viernes, 30 de enero de 2015

Miles de millones - Carl Sagan

       
Título: Miles de millones
Autor: Carl Sagan
 

Páginas: 328
 

Editorial: Ediciones B
 

Precio: 17,94 euros
 

Año: 1998

A principios de los 80 Carl Sagan (Nueva York, 1934-1996) nos invitó a un maravilloso paseo en «Cosmos: Un viaje personal», un documental en el que nos mostraba que el aparente caos de la naturaleza puede ser visto como un mundo armonioso, simplemente comprendiendo las leyes que rigen el universo. La serie compuesta de trece episodios, además de darnos a conocer un gran comunicador, se convirtió en el paradigma de los programas televisivos de divulgación científica.

Este libro publicado, tras su muerte, en 1998 constituye el legado final de su autor y consta de una veintena de capítulos, donde aborda los temas que le preocupaban cuando las tres parcas le abandonaron. La primera, Cloto, le había capacitado para hilar fino acerca de sus conocimientos. La segunda, Láquesis, le ayudó a devanarse magistralmente la sesera, tanto para entender como para explicar el mundo en que vivimos. Y la tercera Átropos — ¡ay, la tercera!— cumpliendo su cometido a rajatabla, le cortó el hilo de la vida cuando a sus 62 años le quedaba tanto por aportar sus semejantes.

El título viene de una expresión, «miles y miles de millones», que le adjudicaban erróneamente. Él la referenciaba para explicar que en ciencia es absolutamente necesario ser muy preciso y no se pueden utilizar cifras tan ambiguas como ésa. Con un sentido del humor no exento de fastidio, recuerda que él nunca empleo tales términos, aunque le cayera como un sambenito hasta el fin de sus días.

Conforme avanzan los capítulos se van desgranando reflexiones sobre temas, algunos ya publicados con anterioridad, como la historia de la invención del ajedrez o la búsqueda de un espacio de encuentro en la enorme controversia que provoca el aborto entre los partidarios «provida» y los defensores de la «libertad de la madre». También, en un contexto de furibunda guerra fría, aporta la imaginativa hipótesis de un poderoso enemigo común extraterrestre, que automáticamente volatiliza todos los argumentos hostiles entre ambos bloques. En otro capítulo, nos descubre la Tierra como un ecosistema en el que no existe salvación, ni individual ni de especie, si no hay una cooperación universal para evitar la degradación del planeta.

Es capaz de desmontar prejuicios raciales, alegando que si bien en el espectro visible hay diversidad de colores de piel, bajo los rayos X y en la mayor parte del espectro lumínico todos los seres humanos somos negros.

Todos los asuntos son tratados desde una perspectiva científica, sin sofismas ni intereses bastardos. Con la valentía del que afronta la aproximación a la verdad, sin trampa ni cartón, argumentando sobre la base del uso de la pura razón, sazonado con sentido común.

La crisis económica y la precariedad subsiguiente nos han hecho focalizar la atención en los problemas —económicos, laborales y de vivienda— que menoscaban los derechos básicos propios de los miembros de sociedades desarrolladas. Sin embargo, al no poder atender a tantos frentes, hemos perdido perspectiva acerca de los peligros que acechan a la atmósfera terreste. Los recortes han puesto anteojeras a la concienciación sobre la capa de ozono, el calentamiento global o el cambio climático que parecen haber desaparecido de la lista de preocupaciones de la gente. Sagan dedica algunos capítulos a hacernos conscientes de la fragilidad de ese envoltorio que contiene el aire que respiramos y cuyo espesor se reduce al 0,1 % del diámetro del planeta. Si la Tierra fuese un melocotón, la atmósfera terrestre seria como la pelusa que lo rodea.

Parece que, dos décadas después de esta publicación, hemos descuidado lo que constituye el escudo que nos protege de todas las radiaciones nocivas procedentes del exterior. Sagan desde su libro nos conmina a salvaguardarlo, porque nos sigue yendo la vida en ello.

Esta obra, más fácil de encontrar en formato digital que en papel, a semejanza de «Cosmos», trata temas aparentemente inconexos pero que, en su conjunto, componen una reflexión científica sobre quiénes somos, cómo nos comportamos o dónde habitamos y fundamentalmente nos urge a poner los pies sobre la tierra, recordándonos que es la irrepetible casa común de toda la humanidad.

