lunes, 17 de octubre de 2016

De noche, bajo el puente de piedra - Leo Perutz


Título: De noche, bajo el puente de piedra
Autor: Leo Perutz
 
Páginas: 283
 
Editorial: Libros del asteroide
 
Precio: 18,95 euros

Año de edición: 2016

Este libro encantador, publicado en 1953, se compone de catorce relatos y un epílogo ambientados en el antiguo barrio judío de Praga, un dédalo de callejuelas y casas pequeñas cargadas de historias y tradición. Cada una tenía su nombre (La Casa de la Ratonera, La Casa del Guante Izquierdo, La Casa de la Nuez Moscada, la Casa de la Corona de Latón, la casita de No Hay Tiempo...) y un puñado de tradiciones y leyendas alrededor.

Un barrio mágico y misterioso, del que quedan seis sinagogas y un cementerio, en el que pasó su infancia y adolescencia Leo Perutz hasta que fué demolido en 1897. Es el gueto del famoso rabino Loew, del golem y la tradición cabalística, de la cábala y la brujería. Las historias se desarrollan durante el reinado del excéntrico rey Rodolfo II (1552-1612), rey de Bohemia y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, nieto de Carlos V y educado por Felipe II en El Escorial

Hablaba español y como herencia de esa conexión entre República Checa y España, hoy en día se mantiene allí el castellano como tercer idioma por excelencia, se enseña en algunos colegios e institutos, y no es extraño encontrarse con alguien que sabe español y está deseando practicarlo un rato.
 
Volviendo a Rodolfo II, era protector de artistas, astrólogos, alquimistas, cabalistas y médiums, constructores de autómatas, genios y timadores. Su corte acogió a los astrónomos Johannes Kepler y Tycho Brahe, al pintor Arcimboldo y a una larga lista de personajes pintorescos. Vivió toda su vida en el castillo de Praga, que domina el río Moldava y el Puente de Carlos, antes llamado puente de piedra, uno de los más bonitos de Europa. 

En ese paisaje y en esa época tienen lugar estos catorce relatos, independientes entre sí, pero conectados por sus argumento y personajes. Todos giran alrededor de los amores clandestinos del rey Rodolfo II y Esther, la bella mujer del judio más rico de Praga, Mordejái Meisl, dueño de una fortuna legedaria. Recuerdan por el tono y los temas a los «Cuentos a orillas del Rhin» de Erckmann-Chatrian.

No voy a contar nada más, solo os diré que estos cuentos están llenos de fantasía y creatividad, de leyendas y tradiciones, de mitos fabulosos y naraciones oníricas, de argumentos increíbles, con duelos a la luz de la luna, fastasmas y aparecidos. Son muy divertidos, ideales para leer de noche y a la luz de un buen fuego de chimenea, para que nuestra fantasía se pueble de imágenes y sensaciones.

Un libro mágico, sorprendente, que sirve de pasaporte para entrar en un mundo de fantasía y sueño, de leyenda y maravillas, que probablemente existió en Praga entre los siglos XVI y XVII. Espléndido. 

Gueto de Praga

Leo Perutz (Praga, 1882-1957) fué un escritor y matemático austríaco de origen sefardí. Hijo de un empresario textil, nunca fué un buen estudiante, fué expulsado de más de un instituto y acabó asistiendo como oyente a la Universidad para aprender Matemáticas y Economía porque no obtuvo el título de bachillerato para poder matricularse.

Trabajo en varias compañías de seguros, se especializó en Estadística y en las tasas de mortalidad. Publicó varios artículos en revistas especializadas y decubrió la llamada fórmula de equivalencia de Perutz que todavía se utiliza. 

Disfrutó de las tertulias literarias de los cafés de Viena, conoció a Karl Kraus y publicó relatos en varias revistas hasta alcanzar en 1918 con la novela, «Mientras dan las nueve», su primer éxito. Se exilió en Haifa (Palestina) huyendo del nazismo, pero al acabar la guerra volvió a Viena, no era favorable a ningún nacionalismo y al sionismo, tampoco.

A su vuelta, pasó difiultades al no encontrar editor para su libros, en parte por la crisis económica asociada a la posguerra y en parte por el antisemitismo todavía existente. Borges, que le admiraba, tradujó varios de sus libros al español e intentó ayudarle. En 1953 publicó la que se considera su obra maestra, «De noche, bajo el puente de piedra».

Leo Perutz

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

Los planetas de este año


Hablando del Nobel se nos ha pasado el Planeta. Este fin de semana se ha fallado el premio mejor dotado de las letras españolas y en este caso sí que los galardonados son indiscutibles. 

