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lunes, 8 de junio de 2020

La piel - Sergio del Molino


Título: La piel
Autor: Sergio del Molino
 
Páginas: 240

Editorial: Alfaguara

Precio: 17,95 euros 

Año de edición: 2020

Tortura, suplicio, martirio, sufrimiento, dolor, padecimiento, angustia, aflicción, pena, congoja. Son algunos de los términos que da el diccionario de sinónimos para la palabra tormento. Tormento que aparece en su segunda acepción como: 

Pena o sufrimiento moral o físico muy intenso y continuado que siente una persona. 

De todo ello nos habla en primera persona Sergio del Molino. Lo hace con una mezcla heterodoxa de estilos literarios y la gran habilidad que ya le conocíamos para manejar el lenguaje. Y, una vez más, nos deja prendados.

Quizás la novedad sea la utilización de la ironía para tratar un tema tan serio, personal y trascendente para él como es una enfermedad estigmatizante que padece y que implica no solo problemas físicos, sino una modificación en la manera de relacionarse con los demás y a la postre, que ha condicionado su manera de ser. Él, como otras personas que también padecen psoriasis o cualquier otra enfermedad de la piel visible por las modificaciones que comporta, trata de evitar, por una parte, el natural rechazo de las personas ante una manifestación cutánea alterada y por otra, que nadie se sienta impelido a consolarle, lo que le provoca un rechazo visceral seguido de una profunda rabia. Uno no puede ser objeto de pena o conmiseración.

El sentido del humor muy presente a lo largo de la narración, en algunos momentos nos hace sonreír y en otros nos provoca la carcajada por lo hilarante de la imagen de lo que cuenta, rebajando así la tensión dramática y consiguiendo, una vez más, ese difícil equilibrio al narrar de manera que el lector comprenda el sufrimiento y empatice con quien sufre, pero no hasta el grado de la angustia. De ello ya dio una clase magistral en su libro más personal y doliente, «La hora violeta».

La ficción recorre el libro con la narración intercalada de episodios de las vidas de algunos personajes conocidos de la historia que sufrieron psoriasis como fueron el terrible Stalin, el gran John Updike, el también grande Nabokov, la en su momento revolucionaria cantante Cindy Lauper o el narco Escobar. Cuenta historietas, a manera de chafardeos, que siempre concitan el interés por mucho que digamos que no nos van los cotilleos. Sabemos por qué el camarada Stalin llevaba la camisa siempre cerrada hasta el último botón o cómo se bañaba en solitario en una piscina cerrada a la vista de cualquiera. También conocemos que el famoso escritor Updike se tomaba unos días de asueto de su familia para irse a las Antillas a tomar el sol, único elemento que calma, aunque brevemente, los rigores de la enfermedad. Nos hace un guiño simpático contándonos una historia de atracción del escritor por una joven lugareña bibliotecaria -siempre el amor a los libros- de piel oscura.

En seguida aprovecha para introducir un tema de trascendental importancia y que tiene que ver con la exclusión a causa de la piel, el racismo, la peor de todas las exclusiones, si es que cabe gradación. Nos habla de la escala de colores de la piel humana establecida por el barón Von Luschan que, aunque no pretendía más que ilustrar la realidad, posteriormente sería utilizada arteramente por los nazis para decidir quién no debía tener el privilegio de la vida. También nos recuerda el patético caso del negro de Banyoles, ser humano exhibido en un museo catalán hasta finales del siglo pasado. En estos temas no solo no bromea, sino que nos ofrece una información basada en una profunda documentación histórica, como procede en un escritor serio como es Sergio del Molino que no deja nada al azar.

El autor no solo se permite inventar lo que quiere, sino que lo hace con la complicidad del público lector, pues nos avisa de que en el libro lo que es producto de la ficción se debe a su imaginación y lo hace porque le gusta, porque por y para ello es escritor con licencia para la invención y porque le apetece. Intuyo que quizás también es una manera de permitirse la rebeldía y ser dueño de sus pensamientos y ensoñaciones acotando así un territorio, el de sus narraciones, que le pertenece totalmente y en el que escapa de la tremenda soga a la que está encadenado su cuerpo, traducida en marcas y medicamentos. En su mente creadora no hay débitos ni siquiera a sí mismo.