Carl Sagan
      
Publicado por Adolfo Pérez.

jueves, 29 de enero de 2015

Pompa y circunstancia - Ignacio Peyró


Título: Pompa y circunstancia
Autor: Ignacio Peyró
 

Páginas: 1068
 

Editorial: Fórcola
 

Precio: 49,50 euros
 

Año: 2014

Pues resulta que tenemos la suerte de que se acaba de publicar hace sólo un par de meses esta enciclopedia de cultura británica, subtitulada «Diccionario sentimental de cultura inglesa», que intenta, y yo diría que lo consigue, describir en profundidad la cultura de la pérfida Albión, mediante el expediente de incluir por orden alfabético más de trescientas entradas, seleccionadas subjetivamente y según los gustos del autor, pero que le sirven de excusa y coartada para mencionar mil y un detalles de lo británico, considerando prácticamente todos los puntos de vista en un recorrido de lo más ameno e interesante.

Es un libro sencillamente asombroso que, sin irse en ningún momento por las ramas y con una densidad de información abrumadora, hace un despliegue excepcional de erudición, inteligencia, sentido de la historia, cultura en el más amplio sentido de la palabra y amor por Gran Bretaña. A todo esto se añade por aquí y por allá una pizca de humor, inglés como no podía ser de otra manera, un lenguaje cultivado del más alto nivel y un afán perfeccionista en cuidar todos los detalles hasta la exageración.

El producto final es esta magna obra de más de mil páginas que sale airosa de un intento desmesurado, describir y analizar todo lo relativo a una nación con una tradición tan amplia y rica como la de Gran Bretaña, donde se inventaron la monarquía parlamentaria, el fútbol, el tenis y el rugby, el gentleman y el fair play, el pop y el punk. Un país que dominó medio mundo en el XIX, nos dejó el inglés como lingua franca internacional y cuando en cierta ocasión se cortaron las comunicaciones con el resto de Europa, dijo que el continente se había quedado aislado. El autor muestra, según él mismo reconoce, una anglofilia sensata y moderada, que descubre por igual defectos y virtudes. Aquí hay espacio para la anécdota, el análisis lúcido y penetrante, la visión de conjunto y la síntesis esclarecedora.

Se abordan los grandes temas de la cultura británica. Como las dos grandes esferas de actividad que se han desarrollado de manera impresionante en Inglaterra, el juego político, según parece porque hace tiempo que los ingleses aprendieron a controlar y encauzar la autoridad de la corona, y las letras. Los ilustrados se preguntaban por el secreto que había permitido a los ingleses hacer su revolución de forma relativamente tranquila. Quizás su flema, cierta tradicional tranquilidad y una asombrosa precocidad. Ya en 1688 se rebelaron contra el poder del rey.

Tambien se tratan los vínculos de esa cultura con España: la larga tradición de viajeros ingleses que estuvieron en nuestro país; la de los hispanistas (la verdad es que es curioso que los mejores historiadores de España sean ingleses); el hecho de que «El Quijote» tuvo una influencia considerable e inmediata en las islas, mientras que aquí tardó siglos en dejar huella; los ingleses que se establecieron en la península para elaborar el sherry; los exiliados en ese país que huían del absolutismo de Fernando VII, etcétera.

Con este libro maravilloso se aprenden muchas cosas, como que el catolicismo, considerado como enemigo por los papistas en un principio, resurgió en el siglo XIX y jugó un curioso papel en la cultura británica. Nada menos que grandes figuras como G. K. Chesterton o Graham Greene eran católicos y curiosamente Edward Elgar, el compositor de la marcha que da título al libro «Pompa y circunstancia», epítome y símbolo del espíritu imperial inglés, también era católico.

 
«Pompa y circunstancia», la marcha militar que
sonó en la coronación del rey Eduardo VII

Precisamente uno de los complejos ingleses es no tener grandes compositores de música clásica y que los pocos que hay sean católicos y de influencia continental. Eso parece que se debe a que la Iglesia Anglicana, cuando se separó de Roma, eligió que su liturgia fuera una liturgia de la palabra, no de la música, lo que originó que en las islas no se desarrollase la música sacra, germen de la clásica, y que las letras tuviesen un auge importante.

