jueves, 22 de agosto de 2019

Diario del ladrón - Jean Genet


Título: Diario del ladrón
Autor: Jean Genet

Páginas: 272

Editorial: RBA

Precio: 22 euros

Año de edición: 2010


Extraño libro, que despierta algo de morbo, una pizca de rechazo y a la vez atrae por lo excéntrico y rompedor que tiene de todas las normas sociales. Porque tres son los temas de este libro, homosexualidad, robo y traición, trenzados en una autobiografía inventada, pero con demasiados puntos en común con la del autor.

Más que un diario, como anuncia el título, se trata de unas confesiones íntimas, de un vagabundo y maleante, de un mendigo perverso, contadas en primera persona y en la que el protagonista nos habla de sus amantes masculinos, Stilitano el bello, Armand, Guy René, Lucien... Java el policía, y de sus andanzas delictivas que le llevan a visitar  buena parte de España (Barcelona, Huelva, Cádiz, Elche, Murcia, Alicante...) y Francia (Marsella), con alguna experiencia que otra en Polonia como monedero falso y en Amberes como traficante de opio.

Es imposible saber qué episodios forman parte de la biografía real de Genet y cuáles son inventados, pero uno tiene la sensación de que todo lo que aquí se cuenta es auténtico y resume su experiencia vital. La narración está entreverada con breves apuntes históricos de la época y con un discurso muy extraño, que ve la vida como algo brillante y perverso al mismo tiempo.

Porque curiosamente, la homosexualidad se vive aquí como algo vicioso, con remordimiento. También la delincuencia y la promiscuidad tienen algo de sombrío y traicionero. Este literato atípico donde los haya vive una vida perversa porque es lo único que conoce, con remordimiento y a la vez con vocación redentora en cierto sentido, porque es capaz de encontrar ternura y belleza en lo más degradado. Su mirada convierte la cárcel en un palacio y a los delincuentes en brillantes ángeles.

Un tono lírico muy especial atraviesa todo el texto y ofrece una visión de la vida tan perturbadora, como abyecta y fascinante al mismo tiempo. Para completar la fórmula, se encuentran también dosis de ironía y cómo no, la intención de epatar y escandalizar al lector. Y a fé que este hombre lo consigue.

Por el camino, narra historias y anécdotas insólitas: fué capaz de cruzar Yugoslavia de lado a lado, yendo de cárcel en cárcel, sin pisar la calle; vivió en la cárcel de Palermo un ambiente muy curioso, todos los malhechores vivían pendientes de la prensa del corazón y de la vida de la corte, atentos al sexo del heredero a punto de nacer, porque si era varón habría amnistía...

También se encuentran pensamientos que dejan al lector conmocionado: «Encuentro en los ladrones, en los traidores, en los asesinos, en los perversos, en los taimados, una profunda belleza, una belleza cóncava»; «Porque posee ciertas condiciones de erotismo es por lo que me encarnicé en el mal»; «Los que me despreciáis también estáis hechos de una sucesión de miserias semejantes a las mías, pero nunca sois conscientes de ello».

Libro extraño y atractivo, no muy recomendable para paladares delicados, que escandaliza en algún momento que otro, tierno sensible y salvaje, pervertido y poético. No hay mezcla más rara, cóctel más excéntrico y brillante. Es Genet.

Jean Genet (París, 1910-1986), fué abandonado por su madre, una joven prostituta, a los siete meses de edad. A partir de entonces estuvo rodando de orfanato en orfanato, luego de correccional en correccional y finalmente, fué huésped ocasional de varias cárceles.

Chapero, vagabundo, desertor, ladrón, delincuente, provocador y bastardo, Genet es un escritor maldito entre los malditos, que alardeaba de su marginalidad y su falta de moral. En el colegio sacaba notas muy buenas y en sus textos muestra un gran talento literario,
  
A la vez, es uno de los monstruos sagrados de la literatura francesa de todos los tiempos. Su condición de homosexual marca toda su obra narrativa y dramática, en la que con un poderoso estilo, directo y descarado, pervierte todos los roles conocidos.

Jean Genet

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario