Mostrando entradas con la etiqueta tebeo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tebeo. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de mayo de 2023

Oscuridades programadas - Sarah Glidden

 

Título: Oscuridades programadas                                                                                   Autora: Sarah Glidden

Páginas: 304 pág.

Editorial:
Salamandra

Precio: 33,705 euros

Año de edición: 2017

¿Qué es exactamente el periodismo? ¿Qué sentido tiene?¿Para qué se hace? ¿Existe el periodismo objetivo? ¿Es posible informar sobre la vida de alguien sin influirla de alguna manera?

Estas y otras preguntas parecidas se formulan en este impresionante ejemplo de periodismo de historieta (comic journalism), una forma de periodismo acuñada por uno de sus pioneros, Joe Sacco a finales de los 80, que cubre noticias o situaciones reales con el marco de trabajo de los cómics, una secuencia de combinaciones de textos e imágenes dibujadas integradas en un hilo narrativo.

En esta ocasión, la autora, Sarah, que junto a dos amigos de la adolescencia, Alex y otra Sarah, ha formado una agencia de reporteros independiente (Seattle Globalist), inicia con ellos un viaje de dos meses en 2010 a Turquía, Siria e Iraq, acompañados de otro viejo amigo de la infancia, Dan, en plena posguerra de la guerra de Iraq, con el objetivo de entrevistar a refugiados iraquíes y dar una visión humana y real de las consecuencias del conflicto. Dan es un exmarine que precisamente combatió en esa guerra y proporciona un punto de vista muy diferente, casi antagónico al de sus compañeros de viaje.

El cómic está escrito como un diario de viaje, en el que se alternan las entrevistas, las explicaciones del contexto, la narración de las peripecias de la expedición y las reflexiones y conversaciones de los componentes del grupo, centradas en dos grandes temas: un autoanálisis de su trabajo y el problema de las opiniones de Dan, que sigue satisfecho de lo que hizo y no se plantea ninguna duda ni responsabilidad sobre las consecuencias negativas de sus actos.

El método básico de los reporteros para conseguir información y ordenarla es grabar entrevistas, en las que ante una pregunta tan básica como «¿Quién eres?» se encuentran con testigos de la guerra y posguerra con una historia que contar: su vida. La obra se divide en siete capítulos: una introducción; El transAsia exprés, que atraviesa toda Turquía; Van (Turquía), lleno de refugiados iraquíes; El Kurdistán iraquí, una historia de opresión y genocidio; Suleimaniya, Iraq; Damasco, Siria y En casa.

Una selección de citas puede ayudar a retratar brevemente los temas tratados y el tono empleado: «Periodismo es todo lo que es informativo, verificable, responsable e independiente», «No tenemos hijos. No quiero traer hijos a un pais que podría ser bombardeado por Estados Unidos» (en Irán), «Les devolvíamos la sonrisa a los desconocidos»«Si algo pasara otra vez, los kurdos sacrificarían su vida por la libertad. Porque sabe muy bien cuando la pruebas», «¿Saben lo que significa gobierno? Significa elefante. Si peleas contra él, nunca ganas», «Puede haber relación ente recibir palizas a los 17 y decidir hacer cosas que te curtan», «EE. UU. prendió fuego a mi país y lo perdimos todo», «Decidme ¿por qué invadió EE. UU. mi país».

La descripción de todo el viaje, con sus peripecias, y los análisis que hacen los protagonistas son sumamente interesantes. Hay que decir que dos claves importantes no se mencionan en el libro porque no se sabían todavía en 2010, cuando los reporteros hicieron el viaje que se relata: no había armas de destrucción masiva iraquíes que justificasen la guerra, nos engañaron, y tras el conflicto, surgió el Estado islámico, DAESH, en Iraq. El título, «Oscuridades programadas», alude a los cortes de luz que se programan intencionadamente en Iraq para ahorrar energía, pero puede aludir también a esas zonas de oscuridad, en las qe la verdad no se conoce porque así lo han decidido los gobiernos.