Es fácil con este libro saltar de un tema a otro, dejándose llevar por insospechadas relaciones. Mi entrada favorita es la de Sir Winston Churchill (1874-1965), una de las figuras claves del siglo pasado, en cuya compleja biografía el autor se emplea a fondo hasta componer un texto delicioso.
 
En fin, una obra única, no creo que haya nada ni siquiera parecido ni en inglés ni en ningún otro idioma, un libro ideal para tenerlo en la mesilla de noche y leer tres o cuatro entradas antes de dormir, disfrutando del placer de perderse en el vericueto de historias y datos de estas páginas. Un texto rico y jugoso, que se paladea página a página. Un verdadero festín para devoradores de libros. Una de las mejores guías, por no decir la mejor, para conocer esas islas brumosas e irónicas sin salir de casa.

Ignacio Peyró (Madrid, 1980) es erudito, periodista, traductor y escritor. Ha sido columnista y Redactor Jefe de cultura de «La Gaceta de los Negocios» corresponsal político de «El Confidencial Digital», fundador y director de la publicación cultural «Ambos Mundos» y colabora habitualmente en varios medios de comunicación sobre las cosas que le interesan: la literatura, la cocina, el vino y la política. No está mal el cóctel.

Ha traducido a Evelyn Waugh, Louis Auchincloss y J. K. Huysmans, y ha publicado una docena de libros sólo o en compañía de otros autores. Actualmente es director de la edición digital de «Nueva Revista», articulista de «The Objective» y desde el 2012 forma parte del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de España. Algún defecto tenía que tener.

En su blog «Fino muy seco» y en este enlace, podéis leer alguno de sus artículos, en los que hace gala de erudición, humor británico y un manejo del lenguaje poco común.

 
Ignacio Peyró
  
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 28 de enero de 2015

Cuentos cubanos - Varios autores


Título: Cuentos cubanos 
Autor: Varios autores
 

Páginas: 118
 

Editorial: Popular
 

Precio: 7,25 euros
 

Año: 1998

Este libro maravilloso y tropical es una antología de cuentos cubanos, integrada por ocho relatos cortos, de alrededor de diez páginas cada uno de otros tantos autores cubanos: Onelio Jorge Cardoso, Virgilio Piñera, María Elena Llanas, Jesús Díaz, Reinaldo Arenas, Mirta Yáñez, Eduardo Heras León y Carlos Victoria. Son escritores nacidos la mayoría en los años 40 y 50, algunos exiliados, otros de los que se quedaron en la isla, pero todos ellos excelentes cuentistas.

La selección que ha hecho Mercedes Calero es muy buena. No se ha fijado en el nombre ni en la fama de los autores, hay muchos escritores cubanos de cinco estrellas que se echan de menos, pero creo que el criterio de selección ha sido el de buscar textos de autores quizás no tan conocidos, salvo Reinaldo Arenas, pero que reflejan todos ellos la forma de ser, la idiosincrasia del pueblo cubano: alegre, dicharachero, trabajador, con un gran sentido del humor, que siente profundamente la amistad y con la música en el cuerpo.

Todo eso se refleja aquí, así que sumergirse en estas páginas es como darse un paseo por el malecón o internarse por las callejuelas de La Habana vieja y pararse a escuchar las historias de la gente de la calle.

La Habana vieja
      
Esta edición viene además aderezada con unas líneas sobre la biografía de cada autor y una introducción a cargo de la citada Mercedes Calero. Y como todos los volúmenes de la colección Letra grande tiene dos ventajas: que parece no agotarse nunca en la slibrerías y que el tamaño de letra es un regalo para los ojos.

Un librito estupendo, que hará pasar un buen rato a todo tipo de lectores y les hará descubrir que muchas veces los autores que saben captar mejor la tradición oral de la gente de su entorno son capaces de escribir cuentos con un sabor muy especial.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 27 de enero de 2015

Delirio - David Grossman

   
Título: Delirio
Autor: David Grossman
 
Páginas: 232
 
Editorial: Lumen
 
Precio: 17,90 euros
 
Año: 2011

Pues hoy tenemos aquí una novela del año 2002, escrita con mucho oficio y habilidad, sobre el tema de los celos. Toda ella transcurre durante un viaje en coche del protagonista y su cuñada, dos personas que se conocen circunstancialmente, sin una relación muy profunda. La evolución de esa relación a lo largo del trayecto es otro de los temas y de los alicientes de este sorprendente libro.

