viernes, 22 de mayo de 2015

El libro de las maravillas - Marco Polo


Título: Libro de las maravillas
Autor: Marco Polo

Páginas: 525
 
Editorial: Anaya

Precio: 17 euros

Año: 1983

Leí este libro allá por los años 60 en la versión simplificada que incluía una página de historieta por cada tres de texto publicada por la editorial Bruguera en su colección Historias Selección. Y me pareció un libro de aventuras fantásticas y muy divertidas, similar a «Los viajes de Gulliver» que encontré en la misma colección.

Hasta muchos años después no me paré a pensar que se trata en realidad de unas memorias escritas en la cárcel y al final de su vida por el protagonista, el comerciante veneciano Marco Polo, en las que cuenta las mil y aventuras que le sucedieron en un viaje por todo el continente asiático en el siglo XIII y durante más de 20 años.

Una obra que cuenta el viaje más maravilloso jamás contado. Un relato que acercaba todo un continente, enorme, exótico y misterioso, lleno de adelantos y novedades, de avances centíficos y técnicos, con un imperio poderoso y muy rico, a unos europeos en plena Edad Media, en crisis y escasos de recursos.

Es verdad que otros europeos habían viajado a China antes, pero ninguno había escrito un libro tan completo, ameno y sugerente, ni tampoco había estado vueltas por ellejano oriente durante 26 años. Polo cuenta sus aventuras con un toque de fantasía, que deja lugar a la controversia y a las discusiones sobre si hay partes inventadas o no, pero que también excita la imaginación del lector y deja que la fantasía vuele.

http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Travels_of_Marco_Polo.png
El recorrido de ida (en rojo) y el de vuelta (en verde) del
 gran viaje de Marco Polo (CC-BY-SA 3.0 Shibo77)

El libro es una maravilla por el aliento épico con el que describe las batallas de los mogoles, por dibujar la fastuosidad y la riqueza de la corte de Kublai Kan, el gran emperador mogol que gobernó el mayor imperio contiguo que ha habido nunca. Incluye historias curiosísimas, como la del Viejo de la Montaña, presente en muchas leyendas, o la descripción de Xanadú, el fastuoso palacio de verano el Gran Kan. A la vuelta trajo noticias asombrosas, como la existencia de especias raras, como la pimienta y el jengibre,  o sobre el petróleo de Armenia, el carbón fósil del Catay y las piedras preciosas. Tambien trajo nuevas recetas para hacer helados, la pasta y la piñata.

Un libro fascinante que ha tenido un poder inspirador enorme durante siglos. Colón siempre llevaba un ejemplar con él, un tomo antiguo y desgastado que todavía se conserva, en el que pueden leerse sus notas manuscritas en los márgenes. Un relato maravilloso que descubrió Asia a los europeos y ayudo a que éstos descubriesen Amérca.

Una gozada de libro adecuado para todas las edades. Para los más pequeños hay versiones abreviadas que hacen énfasis en las aventuras y peripecias más entretenidas y para los lectores maduros hay ediciones muy completas. como la de la editorial ANAYA, muy bien ilustrada y arropada con notas y un prólogo.

Portada de la edición de 1965 en la colección Historias Selección

Marco Polo (Venecia, 1254-1324), hijo de comerciantes venecianos, acompañó a su padre y a su tío en 1271, cuando contaba tan sólo 17 años de edad, en un viaje en caravana hacia extremo oriente. Llegó a la corte del Gran Kan, al que le cayó en gracia porque le tuvo a su servicio unos veinte años, tres como gobernador de la ciudad china de Yangzhou.

Volvió al cabo de los años, en plena guerra entre Génova y Venecia. Fué hecho prisionero por los genoveses y en la cárcel tuvo tiempo para dictar su increíble viaje al escritor veneciano Rustichelo de Pisa. Después de ser liberado, llegó a ser un rico mercader, miembro del Gran Consejo de la República de Venecia.

