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viernes, 13 de marzo de 2026

La mujer de negro - Susan Hill

 
Título: La mujer de negro
Autora: Susan Hill
 
Páginas: 188
 
Editorial: Edhasa
 
Precio: 8,17 euros 
 
Año de edición: 2012

Quienes les guste la novela gótica seguro que disfrutarán con La mujer de negro de Susan Hill (edición original de 1983). Este librito tiene todas las características del cuento de fantasmas clásico. Un pueblecito inglés lejos de todo. Una vieja rarilla que vivía en una casona al lado de unas marismas. Siniestros rumores que van de boca en boca y ponen los pelos de punta. Paisajes neblinosos por donde se mueven figuras indefinidas. Cementerios con las tumbas cubiertas de musgo. Viejos papelotes amarillentos. Una mujer vestida de negro, triste y pálida, que parece la muerte. Un joven que desprecia con displicencia las tonterías pueblerinas, pero que cuando le roce el dedo helado de lo desconocido, verá cómo su vida cambia para siempre. 

La mujer de negro recuerda a clásicos como Otra vuelta de tuerca de Henry James, a las historias espeluznantes de Sheridan Le Fanu y a los magistrales relatos de fantasmas del benemérito M.R. James. Es un relato escrito con gran exactitud, sin retórica y evitando sabiamente cualquier premura en la narración. La trama se desenvuelve con naturalidad, llevándonos, como corresponde en un cuento de miedo, de lo cotidiano a lo horripilante. La autora coloca las piezas con tal destreza que encajan sin necesidad de forzar ninguna situación. Si el terror es una sensación creciente de extrañeza ante lo desconocido amenazante, hay que reconocer que La mujer de negro cumple con nota. La lograda atmósfera fantasmagórica aparece mucho antes de que se presente el fantasma. El lector satisfecho se frota las manos de gusto a medida que avanza la novela. 

El protagonista y narrador de la novela es el abogado Arthur Kipps. Casado felizmente y con una gran familia, recuerda durante una Nochebuena cierta aventura macabra que sufrió cuando era joven e inexperto. Mirando con atención el fuego de la chimenea, el señor Kipps piensa en esa época, por fortuna casi olvidada: en los últimos tiempos había sido como la onda más externa de un estanque, ni más ni menos que el débil recuerdo de un recuerdo. Las llamas oscilantes, el chisporroteo del fuego, la estancia tenuemente iluminada por las velas y sus hijastros contando alegremente historias de miedo. Todo en el ambiente invita a la confesión. Pero Kipps no quiere confiar a nadie su historia. Quizá porque fue bien real y no tuvo nada de divertida. Decide escribirla. A la manera de un exorcismo. Para espantar un mal remoto y aterrador. Para que no vuelva nunca más. 

Hace bastantes años, Kipps era un joven abogado londinense: trabajador, ambicioso y con deseos de comerse el mundo. Un día en que la ciudad estaba cubierta de una niebla amarillenta y maloliente, su jefe recibe un funesto mensaje. Resulta que se ha muerto la señora Drablow, viuda y clienta del bufete. Esta señora residía en una aldea remota del noreste del país. Al parecer, la mujer era un tanto extraña, vivía aislada y no tenía buena fama. En otro tiempo sería una perfecta candidata a bruja. A Kipps le toca ir al pueblo, asistir al funeral de la anciana, arreglar los papeles pertinentes y regresar a Londres lo antes posible. No le disgusta la posibilidad de salir del ambiente malsano y enervante de la gran ciudad. Unos días en el plácido campo inglés prometen ser encantadores. El pobre no sabe en qué berenjenal se está metiendo. 

El resto de la historia le corresponde disfrutarla al amable lector. A mí esta novela me ha encantado. Es un homenaje perfecto a la gran tradición victoriana de la ghost story. Tiene un ambiente inquietante, un ritmo bien dosificado, situaciones escalofriantes, perplejidades que acabarán siendo terrores y un protagonista arquetípico que aprenderá a no burlarse ni a mirar por encima del hombro a los aldeanos. Los cuentos de viejas encierran fantasmas que más vale dejar tranquilos por el bien de todos. 

Únicamente añadir que La mujer de negro ha sido llevada dos veces a la pantalla. La primera en 1989 en un excelente telefilme dirigido por Herbert Wise para la BBC. Y la segunda en 2012 en una película dirigida por James Watkins. Me parece mejor la versión de la BBC que la posterior. 