Los diálogos entre esas dos personas, sus pensamientos y recuerdos van construyendo toda la trama de libro delante del lector, creando un efecto de gran verosimilitud y activando la imaginación del que lee para que visualice con precisión todo lo que cuentan.

El lenguaje es sencillo y cotidiano, pero a la vez es evocador, luminoso y está cargado de poesía. Las numerosas descripciones de la intimidad de una pareja de amantes son maravillosas, llenas delicadeza, lirismo y sensualidad. Por otro lado, el texto está salpicado de expresiones y puntos de vista de la cultura judía, lo que lo enriquece aún más. 

Una obra que mezcla realidad y delirio (el delirio de un celoso), en el que se intercala un sueño con la acción real, para crear un efecto de una contundencia tremenda. Este libro investiga y explora los recovecos y peculiaridades del mundo de los celos, de la necesidad que tienen algunas personas de inventarse un rival para definirse a sí mismas por oposición y practicar así el victimismo. Al final de la novela, el mismo Grossman explora en un breve posfacio los significados del texto.

Un libro único, bello y profundo, que puede servir para conocer a un autor de primera fila, escrito con inteligencia, sabiduría y sensibilidad sobre uno de los temas con los que muchas personas conviven a diario y que quizás ha sido poco tratado en la literatura a estar de todas las posibilidades que encierra. Muy recomendable para los que quieran acercarse a un escritor de verdadera calidad.
   
David Grossman (Jerusalén, 1954), escritor, periodista y ensayista israelí, estudió Filosofía y Teatro en la Universidad Hebrea. Empezó a trabajar como locutor, actor y corresponsal en la radio Kol Yisrael («La voz de Israel»). Comenzó a escribir libros para niños y jóvenes y en 1983 su primera novela para adultos. Está considerado uno de los autores israelíes en activo más importantes. Ha recibido varios premios, es ya un candidato habitual al Nobel de Literatura y sus libros se han traducido a más de un buen número de idiomas.

Es conocida su postura activa en pro de la paz en Israel. Participó en una conferencia de prensa junto a Amos Oz y Abraham B. Yeshoshúa para pedir un alto el fuego y el inicio de un proceso de paz. A los dos días uno de sus hijos, sargento de una unidad de tanques, moría a los 20 años alcanzado por un misil en el sur del Líbano.

Vive en las afueras de Tel Aviv, está casado con una psicóloga y la primera palabra que pronunció su hijo mayor fué «luz».
  
David Grossman
  
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 26 de enero de 2015

La piedra lunar - Wilkie Collins


Título: La piedra lunar
Autor: Wilkie Collins

Páginas: 720 

Editorial: Debolsillo 

Precio: 9,95 euros

Año: 2008

Esta novela apareció originalmente en 1868, publicada por entregas en la revista «All The Year Round», fundada y dirigida por Charles Dickens. Reúne las mejores cualidades de la narrativa inglesa del siglo XIX y es una de las obras maestras de su autor. Tres grandes virtudes destacan con fuerza: es extraordinariamente amena, se lee casi sola y sus más de 700 páginas se pasan volando, como si fueran cuesta abajo;  además crea y alimenta una gran complicidad con el lector, la sensación de que se establece una comunicación especial y privada con el autor, y por último, en ella se gestiona el suspense, dosificando la información con verdadera maestría.

Todo ello, acompañado de un lenguaje clásico, que avanza con la belleza de un carruaje antiguo, hace de este libro un verdadero clásico, que gusta a todo tipo de lectores y se ha convertido en un superventas, o como dicen los ingleses un long-seller (un superventas sostenido).

Está considerada la primera novela policiaca escrita en las islas («Los crímenes de la calle Morgue» de Poe son de 1841) y han caido rendidos de admiración ante ella grandes autores como Jorge Luis Borges o T. S. Eliot, que la consideraba la primera, la más larga y la mejor de las novelas detectivescas inglesas.

El motor del argumento es de lo más clásico. Una joven aristócrata recibe de su tío, un oficial inglés destinado en la India durante años, como regalo en su dieciocho cumpleaños un diamante mítico de turbulento pasado llamado la «Piedra lunar». La gema desaparece durante la noche y todos los huéspedes de la mansión son sospechosos en principio.

