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martes, 24 de diciembre de 2024

Las ilusiones perdidas - Honoré de Balzac

Título: Las ilusiones perdidas                                                                                                Autor: Honoré de Balzac

Páginas: 768

Editorial: Alianza
 
Precio: 18,95 euros

Año de edición: 2022

Esta historia iba a ser en un principio un relato de unas cuantas páginas, pero el texto comenzó a crecer y a crecer en la imaginación de Balzac y se convirtió en una de sus novelas más largas y también, en una de las mejores y más jugosas. Situada en 1819, en plena Restauración, cuenta las aventuras y desventuras de Lucien, un joven poeta provinciano y enamorado, que viaja a París con unos ahorros en busca de la gloria. El autor utilizó su experiencia en impresión para caracterizar a su protagonista como un trabajador en una imprenta, de las antiguas, que utilizaban prensas de madera, de ahí la antigua expresión de hacer gemir a las prensas. Lucien es joven y bello, está enamorado de una noble dama de provincias y le dedica sus versos. De acuerdo con ella, parte para la gran capital francesa y comienza su peripecia, solo tiene el apoyo de su dama y unos cuantos francos.

Lo que podría ser una novela picaresca y picante como tantas otras, se convierte en una interesante historia, en la que se describen los círculos literarios y políticos de París con la mirada vitriólica de Balzac: la prensa y los críticos, campeones del cinismo y la hipocresía,  se venden al mejor postor; los editores buscan agrias polémicas sobre sus autores para vender más, cuanto más violentas y enfrentadas, mejor; el dueño de la mejor claque puede encumbrar una obra de teatro o hacerla fracasar estrepitosamente; el mayor pecado en la élite parisina es no ser de noble cuna, eso es lo único que no se perdona; las bailarinas y cantantes más atractivas aspiran no a triunfar, sino a tener un protector rumboso; los políticos reprimen al pueblo y tratan de controlar la prensa... un panorama desolador contra el que se estrella el pobre e idealista Lucien.

Porque, además de la apasionante radiografía de los entresijos de la sociedad parisina, que queremos creer que es algo exagerada y caricaturesca, el tema principal de la obra es el de las bellas ilusiones de la juventud, que se pierden rápidamente en cuanto se conoce cómo funciona el mundo real. Aparece una larga lista de personajes tan pintorescos como inolvidables, bien caracterizados, complejos y con carácter: Étienne Lusteau, el crítico que ha perdido toda ética y subasta su pluma en cada número; Madame de Bargeton, tan ingenua y provinciana como el protagonista; Dauriat, el verdulero analfabeto convertido en el editor más influyente; Nathan, el escritor de talento al que todos vapulean; Coralie, la hermosa corista que quiere triunfar; Singali, el rufianesco jefe de la claque... un elenco de campanillas, un grupo de personajes que resultan creíbles e interesantes, porque son profundamente humanos, se mueven por la necesidad y la mayoría están maleados, sí, pero son víctimas del sistema social. Otro atractivo es que hay varios personajes que no son ni completamente buenos ni malvados del todo, tienen sus sombras y sus luces, e incluso algún gesto de nobleza. Los diálogos reflejan la manera de hablar de la época, el ritmo es muy vivo y el estilo, muy expresivo, yo diría que expresionista, porque Balzac, atiborrado de cafeína, solía torturar las frases hasta que dijeran lo que él buscaba. El resultado es una manera de escribir arrolladora, como un torrente, que le gana la partida al lector por KO y le convence a la fuerza de lo que quiere.

La novela está dedicada a Víctor Hugo y se divide en tres partes: «Los dos poetas», publicada en 1837, se ocupa del idilio del aprendiz de poeta y Madame de Bargeton, del escándalo que se origina y acaba cuando los dos amantes viajan a París; en «Un gran hombre provinciano en París» (1841), la más larga de las tres partes, se describen todas las peripecias del joven poeta, que triunfa como crítico y conquista a la bella Coralie, pero acaba en la ruina por ser demasiado chaquetero y su hermosa compañera contrae la tisis, y en la última parte, «Los sufrimientos del invento (1843), Lucien regresa al campo y se presenta el desenlace final, que no voy a desvelar.

En fin, una novela rotunda, todo un clásico. Un torrente narrativo de más de 700 páginas que nos transporta al París del siglo XIX y nos lo describe con la precisión de un cirujano. En mi opinión, una de las obras maestras del gran creador del realismo social en literatura. Un libro que lo tiene todo, apasionante y seductor, lleno de atractivos y de todo el genio del maestro de los excesos, Balzac. Una gran novela, una novela total. Si os gustan los clásicos, éste es vuestro libro. Lo vais a disfrutar.