Susan Hill

Susan Hill (1942) es una escritora inglesa nacida en Scarborough. Aficionada desde joven a la escritura, obtuvo una licenciatura en inglés en el King's College de Londres. Está influida por la narrativa gótica. Ha escrito cuentos de fantasmas, ensayos y una serie de novelas policíacas protagonizada por el detective Simon Serailler.

Entre sus libros se destacan Extraño encuentro (1993), Las distintas guaridas de los hombres (2005), Tres historias de fantasmas (2014) y Yo soy el rey del castillo (2016). Su novela más conocida, La mujer de negro, ha sido llevada al cine y el teatro. Susan Hill ha obtenido los premios Somerset Maugham, Whitbread y John Llewellyn Rhys.  

Publicado por Alberto.

lunes, 3 de febrero de 2025

Un susurro en la oscuridad - Louisa May Alcott

Título: Un susurro en la oscuridad                                                                                      Autora: Louisa May Alcott

Páginas: 80

Editorial: Hermida Editores

Precio: 13,90 euros

Año de edición: 2016

Esta novelita viene a demostrar una vez más que Louisa May Alcott es mucho más que la autora de Mujercitas, una de las mejores narradoras decimonónicas que puede uno echarse a los ojos. Es una escritora eficaz, con estilo, elegante, un ritmo muy bueno y que maneja los aspectos psicológicos de sus personajes de maravilla. En esta ocasión, desarrolla una trama que empieza como una pieza del género romántico y acaba siendo un buen ejemplo de literatura gótica.

La voz de la narradora es la de la protagonista, Sybil, una joven heredera de 17 años, que se verá acosada por su tío y su primo, que pretenden desposarla a toda costa para hacerse con la fortuna que será suya cuando sea mayor de edad. A la chica se le presenta una situación erizada de peligros, en una sociedad en la que las mujeres estaban sometidas a la autoridad de los hombres de la familia y no era difícil encerrar a una dama rebelde si sus familiares atestiguaban que había perdido el juicio. La truculenta trama está estupendamente bien desarrollada, de manera que resulta convincente y ominosa a partes iguales, los personajes del peculiar triángulo afectivo que constituyen el centro de la historia están bien dibujados, y se lee a toda velocidad hasta llegar al desenlace final.

La autora conocía muy bien el estatuto y situación de la mujer en aquella época, tal y como se ve en esta cita: «... me propuse mentalmente encandilar a mi primo lentamente, disfrutando del embrujo de un auténtico cortejo, sin el cual la vida de ninguna mujer parece completa, a decir de ellas mismas, por lo menos».

Un relato excelente, una de las mejores narraciones góticas de tan corta extensión. Apareció por primera vez en una revista literaria en 1863. Algunos años después, se publicó en un volumen con otras narraciones. Alcott, consciente de que era una historia ciertamente oscura, tenebrosa y algo subversiva, indicó a su editor que «Es un relato bastante horripilante, pero podría publicarse si añado unas líneas al prefacio, indicando que se incluye para completar el volumen, y como ejemplo de las historias alimenticias de Jo March, por las que muchas lectoras han preguntado». (Jo March es la principal protagonista de Mujercitas).

Una pieza estupenda, publicada por primera vez en español por Hermida Editores en una cuidada edición que hará las delicias de todo buen lector. Un texto muy bien redactado, subyugante y misterioso hasta el final. Una lectura muy recomendable. May Alcott nunca defrauda

La impecable traducción y la nota final son obra del madrileño  Óscar Mariscal, ingeniero, articulista y traductor especializado en literatura de fantasía y ciencia ficción. En este enlace se pueden leer las primeras trece páginas del libro. 

Louisa May Alcott  (Germantown, Pensilvania, 1832-1888) creció en una familia abolicionista y seguidora del trascendentalismo, un movimiento filosófico y religioso, basado en la creencia en la unidad del mundo y de Dios, y en la inmanencia del mundo. Para los trascendentalistas, el alma de cada individuo es idéntica al alma del mundo y contiene lo que el mundo contiene.