¿Qué decir del lenguaje? Que como hábil prestidigitador lo pone a su servicio dando cuenta tanto de los lugares comunes y tópicos que contextualiza con gran habilidad para darnos cabal ubicación de su relato, como de lo más granado y elegante del diccionario, haciéndonos flojear de gozo con algunas adjetivaciones eruditas. También juega con las palabras y, como es bien sabido que el lenguaje no es inocente, hace guiños que provocan nuestra sonrisa. Un ejemplo, utiliza «refocilarse» que no es lo mismo que alegrarse del mal ajeno o que regodearse -ambas definiciones del diccionario-. Elige cuidadosamente, disfruta con los matices y nos hace disfrutar.

Sergio del Molino

Sergio del Molino, aragonés, aunque nacido en Madrid, ampliamente reseñado en este blog, nos gusta por su manera de ser que se refleja en su modo de escribir, sencillo y natural a la vez que intelectualmente profundo; pródigo en sentido del humor y una fina ironía que comienza por sí mismo -hay que ser muy humilde para atreverse a reírse de sí mismo-; rápido y ocurrente en el discurso, como lo muestran sus entradas en el programa radiofónico en el que participa, y nos gusta también porque se muestra sin ocultamientos, aunque como nos cuenta en este libro, con la distancia del respeto debido y demandado en reciprocidad.

Otra vez más, estupendo trabajo por el que le felicitamos calurosamente.

Publicado por Paloma Martínez.

jueves, 3 de enero de 2019

Lugares fuera de sitio - Sergio del Molino

                  
Título: Lugares fuera de sitio
Autor: Sergio del Molino

Páginas: 224

Editorial: Espasa


Precio: 19,90 euros

Año de edición: 2018


Sergio del Molino ha vuelto al género del ensayo para dejarnos esta estupenda obra, ganadora con todo merecimiento del Premio Espasa de ensayo 2018. En esta ocasión, el tema es el de los territorios fronterizos; el autor ha viajado a los confines de España, a sus fronteras actuales y algunos enclaves autonómicos, y nos regala una reflexión larga, profunda y erudita sobre sus características y peculiaridades. Un tema que da mucho de sí.

Pasa por Gibraltar, Melilla, Ceuta, Olivenza, Llivia, Andorra, el Condado de Treviño, el Valle de Villaverde, el Rincón de Ademuz y la Petilla de Aragón, con una mirada siempre inteligente y perspicaz, haciendo referencias históricas, reflexiones curiosas y un estilo ligero y ameno que sorprende a menudo al lector por la originalidad de lo que cuenta.

Curiosamente, antes de la Primera Guerra Mundial, Europa era un continente de imperios cosmopolitas y naciones difusas en el que no estaban nítidamente definidas las fronteras ni física ni administrativamente. Un árbol, una torre o una cadena montañosa podían marcar el paso de un país a otro y no siempre era necesario un pasaporte para viajar de uno a otro. La caída del imperio austrohúngaro y el auge de los nacionlismos cambió la situación para siempre.

Las fronteras son territorios ambiguos, de alguna manera entre dos aguas, cicatrices de la Historia no siempre bien digeridas que muestran su singularidad y rareza a quien se detiene a observarlas con atención. Dos hipótesis animan el iniico del periplo: que las fronteras son artificiales y convencionales, y por lo tanto deben dar lugar a todo tipo de fenómenos peculiares; y que en esas esquinas del mapa, en sus costurones, puede ser posible ver mejor que en oros lugares la esencia de un país.

Llivia, por ejemplo, es un municipio español completamente rodeado de territorio francés, situado al otro lado de los Pirineos y unido a nuestro país por una carretera por la que los españoles han tenido derecho de paso desde 1659. Antes del Acuerdo de Schengen (1995), podíamos viajar en nuestro coche por ella, pero si se nos pinchaba una rueda y nos bajábamos a cambiarla, al menos en teoría, un gendarme podía pedirnos el pasaporte. 

La conclusión es que hay mil formas de entender qué es España y qué es eso de ser español, pero nos han contado solamente una, dos a lo sumo y habitualmente no nos detenemos a pensar sobre ello. Ver cómo es nuestro país en sus límites y cómo son sus habitantes híbridos y mestizos culturalmente hablando, los musulmanes de Ceuta y Melilla, los andorranos, los lusófilos de Olivenza, los llivienses, los llanitos de Gibraltar, etcétera, nos puede ayudar a pensar en una España no basada en etnicismos ni esencias históricas, sino abierta y fuerte, más porosa y flexible, fundamentada en una constitución común y en un patriotismo como el de Jürgen Habermas, que basa la pertenencia a un país en la aceptación de unos valores democráticos e ilustrados.

Es cierto, como se dice, que del Molino sabe ser al mismo tiempo divulgativo, crítico y emocional, también que ofrece punto de vista e ideas novodosas e interesantes, y que resulta agudo y creativo a la vez. Se ha convertido ya en uno de mis ensayistas favoritos y creo que es buena idea seguirle y leer todo lo que publique a partir de ahora.

En fin, un ensayo interesantísimo en el que se aprenden muchas cosas de cartografía antigua, historia, relaciones internacionales, geografía y, sobre todo, a pensar por uno mismo y repensar los tópicos e ideas que hemos oído cientos de veces sin cuestionarnos su relatividad. Una reflexión muy interesante que invita a pensar sobre esa realidad, España, tan a menudo vivida y sentida como un problema.

Sergio del Molino (Madrid, 1979), periodista y escritor, se hizo famoso con su novela «La hora violeta», en la que cuenta la enfermedad y muerte de su hijo Pablo, novela con la que ganó varios premios, como el Premio Tigre Juan 2013. En el 2016 dió la campanada con un ensayo brillante sobre la despoblación de la España interior: «La España vacía».

Ha sido reportero en el «Heraldo de Aragón» y actualmente colabora en varios diarios y revistas. Tiene un blog muy interesante, tuitea muy bien (véase @sergiodelmolino) y en este enlace os dejo una jugosa entrevista que le hizo el «Huffington Post».

Sergio del Molino

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 2 de marzo de 2020

Calomarde - Sergio del Molino


Título: Calomarde
Autor: Sergio del Molino
 
Páginas: 120
 
Editorial: Libros del KO
 
Precio: 11,90 euros 

Año de edición: 2020

Mi admirado Sergio del Molino, periodista, ensayista  y novelista de primera línea que ya hemos reseñado aquí varias veces, ha publicado una biografía de Calomarde, algo breve y resumida, es verdad, pero llena de deslumbrantes cualidades. Realmente brillante.

Francisco Tadeo Calomarde de Retascón y Arriá (Villel, 1773-1842) fué un político español, que llegó a ser Duque de Santa Isabel y Ministro de Gracia y Justicia durante la restauración absolutista de Fernando VII. Nació en un pequeño pueblo de Teruel, en una humilde familia de labriegos. Mostró tal facilidad con las letras, que sus padres le enviaron a estudiar Filosofía y Leyes en la Universidad de Zaragoza, bajo la protección de una noble dama.

Entró a trabajar como secretario de un aristócrata, supo aprovechar sus oportunidades y medró con bastante rapidez. Como buen ilustrado, se hizo liberal e intentó ser diputado de las Cortes de Cádiz que aprobaron la Constitución de 1812, pero fué rechazado por pueblerino y porque se le notaba el pelo de la dehesa.

No se lo tomó a bien y se pasó al lado oscuro. Se entregó en cuerpo y alma a hacer carrera entre los que apoyaban a Fernando VII.
 
En resumen, un arribista, un trepa que acabó apoyando el gobierno absolutista de Fernando VII y cometiendo actos terribles. Fué responsable de las muertes del general Torrijos y de Mariana Pineda. Uno de los villanos menos simpáticos de nuestra historia. Galdós lo describió como un paleto con ínfulas.

El mérito de del Molino consiste en construir una biografía interesantísima con la vida de un personaje tan poco simpático. Y lo consigue retratando una época que conoce muy bien porque le interesa, el siglo XIX en Zaragoza, una ciudad que tardó cien años en recuperarse del terrible sitio a que la sometieron las tropas francesas.

El estilo es muy ameno, el libro se lee con facilidad. Está escrito con una voz cercana, amigable e inteligente. El autor no se limita a escribir una obra de Historia, basado en datos y hechos probados, sino que los interpreta con mucho sentido común y simplemente no se cree algunos tópicos admitidos que, realmente son bastante inverosímiles. Sabe hacer suposiciones muy creíbles e hilar los hechos conocidos en un relato fluido y con sentido. Estamos pues ante un excelente ejemplo de ensayo histórico.

Una obra deliciosa, con la que se aprende mucho, amena, instructiva e interesante. No se puede pedir más. 

Sergio del Molino (Madrid, 1979), periodista y escritor, se hizo famoso con la novela titulada «La hora violeta», con la que ganó varios premios, como el Premio Tigre Juan 2013. En el 2016 dió la campanada con un ensayo brillante sobre la despoblación de la España interior: «La España vacía» y en el 2018 ganó el Premio Espasa de Ensayo con «Lugares fuera de sitio».

Ha sido reportero en el «Heraldo de Aragón» y actualmente colabora en varios diarios y revistas. Tiene un blog muy interesante, tuitea muy bien (véase @sergiodelmolino) y en este enlace os dejo una jugosa entrevista que le hizo el «Huffington Post».

