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miércoles, 19 de abril de 2023

Muchachas sicilianas - Maria Messina

Título: Muchachas sicilianas                                                                                            Autora: Maria Messina

Páginas: 128 pág.

Editorial:
Altamarea

Precio: 17,90 euros

Año de edición: 2022

Hoy vamos a hablar de una novelista siciliana que fue, digamos, feminista avant la lettre, a principios del siglo XX, hace un siglo, y que curiosamente ha sido doblemente olvidada. Después de su muerte, sus libros se agotaron y fue cayendo paulatinamente en el olvido, hasta que Leonardo Sciascia la redescubrió en 1980 y consiguió que se reeditasen sus obras. Y hasta que ha aparecido este volumen, en España era casi una desconocida y los dos títulos editados aquí, «Casa paterna» y «La casa del callejón», casi imposibles de conseguir. Menos mal que la editorial Altamarea ha tenido el acierto de incluir este título en su catálogo.

Pero más allá de feminismos y olvidos, lo más importante es que esta mujer fue una excelente escritora, así que vamos a hablar de lo esencial, de los ocho relatos, de unas once páginas cada uno, que componen este estupendo libro. Publicados originalmente en 1921, Son textos que nos hablan de un mundo femenino de clausura, en la Sicilia profunda, oculto bajo mantos negros, ventanas que se cierran, pesadas cortinas, círculos familiares cerrados, prejuicios, barreras, silencios y, a veces, ir a misa como única salida para ver algo de mundo. 

Así es la vida de las protagonistas de estos cuentos, basados en una mujer que ve con claridad su futuro insulso como solterona enamorada, el difícil noviazgo entre un profesor y una analfabeta funcional alejada de los libros por sus padres y el qué dirán, una joven que se queda sola por dignidad, la ruina familiar como una bendición que empuja a una joven a ejercer de maestra, una solitaria huérfana que trata de adaptarse a una nueva vida, otra huérfana que después de dos lutos renuncia a la vida, los agasajos que recibe una dama mientras su hijo es un buen partido, una muchacha consigue que su prometido vuelva de la guerra haciendo una promesa, pero algo sale mal... 

Esas son las historias que componen este mosaico de pequeñas grandes tragedias de una Sicilia interior y rural, que parece decimonónica, en la que las mujeres tienen muy pocas oportunidades y los hombres están sometidos también a reglas estrictas. Son muchachas de «pequeños pueblos cerrados y apartados, donde la costumbre marca un ritmo parejo, donde las noticias y el ruido llegan tarde, como voces amortiguadas por la distancia», chicas que se marchitan tras los gruesos muros de la casa familiar, esperando una libertad que nunca llega. Son mujeres que no poseen «ni la fuerza para ofender ni tampoco defenderse».

Los textos están impregnados de una melancolía desgarradora, que parece tener ecos autobiográficos, pero también de una belleza exquisita, escritos con una prosa pulcra y limpia, plagada de sugerencias y capaz de evocar todo un mundo y una sociedad a través de pequeños detalles. Messina es una estilista que domina el arte que Chéjov definió como la habilidad de decir mucho con pocas palabras. Se ha dicho que esta mujer es una especie de Katherine Mansfield siciliana, cosa que no sé si es una exageración, pero sí os aseguro que es una gran escritora, de esas que vale la pena no perderse.

Buscad, buscad los libros de Maria Messina y disfrutadlos como se merecen. Es inolvidable.

La traducción del italiano es obra de la navarra Raquel Olcoz (Tafalla, 1976), periodista, escritora, traductora y escultora residente en Ferrara (Italia).

Maria Messina (Palermo, 1887-1944) fue una escritora siciliana. Hija de un inspector escolar y de una dama de los Prizzi, pasó su infancia en Messina, aislada junto a su padre y su hermano. En su juventud, viajó por el centro y sur de Italia, siguiendo los destinos de su padre, hasta que la familia se instaló en Nápoles, cuando ella tenía 24 años. 

Fue autodidacta y su hermano la animó a empezar una carrera como escritora. Comenzó publicando relatos a los 22 años. Mantuvo una intensa correspondencia con Giovanni Verga, que la apoyaba y admiraba. También se escribía con otros poetas, editores e intelectuales. Publicó 6 novelas, varias colecciones de relatos y 8 libros infantiles. Su carrera se truncó a los 41 años, cuando una esclerosis múltiple diagnosticada a los 20 años le impidió definitivamente escribir.

Seguidora del realismo de Verga, Messina estaba muy ligada a su tierra. Llegó a decir: «mi sicilianidad se nutre en las raíces más profundas de mi alma: sicilianidad de raza, de nacimiento y de sentimientos, de todo lo cual me enorgullezco».