Marco Polo, mosaico de Franceso Salviati (Palacio Tursi, Génova) delsiglo XVI

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 21 de mayo de 2015

El mal del ímpetu - Iván Goncharov


Título: El mal del ímpetu
Autor: Iván Goncharov

 
Páginas: 109
 
Editorial: Minúscula
 
Precio: 12,50 euros
 
Año: 2009

Esta divertida novelita, publicada en 1838, es una de las primeras obras del gran Goncharov, otro escritor estupendo del inacabable filón ruso. Cuenta en clave de humor, el problema que aqueja a toda una familia, los Zúrov, por otro lado gente encantadora, el llamado «mal del ímpetu», que no os voy a contar en qué consiste para que leáis el libro. Baste saber que es una idea algo disparatada, cercana a los temas típicos del humor del absurdo, pero que sirve de excusa para que el autor despliegue todas sus habilidades.

Humor, caricatura, situaciones surrealistas, humor inverosímil y algo ridículo, en una historia única que haría las delicias de Buñuel, rematada con un personaje de chiste, un perezoso de campeonato que parece que se cansa hasta de respirar. Genial. 

El argumento gira alrededor de uno de los temas favoritos hasta la obsesión de este singular ruso, la oposición entre apatía y actividad desenfrenada, dos polos entre los que se adivina que se movía su existencia. No hay más que ver las fotos y grabados que nos han llegado de él, en las que aparece medio dormido y apagado. Una novela corta encantadora y suculenta de un gran autor soñoliento y muy dotado para las letras. Cuando no estaba dormido, claro.

 
Iván Goncharov, grabado de 1883

Iván Aleksandrov Goncharov (Simbirsk,1812-1891), novelista ruso,nació en una familia de acaudalados comerciantes. Huérfano de padre a los siete años y con una madre dedicada en cuerpo y alma al negocio familiar, estudió en varios internados de élite para los hijos de la nobleza.

Aprendió a dominar varios idiomas, inglés, francés y alemán. Estudió Filología en la Universidad de Moscú e ingresó en el cuerpo de funcionarios del estado, primero como traductor, luego icupando cargos cada vez más importantes, hasta llegar a ser Director General de Ediciones e Imprenta y finalmente, Censor General.

A finales de los años 30 comenzó a participar en la tertulia de la familia Máikov, lugar de reunión de poetas, escritores, editores, artistas y mecenas. Empezó a colaborar en sus publicaciones y varias revistas, publicando poemas y novelas cortas, como ésta. La fama le llegó con tres grandes novelas publicadas exactamente a un ritmo de una cada once años: «Una historia corriente» (1847), «Oblómov» (1858) y «El precipicio» (1869), que le consagraron como uno de los grandes clásicos rusos. Otro día hablaremos de ellas.

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Pisando ceniza - Manuel Arroyo-Stephens


Título: Pisando ceniza
Autor: Manuel Arroyo-Stephens

Páginas: 348
 
Editorial: Turner

Precio: 24 euros

Año: 2015


El autor de este estupendo libro es nada menos que Manuel Arroyo, una figura clave en el panorama cultural español. Fundó la editorial Turner en las postrimerías del franquismo, y ha tenido una vida llena de experiencias curiosas, actividad cultural y amistades intelectuales. Un bagaje impresionante y envidiable, que ahora comparte con nosotros en este libro de memorias con estructura de volumen de relatos. Porque como se dice en estas páginas, «las cosas sólo suceden a quien sabe contarlas».

El libro se compone de seis capítulos, dedicados respectivamente a: 

1) La experiencia del autor como editor de libros prohibidos y censurados, la mítica tienda de la calle Preciados y los asombrosos criterios de los censores.

2) Sus tardes de toros en compañía de José Bergamín, en especial aquella corrida inolvidable en la que Curro Romero y Rafael de Paula pusieron el cielo patas arriba.

3) Los últimos momentos y la despedida de José Bergamín.

4) La historia cotidiana de un grupo de borrachos en un bar, un día de nieve.

5) Una visita a su madre y a la tumba de su hermano.

6) La despedida de su madre.

Pueden parecer temas tristes, algo deprimentes, pero están soberbiamente bien escritos, con inteligencia y sensibilidad. Y una pureza de redaccion que ya quisieran para sí muchos escritores. Un recorrido algo caprichoso por la memoria íntima de Manuel Arroyo, que nos ofrece una visión panorámica compuesta de retazos de nuestro pasado reciente y de su vida. Un libro muy agradable de leer, con el que se aprende muchísimo. Un libro de memorias que se lee como una novela y al acabarlo, se tiene la sospecha de si no será un ensayo, tal es la cantidad de ideas atractivas que encierra.

