amargo, antipático y distante, que le granjeó más de una enemistad.
 
Tuvo una brillante carrera como articulista, colaboró con una larga lista de periódicos y medios de primera línea y finalmente, estuvo publicando una columna diaria en El Mundo durante 18 años. Publicó algunos relatos, 26 novelas, 20 ensayos, 27 libros de memorias y diarios, 2 volúmenes de poesía y algunos títulos más de género variado. Obtuvo numerosos premios de periodismo, como el Mariano de Cavia y el Mesonero Romanos, el Premio Nadal, el Premio Nacional de las Letras Españolas, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras; y el Premio Cervantes, entre otros.
 
Francisco Umbral
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 23 de febrero de 2026

Cómo desaparecer completamente - Mariana Enríquez

Título: Cómo desaparecer completamente
Autora: Mariana Enríquez
 
Páginas: 200
 
Editorial: Anagrama
 
Precio: 19,90 euros 
 
Año de edición: 2025
 
Esta mujer es una escritora que te puede gustar o no a mí me ocurre lo primero, pero tiene un mundo propio y hay que reconocer que sabe escribir y envolver al lector en su tela de araña para llevarlo luego a su guarida, como una tarántula cazadora. 
 
En esta poderosa novela nos atrapa y sumerge en una familia disfuncional, unos personajes marginados y sin oportunidades, que mantienen entre sí relaciones malsanas e insalvables. Y lo hace desde las primeras frases: «Matías cerró la puerta y subió el volumen de la radio. No soportaba más los gritos de su hermana en la habitación de al lado... ».
 
Y a partir de ahí, seguimos las peripecias de Matías, que odia a su madre, desprecia a su padre que les ha abandonado y no quiere saber nada de su hermana, mutilada y nada fácil de manejar desde un desagradable accidente. Nuestro «héroe» se meterá en un lío fenomenal, en el que se jugará la vida mientras trata de escapar de una realidad bastante fea, que no le ofrece nada. A su alrededor, conoceremos a una galería de personajes averiados, seres estropeados y difíciles, duros y estrafalarios, que conforman un ecosistema de lo más peculiar: el Tigre, la gorda Suárez, Galo y las locas, el Tiburón, Nada la bella, Rafael el camello, el ausente Cristian...
 
Hay algunos argentinismos que salpican el texto, pero que no dificultan la lectura, ya que el significado de la mayoría se adivina por el contexto: remisero (chófer de coche de alquiler), ligustrina (seto), frula (cocaína), curtir (copular), escabio (alcohol), faso (cigarrillo), bardear (insultar). El texto está estructurado en secciones separadas por un espacio en blanco, no hay capítulos y se puede leer en unas cuatro horas cómodamente.
 
El lenguaje es directo y colorido, mantiene un ritmo muy alto y el conjunto resulta duro, impactante y en alguna ocasión, incluso difícil de digerir. Pero si el aguerrido lector aguanta el chaparrón, disfrutará a cambio de una novela espléndida, un esperpento caricaturesco y moderno, que sorprende en cada frase y que tiene una pasmosa habilidad para describir de manera excepcional un ambiente, una atmósfera, el entorno y el barrio de la familia y amigos del protagonista.
 
La historia está contada por un narrador omnisciente muy cercano a Matías, tanto que el texto parece casi un reflejo de lo que piensa, siente y experimenta el chico. No hay un desarrollo lineal de la trama, la escritura es obsesiva, como el pensamiento del protagonista, da vueltas y vueltas sobre un manojo de temas y va explicando las cosas poco a poco, con continuas vueltas adelante y atrás en el tiempo. El ambiente es cutre, lleno de miserias físicas y morales, degradado, con familias deshechas, abusos, drogas, alcohol, indigencia, desgracias y un fondo de violencia. Un culebrón infernal que, asombrosamente, Enríquez sabe transformar en una buena novela con un final abierto. ¿Cómo consigue que esta literatura de lo desagradable y marginal, de la desgracia nos guste y tenga atractivo? No lo sé, pero me ha gustado mucho.
 
Una novela oscura, terrible y bella. Un libro que no dejará indiferente a nadie, que delata a una gran narradora, duro y obsesivo, que me ha encantado y que me atrevo a recomendar sin dudarlo. Porque es una buena novela de verdad. 

Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) es una escritora y periodista argentina. Nació y creció en Lanús, una ciudad del Gran Buenos Aires, entre las historias y las supersticiones de su abuela, natural de Corrientes. Más tarde, su familia se mudó a la ciudad de La Plata, donde estudió Periodismo y Comunicación Social.

Se interesó por el punk y por la literatura de terror, después de leer a los autores estadounidenses del género, especialmente Stephen King y H. P. Lovecraft. A los 19 años, publicó su primera novela, titulada Bajar es lo peor, que se convirtió rápidamente en un superventas y un libro de culto sobre su generación.

A raíz de ese éxito, comenzó a trabajar como periodista, primero como freelance y luego en el diario Página\12 en el que ha llegado a ser subdirectora del suplemento cultural. Mientras, ha continuado escribiendo y publicando. Hasta ahora han aparecido cinco novelas suyas, cinco libros de relatos y otros cinco de ensayo. Forma parte del grupo llamado Nueva Narrativa Argentina y está considerada como una de las escritoras más poderosas de su generación. Es una especialista en el género de terror y ha desarrollado la curiosa costumbre de pasar su tiempo libre en cementerios.

Mariana Enríquez
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.