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viernes, 5 de agosto de 2011

El legado - Katherine Webb


Título: El legado
Autora: Katherine Webb

Páginas: 480

Editorial: Lumen

Precio: 22,90 euros 

Año de edición: 2011 
  
Dos hermanas cuarentonas heredan de su abuela (Lady Meredith Calcott) una mansión en la campiña inglesa, con una condición trampa: deben vivir alli de forma permanente o perder su propiedad. 

La abuela, aristócrata venida muy a menos, genio y figura, es hija de una madre con un pasado impresionante: nacida y criada entre algodones de la burguesia de Nueva York, en 1904 (con 18 años) se casa con un vaquero y se traslada a vivir a la ultima frontera de Oklahoma. En un rancho en medio de la pradera, en una casa más bien cutre, a merced de todo tipo de inclemencias y rodeada de rudos vaqueros, a un dia de camino en carromato de la civilización. Dos historias paralelas, la bisabuela y las dos nietas herederas, que van a convergir de forma sorprendente. Katherine Webb (Kent, 1977) es una maestra contando historias, desempolvando intrigas a fuego lento, con paciencia. Lleva al lector a un climax, dónde atar cabos sueltos y terminar «en paz» la lectura de «El Legado».

Gran, gran relato. Cuesta arrancar, es un diesel, pero cuando está en marcha ya no tiene freno posible. Brutal la descripción de Oklahoma a inicios del siglo XX.
    
Publicado por David Comas.

viernes, 1 de abril de 2011

Los ojos amarillos de los cocodrilos - Katherine Pancol


Título: Los ojos amarillos de los cocodrilos
Autor: Katherine Pancol

Páginas: 552

Editorial: La esfera de los libros


Precio: 21,50 euros

Año de Edición: 2010


Original y divertido, a pesar de su punto de partida: historia de una mujer -Josephine- de mediana edad, con hijas adolescentes, abandonada por su marido y ninguneada por casi todos. Los personajes son muy marcados y tienen su punto: un abuelo patriarca divertido -«Chef»- y una abuela déspota, despreciable y sin alma. Los hijos y hijas, quizás lo mejor, por su lucidez en colores para ver lo que los adultos ven mal y en grises. Quizas podria ser una pequeña «Hoguera de las vanidades», pero a la francesa. No esta mal, nada mal.

Publicado por David Comas.