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miércoles, 6 de abril de 2022

Los galgos, los galgos - Sara Gallardo

Título: Los galgos, los galgos                                                                                          Autora: Sara Gallardo

Páginas: 504

Editorial: Malas tierras 

Precio: 24,70 euros

Año de edición: 2021

¿Se puede escribir más bonito? Seguro que igual de bonito, sí, pero más bonito, nada más terminar esta novela, me parece dudoso.

En esta novela el tema importa, pero lo que es esencial es la belleza con la que está escrita. Hay innumerables momentos en los que la musicalidad de la prosa lleva a pararse para leer en voz alta o a volver sobre lo leído por el placer de su sonido poético. Y mantener esa tonalidad a lo largo de tantas páginas, además de disfrutarlo, lleva a pensar en el proceso de creación de la autora que se imagina como de absorción, obsesión y total dedicación.

Es la belleza lo que hace difícil escribir sobre esta obra que interesa también por lo que cuenta:

- El amor, tema central al más puro estilo dramático, el amor con todos sus componentes, pasando por todos los estados, siempre en el punto álgido de la pulsión, del sentimiento y de la acción. Amor que invade al protagonista, Julián, joven de treinta años que, una vez lo encuentra encarnado en una pintora de espectacular melena roja, Lisa, ya no vive más que para él, y al cabo de unos años lo relata en primera persona.

- El paisaje, elemento tan importante para el protagonista que es una presencia permanente, siempre cambiante según evolucione y cambie su ánimo —no hay que olvidar que está narrada en primera persona—. En una obra extensa como esta es muy difícil que las abundantes descripciones no resulten pesadas ni repetitivas. Todo lo contrario, son siempre hermosas y nos transportan a esa finca, Las zercas, nido y refugio del amor y del desamor.

- Los galgos, acompañamiento permanente del protagonista por los que siente verdadero amor que nos llega por la enorme sensibilidad con la que están descritos. Son tan bellas las abundantes escenas con los perros que se supone que la autora debió también ser amante de ellos.

- Finalmente, otro tema que se encuentra en todo el desarrollo de la novela es la crítica constante a un estrato de la sociedad, la burguesía y en especial aquella que tenía grandes fincas de las que no sabía nada, pero eran útiles testigos de su riqueza y servían para su recreo.

Los personajes, de los que se vale para la crítica son sus familiares, los tíos, hermano, amigos y políticos relevantes, cuya presencia se muestra como estereotipos de las debilidades de esa clase social llena de convenciones y restricciones mentales. La autora se sirve de la ironía para caracterizarlos, una ironía que en general se traduce en pensamientos a modo de monólogo interior del protagonista acerca de ellos y en diálogos muy ocurrentes con todos ellos. Es curioso que el protagonista los juzgue tan mal cuando él mismo pertenece a esa clase y reproduce parte de sus «vicios» como pueda ser vivir más del dinero heredado que de su trabajo como abogado en el despacho familiar, trabajo al que no le da más que una mínima atención.

Es muy interesante observar que en los diálogos, siempre ágiles e inteligentes, introduce pensamientos a manera de contestación que no se llegan a materializar en palabras porque serían demasiado cáusticas, pero que el lector distingue bien. Para las descripciones y pensamientos del protagonista, la autora cambia a una sintaxis compleja de párrafos amplios y frases largas plagadas de metáforas e imágenes simbólicas que en ningún caso hacen lenta la lectura si no es para volver a recrearse en ellas. Es en estos párrafos donde se sugieren muchas reflexiones acerca del amor y la amistad, sentimiento este que tiene el protagonista por escasos y peculiares personajes. El lenguaje es muy rico y especialmente gozoso para los españoles pues nos descubre muchas palabras que desconocemos.

La hija de la autora dice que cree que la obra de su madre muestra que era una escritora con un ejercicio sofisticado —elegante, refinado, técnicamente complejo, define el diccionario— de su arte. En esta novela lo demuestra con creces.

Una maravilla.

Sara Gallardo

Sara Gallardo (Buenos Aires, 1931–1988) fue una escritora que concita las mejores opiniones —algunas de ellas aparecen en la última página del libro—, reseñas y estudios sobre ella y su escritura hasta el punto de considerarla algunos como «una clásica» y una de las mejores del s. XX. A pesar del éxito que tuvo en su momento, fue olvidada y ahora vuelven a aparecer reediciones que ponen en la mesa de novedades de las librerías toda su obra. Su vuelta del olvido viene también de la mano del Premio nacional de novela Sara Gallardo, instituido en su país por el Ministerio de Cultura de la Nación.

Fue periodista y colaboró con importantes revistas argentinas. Escribió cinco novelas, una de ellas «Enero» reseñada en este blog, y un libro de relatos, así como literatura para niños. Sus artículos están compilados en «Macaneos».

Publicado por Paloma Martínez.

jueves, 16 de mayo de 2024

Los galgos, los galgos - Sara Gallardo

Título: Los galgos, los galgos                                                                                              Autora: Sara Gallardo

Páginas: 504 pág.

Editorial: Malas Tierras

Precio: 26 euros 

Año de edición: 2022

Esta novela ha sido para mí un verdadero descubrimiento. Pocas veces se encuentra uno con un texto con una factura tan exquisita, una obra que sabe a clásico por los cuatro costados y, aunque se publicó originalmente en 1968, tiene toda la frescura y el atractivo de un libro recién escrito. Por algo es un título de culto.