Maria Messina

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 9 de junio de 2021

Insolación - Emilia Pardo Bazán

  

Título: Insolación                                                                                                             Autora: Emilia Pardo Bazán

Páginas: 192
 
Editorial: Penguin clásicos
 
Precio: 10,95 euros  

Año de edición: 2021

En este año que se cumplen 100 años del fallecimiento de la siempre interesante Emilia Pardo Bazán, puede ser buena idea volver a leer sus novelas y relatos. Aunque ese tipo de efemérides son algo puramente convencional —«¡Ah! Es usted una fanática del sistema decimal» le dijo en cierta ocasión Borges a una dama algo entusiasmada con un centenario—, sirven al menos como recordatorios.

Así que nos hemos animado con esta novela publicada en 1889, ligeramente corta, que cuenta el despertar amoroso y una aventura de una viuda en la treintena, que se ve cortejada por un simpático gaditano, muy atractivo. Aunque la novelita recibió una crítica feroz de Clarín, «Antipático poema de una jamona atrasada de caricias», y resultó algo escandalosa para la sensibilidad de la época, que incomprensiblemente la consideraba escabrosa, se trata de un texto con muchas cualidades, fluido, bien escrito y que se deja leer muy bien.

Escrita con un lenguaje cotidiano, realista y directo, de frases recortadas que van al grano en cada ocasión, contiene un perspicaz estudio psicológico de una madrileña de clase alta a finales del siglo XIX. La primera mitad de la novela está constituida por el flujo de pensamientos de la protagonista. Se describen sus preocupaciones, sus remilgos y precauciones, sus deseos y la transformación progresiva de su actitud ante el conquistador, con fama de calavera. 

En esta ocasión, la autora se aleja momentáneamente de los principios del naturalismo y nos ofrece una novela casi psicológica, más del siglo XX que del XIX. Por otro lado, resulta curioso el que empiece como un drama que hace augurar lo peor y, poco a poco, se vaya tornando en comedia ligera y amable, que respira buen humor y alegría, rematada con un final convencional, que resulta una sorpresa por todo lo relatado antes.

Por añadidura, trama temas reseñables, como el conflicto entre los deseos de una mujer y las normas sociales, las diferentes morales sexuales imperantes entonces para hombres y mujeres, y lo encorsetado que estaba el comportamiento de las damas. La sociedad de la época está representada por Gabriel Pardo, amigo de la protagonista, que la aprecia sinceramente y debate con ella de igual a igual, pero que defiende a las mujeres solo de boquilla, porque se vuelve tradicional cuando la situación le afecta a él personalmente. Ese punto, unido a que se describe cómo nace una pasión amorosa entre una mujer madura y un hombre más joven, hacen que la obra transmita cierto feminismo muy interesante.

Como telón de fondo, se frece una jugosa descripción de las fiestas populares y costumbres madrileñas de aquellos años; se presenta la pradera de San Isidro, los merenderos, las barracas de feria, los espejos cóncavos y convexos, la buenaventura, los pedigüeños, una vente en Ventas, los antitaurinos de la época —que decían que la corrida era la fiesta de las tres fieras: toro, toreo y público—, los coches de caballos y multitud de detalles que nos transportan a otra época y lugar.

Un novela solvente, muy bien planteada y mejor resuelta, temas atractivos y todo el oficio de esta autora gallega, una buena muestra de su buen hacer. Se lee muy fácil y me parece muy recomendable para conocer el mundo de una de las grandes autoras de la literatura en castellano.

Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851-1921) era condesa, descendiente de nobles gallegos. Fue una lectora muy precoz y voraz, que devoraba todo lo que caía en sus manos y que rechazó las clases de piano y música, habituales en las damas de su clase, para tener más tiempo para leer.

Se educó con profesores privados, viajó por toda Europa, aprendió francés, inglés y alemán, y a los 25 años ganó un premio en competencia con Concepción Arenal, con un ensayo sobre el padre Feijoo, al que admiraba por su defensa de la independencia de la mujer. Se casó y dio a luz prácticamente a la vez a su primera hija, Blanca, y a su primera novela, «Pascual López», con gran éxito.

Siguió escribiendo y publicando, siguiendo la senda del Realismo y del Naturalismo franceses. Tuvo una relación sentimental con Benito Pérez Galdós, que duró veinte años. Emilia le engañaba esporádicamente con aventuras apasionadas con jóvenes, como Lázaro Galdiano, al que precisamente está dedicada esta novela, y luego se hacía perdonar.

Fue una escritora prolífica, de éxito y una activista decidida en defensa de los derechos de la mujer. Fundó y dirigió la revista «Biblioteca de la mujer», denunció la desigualdad entre sexos y apoyó a Concepción Arenal y a Gertrudis Gómez de Avellaneda para su ingreso en la RAE, sin éxito. Ella misma lo intentó tres veces sin conseguirlo. «¡Qué distinta hubiese sido mi vida de haberme llamado Emilio!» llegó a decir.

Emilia Pardo Bazán

Publicado por Antonio F. Rodríguez.