Conoció a Ralph Waldo Emerson, Walt Whitman y Henry David Thoreau. Trabajó como maestra, costurera, institutriz, enfermera y escritora. Comenzó a escribir cuentos para entretener a la hija de Emerson, más tarde publicó algunos de ellos en revistas literarias, escribió 30 novelas de suspense, como esta, y con «Mujercitas» (1868), basada en parte en su infancia, alcanzó un éxito espectacular. Se dedicó a redactar tanto y tan rápido, que aprendió a escribir con las dos manos para poder seguir con la izquierda cuando se le acalambrara la derecha.

Fue una mujer adelantada a su tiempo, independiente, feminista y abolicionista, apoyó con entusiasmo la igualdad entre sexos y una vida libre para todos los seres humanos. Falleció a los 55 años como consecuencia de la intoxicación con mercurio que sufrió durante la Guerrra de Secesión estadounidense. Nos ha dejado más de 300 títulos, todos magníficamente bien escritos.

Louisa May Alcott

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 4 de enero de 2018

El asno muerto - Jules Janin


Título: El asno muerto
Autor: Jules Janin

Páginas: 246

Editorial: Alfaguara

Precio:  10,50 euros

Año de edición: 1977


De vez en cuando llega hasta nosotros alguna novela que realmente merece el adjetivo de maldita, como esta insólita narración, esencia y caricatura del romanticismo, una novela poco apropiada para espíritus sensibles, especialmente apta para los amantes de las emociones fuertes.

Se trata de un libro publicado en 1842 bajo el título «El asno muerto y la mujer guillotinada», luego resumido y suavizado como simplemente «El asno muerto», una historia apasionada que se regodea en el espíritu más morboso y depresivo del Romanticismo, que busca la sacudida de las sensaciones más intensas y extremas, un ejemplo de la veta de humor negro y algo salvaje que recorre la literatura francesa, desde Sade hasta Topor, pasando por Baudelaire, Rimbaud, Jarry y muchos otros.

El protagonista, que se presenta como un alma sensible y amante de la belleza, pero que poco a poco se va revelando como un individuo algo machista, un poco egocéntrico, con escasa empatía, con un toque misógino, cierto clasismo, mujeriego, calavera, cobarde y egoísta, tan solo preocupado y atento a lo que él siente, conoce a una bella joven un luminoso y soleado día de campo, se prenda de ella y a partir de ese día asiste pasivamente a su más absoluta degradación en un más difícil todavía difícil de imaginar.

Hay quien ha dicho que ésta es la novela del voyeurismo, porque el narrador, lejos de tratar de conquistar o salvar a su amada, se limita a observar cómo cae sin mover un dedo, solo preocupado de tener un asiento de primera fila en el espectáculo.

Especialmente notables son las historias dentro de la historia, que se despliegan como un juego de muñecas rusas y son casi tan morbosas como la historia principal: las memorias de un ahorcado, la narración de un empalado, las experiencias de un ahogado y otros relatos del mismo jaez.

Otro pasaje notable es el inventario del escritorio de un autor romántico, lleno de reliquias sentimentales y poemas, de recuerdos y amoríos descritos con tanta intensidad que resulta un poco cómico.

En fin, un libro curiosísimo, una rara obra maestra que consigue escandalizar y horrorizar al lector mínimamente sensible, salpicado de juicios peculiares («Los delincuentes viven en casas estrechas», «No he visto nada tan repugnante como un censor», «Sobre todo hay una mujer que no se remplaza jamás: la segunda mujer que se ha amado»«Pensar no es lo más difícil, lo difícil es lanzarlo al exterior de manera que impresione»), un texto único, epítome del romanticismo más exagerado y depresivo, sarcástica y risible, un texto redondo y bien acabado que no dejará indiferente a nadie.
 
Esta edición está profusamente ilustrada con grabados de la edición general, a cargo de Tony Johannot (1813-1852).

Jules Janin (Saint-Etienne, 1804-1874) fué un escritor francés. Hijo de un abogado, tuvo una buena educación. Se hizo chico de los recados en un periódico y luego periodista, trabajó en La Revue de París, La Revue des Deux Mondes, Figaro y La Quotidienne, en los que pronto destacó por su decidido volterianismo. 

En 1827 se dió a conocer como novelista con «El asno muerto», que se convirtió rápidamente en un gran éxito. Se dedicó a la crítica y alcanzó respeto y renombre, fué apodado «el príncipe de la crítica» y ejerció su autoridad durante 40 años. Mientras tanto, fué publicando con cuentagotas otros 37 títulos, entre volúmenes de cuentos, novelas y ensayos.

