Título: Sóniechka
Autora: Liudmila Ulítskaya
Páginas: 128
Editorial: Anagrama
Precio: 20,90 euros
Año de edición: 2007
¿Cuántos buenos escritores que han triunfado en otros países son desconocidos por aquí? Pues la verdad, muchos. Como esta rusa brillante y original, Liudmila Ulítskaya, de la que hoy traemos aquí esta novelita tan apañada, Sóniechka, la obra que le abrió las puertas del éxito en 1992 y con la que ganó el Premio Médicis Extranjero y el Premio Giuseppe Acerbi.
Se trata de una historia bonita, la vida de Sonia, Sóniechka, una mujer que lee con ferocidad desde niña, muy alta y desgarbada, tímida y miope, con pestañas de tres filas, el trasero en forma de silla y la nariz en forma de pera, que se hace bibliotecaria para poder seguir leyendo. Una chica tímida e inocente, que tenía el don de confundir ficción y realidad y vivía con igual intensidad su relación con los personajes de papel y los de carne y hueso. Un día conoció a otro lector furibundo y desatado, el ascético e idealista Robert, un pintor muy dotado y, claro está, se enamoraron. A partir de ahí empieza una vida en pareja mágica, llena de sucesos ordinarios que, a la vez, son extraordinarios y... no puedo contar más porque sería destripar la trama de este librito, tan poético y encantador. En resumen, toda la vida de una joven bibliotecaria judía desde su infancia hasta sus últimos días.
Está escrito en esplendidos párrafos laaargos, de una sola frase cada uno, elaboradas, perfectas y musicales. Un cuento fascinante, una fábula para adultos maravillosamente construida, que sorprende por su originalidad y perfección. Aquí aparecen niñas que sorben la belleza de la madre, padres e hijas que enferman por turnos, un artista que construye maquetas de ciudades enteras con cerillas y papel, un maestro que enseña a no ser ni verde ni azul, máquinas teatrales, una polaca tan blanca, pequeña y delicada que resulta irresistible, la demolición de un barrio entero, una familia feliz en forma de triángulo, un funeral con 52 cuadros. Y por añadidura y de forma indirecta, las claves de la historia soviética reciente.
Una obra muy agradable de leer y de una calidad indiscutible. Una miniatura encantadora. Un cuento maravilloso en el que las personas bondadosas encuentran la felicidad por el hecho de serlo. Una novela con uno de los finales más dichosos que conozco y un libro muy, muy recomendable, aunque sea un poco difícil de encontrar.
La estupenda traducción del ruso es obra de la escritora y traductora barcelonesa Marta Rebón Rodríguez, de la que ya hemos reseñado aquí uno de sus libros, premiada por la Fundación Borís Yeltsin y el Instituto Pushkin por sus traducciones de Vida y destino de Vasili Grossman y El fiel Ruslán de Gueorgui Vladímov.
Liudmila Ulítskaya (Davlekánovo, 1943) es una bioquímica, guionista y escritora rusa. Nació al sur de los Montes Urales, donde sus padres, moscovitas, se habían refugiado de la invasión nazi. Terminada la guerra, volvió a Moscú y estudió allí Biología en la Universidad Lomonósov. Trabajó en el Instituto de Genética General de la Academia de Ciencias de la URSS, pero fue expulsada cuando se comprobó que había escrito con su máquina de escribir textos para los samizdat (publicaciones clandestinas copiadas artesanalmente).
Comenzó a trabajar entonces en el Teatro Musical Judío, escribió obras juveniles, hizo reportajes, realizó algunas traducciones y empezó a publicar novelas en los años 80, pero no alcanzó el éxito hasta después de la desaparición de la Unión Soviética. Al mismo tiempo, inició una exitosa carrera como guionista cinematográfica. Ha publicado hasta ahora 18 títulos de narrativa, entre novelas, novelas cortas y relatos, 4 obras de teatro y varios guiones, con los que ha obtenido una larga lista de premios de prestigio, como el Premio Simone de Beauvoir y el Premio Formentor.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


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