Está escrito en voz baja; este texto nunca nos grita sus verdades, sino que nos va dejando confidencias en voz baja, discretas y un poco tímidas, como su autor hasta componer una obra excepcional, un libro de altos vuelos muy, muy recomendable.

Manuel Arroyo-Stephens (Bilbao, 1945), abogado y economista de formación, editor y librero de vocación, y escritor ocasional, fundo en 1970 la librería Turner, al principio de la calle Génova de Madrid, y tuvo sus más y sus menos con el régimen franquista por vender libros censurados. Luego fundó la editorial Turner y editó libros perseguidos y mal vistos, tan importantes como La forja de un rebelde de Arturo Barea o las obras del siempre incómodo José Bergamín.   

Fué quien convenció a Chavela Vargas para que viniera a cantar a España en los años 90, tal y como cuenta Arcadi Espada en este artículo inolvidable. Si queréis saber más sobre la personalidad de este editor discreto y único, os recomiendo que leáis esta entrevista que le hizo Féliz de Azúa.

Actualmente está retirado del negocio editorial y vive entre Berlín y la sierra de Guadarrama.

http://josebergamin.hypotheses.org/1434
José Bergamín y Manuel Arroyo-Stephens (foto Rafael Atienza)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 19 de mayo de 2015

Historias desde la cadena de montaje - Ben Hamper


Título: Historias desde la cadena de montaje
Autor: Ben Hamper 


Páginas: 312 

Editorial: Capitán Swing

Precio: 19 euros

Año: 2014

No me explicó porqué este increíble libro no ha tenido más éxito en nuestro país y no se ha convertido en un superventas tan popular como lo ha sido en Estados Unidos, porque es una crónica genial, muy original, descacharrante de la vida en una cadena de montaje de camionetas, que además cumple una función social importante de denuncia del submundo industrial.

Publicada originalmente en 1998, se trata en realidad de una mezcla de crónica, memorias, libro de relatos y reportaje, trufado de reflexiones que no tienen desperdicio, sobre la vida de los obreros de una fábrica de la General Motors, monótona, brutal y degradante, descrita con crudeza, un lenguaje directo como un latigazo y un sentido del humor lleno de sarcasmo, que hace que estas páginas sean a la vez terribles y divertidísimas.

Hamper se define como una rata de fábrica, alguien que no sabe hacer otra cosa, su padre era una rata de fábrica y su abuelo, también. Pertenece a una generación que creció odiando a sus padres, zombies que volvían del trabajo borrachos como cubas y embrutecidos como osos. Que vive en «una ciudad donde los niños tienen antes un juego de alicates que un sonajero». Durante una temporada trató de escapar de la trampa estudiando y sacando buenas notas en el instituto, pero la adolescencia, la cerveza y el entorno se cruzaron en su camino y acabó como todos los hombres de su familia, convertido en una pieza más del engranaje industrial.

Trabajar nueve horas al día, seis días a la semana tratando con las máquinas de una cadena de producción conlleva ciertas secuelas, y la fauna que crece en las entrañas de la bestia industrial es de lo más variado: el loco Jack y su ratón, Franklin, matón y poeta, el vendedor de whisky, los borrachos, la frágil viejecita, el compañero capaz de dormirse de pie, el viaje verde y puritano a la vez... un elenco que parece sacado de un manicomio.

Un libro escrito por una mezcla de Homer Simpson y líder sindical, un especialista en escaquearse a ratos sin que se resienta la calidad del trabajo, un bufón divertido y lúcido, que a la vez es un obrero obtuso y tarado, que se ríe de todo, empezando por sí mismo, empapado permanentemente en grandes cantidades de cerveza y que está como una moto.

Confieso que me reído yo solo en todos y cada uno de los capítulos de esta obra genial, que no tiene desperdicio, escrita por un fenómeno, que todo el mundo debiera leer para conocer el mundo en el que vivimos. Una novela real, más real que la vida misma, hilarante y dramática al mismo tiempo. No te la pierdas, corre a comprarla a la librería más cercana o sácala de la biblioteca, adquiérela por Internet o pídesela a un amigo, haz lo que sea pero consíguela y léela. No encontrarás otro libro parecido ni de lejos.