En 1870 ingresó en la Academia Francesa.

Jules Janin

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 20 de junio de 2014

Manuscrito encontrado en Zaragoza - Jean Potocki


Título: Manuscrito encontrado en Zaragoza
Autor: Jean Potocki

Páginas: 870 

Editorial: Pre-textos

Precio: 37 euros


Año de edición: 2002

El «Manuscrito encontrado en Zaragoza» es un libro curisosísimo, un clásico sorprendente, que no parece estar escrito hace doscientos años. Lo leí hace años, en plena adolescencia, y fué todo un descubrimiento para mí, un libro de aparecidos, fantasmas, demonios y seres de otro mundo, inquietante y a la vez ameno, entretenido y escrito con el empaque de un clásico. Mi opinión general sobre esta novela no ha variado en lo esencial. Es un libro muy valioso y a la vez, entretenido.

Se trata de una obra típica de la literatura gótica, en la que el tema típico con los encuentros con demonios que se presentan en forma de bella mujer o atractivo mancebo, seducen a alguien y lo atrapan para llevárselo a los infiernos. La historia esta estructurada de manera que mezcla la realidad con los sueños, con las narraciones de personajes e historias dentro de la historia principal, hasta formar un puzle curiosísimo en el que a veces la misma escena se repite cinco y seis veces con pequeñas variaciones.

La primera edición, basada en una selección y síntesis de los capítulos del original, se publicó en 1804 en San Petersburgo, en su idioma original, el francés. No se tradujo al polaco hasta 1847. Durante el siglo XIX aparecieron varias ediciones, creo que todas parciales, que seleccionaban unos pasajes u otros en función del gusto del editor o de lo políticamente correcto, ya que hay escenas lésbicas, eróticas y adúlteras, y el texto original es tan largo que casi invita a la selección. Yo leí una edición que no llegaba a las 400 páginas y, afortunadamente, ahora se puede elegir entre varias versiones completas, que pasan de las 800 páginas y parecen diferenciarse sólo en la traducción. Las dos que me merecen más crédito son las de Pre-Textos y la de Acantilado.

En 1965 se hizo una versión cinematográfica en Polonia, dirigida por Wojciech Has y de 182 minutos de duración. No la he visto, pero tiene que ser curioso ver cómo se representa a España en aquellos años.



 Una novela insólita, laberíntica, amena, divertida, fantástica, terrorífica, erótica, filosófica, masónica, iniciática, llena de trampas y trufada de pequeñas historias. Una verdadera obra maestra, única, moderna y avanzada, de lectura muy aconsejable, que curiosamente no ha estado disponible en versión íntegra hasta hace pocos años. Hay que aprovechar la ocasión.

Primera edición en polaco (1847)

Jean Potocki (Pików, 1761-1815) fué un noble polaco, científico, historiador y novelista. Nació en el castillo familiar de Pików, en la Podolia, una región que pertenece hoy en día a Ucrania. Se dice que era judío askenazi convertido al catolicismo por conveniencia. Tuvo una educación muy esmerada con instructores particulares en Polonia y Suiza. Ingresó en el ejército, como era casi obligatorio para los nobles polacos, pero abandonó pronto la carrera militar para dedicarse a sus dos grandes pasiones: viajar y escribir.

Hablaba varios idiomas y viajó por Malta, Sicilia, Lampedusa, Túnez y España, que le interesó muchísimo, especialmente Andalucía. Luego recorrió casi todo el imperio otomano y recaló en París, donde conoció a los principales ilustrados, se lanzó a un nuevo periplo en el que visitó Marruecos, Portugal, Zaragoza, donde probablemente conoció a Goya, de nuevo París, Londres y San Petersburgo, dode estuvo trabajando para el zar.

Se interesó mucho por la Cábala, el ocultismo y el esoterismo. Fué el primer polaco en subirse a un globo aerostático. Contrajo una fiebres incurables y eso, unido a cierta melancolía, hizo que se suicidara de un disparo con una bala de plata, como si fuera un vampiro. 