La traducción, impecable y tersa, es obra de José Ramón Monreal Salvador (1954), traductor del francés, catalán, italiano e inglés al español y catalán. Hay una versión cinematográfica francesa muy notable, dirigida en 2021 por

Honoré de Balzac (Tours, 1799-1850), fue un novelista francés, figura destacada del realismo y de la novela clásica decimonónica. Empezó a estudiar Derecho, lo dejó, fué periodista, tipógrafo y editor, hasta que se dio cuenta de que tenía vocación de genio de la literatura. Trabajador infatigable, se pasaba el día bebiendo café, escribiendo, mudándose de casa para escapar de sus acreedores y atendiendo a sus innumerables amantes. 

Escribió una obra monumental, la «Comedia humana», todo un ciclo narrativo que iba a tener 137 novelas, que se quedaron en 87 y 7 novelas de propina no previstas. Su objetivo era describir exhaustivamente la sociedad francesa de su tiempo para, según su famosa frase, «hacerle la competencia al registro civil». 
    
Inició varios negocios y se arruinó también varias veces. Todo en su vida fue disparatado y excesivo. Era un monstruo trabajando, un genio arrollador que vivió la vida a toda velocidad. Parece mentira que le diese tiempo a hacer tantas cosas en solo 51 años. Dentro de su producción, algo irregular, se encuentran verdaderas joyas, obras inimitables, tanto en forma de novelas como de relatos cortos. Balzac es un río enorme en el que se pueden pescar verdaderos tesoros.

Balzac, a los 43 años

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 12 de enero de 2017

Ferragus, jefe de los Devorantes - Honoré de Balzac


Título: Ferragus, jefe de los Devorantes
Autor: Honoré de Balzac
 
Páginas: 226
 
Editorial: Minúscula 

Precio: 15,50 euros
 
Año de edición: 2002

Esta novela, publicada en 1833, es una de esas raras joyas que pueden encontrarse en la inmensa producción de Balzac. Un libro curiosísimo y extraño, basado en una trama llena de misterios y enigmas, con más trampas que una película de chinos, que arrancan con un hecho muy simple: un joven, enamorado sin esperanza de una dama casada, ve a su amada salir de una casa situada en un barrio de París muy poco recomendable.

Corroído a medias por los celos, las ansias de protección y la curiosidad, se propone averigüar que está pasando allí y se embarca en una cadena de peripecias sorprendentes, en la que no faltan una sociedad secreta, los llamados Devorantes, un personaje maligno y poderoso, Ferragús, citas misteriosas, atentados, bailes de sociedad, dialogos ingeniosos, intrigas, duelos y mil aventuras que en manos de otro escritor formarían un pastiche infumable, pero que la hábil mano de Balzac transforma en un folletín de lo más entretenido, en el que la información se dosifica poco a poco y al final se explican todos los misterios.

Uno de los principales atractivos de este libro es que en él aparece la capital francesa del siglo XIX como un personaje más, con su carácter y rasgos pincipales, su forma de ser y sus costumbres, sus barrios, calles y plazas, su arquitectura y sus clases sociales, sus vicios y sus encantos. Este pequeño libro es en cierta manera un billete de ida y vuelta a ese París que ya no existe y que Balzac conocía muy bien.

Otro de los alicientes de este texto es el peculiar estilo del genial francés (que bien puede definirse como un sistema de transformación de ingentes cantidades de café en novelas apasionantes), una manera de escribir muy peculiar, arrolladora, formalmente poderosa, llena de ironía y sobreentedidos, con un sentido del humor muy especial, burlona, que da la sensación de estar de vuelta de todo, saber demasiado y no creer en nada, y que se engolfa en deliciosas digresiones descriptivas de la sociedad parisina y de los más variados tipos humanos. 

Este hombre era capaz de definir en una sola expresión un carácter o una apariencia física («se parecía a la vez a Voltaire y a don Quijote»). Por otro lado critica ferozmente a varios estamentos, como los funcionarios burócratas, las modistillas o la aristocracia indolente.

Choca un poco la misoginia inmisericorde que exhibe («En Francia,las mujeres mienten admirablemente», «...la mentira se convierte en la base de su lengua...», «El estado civil da derecho a mirar mal, a pegar...» ) pero esa actitud debía de ser moneda corriente en la época.

