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lunes, 15 de enero de 2018

Ocnos - Luis Cernuda


Título: Ocnos
Autor: Luis Cernuda

Páginas: 295
 
Editorial: Diputación de Sevilla
 
Precio: 5 euros
 

Año de edición: 2017

Este librito de poemas en prosa, editado con motivo del 90 aniversario de la Generación del 27, reproduce la edición que realizó la Fundación Luis Cernuda de la Diputación de Sevilla en 1993. Siguiendo los deseos del poeta, reúne el contenido de «Ocnos» (1963) y «Variaciones sobre un tema mexicano», de planteamiento y estructura similares, y se completa con dos textos («Marsias»  y «Escrito en el agua») relacionados con «Ocnos»

El título de la obra está tomado del nombre de un personaje simbólico de la mitologia griega, un habitante del Hades que trenza continuamente una cuerda de juncos que va devorando una burra.

Son en total 95 textos cortos, de una o dos páginas la mayoría, de una prosa eufónica, poética y moderna, con ritmo y armonía en cada frase, que van dibujando con maravillosa cadencia un discurso sobre los temas más variados alrededor de dos líneas: algunos episodios de su vida, especialmente la primera infancia  del poeta y pasajes concreos, como su llegada a Nueva York, la vida en México, y sus reflexiones sobre la vida, lo humano y lo divino (el tiempo, el amor, los carritos de helados, la biblioteca, la primavera, Garcilaso, el idioma, los mitos...), en una suerte de enciclopedia anárquica y desordenada.

El lenguaje es florido, de una belleza profunda, con un vocabulario evocador que maneja muy bien las sugerencias que arrastra cada palabra, aunque las cosas de las que habla son en realidad sencillas, el agua, la llegada de la primavera, la música de piano que escuchaba desde muy niño, contadas con un tono lírico e intimista.

Cernuda nos habla de sensaciones, colores, sentimientos, tocando tantos aspectos de su vida que finalmente el libro parece ser casi una especie de manual, guía de usuario o diccionario poético del mundo. La naturaleza ocupa un lugar muy importante, la descripción de las flores, los parques, la vegetación y los árboles, especialmente en «Jardín antiguo», una de las entradas que más me ha gustado.

El poeta reconoce que para él goce de los sentidos, las sensaciones y percepciones del mundo le producen un placer estético mayor que el del intelecto y el del sexo. Por otro lado, este libro contiene ideas muy interesantes y curiosas: «Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza», «¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?» (sobre la lentitud del tiempo en la infancia); «Quien corre allende los mares muda de cielo, pero no de corazón», «Me siento como una naipe de una baraja que se ha perdido» (sobre su exilo); «La cruel nieve, agua muerta y detenida que no fluye» (sobre su extraña aversión a la nieve); «Tu cuerpo escuchaba a la luz»; «Poco o mucho, lo que tú seas, a la soledad se lo debes»; «En tierras anglosajonas las personas no saben reposar (sobre México). 

Una obra deliciosa que puede servir muy bien para dos cosas, adentrarse en el mundo de la poesía de una manera cómoda y fácil, leyendo algunos de estos textos que casi pueden considerarse de divulgación poética, y conocer a un poeta muy notable que pasa un poco desapercibido entre los grandes nombres de su generación, pero que tiene mucha poesía en sus venas.

Luis Cernuda (Sevilla, 1902-1963) fué un poeta español, miembro de la Generación del 27. Hijo de un coronel, tuvo una educación muy rígida. A lo nueve años, con motivo del traslado de los restos de Bécquer, comenzó a leer y escribir poesía.

Estudió Derecho en Sevillla y Pedro Salinas, uno de su profesores, le ayudó a publicar sus versos. Conoció a Juan Ramón Jiménez, a Federico García Lorca y a buena parte de la Generación del 27. Vivió en Madrid, Toulouse, Londres, Málaga y recorrió España colaborando con las Misiones pedagógicas. Durante la Guerra Civil Española se exilió en México.

Fue profesor de Literatura en Glasgow, Cambridge, Londres, Estados Unidos y México. Dejó doce libros de poemas, cuatro ensayos, una sentida elegía a la muerte de García Lorca y varias traducciones de poetas ingleses y franceses. Está considerado como uno de los poetas de su generación más sensibles e influyentes. En este enlace se puede leer una selección de sus poemas.

Luis Cernuda

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 28 de mayo de 2017

Arquíloco, protopoeta

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Archilochus_01_pushkin.jpg
 Arquíloco (foto CC BY-SA 3.0 Shakko)

Arquíloco (Paros, 712-664 a. C.) fué uno de los primeros poetas griegos de los que se tiene noticia. Hijo del noble Telesicles y de una esclava Tracia, llamada Enipo, nació en la bella Isla de Paros, famosa por su mármol.

Dice la leyenda que Apolo predijo su inmortalidad, y que los habitantes de su isla planeaban fundar una colonia cercana y enviaron a su jefe a consultar al el oráculo de Apolo en Delfos. Pero cuando conocieron la enigmática respuesta, nadie la supo interpretar, hasta que nuestro poeta, muy joven entonces, la explicó.