Pero empecemos por el principio. Julián, un joven abogado de buena familia, al que le sobra el dinero, un poco zángano, que nunca ha sabido hacer nada, salvo no hacer nada, hereda de su padre una vieja hacienda abandonada de 500 hectáreas. Junto con su esposa Lisa, pintora, con la que disfruta de la efervescencia de los primeros año del amor, decide rehabilitarla e instalarse en ella. Tendrá que desplazarse a Buenos Aires todas las semanas, pero durante el sábado y el domingo se convertirá en un flamante señor de campo. Ese es el planteamiento de partida de esta rotunda novela, densa y ligera al mismo tiempo.

El estilo es fluido, dúctil y maravilloso, como miel que se derrama, incontenible y placentera. El lenguaje está sembrado de argentinismos, coloridos y expresivos, que dotan al texto de un gracejo especial. El texto tiene ritmo, elegancia y mucha soltura. Casi sin que nos demos cuenta, se narra una historia, aparentemente sencilla y casi tópica, pero la psicología de los personajes arrastra profundidades abisales. El lector avispado notará que ay mucha más enjundia de lo que parece a primera vista.

¿Y el motivo del título? Pues es que los galgos juegan un papel importante en la historia, son los secundarios que la acompañan en los mejores momentos. El bueno de Corsario, un galgo gris, sobrio, sobre todo Chispa, una galga dorada, muy rápida, que simboliza la felicidad saboreada y luego perdida, y el galgo de metal que encarga la pareja para la veleta de su casa.

Abundan las frases, los giros certeros e inolvidables: «... un hombre de una roña y una bondad sobrenaturales...», «Remendar trajes viejos es labor de interés comparable por lo menos a la Arqueología»,«En el día recién nacido tenía la impresión de que las cosas me estaban dedicadas», «Ya se sabe que los buenos y los humildes no tienen historia»,«... donde había una clínica famosa por sus errores», «... dormía, soñando probablemente con los gerundios», «¿Por qué no soportamos que se nos interrumpa en pleno ejercicio del , llamémoslo, ocio creador?», «El diablo se lleve sobre todo a Orlandi. Desde que ha llegado no ha dejado de trabajar. Mala puñalada le den», «¿Ignora que solemos tener la costumbre de perder lo que es único?», «¿Hay de verdad alguien que piense que la justicia se puede enseñar?», «De Alphonse pensé mucho tiempo que era un canario. Después supe que era su marido», «Hablan tan fuerte y molestan tanto como una excursión de argentinos», «Las lágrimas son privilegio de felices», «¿Quién ha visto a un insecto triste?», «Miro también la curva de un cable que cuelga entre dos casas. La belleza de esa curva me calma», «La vida sin desdicha es incompleta». Y el aforismo que se repite y puntea la narración de vez en cuando: «No hay que confundir dulzura con tristeza».

La galería de personajes, descritos en una pincelada, resulta también brillante: Flores, el criado para todo, sensible y sucio hasta lo inimaginable; el cuñado poeta, apodado Entuérfano por ser híbrido entre enterrador y huérfano; la suegra insolente, la Presidenta; los dos tipos de estanciero, el anglosajón y el criollo, y muy especialmente, el protagonista, Julián. Un tipo vago, arrogante, colérico, engreído, narcisista y hasta maltratador. Un hombre que lo tiene todo en la vida, medios, una encantadora esposa, una finca, y todo lo desbarata por su mal carácter. Porque esta es la historia, entre otras cosas, de un hombre que conoce la felicidad y la pierde irremediablemente. Caso curioso, el narrador me cae francamente mal, pero la lectura me resulta enormemente placentera.

Porque, además del hilo narrativo principal, brillante y poderoso, hay pasajes memorables, que sorprenden por su habilidad. Una magistral descripción de una comida en casa de la embajadora, un velatorio de varias horas sintetizado con todo detalle en una página, una simulación de la dispersión de ideas, recuerdos y pensamientos surrealistas que precede al sueño... y una fina ironía que recorre todo el texto.

En fin, que me parece que estamos ante una gran novela, de lo mejor que voy a leer este año, todo un descubrimiento. Una novela de perros, campo y una historia de amor que conoce el cielo de la dicha y el infierno de la nostalgia permanente. Una crítica inteligente de muchos tópicos argentinos y de cierto tipo de porteños. Un libro formidable que hay que recomendar a todo el mundo. Como suele decirse, lo leí deseando acabarlo y luego, me dio pena haberlo terminado. Excelente.

Sara Gallardo (Buenos Aires, 1931-1988) fue una periodista y escritora argentina. Su nombre completo era Sara Gallardo Drago Mitre. Nacida en una familia culta de clase alta, era hija del historiador Guillermo Gallardo, nieta del científico Ángel Gallardo, bisnieta del escritor Miguel Cané y tataranieta del presidente Bartolomé Mitre

La biblioteca de su casa le abrió las puertas del mundo de la literatura; además viajó por América, Europa y el cercano Oriente. Colaboró en varios medios, como el diario La Nación. Muy afectada por la muerte de su segundo esposo en 1974, se instaló en  La Cumbre, provincia de Córdoba,, en una casa que le cedió el también escritor Manuel Múgica Laínez. En 1979 recorrió España, Suiza e Italia. Poco después de su regreso, enfermó de asma y falleció a los 57 años.

Nos dejó seis novelas, un volumen de relatos, libros infantiles y una recopìlación de sus artículos.

Sara Gallardo (Foto Tiempo Argentino)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.