Como ya sabéis, la ganadora ha sido Dolores Redondo, autora de la trilogía del Baztán que arranca con «El guardían invisible», con la novela «Todo esto te daré», y el finalista Marcos Chicot, del que hace poco reseñábamos aquí «El asesinato de Pitágoras», ahora con «El asesinato de Sócrates». Esperamos que siga «asesinando» filosofos griegos.

Dos autores que saben perfectamente cómo escribir superventas de alta calidad. Con estos premios, quienes ganan son los lectores. Nuestra más cálida enhorabuena.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 16 de octubre de 2016

Bob Dylan y Alfred Nobel


Aunque figuraba como un candidato más en las listas de los premiables, ha resultado una sopresa para todos el que el Premio Nobel de Literatura haya ido a parar a Bob Dylan. La decisión ha desencadenado cierta polémica en las redes y medios de comunicación. No me resisto a dar mi opinión, aunque vaya por delante que me confieso fan incondiiconal del bardo de Minnesota y puede que no sea muy objetivo.

En la única encuesta que he visto, la del Huffington Post, ha sido doble el número de lectores que han pinado que el premio está bien concedido, que el número de los que han votado que no, aunque eso no quiere decir mucho porque en temas especializados los métodos democráticos no dan la respuesta definitiva.

En cualquier caso, siempre he creído que las canciones constituyen uno de los nuevos géneros literarios de la cultura popular. Hace tiempo leí «La poesía del rock», un libro que me encantó, y hace algo menos «Rapsodia española», una antología de poesía popular en forma de copla. Además ¿quién no se ha emocionado con la poesía de un buen bolero? 

Mucha gente no recita sonetos de Shakespeare, pero tararea las letras de su cantante favorito y me parece innegable que en los temas de algunos (como por ejemplo, Bruce Spingsteen, el adolescente primaveral, o Joaquín Sabina, por nombrar a alguien más cercano) late un auténtico aliento poético.

En ese sentido, en el 2011 le concedieron el Premio Princesa de Asturias de las Letras a Leonard Cohen, un gran poeta, y no hubo tanta polémica. Y por poner otro ejemplo, cualquier crítico o poeta con criterio os dirá que las letras de los Beatles son fundamentales y revolucionaron la manera de decir del pop y del rock.

Así que si aceptamos a los cantautores como poetas, no olvidando el papel de juglares y trovadores en el nacimiento de la poesía, hay que reconocer que es imposible comparar el teatro con la novela o con la poesía, que cada género es casi un universo independiente y que tan acertado puede ser premiar uno como otro.

Y si este año tocaba poesía, ya puestos, creo que Bob Dylan es una excelente opción, símbolo de la generación de cantautores de la canción protesta de los 60, comprometido, sin pretensiones y una de las voces más influyentes en varias generaciones de figuras de primera línea. Se dice que se puede rastear en la trayectoria artística de los Beatles lo que supuso para ellos conocer a Bob Dylan.

Así que, creo que hay que concederla al menos el beneficio de la duda, y leer su poesía a ver qué nos parece.

Bueno, os dejo el enlace de un artículo que me ha gustado especialmente, Dylan, ciudadano de la república de las letras, y una muestra de la poesía del galardonado.


Los maestros de la guerra (1963) 

Ustedes, que fabrican las grandes armas
Ustedes, que construyen los aviones de la muerte
Ustedes, que construyen todas las bombas
Ustedes, que se esconden tras los muros
Ustedes, que se esconden detrás de escritorios
Sólo quiero que sepan
Que puedo verlos a través de sus máscaras.


Dura lluvia va a caer (1963)
 
Vi a un recién nacido rodeado de lobos salvajes
Vi una autopista de diamantes que nadie usaba
Vi una rama negra goteando sangre fresca
Vi una habitación llena de hombres cuyos martillos sangraban
Vi una escalera blanca cubierta de agua
Vi diez mil oradores de lenguas rotas
Vi pistolas y espadas en manos de niños pequeños
Y es dura, dura, dura
Muy dura la lluvia que va a caer.


Está todo bien, Ma (1965)

Aquel que no está ocupado naciendo, está ocupado muriendo


Flotando en el viento (1963)

¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre,
antes de que le llames
«hombre»?
¿Cuántos mares debe surcar una blanca paloma,
antes de dormir en la arena?

¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón,
antes de ser prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántos años puede existir una montaña,
antes de que sea lavada por el mar?
¿Cuántos años pueden vivir algunos,
antes de que se les permita ser libres? 

¿Cuántas veces puede un hombre girar la cabeza,
y fingir que simplemente no lo ha visto?

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántas veces debe un hombre levantar la vista,
antes de poder ver el cielo?

¿Cuántas orejas debe tener un hombre,
antes de poder oír a la gente llorar?

¿Cuántas muertes serán necesarias,
antes de que él se de cuenta,
de que ha muerto demasiada gente?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.



Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 15 de octubre de 2016

Realidad conexa: ciencias y letras en dos minutos

https://vimeo.com/182365842
 
Que el ser humano se dedica a dividir muchas cosas en dos mitades irreconciliables, para someterlas luego a represión es algo bien sabido. Pero a menudo se nos olvida que la división del conocimiento en disciplinas estancas es artificial, limitante, que así se nos escapan muchas relaciones entre ideas y que todo el conocimiento está conectado.

Meno mal que hay proyectos que nos lo recuerdan, como Realidad conexa, una nueva iniciativa del programa Mestizajes, del Donostia International Physics Center (DIPC), destinada a mostrarnos de manera visual, dinámica y accesible para todo tipo de público esas conexiones, esos encuentros que no sabemos ver.

El proyecto, en una primera fase, consta de ocho cápsulas de información en forma de vídeos de dos minutos de duración cada uno, de los que se han publicado tres hasta ahora: uno sobre Borges y la memoria, otro sobre Poe y el universo y un tercero acerca de magia y neurociencia. Dejan en el espectador diferentes sensaciones. Primero cierta desconfianza ¿qué van a contarme?, segundo sorpresa ¿en serio, cómo no sabía esto?, tercero asombro, cuarto y último curiosidad por saber más. 

Aquí os dejo enlaces a los otros dos.

https://vimeo.com/182366862


https://vimeo.com/184220083


Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 14 de octubre de 2016

Hiperión - Friedrich Hölderlin


Título: Hiperión
Autor: Friedrich Hölderlin
 
Páginas: 224
 
Editorial: Hiperión
 
Precio: 12 euros

Año de edición: 1998 (17ª edición)

Esta novela, subtitulada el eremita en Grecia, fué escrita entre 1794 y 1975 y apareció poco tiempo después en Thalia, la revista literaria que dirigía el autor. A pesar de ser una novela y estar formada por una serie de cartas que el poeta escribe a su familia, es una obra lírica y uno de los textos más poéticos que conozco, por más que esté escrito en prosa.

El poeta se retira al país heleno a descansar y reflexionar y se siente igualmente atravesado de amor por una mujer ideal, Diótima (tras la que se esconde una mujer casada de la que se enamoró el poeta), por la naturaleza y el paisaje mediterráneos, y por la cultura griega. Las tres cosas le exaltan igualmente y le mantienen en un estado de continua excitación emocional.

Porque es un libro arrebatadoramente romántico y pasional, lleno de sentimientos avasalladores, de una fuerza tremenda, desatados como un huracán. El autor sabe trasmitir todo ese mundo de pasión, con gracia y armonía, hasta componer un texto magistral, una de las cumbres del Romanticismo europeo. Hölderlin se enseñorea de estas páginas, domina a narración y juega con los sentimientos del lector a su antojo, avivándolos cuando quiere y aplacándolos a ratos para que el lector no huya despavorido. 

«El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona», «Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas, ni se convertirían en espíritu, si no chocaran con el destino, esa vieja roca muda». Profundamente lírico y apasionado, es una delicia de libro y una fiesta para el corazón. Tuve la suerte de leerlo en plena adolescencia, hace ya unos cuantos años, y fué una experiencia inolvidable. Todavía me acuerdo. Fué mi libro favorito durante mucho tiempo y al acabar de leerlo, no quise leer nada más durante un tiempo, para poder disfrutar de su recuerdo.

Un libro único, de los que enamora, que ha servido para dar nombre a toda una editorial de poesía, un texto maravilloso que os hará vibrar y disfrutar como muy pocos, basado en la experiencia de un alemán que descubre en Grecia la belleza del paisaje y la fuerza de su amor (¡cómo ha cambiado la historia!). Formidable. 

Friedrich Hölderlin (Wurtemberg, 1770-1843) fué un famoso poeta lírico alemán, que supo recoger la tradición clásica y fundirla con el romanticismo. Padeció crisis depresivas desde joven.

Nació en una familia burguesa y era hijo del administrador de un seminario. Cuando creció entro a estudiar teologíay allí descubrió la belleza del latín, el griego, los poetas clasicos y tambien a Leibniz, Kant y Spinoza. Fué compañero de clase de Hegel y Schelling, y se dice que él er el más brillante de los tres.

Al acabar, en lugar de ejercer como pastor, se dedicó a escribir poesía y a ganase la vida como preceptor de los hijos de varias familias nobles.

A partir de los 36 años se agudizaron sus problemas mentales, las crisis eran cada vez más frecuentes y pasó otros 36 años en un sanatorio psiquiátrico, llevando una vida tranquila y contemplativa.