Es uno de los periodistas más interesantes en ejercicio. Siempre resulta poco previsible, agudo, inteligente, sensible y cercano. Tiene además una especial habilidad para sacar a la luz temas que todos teníamos ante los ojos, pero que no habíamos visto.
                  
Sergio del Molino
                   
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

La hora violeta - Sergio del Molino


Título: La hora violeta
Autor: Sergio del Molino

Páginas: 208

Editorial: Random Hosuse

Precio: 16,05 euros

Año de edición: 2018


Publicado en el 2013 y presentado como una novela, este libro es más bien un dietario, un diario que cubre con algunos saltos el úlimo año de vida de Pablo, el Cuque, el hijo del autor, que fué víctima de una leucemia con tan solo dos años. El tema es terrible, sí, es tremendo, pero está tratado con la suficiente delicadeza y habilidad para evitar que sea demasiado lacrimógeno y truculento. 

Es un libro bello y triste, que vale la pena leer por el enorme tour de force, el gran desafío que supone para un autor relatar una historia así, tan cercana y dolorosa, y convertirla en literatura, que funcione, supere elrechazo inicial dllector y sea un buen libro. Un reto al que se le da aquí una respuesta brillante, porque es un libro excepcional, que trata con mucho acierto un tema doble o triplemente tabú, que incluye la enfermedad y la muerte, la muerte de un niño y por añadidura, la pérdida de un hijo.

A pesar de que era una tragedia relaticamente frecuente en el pasado, cuando la tasa de mortalidad infantil era más elevada, creo que hay que remontarse a los griegos para tener ejemplos ampliamente conocidos de ese argumento tratado en toda su extensión. Después de eso, salvo alguna excepción que se me escapa y el «Mortal y rosa» de Francisco Umbral, que se cita en esta obra, el fallecimiento de un hijo es algo que no aparece en la literatura. De hecho, como señala del Molino, en español no hay una palabra para designar al progenitor que se queda «huérfano» de un hijo. «Huérfilo» es la palabra que se ha propuesto ahora, algún tiempo después de que este libro ha tenido cierto éxito. 

El autor ha dicho que precisamente por eso quería romper el tabú, hablar de su hijo y de su historia de amor con él, para no condenarlo a una segunda muerte simbólica de silencio y olvido. Un libro muy oportuno porque siempre duele menos lo que se nombra. Por añadidura, el resultado es muy bello, como decíamos, está plagado de referencias literarias, musicales y culturales, aborda con serenidad todo el calvario que tuvieron que pasar los padres de Pablo y nos ahorra el dramatismo del final con una elegante elipsis.

El título está basado en un poema de T. S. Eliot, «En la hora violeta, cuando los ojos y las espaldas se levantan del escritorio, cuando el motor humano espera como un taxi parado en marcha», en la que se habla de ese momento de espera pura al final del trabajo, cuando ya se sabe que nada se va a hacer y solo se aguarda a la hora de salir para empezar a vivir de verdad. El autor se ha sentido atrapado en ese momento, viendo progresar la enfermedad y sin poder hacer nada.

Un libro extraordinario, escrito con honestidad y mucho oficio, que ayuda a mirar de frente a una de las caras más tristes de la vida, pero es que ya sabemos que esconder lo poco agradable debajo de la alfombra y no querer verlo lo único que consigue es prepararnos poco para la vida y convertirlo en un gran problema. Una obra intensa, llena de belleza, literatura y ternura, dirigido, como dice Sergio del Molino, «a cualquier persona que haya sentido amor por alguien».

Sergio del Molino (Madrid, 1979), periodista y escritor, se hizo famoso con esta novela «La hora violeta», con la que ganó varios premios, como el Premio Tigre Juan 2013. En el 2016 dió la campanada con un ensayo brillante sobre la despoblación de la España interior: «La España vacía» y en el 2018 ganó el Premio Espasa de Ensayo con «Lugares fuera de sitio».

Ha sido reportero en el «Heraldo de Aragón» y actualmente colabora en varios diarios y revistas. Tiene un blog muy interesante, tuitea muy bien (véase @sergiodelmolino) y en este enlace os dejo una jugosa entrevista que le hizo el «Huffington Post».
Es uno de los periodistas más interesantes en ejercicio. Siempre resulta poco previsible, agudo, inteligente, sensible y cercano. Tiene además una especial habilidad para sacar a la luz temas que todos teníamos ante los ojos, pero que no habíamos visto.

Sergio del Molino

Publicado por Antonio F. Rodríguez.