Ben Hamper (Flint, Michigan, 1956), apodado cabeza de remache (rivethead),  es un obrero, escritor, periodista y crítico musical nacido en una ciudad de unos 100 000 habitantes, cuya vida económica y social giraba en torno a la fábrica de la General Motors allí situada. En ella trabajaron su abuelo y su padre, perteneciente a una familia católica. Hamper también fué empleado de la factoría durante algo más de doce años, hasta que cerró a finales de los 80, dejando a 30.000 personas sin trabajo y un superávit multimillonario para la compañía.

Nuestro hombre comenzó a publicar sus crónicas sobre cómo era la vida en una cadena de montaje en el «Flint Voice», el periódico dirigido por un principiante Michael Moore. Su columna se hizo tan popular que fué publicada en revistas como «Harper» y «Mother Jones». Ha colaborado con Michael Moore en varios reportajes, proyectos y en la película «Roger & Me». También ha escrito programas de televisión y radio. Ocasionalmente escribe crítica de música underground.

Ben Hamper

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 18 de mayo de 2015

El mercader de Venecia - William Shakespeare


Título: El mercader de Venecia
Autor: William Shakespeare

Páginas: 152
 
Editorial: Alianza 

Precio: 6,75 euros

Año: 2005

Dejadme hoy que visite otro de los géneros poco frecuentados por los grandes devoradores de prosa, el teatro, y que lo haga de la mano de uno de los clásico más grandes que hay, Shakespeare. Siempre es buena idea volver a cualquiera de sus obras y disfrutar durante un rato de su sabiduría de la vida y de la fuerza con la que retrata las pasiones humanas, por ejemplo la avaricia, en «El mercader de Venecia».

El argumento de esta obra,, escrita entre 1596 y 1598, publicada en 1600, está basado en fuentes anteriores, especialmente en una historia contenida en «Il Pecorone» (1378), una recopilación de relatos del italiano Giovanni Fiorentino. Y es que el Bardo de Avon tomaba a menudo ideas de otros autores, las reelaboraba con elementos de su propia cosecha y explotaba al máximo sus posibilidades dramáticas.

La trama es muy conocida y se basa en dos conflictos. Bassanio, un veneciano noble y pobre, le pide a su mejor amigo Antonio que le preste 300 ducados para enamorar a la bella Porcia. Antonio tiene todo su dinero empleado en sus barcos en el extranjero y le pide a su vez el dinero a un usurero judío Shylock, que le exige como compensación en caso de que si no pueda devolverle el dinero una libra de su carne. Por otro lado, el padre de Porcia le exige que se comprometa con el pretendiente que adivine entre tres cofres cuál contiene su retrato. Los barcos de Antonio naufragan y el judío exige en un juicio ante el Dux de Venecia su libra de carne. Porcia, la verdadera protagonista, que no sólo es bella, sino además inteligente y hábil, consigue salvar a Antonio y que Bassanio sea su prometido. 

La calidad del texto es excelente y la fuerza dramática de cada escena está tensada al máxmo, como la cuerda de un arco. Es una obra que se deja leer con facilidad y describe con brillantez los sentimientos que mueven a los personajes.

Varias cosas llaman la atención en el texto. La primera, que siendo una obra de hace ya más de cuatro siglos, está tan llena de antisemitismo y nos haga ver que ha habido judíos banqueros y usureros hace mucho tiempo, lo que desde luego no ha contribuido a su buena imagen. La segunda, que el que un padre impusiera su voluntad sobre la boda de su hija era algo verosímil y probablemente un problema cotidiano que sufrían muchas parejas de enamorados. Los matrimonios de conveniencia han sido muy frecuentes en muchas sociedades y épocas, y en esta obra Shakespeare los ridiculiza con un progenitor que impone condiciones absurdas,

Además, el contraste entre los enamorados, que sólo piensan en su amor y viven rodeados de generosidad, contrasta fuertemente con el usurero ocupado en cuestiones materiales y con la justicia y la autoridad, representadas por el Dux. Por último, aunque Antonio puede parecer el protagonista por su generosidad, la auténtica heroína que resuelve todos los problemas es Porcia, una mujer, lo que le da un cierto aire feminista a la obra muy agradable.