Los dibujos son muy expresivos, se disfruta del colorido y textura que proporciona la acuarela, los trazos son sueltos y la narración está muy bien estructurada, de manera que las viñetas acaban proporcionando prácticamente la misma información que daría una novela.

Un libro ameno y profundo, en el que se plantean un buen número de dilemas morales y problemas éticos. Una obra muy interesante para pensar y conocer en detalle el mundo que nos ha tocado vivir. Extraordinariamente interesante.

La traducción del inglés es de la malagueña Regina López Muñoz, polifacética traductora de

Sarah Glidden (Massachusetts, 1980) es una historietista estadounidense. Nació en una familia judía y estudió pintura en la Universidad de Boston. Empezó a publicar cómics en 2006, mientras vivía en la Flux Factory, un colectivo de artistas en Queens (Nueva York). Visitó Israel en 2007 y como resultado de ese viaje publicó en 2010 «Cómo entender a Israel en 60 días o menos», un cómic traducido a cinco idiomas que fue todo un éxito.

Desde entonces ha estado haciendo periodismo de historieta. Ha publicado tres álbumes largos y varias historietas cortas, de unas 20 páginas. Estuvo un año en Angulema, Francia, como artista residente en la Maison des Auteurs y en 2017 ganó el Premio Lynd Ward a la mejor novela gráfica del año. Esta es su página web.

Sarah Glidden (CC BY-SA 3.0 Cptnscraps)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 29 de mayo de 2022

Astérix en Hispania - Gossciny y Uderzo

 

Título: Astérix en HIspania                                                                                        Autores: Gossciny y Uderzo

Páginas: 45 pág.

Editorial: Bruño

Precio: 12,95 euros

Año de edición: 2016

Soy fan incondicional de las historietas de Astérix y Obélix desde mi más tierna infancia. Siempre he admirado su fino humor, sus diálogos inteligentes y la delicadeza de sus dibujos. Me encantan. Leí todos los que se habían publicado cundo era niño y el otro día, se me ocurrió, por curiosidad, volver a leer este Astérix en Hispania, publicado en 1969, a ver cómo aparecen los españoles y nuestro país. La conclusión es que retrata con ironía y bastante acierto aquella España de inicios del tardofranquismo y en pleno desarrollismo de los años 60.

Es el álbum número catorce de la serie y presenta a la raza española así la llama,  como orgullosa, rebelde, guerrera e independiente, y que sabe admirar a los luchadores valerosos. Hay también una aldea irreductible que no se rinde a los romanos, entre Híspalis (Sevilla) y Munda (Montiel). Los españoles aparecen siempre bien plantados y algo chulos. Recurre a los tópicos de los toros y el flamenco, tópicos ciertos, y los hispanos están continuamente exclamando «¡Olé!» y «¡Ay!». Los dibuja siempre con chaleco, pelo negro, gesto adusto y cascos con dos cuernos gigantes. El protagonista español es un niño llamado Pepe, apócope de Pericles, porque los españoles tienen influencia griega, hijo de Sopalajo de Arriérez y Torrezno. El crío es bastante caprichoso y maleducado, pero espontáneo y simpático. Otro nombre que aparece es Porrompompero y Fandánguez.

Al principio, salen Don Quijote y Sancho Panza al lado de unos molinos, cerca de Montiel, y el paisaje se representa como seco, árido, pedregoso e increíblemente caluroso, vamos como la vida misma. Aparece una posada llamada Typical Spanish, alguien dice que España es diferente y al principio, los protagonistas se encuentran en la frontera un enorme atasco de turistas galos, godos y bretones, que van a visitar la península con casas rodantes ansiando encontrar algo de exotismo, pero traen su propia comida. 

Se encuentran muy pocas estaciones de forraje (gasolineras) para los carros, mal equipadas (no tienen ruedas de repuesto), los caminos son infames y están llenos de baches. Hay bandoleros en las montañas, fiestas y procesiones en todas las ciudades, gitanos, cante jondo y baile por doquier. Se hacen varias referencias a la gastronomía, se amenaza con freír en aceite de oliva, se bebe tintorro y se deja claro que por aquí hay buena cocina. 

