
Título: Nosotros Autor: Yevgueni Zamiatin
Páginas: 285
Editorial: Salamandra
Precio: 20 euros
Año de edición: 2023
Esta excepcional novela, Nosotros, del
escritor ruso Yevgueni Zamiatin, fue escrita en 1920. En su país fue prohibida.
No se publicó hasta muchos años después. La fecha es importante. Hacía muy poco
que los bolcheviques habían tomado el poder en Rusia. La autocracia del
padrecito Zar fue sustituida por la dictadura totalitaria del Partido por
antonomasia. Los camaradas se dispusieron a construir una nueva sociedad
colectivista en donde no habría lugar para el herético individualismo (el
liberalismo fue declarado putrefacto). El colectivo, el nosotros, se convirtió
en el ideal de la URSS. El yo debía subordinarse al todo.
El futuro en un país atrasado era electrificar,
palabra de Lenin. La luz eléctrica sería el nuevo espíritu santo
que ilumina el paraíso de la revolución. Algo más tarde, los nazis
declararon que había que eliminar la vida privada y plagaron Alemania de
autopistas. El totalitarismo vino acompañado de un delirio tecnológico
modernista. Zamiatin vio venir la nueva era de despersonalización, maquinismo y
represión. Por eso escribió Nosotros. Moriría exiliado.
Estamos en un futuro remoto. La humanidad
parece haber pasado por grandes convulsiones. Después del desastre, nace un
mundo deslumbrante de cristal. Las casas son transparentes, al igual que deben
serlo los hombres. Ya no existen nombres sino números. Uno no hace su vida; se
la hacen. El Estado Unido lo decide todo: trabajo, vestimenta, sexo,
pensamiento, hora de levantarse, hora de acostarse. Por encima de todos está el
Gran Benefactor, mitad hombre y mitad Dios. Su prepotencia pétrea y silenciosa
preside las grandes ceremonias públicas. Una policía secreta benevolente, los
Guardianes, atrapa a los herejes. Los réprobos son condenados a muerte. Una
extraña máquina los licúa durante una espectacular ceremonia. De ellos queda un
charquito insignificante de agua pura. La humanidad se ha convertido en una
ominosa máquina translúcida que funciona como un engranaje perfecto. Exacta
sincronización de cada uno de los hombres, que son sus piezas.
El matemático D-503 es un producto perfecto de
la ingeniería social. Un tipo ortodoxo. No tiene dudas. Participa en un
programa espacial. Cree que sus apuntes servirán de enseñanza para posibles
civilizaciones alienígenas. Las bondades del Estado Unido alcanzarán los
espacios siderales. El estilo literario del matemático es entrecortado,
abstruso y pretendidamente lógico. Reduce la existencia a fórmulas algebraicas
y figuras geométricas. Describe así sus gustos:
«Personalmente, no
encuentro nada bello en las flores —como tampoco en todo lo que pertenece al
mundo salvaje que hace tiempo fue desterrado al otro lado del Muro Verde. Solo
lo que es razonable y útil es bello: las máquinas, las botas, las fórmulas, la
comida, etcétera». D-503 es un utilitarista de la escuela de Jeremy Bentham. Piensa que la libertad lleva a la duda y el sufrimiento. El control
absoluto elimina la incertidumbre y sumerge a la humanidad en un baño tibio de
felicidad colectiva.
Pero llega el amor. La expulsión del paraíso.
D-503 se prenda de I-330, una mujer libre a la que le gusta visitar las
reliquias del pasado, tiene amantes, bebe alcohol y fuma (nefandos pecados
castigados con la muerte). A partir de ahí, las dudas, la incertidumbre y los
celos invaden la mente fría y lógica del matemático. Y es que por debajo de las
minuciosas reglamentaciones que ordenan su vida, la personalidad libre se va
abriendo camino inexorablemente. D-503 compara su despertar con una masa ígnea
que rompe una inmaculada superficie de hielo. A partir de ahí, todo es
posible.
La influencia de Nosotros en la
literatura de anticipación ha sido incalculable. Ursula K. Le Guin afirmó que
era la mejor novela de ciencia ficción de la historia. Desde luego, inspiró
claramente a Aldous Huxley y George Orwell en sus respectivas distopías. La
imagen de un futuro opresivo que aniquila la personalidad con el subterfugio de
la felicidad se ha convertido en un tópico.
Uno de los grandes aciertos de Zamiatin es el
estético. Diseña una ciudad futurista alucinante siguiendo los criterios del
constructivismo ruso, movimiento artístico de gran influencia en el país hasta
1932, y caracterizado por las líneas geométricas, la simplificación, los
colores puros y el funcionalismo. Así es la ciudad, con un esquema
racional trazado con tiralíneas: edificios de cristal de reflejos verdosos,
calles rectilíneas, maquinaria en movimiento perpetuo y grandes espacios
abiertos a las masas organizadas (jamás para pasear sin rumbo, a la ventura; la
vida privada no existe). Un inmenso panóptico del control absoluto del que
nadie se escapa. La pesadilla de Zamiatin sigue tan fresca y vigente como en
1920 o quizá más. Imprescindible.
Yevgueni Zamiatin
Yevgueni Ivánovich Zamiatin (1884-1937) fue un
escritor ruso nacido en Tambov. Su padre fue sacerdote de la Iglesia Ortodoxa
Rusa y maestro de escuela. Su madre, maestra de música.
Estudió ingeniería naval y se unió a los bolcheviques. Fue detenido
en 1905 y terminó la carrera en Finlandia. En 1911 lo volvieron a detener por
subversivo. Visitó Siberia. En 1913 publicó su primer libro, una sátira de
la vida en un pequeño pueblo ruso.
Con la Revolución de 1917 funda una
escuela literaria e imparte docencia en un politécnico. Pronto se
desencanta con la realidad autoritaria de la nueva Rusia roja. En su obra
teatral La pulga (1925) ataca la arrogancia de una burocracia
todopoderosa. La gran distopía Nosotros (1920) no gustó nada a
los gerifaltes del Partido y fue rápidamente oscurecida. Solo pudo publicarse
fragmentariamente en 1924 en Gran Bretaña. En 1932 Stalin le permitió
marcharse de Rusia. Zamiatin murió en París en 1937 en la más absoluta pobreza.
Publicado por Alberto.