En cualquier caso, un libro genial, que se lee con una sonrisa continua en los labios y una carcajada de vez en cuando, que describe y caricaturiza la ciudad de la luz y sus gentes, que se desarrolla como una novela de intriga y se remata con un final de corte muy romántico. Un libro genial.

Honoré de Balzac (Tours, 1799-1850), fue un novelista francés, figura destacada del realismo y de la novela clásica decimonónica. Empezó a estudiar Derecho, lo dejó, fué periodista, tipógrafo y editor, hasta que se dió cuenta de que tenía vocación de genio de la literatura. Trabajador infatigable, se pasaba el día bebiendo café, escribiendo, mudándose de casa para escapar de sus acreedores y atendiendo a sus innumerables amantes. 

Escribió una obra monumental, la «Comedia humana», todo un ciclo narrativo que iba a tener 137 novelas, que se quedaron en 87 y 7 novelas de propina no previstas. Su objetivo era describir exhaustivamente la sociedad francesa de su tiempo para, según su famosa frase, «hacerle la competencia al registro civil». 
    
Inició varios negocios y se arruinó también varias veces. Todo en su vida fué disparatado y excesivo. Era un monstruo trabajando, un genio arrollador que vivió la vida a toda velocidad. Parece mentira que le diese tiempo a hacer tantas cosas en solo 51 años. Dentro de su producción, algo irregular, se encuentran verdaderas joyas, obras inimitables, tanto en forma de novelas como de relatos cortos. Balzac es un río enorme en el que se pueden pescar verdaderos tesoros.

Honoré de Balzac, bronce de Rodin

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

miércoles, 23 de mayo de 2018

Fisiología del funcionario - Honoré de Balzac


Título: Fisiología del funcionario
Autor: Honoré de Balzac.
 
Páginas: 155
 
Editorial: Mármara
 
Precio: 13,50 euros
 
Año de edición: 2018
                   
Este delicioso librito, publicado por primera vez en 1841, describe con humor al funcionario común (civilius oficinalis), su hábitat natural (el escritorio), sus costumbres, sus mecanismos de supervivencia, sus depredadores, sus presas, y otros detalles hasta completar un tratado completo de Historia Natural sobre el tema.

«El escritorio es la cáscara de funcionario. No hay escritorio sin funcionario ni funcionario sin escritorio». Con máximas así de rotundas, que están pidiendo mármol, trece axiomas que no necesitan demostración, porque su naturaleza verídica resulta evidente, y las impagables  ilustraciones originales de Luis Joseph Trimolet, Balzac completa un libro muy balzaquiano, irónico, humorístico, que roza lo grotesco y excesivo como fué toda la vida de este francés genial y desbordante. Yo de mayor quiero ser como Balzac, que escribía para hacerle la competencia al Registro Civil y describir toda una sociedad, individuo a individuo.  

Aquí, de momento, retrata a toda una clase social, los 40 000 funcionarios que calcula que existen en aquel momento, describe nueve subespecies típicas, desde el apuesto al memo, pasando por el adulador y el coleccionista, y en un alarde de talento descriptivo, el autor llega ¡a demostrar la utilidad del funcionario! para pasmo de los siglos y admiración de académicos. La cuadratura del círculo y el móvil perpetuo son bagatelas comparados con tamaño logro.

En fin, un librito divertidísimo, tronchante, agudo y muy perspicaz que, aunque parezca mentira no ha perdido apenas vigencia. Espléndido.
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Honoré de Balzac (Tours, 1799-1850), fue un novelista francés, figura destacada del realismo y de la novela clásica decimonónica. Empezó a estudiar Derecho, lo dejó, fué periodista, tipógrafo y editor, hasta que se dió cuenta de que tenía vocación de genio de la literatura. Trabajador infatigable, se pasaba el día bebiendo café, escribiendo, mudándose de casa para escapar de sus acreedores y atendiendo a sus innumerables amantes. 

Escribió una obra monumental, la «Comedia humana», todo un ciclo narrativo que iba a tener 137 novelas, que se quedaron en 87 y 7 novelas de propina no previstas. Inició varios negocios y se arruinó también varias veces. Todo en su vida fué disparatado y excesivo.

Era un monstruo trabajando, un genio arrollador que vivió la vida a toda velocidad. Parece mentira que le diese tiempo a hacer tantas cosas en solo 51 años. Dentro de su producción, algo irregular, se encuentran verdaderas joyas, obras inimitables, tanto en forma de novelas como de relatos cortos. Balzac es un río enorme en el que se pueden pescar verdaderos tesoros.
                      
Balzac
                    
Publicado por Antonio F. Rodríguez.