En fin, una obra estupenda, de plena actualidad en la coyuntura que atravesamos, que vale la pena leer y disfrutar, que demuestra una vez más que cuando una pieza trata situaciones y problemas universales, resulta atractiva en cualquier época y circunstancia y sigue conservando su frescura aunque hayan pasado cuatrocientos años. Ahora que parece que el norte de Europa reclama su libra de carne, no está de mas releer «El mercader de Venecia».

Portada de la edición original de 1600

William Shakespeare (Stratford-Upon-Avon, 1564-1616), actor, poeta y dramaturgo, está considerado como el autor más importante en lengua inglesa y uno de los más grandes de la literatura universal.

Se sabe poco sobre su vida. Era uno de los ocho hijos de un próspero comerciante con un cargo en el municipio, que al poco tiempo de nacer el pequeño William fué acusado de comercio ilegal de lana y cayó en desgracia. Como hijo de alguien importante, aprendió latín y literatura clásica en la escuela para nobles, ésa fué toda su información.

Parece que se casó de penalty a lo 18 años, que trabajó durante cierto tiempo como maestro rural y que poco después se unió a la compañía teatral de Lord Chamberlain's Men. A los 28 años era ya el primer actor de la compañía y un autor conocido y envidiado.  

En las aproximadamente 34 obras teatrales que escribió entre 1590 y 1613, supo describir todo un catálogo de las pasiones humanas, con una profundidad y una riqueza de matices inigualables. Su producción poética es también de la más alta importancia, especialmente sus famosos Sonetos (1609).
  
Retrato de William Shakespeare, alrededor de 1610, atribuido a John Taylor 
  
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 17 de mayo de 2015

Antología poética - José Hierro


Título: Antología poética
Autor: José Hierro

Páginas: 232
 
Editorial: Alianza

Precio: 9,95 euros

Año: 2012

Confieso que no soy un gran lector de poesía, pero de vez en cuando me gusta leer un buen libro de ese género y a veces, en mi ignorancia, creo que he hecho un gran descubrimiento. Eso me ha pasado con José Hierro, un poeta excepcional que además tiene la virtud de ser muy fácil de leer, de verso sencillo y mensaje universal. Porque sus temas nos afectan a todos inmediatamente: el tiempo, el recuerdo, la memoria, la felicidad, la muerte, la alegría.

Una poesía que sabe ser a la vez sencilla y muy profunda, de una gran belleza, sin alaracas ni elitismos, poesía pura para cualquier lector. Versos que nos hablan de sentimientos y cosas trascendentes que a la vez resultan cotidianas, incluso forman parte de nuestra intimidad. Una maravilla.

El nombre y la imponente presencia física algo le deben haber ayudado, porque parece más fácil ser un gran poeta si uno se llama José Hierro y además tiene una cabeza magnífica.

Muy recomendable para grandes lectores de prosa para que hagan su dieta un poco más variada. Y para cualquier lector de 9 a 99 años.

José Hierro

José Hierro (Madrid, 1922-2002) es uno de los poetas más representativos de los años cuarenta y cincuenta, fundador de la revista Prole. 

A los dos años, su familia se mudó a Cantabria, allí pasó casi toda su vida y estudió Perito Industrial, pero la Guerra Civil Española interrumpió sus estudios. Al acabar la guerra, fué encarcelado durante cinco años por pertenecer a una banda de ayuda a los presos, uno de los cuales era su padre, un telegrafista que había interceptado el telegrama con el que la Capitanía Militar de Burgos quería sublevar a la guarnición de Santander en el 36.

Trabajó para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y para la Editora Nacional, publicó poesía, crítica de arte, ensayo y un libro de relatos. En 1999 fué elegido miembro de la Real Academia Española. Poseía la curiosa superstición de no poder escribir nunca en su propia casa; era normal verlo en la cafetería de Avenida Ciudad de Barcelona, en Madrid; en ella y en otros cafés escribió toda su obra. Era sin embargo un trabajador lento y minucioso: algunos de sus poemas tardaron años en encontrar la forma definitiva.