Friedrich Hölderlin

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 13 de octubre de 2016

Del amor - Stendhal


Título: Del amor
Autor: Stendhal
 
Páginas: 456
 
Editorial: Alianza
 
Precio: 13,20 euros

Año de edición: 2011

Stendhal nos encanta a todos y no solo es un escritor seguro, uno de esos autores que gusta a todo tipo de lectores, es que además gusta mucho, con locura. El motivo es que no solo escribe muy bien, con una nitidez envidiable, con precisión, ritmo y sentido de la medida en cada frase y cada párrafo. Sino que además tiene una penetración psicológica muy notable que no esta basada en el frío análiis racional, más bien en la intuición y en el bagaje obtenido durante años de observación del alma humana. Por eso, este hombre tiene un carácter especial, un encanto irresistible que lo hace muy atractivo como autor.

En esta ocasión formula en este volumen, publicado en 1822, nada menos que una teoría sobre cómo surge el amor, basada en siete etapas: primero es la admiración por alguien en quien nos fijamos; después, la idea de qué placentero sería ser amado o amada por esa persona; luego viene la esperanza (¿y si me quiere?); el cuarto paso es darse cuenta de que ha nacido el amor, de que queremos a esa persona; luego viene la primera cristalización, ese amor crece, nos domina y hace con nosotros lo que quiere; después llega la duda (¿de verdad me quiere?¿cómo puede amar a alguien como yo?, y finalmente, la segunda cristalización.

Nadie ha explicado mejor, que yo sepa, el proceso de nacimiento del amor. Entre algunos pasos, como entre el primero y el segundo, puede pasar mucho tiempo, un año o quizás más. En cambio otros suceden de manera imparable y van muy seguidos, como el 4º y el 5º o el 6º y el 7º. Y como dice Stendhal, la voluntad del protagonista no interviene en el proceso, el amor es como una fiebre, algo que nos pasa queramos o no queramos. 

Este pequeño y certero tratado del amor, contiene además unas cuantas ideas muy interesantes, como la importancia de la esperanza como raíz fundamental del amor, las cuatro clases esenciales de amor (el amor pasión, el amor placer, el amor físico y el amor vanidad), cada una con sus matices y variaciones... y una historia deliciosa que ejemplifica admirablemente cómo surge el amor en siete pasos: «Ernestina o el nacimiento del amor».

Esta edición cuenta además con el complemento inestimable de un texto de Ortega y Gasset titulado «Amor en Stendhal», que redondea un libro espléndido, de los que no hay que perderse.

Stendhal

Henri Beyle (Grenoble, 1783-1842) fué un gran novelista francés del siglo XIX, probablemente uno de los fundadores de la novela moderna, artífice de un puñado de obras maestras. Mantenía el ideal del realismo, la novela como un espejo que se paseaba por un camino y reflejaba la vida con la máxima fidelidad posible.

Sin embargo, a mi me parece un romántico solapado, autor de obras llenas de pasión y sentimiento, descritos con justeza, precisión psicológica, sentido dramático y equlibrio, presentadas con el lujoso envoltorio de un estilo exquisito. Porque era un estilista consumado que, antes de empezar a escribir, leía unas cuantas páginas del mítico Código Civil francés, un maravilla de concisión y precisión, para ir cogiendo el tono.

Estudió Derecho, era bueno en matemáticas, se hizo funcionario y consiguió tiempo para desarrollar su gran pasión: la escritura. Viajó a Italia y allí descubrió el romanticismo: No se casó nunca, pero tuvo una decena de amantes estables y sucesivas con las que tuvo una relación muy especial.

Murió a los 59 años de un ataque al corazón y está enterrado en París en el cementerio de Montmartre, en una tumba con un epitafio, escrito por el mismo, que dice así:«Henri Beyle, milanés. Escribió, amó, vivió 59 años y 2 meses. Murió el 23 de marzo de 1842».

Tumba de Stendhal en París

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Cuestión de honor - Pablo R. Suanzes

Samuráis

La revista «Jot Down» es una mina de artículos interesantes y noticias culturales. Allí he encontrado este texto sobre varias historias de honor, acompañada de una reflexión sobre un concepto con sus connotaciones negativas y positivas, afortunadamente y desgraciadamente en desuso, que me ha parecido muy oportuna. Porque no sé si os habéis dado cuenta de que es una de esas palabras que últimamente casi no se utiliza. Cuando yo era un crío, se decía mucho aquello de «palabra de honor», incluso «te doy mi palabra de honor», cuando queríamos prometer o demostrar que algo era cierto. Ahora nadie usa esas expresiones y en cambio se habla casi siempre de «informaciones» en lugar de «noticias», como si nadie quisiese hacerse responsable de la veracidad de lo dicho.

En fin, aquí os lo dejo:


Y una curiosa imagen de una mujer samurái del siglo XIX, que también las había.

Mujer samurái

Publicado por Antonio F. Rodríguez.