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domingo, 31 de julio de 2022

Feliz verano lleno de libros

 

Mañana empieza el mes de agosto, mes veraniego y vacacional por excelencia. Treinta y un días que aprovechar para leer como descosidos, devorar libros aún con más dedicación que el resto del año, si cabe. Puede ser un buen método para olvidarse del calor. Porque sin duda ¡Qué mejor abanico que las páginas de una buena novela!

Desde luego, tengo muy buenos recuerdos lectores de mis veranos. En esa época y cuando era todavía niño, cuando el tiempo pasa más despacio y podemos hacer mil cosas en un solo día, empecé a leer a granel libros de aventuras. Recuerdo mis veranos con Salgari, con Julio Verne, con Jack London, con Stevenson y Poe, con Guillermo el proscrito e incluso con la Ilíada y la Odisea de Homero.

Sí, el verano es un buen momento para leer. Me voy a aplicar el cuento y aprovecharé para liquidar títulos pendientes, publicar algo menos de lo habitual y descansar un poco. Tres entradas a la semana pueden ser suficientes.

Os deseo una felices vacaciones lectoras y, si os animáis, no seáis tímidos, enviadme vuestras reseñas.

Salud y libros.

 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 1 de agosto de 2020

Llega agosto, mes de vacaciones y libros


Pues ha llegado agosto, en medio de un verano atípico marcado por esta pandemia que nos ha tocado vivir, el semiconfinamiento, la prudencia y las medidas de precaución. Una época extraña, pero que nos ha servido para comprobar que se puede vivir perfectamente sin consumir tanto, pero no podemos pasar sin libros, música, películas y series- Para recordar lo importante que son los besos, los abrazos y los achuchones, que no es lo mismo poder hablar con un amigo que poder tocarlo. Para descubrir lo reconfortante que resulta que nos llame un amigo que no veíamos hacía años y se muestre sinceramente preocupado por nuestra salud. Para darnos cuenta de lo inhóspito que es saludarse y despedirse sin ningún contacto físico. Y para ser conscientes de lo que vale una sonrisa, ahora que casi siempre circulan de incógnito, escondidas tras una mascarilla.

En cualquier caso, me parece que este verano va a ser ideal para leer y viajar con la imaginación. Nosotros, de momento y en este blog, vamos a descansar un poco, a disfrutar del Madrid agosteño, a publicar algo menos y leer más; en fin, a cargar las pilas y a relajarnos.

Publicaremos a salto de mata hasta septiembre.

Feliz verano, mucha salud y felices lecturas.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Leer - André Kertész

 

Título: Leer
Autor: André Kertész 

Páginas: 80 

Editorial: Periférca y Errata naturae 

Precio: 21,50 euros 

Año de edición: 2016

Dos de mis editoriales favoritas, Periférica y Errata naturae, se han unido para editar por primera vez en España este clásico de la fotografía aparecido en inglés hace más de cuarenta años, que contiene un colección de 66 fotos de gente leyendo tomadas entre 1915 y 1970 por el fotógrafo húngaro André Kertész.


Capturar la imagen de personas absortas en la lectura fué un tema que le interesó durante toda su vida y el efecto de contemplar estas imágenes es extrañamente relajante, cercano y conmovedor. ¿Por qué nos gusta tanto ver fotos de gente que lee? Seguramente porque nos identificamos con el lector y la imaginación se nos abre para tratar de adivinar en función de su ropa, su aspecto su edad... qué estará leyendo esa persona, en qué mundo se encontrará.


Por otro lado, es tan placentero como ver a alguien dormido. El ser humano se nos ofrece a la vista relajado, desprotegido y desprevenido, rodeado de un halo de indefensión e ingenuidad. Se nos muestra tal y como es, sin máscaras, inerme y a la merced de nuestro ojo observador.


Un libro magnético y fascinante, lleno de gente leyendo en la calle, en el parque, en la escuela, en un balcón y en los sitios más inverosímiles y variados. Un homenaje a la lectura y una obra que da gusto mirar.
                              

La edición está acompañada de un prólogo del argentino Alberto Manguel y una nota a la edición de Robert Gurbo, especialista en la obra de Kertész.

André Kertész (Budapest, 1894-1985) nació en una familia judía, su padre era vendedor de libros y falleció cuando André tenía 14 años. Su tío se ocupó de la familia, le pagó los estudios en la Academia de Comercio y se preocupó de que fuera contratado como corredor de bolsa. Pero al chico le interesaba más nadar, pescar y la fotografía.