Era pobre, emigró buscando fortuna, no tuvo suerte y tuvo que hacerse mercenario para ganarse la vida. La verdad es que no era un buen partido y también es legendario que su amada Neobula le rechazó, a pesar de que su padre Licambe se la había prometido en matrimonio. El lamento de Arquíloco se convirtió en maravillosas elegías que cantaban su desamor; padre e hija resultaron acosados socialmente en la isla y se dice que acabaron suicidándose.

Lo que sí parece demostrado es que era un excelente poeta, uno de los primeros en usar los versos yámbicos, formados por tres parejas de sílabas cortas y largas, de tema satírico y carácter popular.

Aquí tenéis algunos ejemplos de su poesía:

Corazón, corazón, de irremediables penas agitado,
¡álzate! Rechaza a los enemigos oponiéndoles
el pecho, y en las emboscadas traidoras sostente
con firmeza. Y tú, al vencer, demasiado te ufanes,
ni, vencido, te desplomes a sollozar en casa.
En las alegrías alégrate y en los pesares gime
sin excesos. Advierte el vaivén del destino humano.


Un sayo ostenta hoy el brillante escudo
que abandoné a pesar mío junto a un florecido arbusto.
Pero salvé la vida. ¿Qué me interesa ese escudo?
Peor para él. Uno mejor me consigo.


De mi lanza depende el pan que como, de mi lanza
el vino de Ismaro. Apoyado en mi lanza bebo.


No quiero un general alto y bien plantado
ni ufano de sus bucles y esmerado en afeites.
Por mí, ojalá sea un tipo pequeño y patizambo
que se mantenga firme en sus pies, todo corazón.

Jugueteaba ella con un ramo de mirto
y una linda flor del rosal...
                                         Su melena
la aureolaba de sombra los hombros y la frente.
De su perfumado cabello y su pecho
hasta un viejo se habría enamorado.

Ojalá que pudiera tocar la mano de Neobula...
 

Isla de Paros

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 17 de julio de 2016

Sin puntos ni comas - Pilar Heredia Perona


Título: Sin puntos ni comas
Autora: Pilar Heredia Perona 

Páginas: 152 

Editorial: Edición personal

Precio: 14 euros

Año de edición: 2016 

Qué bien se escribe un artículo cuando se tiene doble motivación para hacerlo. Éste es el caso. 

La primera de ellas es la de tratarse de un poemario, porque al hacer un repaso de todo lo que he reseñado no encuentro lírica, y la segunda es la de ser un libro escrito por una paisana mía que se encuentra ligada a las dos ciudades, lejos de nuestra tierra, en las que vivo o he vivido.
         
Pilar Heredia Perona (Tomelloso, 1944) «sacó de la impresora» su tercer libro el pasado mes de mayo, y, por una anécdota que tiene a bien contar en sus presentaciones, lo tituló «Sin puntos ni comas». Lo cierto es que puntuación en sus versos no encontramos, y son ellos mismos los que, con el final de su corto renglón, nos animan a hacer las pausas necesarias para respirar.
              
Pilar Heredia contextualiza la poética como una conversación que se tiene con alguien cercano y de ese habla, hace poesía. Nos manifiesta diferentes sentimientos, tales como la nostalgia, el amor, la ansiedad y la soledad, y su pluma es todo sentimiento.
               
En esa naturalidad declarada que nos manifiesta, queda también un inmenso hueco para el arte y sus poemas están repletos de figuras literarias. Tanto las aliteraciones o repeticiones como anadiplosis y epíforas, además de enumeraciones gradativas y caóticas son frecuentes en sus poemas que no tienen un fin didáctico, pero que bien podrían ser usados como buenos ejemplos. Aquí dejo un poema que tiene algunas de las figuras que he mencionado:


El bohemio y la joven

El bohemio conoció en la taberna
a una bella joven

 
Él cautivado de su belleza
la llevó a su casa
le habló de románticos poemas


De Miguel Hernández
Antonio Machado
Mario Benedetti…

 
Él emocionado rendía admiración
a cada uno de ellos
Pasando las horas
la joven dijo cállate

Cállate de inmediato
no lo aguanto más
me aburre que seas tan romántico

 
El bohemio calló
calló triste y abatido
equivocado vió que la joven
no tenía corazón


La sensibilidad demostrada en sus páginas, trasciende más allá de la literatura, y «Sin puntos ni comas» es también un libro solidario. Su autora ha decidido donar –y no es la primera vez que lo hace– a la Asociación Aristós de Cartagena, que da atención a niños con discapacidad intelectual, enfermedades raras y autismo, un buen número de ejemplares de este poemario, cuya retribución será íntegramente para ellos.
    
Pilar Heredia Perona

Pilar Heredia en «Sin puntos ni comas», por su generosidad, pureza y sensibilidad –y no solo por lo que encontramos escrito, sino también por lo que se esconde detrás de este libro–, consigue, como anheló Jaime Gil de Biedma, dejar de ser poeta para ser poesía.


Publicado por Jesús Rojas.