Esta novela está llena de aspectos que la hacen atractiva:

- Explota muy bien las posibilidades de la novela epistolar, que toma la forma de una colección de cartas, que además aumenta el número de puntos de vista.

- Describe de manera muy vívida qué es la adición al opio. Lo que no sabía nadie era que se basaba en su propia experiencia de adición al láudano que, entre otras cosas, le hacía ver un doble imaginario, al que llamaba «el fantasma Wilkie».

- Un gran número de sospechosos, de los que se facilitan todos los datos que tiene la policía para que el lector pueda jugar a adivinar quién es el culpable.

- Está lleno de curiosidades, como el uso de la bibliomancia por uno de sus personajes, que pide consejo en cualquier situación abriéndo al azar «Robinson Crusoe» y leyendo un párrafo.

- Un elenco de personajes entrañables e inolvidables, llenos de humanidad y de detalles que hacen que sean creíbles.

Escrita como remate y colofón de una serie de novelas que tuvieron un gran éxito, esta novela está considerada por buena parte de la cítica como la obra maestra de Collins y un verdadero hito en el género de intriga. Un libro que gustará a todos, que no se hace largo a pesar de su longitud, una obra de esas que son ideales para meterse en la cama una velada invernal fría y desapacible, como las que ahora tenemos en Madrid, y disfrutar de los placeres de la lectura.

Wilkie Collins (Londres, 1824-1889), maestro de la novela decimonónica de suspense y misterio, fué un escritor y dramaturgo británico, amigo de Dickens. Llegó a ser muy famoso en vida y nos dejó 27 novelas, más de 60 relatos, unas 14 obras teatrales y más de 100 obras de no ficción.

Ha visitados varias veces este blog y desde luego, nos parece uno de los autores más seguros que pueden encontrarse. Aunque fué muy prolífico, todo lo que escribió está pero que muy bien. Se puede coger cualquier título suyo a ciegas, seguros de que no nos defradará.

Wilkie Collins en 1884

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 25 de enero de 2015

¿Porqué los elefantes no llevan reloj? - Victoria Pérez Escrivá

       
Si un elefante llevara reloj
estaría todo el día mirándolo.
Los numeritos,
las agujas,
la del segundero que hace tic-tac.
¡Qué cosa tan bonita!, se diría el elefante
Se reunirían un montón de elefantes para mirar el reloj
y charlar acerca de los relojes, los segundos y los minutos.
Charlarían acerca del tiempo que a veces pasa tan rápido
y otras más despacio
y pensarían en cosas extrañas, como la vida y la muerte
o «¿Cuánto tiempo crees que nos queda?»
Mientras tanto, los cazadores de elefantes
se acercarían silenciosos
con las escopetas cargadas.
Despacito, como las agujas del segundero.
Y después de cazar a los elefantes
se quedarían con sus colmillos de marfil
y con el marfil harían relojes muy elegantes
para llevarlos en el bolsillo de la chaqueta.
Por eso los elefantes no llevan relojes.
¿Alguien ha visto un elefante con un reloj?
Yo no.
Pero diría que algunos elefantes parecen tan viejos
que ni el tiempo puede alcanzarlos.

Del libro «Porqué preguntamos las cosas»
de Victoria Pérez Escrivá

Gracias a la campaña «Libros a la calle», que nos regala trozos de buena literatura mientras viajamos en el Metro de Madrid.


Victoria Pérez Escrivá (Valencia, 1964) vino a los 18 años a Madrid a estudiar Imagen y Sonido y al final se licenció en Pedagogía Musical por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Ha estudiado durante cuatro años creación literario en el Taller de Escritura de Ángel Zapata. Ha trabajado como guionista en varias series de televisión («Los simuladores», «SMS»). Ha sido ilustradora para un buen número de editoriales. como SM, Anaya, Edelvives, etc., para la revista CLIJ y para la organizacion ACNUR en Ginebra

Actualmente trabaja como lectora para Edelvives y colabora en tres blogs para niños de esa editorial. Ha ganado varios premios como ilustradora y autora de cuentos para niños, y ha publicado 15 libros infantiles.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 24 de enero de 2015

Leer - Federico Guzmán Rubio

 