Mientras trabajaba en la bolsa de valores se compró su primera cámara, aprendió a usarla y se dedicó a fotografiar todo lo que le interesaba. Cuando fué movilizado en la Primera Guerra Mundial, se llevó una cámara ligera y tomo muchas instantáneas. En 1925 emigró a París para unirse a una de las escuelas de fotografía más importantes, empezó a trabajar con una Leica y a hacer exposiciones individuales. Allí se convirtió en un artista, conoció a los dadaístas, a los pintores cubistas y realizó reportajes fotográficos para varias revistas. Era un fotógrafo húngaro reconocido en París, como Brassaï y Robert Capa.

Huyó a EE. UU. cuando el nazismo se convirtio en una amenaza para Francia y allí paso una mala época: no se entendía en inglés sus fotos no eran muy apreciadas y su nombre no aparecía a menudo en los créditos de sus trabajos. Incluso fué declarado durante la Segunda Guerra Mundial enemigo del país por ser húngaro y tuvo que dejar de fotografiar exteriores. Finalmente consiguió la nacionalidad estadounidense y alcanzó la fama internacional. Expuso en el MOMA de Nueva York y obtuvo una beca Guggenheim

Está considerado como uno de los padres de la fotografía periodística y uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX.

André Kertész
André Kertész
                             
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 1 de octubre de 2016

¿Se lee poco en España?


Los beneficios de la lectura son muy conocidos y todos los años aparecen nuevos estudios que descubren nuevas ventajas del muy noble vicio de leer: aumenta la empatía, desarrolla la corteza cerebral, aumenta el caudal de experiencias, incrementa la capacidad de concentración, fomenta la tolerancia, proporciona otros puntos de vista... y además, mientras leemos no cometemos ninguna maldad ni tropelía. Todos parecen estar de acuerdo en que leer es bueno.

Sin embargo, también parece una verdad incuestionable el que en España se lee poco, un jucio sumarísimo e inapelable que a veces me parece injusto y nos tilda indirectamente de incultos, iletrados, descuidados y casi analfabetos funcionales. Modestamente, creo que no es exactamente así.

En el metro, por ejemplo, al entrar en un vagón podemos ver, sobre todo en horas punta en las que la gente va o vuelve del trabajo, que un número llamativo de personas va leyendo un libro. En las salas de espera de médicos y ambulatorios he tenido la misma experiencia. Se ve gente leyendo en los parques, en las cafeterías, en el autobús, casi en cualquier sitio y lugar. Por otro lado, cada edición de la Feria de Libro de Madrid y las Ferias del libro antiguo y de ocasión del Paseo de Recoletos están cada año llenas de gente.

Cada vez conozco más devoradores de libros, más mujeres que hombres, que siempre están leyendo algo y si uno visita un Ministerio, no es raro ver que los ordenanzas dedican los tiempos muertos a leer.

Siempre se ha dicho que se lee poco, pero es que históricamente los lectores siempre han sido una élite y una minoría, y si echamos la vista atrás no es descabellado decir que ahora se lee más que nunca. Algunas estadísticas lo confirman. Según el Instituto Nacional de Estadística («Sobre libros y lecturas») en los años 2010-2011 un 58,7 % de la población había leido al menos un libro por motivos no profesionales en el último año, según Eurostat el 21,4 % de la población mayor de 10 años leía todos los días, dedicándo a la lectura una media de una hora y 12 minutos, lo que nos sitúa en el octavo puesto de los países europeos en cuanto a hábitos de lectura, con una media para toda la población de 15 minutos al día por habitante.

Por otro lado, según una encuesta del Ministerio de Educacion, Cultura y Deporte que cubre los años 2014-2015, entre los estudiantes niversitarios, un 91,7% dice haber leído almenos un libro por placer en el último año y un 84,7% en el último trimestre. 

Así que parece que en España la gente lee bastante, si se tiene en cuenta de donde venimos, y además lee bastante bien, si se miran las listas de libros más leídos en cada momento. No sé si esas clasificaciones son muy fiables, pero la selección no está nada mal.

A pesar de todas las trabas, del desastre educativo, del IVA cultural, de los desaciertos de los sucesivos gobiernos, de la escasez de bibliotecas (véase cómo disminuyen) y de la crisis, parece que seguimos leyendo, aunque las estadísticas siempre nos sepan a poco y nos gustaría que se leyese más. 

No estaría nada mal que la administración apoyase decididamente la cultura escrita. Habrá que hacer todo lo posible para que las cifras aumenten, para que se extienda el virus y las nuevas generaciones se enganchen, porque la lectura, como la música, el practicar deporte o el cine, sirve esencialmente para pasárselo bien y de paso, aprender.

Salud y libros. 

Publicado por Antonio F. Rodríguez.