A lo largo de su vida José Hierro ha recibido multitud de premios como reconocimiento a su aportación a la poesía castellana: el Premio Adonais de 1947, el Nacional de Poesía en 1953 y el Premio Nacional de la Critica, el Príncipe de Asturias en 1981, el Nacional de las Letras Españolas en 1990, el Reina Sofía de Poesía Española en 1995 y en 1998 el Premio Cervantes.

José Hierro

Respuesta

Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.


Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú  no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.


Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.

Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.

Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndote débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...


Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...


Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?


Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras
como tú me entendieses.


El muerto

Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la hierba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos,
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de los gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores:
yo quería poner primavera en sus manos.)

¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.

Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.


Ese gesto de muerte

¿Ese gesto de muerte
tendrás siempre, alegría?


¡Ay, si los tallos dóciles
al peso de la brisa,
si la flores moradas,
si las aguas dormidas,
si tantas hermosuras
que en ti, sin ti, suspiran,
por tu flecha de fuego
se sintiesen heridas!


Te lleva el que te ignora.
Te pierde el que te mira.


Fueras siempre en nosotros
caudal de maravilla,
luna que nos traspasa
con su luz, sin nos mira,
materia que se esconde
en nuestra carne viva.


Y no país lejano
que niega a nuestra noche
su eterno mediodía.


Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 16 de mayo de 2015

El genio del idioma - Álex Grijelmo

 
Título: El genio del idioma 
Autor: Álex Grijelmo
 

Páginas: 264
 

Editorial: Taurus
 
Precio: 17,05 euros
 

Año: 2004

Soy un adicto a los libros sobre el lenguaje de Álex Grijelmo, me encantan porque transmiten cariño por el idioma y se aprende un montón con ellos. En éste aborda algunas de las cualidades profundas del español, ciertas propiedades que conforman su «genio», en la acepción de «índole o condición peculiar de algunas cosas». Son características del castellano, que demás, pensándolo bien pueden parecer misteriosas e incuso mágicas, obra de un genio imaginario. Y con esa excusa repasa alguna de las cualidades más sobresalientes de nuestro idioma y, en general, del lenguaje.

Por ejemplo, ¿cómo puede ser que sin saber apenas nada de alemán identifiquemos en qué idioma está escrita una simple frase en esa lengua? O la extraña circunstancia de que el español acepte formar verbos nuevos de otras palabras solo de la pimera congujación (piratear, telfonear, telvisar...). O la curiosa lentitud con la que evoluciona el castellano en compración con oros idiomas, o la asombrosa coherencia que le da el hecho de que los hablantes formen palabras nuevas o las hagan cambiar por analogía con otras que han escuchado.

Son curiosidades de nuestra lengua, como que el 35 % de las palabras nuevas que aparecen surgen del interior del idioma (lavavajillas, un plumas, una canguro), que Grijelmo utiliza para hacer alta divulgacion filológica y para reflexionar sobre algunas cosas que sabemos sin ser conscientes de ello. Al acabar de leerlo, el lector es más consciente de la fuerte coherencia interna y de la personalidad del español (conservador, ahorrador, creatico, pacífico, conciliador, a veces algo caprichoso) que sigue unas reglas tan consistentes que parecen formuladas por una única persona. Tal persona no existe, por supuesto. El genio del idioma es un ser ficticio que formamos todos los hablantes del español, pero conocerlo es un verdadero placer.

Un libro apasionante sobre el lenguaje, un artefacto rico y complejo que nos define como personas, esructura nuestro pensamiento y es a la vez resultado de nuestra forma de ser como sociedad y nuestra cultura. Si hay algo que define al ser humano es la capacidad de comunicarse, reflexionar, recordar y soñar mediante ese juego de signos mágico y poderoso que a veces da la sensación de que todo lo puede, aunque sea figuradamente. Leer una obra tan amena y sabia sobre sus entretelas es un auténtico regalo y una suerte.

Álex Grijelmo (Burgos, 1956) es escritor y periodista. Empezó Periodismo en la Universidad de Navarra, pero fué expulsado por sus actividades antifranquistas y tuvo que acabar la carrera en la Universidad Complutense de Madrid Máster Oficial en Periodismo por esa misma universidad y titulado en dirección de empresas (PADE) por el IESE, realizó una brillante tesina sobre el valor del silencio en la retórica.