Por otro lado, cuando los romanos quieren castigar con la pena máxima a Astérix y sus acompañantes, los arrojan al circo a las cinco de la tarde, donde un toro bravo (auroch), en lugar de leones, y el pequeño galo esquiva con gracia al animal y evita que arremeta contra la capa roja que se le cae a una espectadora, para deleite y euforia del público, que no deja de exclamar «¡Olé!». No se sabe si Astérix realiza una buena faena como es ya costumbre hispana sin saberlo o si asistimos al origen de la tauromaquia. Habiendo leído otros álbumes de la serie, esto último parece lo más probable.

El franquismo aparece muy indirectamente, probablemente para evitar problemas con la censura española. Los legionarios romanos llevan uniforme de color azul y pañuelo rojo al cuello, lo que recuerda el atuendo típico de los falangistas, y el gobernador de Híspalis (Sevilla) es «El general», y es el único caso en que no se menciona su nombre de pila.

En fin, un retrato caricaturesco y divertido, bastante acertado, de la España de aquellos años. Muy recomendable, como todas las aventuras de Astérix, por algo es un verdadero clásico en su género.

 
Caricaturas de Albert Uderzo y René Gossciny

René Gossciny (París, 1926-1977) fue un escritor y guionista de historietas francés. Nació en una familia de judíos, su padre era un ingeniero químico polaco y su madre era ucraniana. Se conocieron en París, se casaron y cuando René tenía dos años, su padre consiguió un buen trabajo en Buenos Aires y toda la familia se fue para allá. Vivieron 17 años en Argentina y así se salvaron de la invasión nazi y los campos de concentración. Cuando cumplió 17 años, su padre murió de una hemorragia cerebral y dos años después, emigró con su madre a Nueva York y a año siguiente, a Francia.

Trabajó en una empresa de neumáticos y como traductor, antes de convertirse en dibujante e ilustrador. Es el creador, junto al dibujante belga Morris, del personaje de Lucky Lucke, de los libro de El pequeño Nicolás, inspirado en sus compañeros argentinos de colegio, y del Gran Visir Iznogud.

Fue uno de los fundadores de la revista Pilote y en su primer número, en 1959, publicó junto a Uderzo la primera tira de Astérix. A partir de ahí, el éxito de las aventuras del pequeño galo y su amigo gordo (o de cintura poderosa) fue imparable: se han traducido a 111 idiomas y han vendido más de 380 millones de ejemplares.

Falleció de un paro cardíaco mientras se sometía a un chequeo médico de rutina.

Albert Uderzo (Fismes, 1927-2020), hijo de inmigrantes italianos su apellido está tomado del pueblo italiano de Oderzo, antes Uderzo, nació con dos dedos de más y daltónico, lo que no parece lo más adecuado para ser dibujante. Los dos dedos se los extirparon quirúrgicamente muy pronto, pero el daltonismo le acompañó toda su vida. Llegó a pintar un caballo verde y la verdad es que por ese motivo los libros de Astérix son tan coloridos.

De niño quería ser mecánico de aviones, cosa que no consiguió, pero esa pasión quedó reflejada en uno de sus primeros trabajos, la serie de 27 aventuras de los pilotos Tanguy y Laverdure, con guion de Michel Charlier. En 1951 conoció a Gossciny, ambos eran veinteañeros y se hicieron amigos en seguida. Una de sus primeras creaciones fue el indio Umpa-pá (1958) y en 1959 nacieron Astérix y Obélix. Publicaron juntos 23 álbumes.

Tras la muerte de Gossciny en 1977, Uderzo siguió publicando en solitario 11 álbumes sobre las aventuras de los dos galos. En 2013 decidió seleccionar a un guionista y un ilustrador para que siguiesen publicando cómics de Astérix y Obélix: Jean-Yves Ferri y Didier Conrad (respectivamente), que han publicado hasta ahora cinco álbumes adicionales.

René Gossciny y Albert Uderzo

Publicado por Antonio F. Rodríguez.