
Título: Azucre Autora: Bibiana Candia
Páginas: 144
Editorial: Pepitas de calabaza
Precio: 16,05 euros
Año de edición: 2021
¡Excelente primera novela de esta autora!
Dice que su novela es una
ficción construida para desvelar una verdad, que el papel de la literatura es
cubrir esos espacios en los que el periodismo no es suficiente porque la
ficción toca resortes mucho más íntimos que un documental o un relato meramente
histórico. Esos son los resortes que nos conmueven porque nos identifican como
iguales. Efectivamente, así vivimos esta novela que no cae en ningún momento en
la facilidad de la sensiblería, pero nos deja huella porque toca nuestra fibra
más sensible y nos hace sentir lo que viven, sufren y nos cuentan los
protagonistas.
La historia la conocemos desde el
principio por la contraportada. Este es uno de los infrecuentes casos en los
que es interesante leerla antes de comenzar y ha sido decidido así por la
propia autora que evita de este modo tener que aludir en el texto de manera
descriptiva a los hechos, para centrarse en los personajes, las víctimas de lo
que vivieron, que son los niños que nos cuentan su propia historia.
Se trata de un hecho poco
conocido, a pesar de estar documentado y fácilmente accesible en una primera
aproximación en internet. En 1854 unos niños, 1700, son sacados de sus pequeñas
aldeas gallegas, aldeas muy pobres. Sus padres cayeron en la falacia de la
promesa de un trabajo y un futuro para sus hijos en un momento especialmente
duro porque el año anterior había sido desastroso para las ya de por sí
escuetas cosechas y solo había dejado más hambre y más pobreza. Así que era
fácil creer en los representantes del también gallego Urbano Feijóo
de Sotomayor, dueño de ingenios en Cuba en donde la mayoría de esclavos respecto
a la población blanca resultaba un peligro para sus dueños porque temían una
rebelión. Aunque hasta 1880 no se aprobó en España le ley de abolición, ya se
percibían las consecuencias que tendría. Esos más de 1700 pobres desgraciados
vendrían a sustituir a algunos esclavos, pero cobrando menos que ellos y siendo
tratados igual de mal.
A partir de esta durísima
realidad, la autora crea y recrea las situaciones desde los temores de los
niños que se enfrentaban a salir de lo poco que conocían y sabían, sus pobres
familias y aldeas en donde la mayoría eran analfabetos. A través de sus diferentes
voces, descubrimos lo que los une, pues nos descubren todos los miedos e
incertidumbres ante lo nuevo que les cercan en un largo viaje en el que conocen
el hacinamiento de las sentinas del barco, el hambre, la enfermedad y la
nostalgia. Cuando llegan a la isla, tras un recibimiento rimbombante que no
entienden, son separados por grupos y llevados a diferentes plantaciones de
azúcar donde bajo la estricta vigilancia de esclavos negros, que no dudan de
utilizar el látigo, conocerán el duro trabajo de sol a sol y el encierro a la
vuelta cada día en unos barracones sin luz.
Si las diferentes voces de los
chicos, con sus giros gallegos y su inocencia, son una elección más que
acertada, el lenguaje de la autora que no se recrea en la fatalidad, sino que
da un tono poético y tierno, e incluso mágico en algunos momentos, hace que la
compasión que ha sentido por los «rapaces» al escribir sobre ellos nos contagie,
nos conmueva y quede como un poso fangoso en el que se mezclan la rabia y el
dolor por esta Historia nuestra que tantos episodios de injusticia y crueldad
nos ha dejado. Rabia que se acrecienta al saber que los chicos escribieron
cartas que propiciaron el conocimiento en España de su situación y que
permanecen en archivos sin acceso en las Cortes desde 1885, fecha en la que en
ellas se dictaminó en contra del empresario, aunque salió sin pena alguna.
Hoja del registro de esclavos de Cuba (1878)
Necesitar tan solo 144 páginas
para contarnos tanto y tan bien es ser una artista. ¡Enhorabuena!
Bibiana Candia
Bibiana Candia (La Coruña, 1977)
estudió Filología hispánica. Es poeta, tiene dos poemarios editados y tras el
libro de relatos «El pie de Kafka» y el relato metaliterario «Fe
de erratas»,
ahora, además es novelista. Esta mujer nos ha cautivado con su libro y en las
entrevistas leídas posteriormente. Desde Berlín, donde vive, participa con sus
artículos en revistas literarias y ha recibido el Premio Carmen de Burgos de
divulgación feminista en 2020 por el artículo «María Moliner, nuestra señora de
las palabras», muy recomendable y accesible en la revista en la que colabora, Jot Down: «María
Moliner, nuestra señora de las palabras».
Publicado por Paloma Martínez.