Publicó su primer artículo a los 16 años y completo una larga trayectoria profesiona en el diario El País, dónde fué responsable de la primera versión del libro de estilo y llegó a ser Redactor Jefe. Ocupó varios cargos directivos en el grupo PRISA, fué Director de la Agencia EFE y presidente del Consejo Mundial de Agencias durante un mandato de tres años.

Ha publicado varios libros sobre la pasión de su vida: el idioma español y su uso correcto.

http://www.eldiario.es/cultura/Alex-Grijelmo-Procuro-escribir-muchas_0_359064103.html
Álex Grijelmo (Foto Marta Jara)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 15 de mayo de 2015

Valor de ley - Charles Portis


Título: Valor de ley
Autor: Charles Portis
 

Páginas: 208
 

Editorial: Debolsillo 

Precio: 7,95 euros

Año: 2011

La verdad es que hasta en un género tan estereotipado y plagado de tópicos como es el western se pueden encontrar obras maestras como esta novela, en apariencia inofensiva, pero que tiene mucha enjundia. Es una historia de venganza, o justicia según se mire; el personaje principal ve cómo matan a su pobre padre y se dedica en cuerpo y alma a perseguir al asesino. 

Pero ahí se acaba lo convencional. Portis introduce varios cambios en el planteamiento clásico: el protagonista es una chica de catorce años que demuestra una entereza y una fuerza de voluntad envidiables. El que la ayuda es el alguacil Cogburn, viejo y gordo, hosco y rudo, tuerto y borracho, que aplica métodos no muy legales y bastante violentos, un antihéroe lleno de matices. Y como remate, en su camino se cruza un atildado Texas Ranger que parece un petimetre salido del escaparate de una tienda de ropa. Cogburn tiene que cargar con los dos, lo que es para él un insufrible engorro. Como ya habréis imaginado, la historia está empapada de ironía y del más fino humor.

Una novela sensacional, narrada en primera persona y desde el punto de vista de la chica, Mattie, llena de personajes inolvidables y profundos, que se lee sin que uno se de cuenta, embarcado como está en una aventura apasionante contada con el sentido del humor necesario para que sea una gozada. En fin, una maravilla.

La obra se publicó por primera vez en 1968 por entregas en el Saturday Evening Post y se convirtió en un verdadero superventas. Ha sido llevada al cine dos veces en dos versiones a cual mejor. La primera es de 1969, se titula «True Gift» (auténticas agallas), «Valor de ley» en España y «Temple de acero» en Argentina, fué dirigida por Henry Hathaway y en ella, un espléndido y maduro John Wayne de vida al alguacil Cogburn en un papel memorable que le valió el Oscar al Mejor Actor. En la versión de 2010 dirigida por los hermanos Cohen, un otoñal Jeff Bridges compuso otra interpretación magistral de Cogburn, pero no consiguió ningún premio.

Como en otras ocasiones, recomiendo ver primero la película, a ser posible la de John Wayne, y luego leer el libro, y en cualquier caso creo que no debéis perderos esta novela absolutamente sensacional, considerada por muchos críticos como una de las mejores que se han escrito en Estados Unidos. Formidable y además, divertida.

John Wayne, con 62 años, en el papel de Rooster Cogburn 

Charles Portis (El Dorado, Arkansas, 1933) se crió en varias localidades del sur de Estados Unidos. Fué sargento de marines en la Guerra de Corea, después se graduó en Periodismo en la Universidad de Arkansas. Trabajó para el New York Herald Tribune, y para el Arkansas Gazette, ejerció como activista en los años 60 en defensa de los Derechos Humanos y finalmente dejó el periodismo para dedicarse a escribir.

En 1966 apareció su primera novela Noorwood, que fué adaptada al cine. Ha escrito cuatro novelas más y un bien número de relatos cortos. Las ventas de sus dos primeros libros y los derechos de las películas que se basan en ellos le han proporcionado bastantes recursos como para sobrevivir el resto de su vida.

http://www.arktimes.com/RockCandy/archives/2014/04/04/a-report-from-last-nights-charles-portis-gala-at-the-governors-mansion
Charles Portis

Publicado por Antonio F. Rodríguez.