En uno de mis blogs favoritos, Desde la ciudad sin cines,he encontrado una entrada que me ha cautivado, en la que se reproduce un maravilloso texto del escritor mexicano Federico Guzmán Rubio, que suscribo sin ninguna duda, en el que se explica muy bien qué es exactamente la pasión de leer, el muy noble vicio de la lectura: 


LEER, por Federico Guzmán

Pasarse la vida apurándose para tener tiempo de leer. Madrugar o desvelarse, dependiendo de la fisiología y el temperamento, para leer. Cuidar el número de copas para que la cruda no impida leer o, por el contrario, dejarlas correr para que a la mañana siguiente la cruda no permita hacer nada, salvo leer. Terminar lo más rápido que se pueda un libro para empezar el siguiente: si es excelente, porque es excelente y pide ser leído de una sentada; si es malo (pero legible), para despacharlo y poder empezar algo bueno.

Si se quiere demorar la lectura de una novela, entonces no se lee más lento, sino que se lee algo entremedias, de preferencia poesía o cuento. Si se lleva un libro a mano, alegrarse al constatar de que la cola del banco es enorme, de que tres pacientes esperan ya turno con el dentista, de que se llegó veinte minutos antes a la cita. Enterarse de que a uno lo van a operar, y pensar antes que nada en qué libro llevar al hospital. Viajar a sitios lejanos y exóticos para acabar encerrado en una pensión de Sarajevo, en una cabaña de una playa tailandesa o en un hotel de Cuzco, leyendo.

Darse cuenta en el taxi de que con las prisas de la partida a uno se le olvidaron los libros en casa, y ponerse feliz, pues así podrá comprar dos o tres ejemplares impunemente en la librería del aeropuerto, sin el menor cargo de conciencia. Ver las estantería con las docenas de libros comprados y no leídos, y fingirse escandalizado y prometerse no volver a comprar ni uno solo, pero en el fondo sentirse aliviado, tranquilo. Aprender a deshacerse de los libros sin mayores tragedias, pues con el tiempo se aprende que, si es necesario, esos títulos regresarán a uno mediante caminos inescrutables, como dicen los creyentes que obra el Señor.

Leer rápido y mal lo que se tiene que leer por trabajo para poder leer lo que a uno le da la gana, sin importar que más de una vez la lectura obligatoria pudiera ser la elegida, y viceversa. Dejar sin leer algún título de un escritor admirado para un momento de desesperación que nunca llega; negarse a releer un libro que allá lejos y tiempo atrás resultó mágico como quien decidió no volver al lugar donde se fue feliz; resistirse a leer algo que todos recomiendan, quién sabe por qué. Sentirse triste al ir a una librería y darse cuenta de que ya ninguno de los ejemplares en la mesa de novedades representan un misterio, una invitación, y regresar a casa para descubrir que uno tiene el misterio, arrumbado, en el buró de la recámara o en la tapa del excusado.

Agradecerles a los seres queridos su inmensa paciencia, resignación, ante nuestra desastrosa afición por la lectura. Establecer metas, llenarse de buenas intenciones, confeccionar listas ordenadas de lecturas con el fin de drenar lagunas, todo para destruirlas a los dos días por culpa de una novela policiaca de moda o de una ganas irrefrenables de releer el Decamerón. Reconocer de inmediato a un verdadero lector, que pocas veces es escritor, crítico, editor o algo parecido, y sentir lástima por él, al tiempo que uno percibe la lástima que él está sintiendo por uno, pues ambos sabemos que el otro no tiene remedio y está jodido para siempre.
 
Reírse de esos lectores exigentes a los que no les gusta nada y reírse, pero menos, de esos lectores generosos a los que les gusta todo. Leerlo todo. Agradecer que la memoria es frágil, pues así se puede volver a abrir un libro leído hace veinte años y leerlo como la primera vez. Mirar con azoro los propios subrayados de un volumen viejo y preguntarse cómo es posible que en tan pocos años uno sea una persona tan diferente, y el libro, otro libro. Entender que los demás son felices, viven plenamente, no son ni más sabios ni más tontos que uno, se van de este mundo sabiendo e ignorando lo mismo que todos, sin haber leído el Quijote. Aceptar que escribir es una pérdida de tiempo, pues roba tiempo a la lectura.