Jean Potocki

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 9 de abril de 2014

Rusia gótica - Varios autores


Título: Rusia gótica 
Autores: Varios autores 

Páginas: 189 

Editorial: Nevsky prospects 

Precio: 5 euros 

Año de edición: 2009

El otro día me encontré con este atractivo librito, el tema me gusta y la opción de descubrir varios autores que no conocía me sedujo. Es una antología que reúne seis relatos góticos de otros tantos autores rusos que vivieron entre el siglo XVIII y el XIX y proporciona una interesante y poco habitual visión de la literatura de ese país, la de la literatura gótica.

¿Y qué es la literatura gótica? Pues un género que tiene mucho en común con la literatura romántica y la de terror: ambientación romántica (paisajes sombríos, bosques tenerbrosos, castillos misterioros, con criptas, pasadizos y calabozos), hechos sobrenaturales (fantasmas, aparecidos, brujas, hombres-lobo...), grandes peligros y cierta tensión erótica implícita.

En estos cuentos se nota la influencia europea. Los escritores rusos hijos de terratenientes, que aprendieron idiomas y viajaron a Europa entraron en contacto con los nuevos géneros y los llevaron a Rusia. La selección es buena, especialmente en los primeros cuatro cuentos, realmente excepcionales: la historia de un anillo mágico, un hombre-lobo poco convencional, una trama con aparecidos y un cuento de brujas. Son todos son originales, diferentes y me han hecho pasar un buen rato. Cada cuento está precedido por una breve reseña biográfica del autor.

Finalmente, el volumen se completa con un atinado prólogo de Espido Freire y dos relatos curiosos y únicos: el último cuento de Lérmontov, que llevó para leer en una tertulai literaria y, curiosamente, estaba incompleto y acababa abruptamente (es una pena que no pudiese acabarlo) y el primer cuento gótico publicado en Rusia«La isla de Bornholm».

Cada vez me gustan más estos popurrís de autores. Un volumen lleno de cosas interesantes, con muchas cualidades, que sirve para conocer un aspecto bastante desconcocido de la cultura y literatura rusas, y a la vez disfrutar de unos cuentos que realmente valen la pena..

De izquierda a derecha y de arrriba a abajo: Yevgeny Baratynski, Orest Sómov, 
Mijail Zagoskin, Antoni Pogorelski, Mijail Lérmontov y Nikolái Karamzín

Yevgeny Baratynski (Tambov,1800-1844), gran amigo de Pushkin, está considerado com algunos, como Brodsky, el mejor poeta ruso. Fué expulsado del colegio a los 15 años por robar una tabaquera y cinco rublos, lo que supuso tres años en el campo, una marca de por vida y un profunda melancolía. Murió en Nápoles buscando cambiar de aires.

Orest Sómov (1793-1833), escritor ucraniano que escribió siempre en ruso, se instaló en San Petersburgo y disfrutó de su merecida fama. Gran autor romántico con un punto de ironía capaz de reírse de las convenciones del género.

Mijail Zagoskin (Mokshansky, 1789-1852) fué un famoso dramaturgo, autor además de la primera novela histórica rusa («Yuri Miroslávsky») en 1829. Investigó a fondo a cultura popular y las historias que se contaban entre los campesinos.

Antoni Pogorelski (Moscú, 1787-1837) era hijo natural del príncipe Razumovsky, que nunca le reconoció, así que no es de extrañar su afición al tema gótico de los hijos secretos, los dobles y los golpes de fortuna. Durante la guerra luchó en Alemania, conoció los cuentos de E. T. A. Hoffmann, se dejó influir por ellos y fué portador del gérmen por toda la iteratura rusa.

Mijail Lérmontov (Moscú, 1814-1841) fué un gran poeta y novelista, una de las grandes figuras del romanticismo ruso. Descendiente de una familia escocesa establecida en Rusia, aprendió francés, inglés y alemán de pequeño, lo que le permitió leer a los grandes poetas románticos en su idioma original. Fué oficial de los húsares y estuvo desterrado dos veces por sus apasionadas opiniones y por un duelo imprudente. Murió en otro duelo imprudente.

Nikolái Karamzín (Známenskoye, 1766-1826), hijo de unoficial descendiente de un príncipe tártaro, fué un historiador, traductor, periodista y escritor notable. Inició la carrera de las armas, pero sólo duró un año en el intentó. Fué amigo personal del zar Alejandro I e introdujo el prerromanticismo con sus «Cartas de un viajero ruso», inspiradas en las obras de Lawrence Sterne. Como buen romántico, murió de tuberculosis.
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.