Entender que leer no hace mejor a nadie, pero sí peor. Sentir lástima por quien afirma, con una satisfacción arrogante, que no tiene tiempo para leer. Ser consciente de que los libros no cambian la vida, ni el mundo, ni a uno mismo; simplemente son parte de ellos, una de las mejores partes, claro. Nunca haber sabido lo que es el aburrimiento, nunca haberse lamentado por estar solo. Saber que cien años de ocio maravilloso no alcanzan para leer un carajo, y sentirse feliz ante la evidencia de que la literatura y la vida siguen siendo mucho más grandes que cualquiera de nosotros.

Guzmán es uno de los nuestros. Este texto lo demuestra y además, no se puede decir mejor. Eso es leer. El que lo ha probado, lo sabe.

Federico Guzmán Rubio (Ciudad de México, 1977) estudió Letras HIspánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México y es sido traductor, poeta y escritor de libros para niños y adultos. En el 2010 «Los andantes», con el que consiguió el primer puesto en el VIII Premio de Narrativa Caja Madrid de ese mismo año, en 2012 sale a la luz la novela «Será mañana». Actualmente reside en Madrid, donde cursa un doctorado en la Universidad Autónoma.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 23 de enero de 2015

La espada de Damocles - Petros Márkaris


Título: La espada de Damocles 
Autor: Petros Márkaris

Páginas: 140
 

Editorial: Tusquets
 

Precio: 12 euros
 

Año: 2012

Ahora que tenemos ya encima las elecciones generales en Grecia del domingo, que tienen en vilo a toda Europa, puede ser un buen momento para leer una buena descripción de las causas de la crisis griega y de cómo se ha producido. Y para ello ¿quién puede darnos una mejor crónica que el gran Petros Márkaris, economista y autor de las estupendas novelas negras del comisario Jaritos?  

Pues aquí tenemos, resumidas de manera clara y brillante, las principales claves para entender qué está pasando en la sociedad griega actual en un libro que reúne una entrevista y doce artículos sobre la cuestión, escritos en alemán y publicados entre el año 2009 y el 2012 en varios periódicos alemanes por este griego genial.

Son textos reveladores, penetrantes, en los que Márkaris hace gala de una claridad y una capacidad de síntesis que llaman la atención. El autor es un tipo lúcido, bastante objetivo, por encima de los partidos y sus miserias, que nos ofrece aquí una crónica clara y muy completa de lo que está pasando allí, hecha con elegancia y mucha humanidad.

Uno de los mejores libros que he leído sobre la crisis. Bien escrito, ameno y a la vez profundo. Resulta curioso que, a pesar de que nos han repetido hasta la saciedad que España no es Grecia, hay más paralelismos entre la historia de los dos países, salvando las evidentes diferencias, de lo que nos gustaría reconocer. 

El país heleno padeció una terrible Guerra civil entre 1946 y 1949, una década después de la Guerra civil española. Desde entonces el país está dividido en dos bandos, izquierdas y derechas, que nunca se han llegado a reconciliar del todo. Los partidos de derechas han gobernado durante cerca de 40 años, períodos de dictadura incluidos, y cuado el PASOK (el partido socialista) de Andreas Papandréu ganó las elecciones de 1981 se dedicó a colocar a los suyos y politizar todavía más toda la sociedad. El PSOE de Felipe González ganó en 1982 y razonando que no podía confiar en el poder judicial, poblado de jueces franquistas, politizó el Consejo General del Poder Judicial. 

Dejando a un lado que España es un país mucho mayor, en todos los sentidos, su estructura Autonómica y que el gasto militar griego es desproporcionado, los paralelismos entre ambos países son llamativos. Allí ha surgido una nueva izquierda con Syriza y aquí tenemos a Podemos.

Volviendo al libro que nos ocupa, desgrana una cadena de causas de la terrible crisis que asuela el país: los partidos griegos que convirtieron a los ciudadanos en nuevos ricos derrochadores comprándo sus votos con prebendas, el astronómico derroche que supusieron las olimpiadas del 2004 y un gasto militar exorbitante, el segundo mayor de Europa, para amedrentar a la militarista Turquía, su enemigo tradicional.

Todo ello financiado mediante créditos, algunos concedidos por el Deutsche Bank y por Goldman Sachs cuando la situación estaba ya muy poco saneada. Esos créditos han disparado una deuda que Grecia no puede pagar y los sucesivos rescates han empeorado todavía más las cosas, en lugar de mejorarlas.

Márkaris nos proporciona aquí una descripción global con doce certeras pinceladas de la situación, considerando los factores sociales, culturales e históricos en juego y describiendo los aspectos más importantes de la sociedad griega. Y además lo hace con elegancia, abundancia de datos y un depurado estilo. No se puede pedir más.
       
Petros Márkaris (Estambul, 1937), hijo de padre armenio y madre griega, estudió Económicas en las Universidades de Viena y Stuttgart. Luego se instaló en Atenas, donde vive actualmente. Guionista de televisón y autor teatral, ha sido el guionista del director de cine griego Theo Angelopoulos.
       
Sin embargo, se ha hecho famoso con las novelas de serie negra del comisario Jaritos, ambientadas en la Grecia hundida por la crisis. En ellas describe con maestría la sociedad griega y su situación actual. Ya hemos reseñado aquí «El accionista mayoritario». Aclamado en toda Europa, sus libros se han traducido a más de trece idiomas y en el año 2012 obtuvo el Premio Carvalho de novela negra.
       
Petros Márkaris
       
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 22 de enero de 2015

Suicidas. Antología - Varios autores


Título: Suicidas. Antología
Autor: Varios autores
 

Páginas: 300
 

Editorial: Ópera prima
 

Precio: 11,98 euros
 

Año: 2003

En casa de una amiga he descubierto hace poco y por casualidad esta curiosísima antología que reune 27 relatos de 25 autores, porque hay dos que contribuyen con dos relatos, 23 hombres y 2 mujeres que tienen en común que se quitaron la vida. Son cuentos de suicidas y sobre suicidas, porque el tema aparece en casi todos los relatos de una u otra manera. No la conocía (las bibliotecas de los amigos guardan en ocasiones tesoros insospechados) y me ha llamado la atención por dos motivos.

El primero, la abrumadora cantidad de escritores que acabaron suicidándose. Da la sensación de que el tanto por ciento de suicidas es entre los escritores mucho más alto que entre la población en general y hay estudios que lo confirman. Hay que decir que éste es un tema tabú, al menos en España, del que no se dan cifras y tampoco parece que haya campañas de prevención. En el año 2012 hubo en nuestro país 3539 suicidios, aunque la cifra real puede ser mayor porque muchos se ocultan, curiosamente muchos más de hombres (2724) que de mujeres (815). Desde el 2008 hay más que muertos por suicidio que en accidente de tráfico. Sin embargo España es uno de los países que tiene una tasa de suicidio menor. Aquí podéis ver los datos.

Volviendo al tema de el suicidio y los escritores, no es fácil saber cuál es la relación, porqué es una profesión con cifras estadísticas bastante altas. Quizás sea que a menudo la  escritura es una terapia, una vía de escape de problemas muy profundos. Recuerdo la famosa frase de Scott Fitzgerald: «Doctor, no me quite la depresión que no escribo». O es posible que para los literatos, acostumbrados a ver la vida en perspectiva y reflexionar sobre ella, sea más fácil considerarla en su conjunto y decidir poner el punto final cuando ha llegado el momento.

El segundo, la calidad de los relatos aquí recogidos. La selección es buenísima y, además de que este libro sirve para descubrir relatos estupendos de grandes autores y autores poco conocidos (Henri Roorda, Robin Ervin Horvard, Calvert Casey, Héctor Álvarez Murena, Luis Criscuolo), el nivel de estos cuentos es muy, muy alto. Mi favorito es el del checo Bohumil Hrabal (1914-1997), titulado «Cuento de enero», que tiene un arranque espectacular: «Sabemos que ha llegado el verano cuando el tío Pepe lleva puestos dos pantalones. En invierno lleva tres».

El libro se completa con una breve nota biográfica de cada autor y un interesante prólogo del poeta Benjamín Prado sobre el tema de los escritores que se suicidan, donde se ve que se pueden rastrear los más variados motivos.

Una antología de relatos muy recomendable, con un elenco de autores impresionante y una selección excelente, que además nos hace reflexionar sobre un tema políticamente incorrecto,que se suele evitar, pero sobre el que vale la pena pensar un poco.
      
Publicado por Antonio F. Rodríguez.