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martes, 17 de febrero de 2026

Despedidas - Julian Barnes

Título: Despedidas
Autor: Julian Barnes
 
Páginas: 216
 
Editorial: Anagrama
 
Precio: 19 euros 
 
Año de edición: 2026
 
Julian Barnes, un escritor por el que siento una especial debilidad, ha cumplido ya ochenta años y se despide de sus lectores en este intenso, emotivo y contenido libro, que le ha llevado tres años escribir, desde 2022 a 2025. Después de 45 años de brillante trayectoria y 30 libros publicados, cierra su carrera con una obra sobre la memoria, la vejez, el amor, la muerte y las despedidas. Puro arte.
 
Enhebra alrededor de esas ideas una serie de noticias y casos curiosos, acompañados de reflexiones y recuerdos propios, que pueden parecer algo caprichosos, pero que guardan una unidad temática muy bien armada: los recuerdos autobiográficos involuntarios, como el de Proust al comer una magdalena; la hipertimesia o capacidad para recordar todos los detalles de una vida; el hombre que sufrió una hemorragia en el tálamo y al comer una tarta, recordaba sin querer todas las tartas que se había comido; el memorioso y sinestésico Solomón Sheresevski; la criptoamnesia, que hace irreconocibles los recuerdos y que parezcan algo nuevo; la historia de la leucemia que le diagnosticaron al propio Barnes, tratable y reducida a un compañero de viaje permanente; las semejanzas entre Gauguin y Jacques Brel, ambos enterrados en las Islas Marquesas; el proyecto del amor perdido de Nancy Kalish, que recopiló 1001 casos de amantes que se separaron y reencontraron pasados los años, y  sobre todo, la emocionante historia de sus dos amigos, la pareja Stephen y Jean, a los que presentó el autor en la universidad, que tuvieron un apasionado noviazgo, se separaron y muchos años después, Julian Barnes volvió a facilitar que se encontrasen. 
 
Y en el último capítulo, nos ofrece una despedida encantadora y emocional, en la que se dirige directamente al lector, compañero cotidiano unidireccional durante todos estos años. Nos deja un mensaje cargado de autodominio y flema británica, en el que habla de la muerte y del tiempo que hemos pasado juntos, escribiendo y leyendo libros. Pocos textos encontraréis tan controlados y conmovedores al mismo tiempo. Solo por ese final, vale la pena leer este libro. 
 
Todo ello está tratado con un estilo penetrante, escueto y preciso como el bisturí de un cirujano, siempre yendo al grano en cada frase, una forma de escribir que nos recuerda su trabajo como redactor de definiciones, elegante y discreto. El autor se muestra inteligente, de vuelta de muchas cosas, ateo, descreído, una persona pesimista y alegre al mismo tiempo, inteligente y suavemente irónico, tranquilo y humilde. El texto está lleno de digresiones, no mantiene un hilo narrativo lineal, sino que se enreda en dar vueltas y vueltas sobre el núcleo de temas del libro, en unas páginas con una densidad de información francamente alta. 

Una pequeña antología de citas ayudará a capturar algo de la esencia y el tono de la obra: «La memoria es identidad», «El cerebelo femenino alcanza su tamaño máximo a los 11 años, mientras que el equivalente masculino no lo hace hasta los 15», «Los recuerdos que dos personas conservan una de otra, incluso estando enamorados, no son iguales» (Proust), «La necesidad de corregirnos viene con la edad, así como la repetición», «Lo malo es que ya no puedes hacer nuevos viejos amigos», «La felicidad dijo Jean no me hace feliz», «No me importaría visitar China si pudiese volver el mismo día» (Philip Larkin), «La vida no es justa ni equitativa. Es sólo el universo haciendo lo suyo», «Tienes permiso para ser viejo, pero no para comportarte como un viejo» (su mujer), «El otro día me caí por las escaleras. Fue una experiencia interesante», «Un caso es ningún caso, dos casos son uno de más y tres, una epidemia», «La vida es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten» (Horace Walpole).

En fin, un ensayo que cierra de manera brillante la carrera de un gran escritor, caracterizado por un estilo de una pureza cristalina, siempre lúcido y algo irónico. En esta última entrega puede que Barnes nos haya regalado su mejor obra. Un libro que tenéis que leer. 
 
La traducción del inglés, tersa y fluida, es del bilbaíno Jaime Zulaika Goicoetxea, escritor y traductor que estudió ruso y chino en la Sorbona y Filología Inglesa en la Universidad de Barcelona
 
Julian Barnes (Leicester, 1946) es uno de los autores británicos en ejercicio más valorados. Estudió en la Universidad de Oxford y ha sido uno de los lexicógrafos que ha trabajado en el Diccionario Oxford de Inglés, considerado el mejor en lengua inglesa. También ha sido editor, traductor y crítico de cine, pero desde hace algunos años se dedica sólo a escribir. Vive en Londres.

Ha escrito catorce novelas, cuatro policiacas más con el pseudónimo de Dan Kavanagh, cuatro volúmenes de relatos y nueve ensayos. Ha ganado prestigiosos premios, como el Prix Femina, el Chevalier de l'Ordre des Arts et des Lettres y el Booker Prize en 2011 con El sentido de un final, después de haber estado nominado varas veces. Se llegó a decir que podría ganar el  Nobel en cualquier momento. Ha visitado varias veces este humilde blog, ya se ha convertido en uno de mis autores favoritos, y ésta es su página web personal: Julian Barnes.
 
Julian Barnes
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 11 de marzo de 2024

Napátrida - Erri de Luca

 

Título: Napátrida                                                                                                                    Autor: Erri De Luca

Páginas: 144 pág.

Editorial: Periférica

Precio: 12 euros 

Año de edición: 2023

Este volumen resume en un primer artículo largo, titulado «Napátrida», como el libro, y otros diecinueve adicionales, más cortos, la peculiar y contradictoria relación de amor y odio, de atracción y rechazo que tiene el autor con su ciudad natal, la inefable, bella y terrible Nápoles. No me extraña esa dualidad, porque la ciudad del Vesubio domina una bahía maravillosa, por un lado, con un volcán de de hermosa estampa pero, por otro lado, es una urbe mísera y poblada en buena parte por delincuentes de la peor calaña. Una mezcla inextricable de belleza natural y lo más sombrío de la condición humana.

El título, alude a la esencia de esa relación. De Luca nos cuenta que, a menudo, el que nace en Nápoles, se despega completamente de ella («Quien se despega de Nápoles, se despega de todo») y sale al mundo a vivir sin lazos de pertenencia a ninguna patria, apátrida en cierto sentido, pero de manera muy radical: ese napolitano rebelde borra consciente y concienzudamente todo resto de pertenencia a una patria chica. Él, en concreto, anduvo por el mundo como vaca sin campano («Nunca he vuelto a echar raíces en ninguna parte») y cuando al fin volvió a la ciudad, porque siempre se vuelve a esa bahía, probablemente sintió esa mezcla que definió Freud como la raíz de lo siniestro: lo familiar, olvidado y reprimido, que al cabo del tiempo regresa. Porque esa urbe está grabada está grabada de manera indeleble en la memoria del autor. Un único ejemplo: las últimas palabras de su padre, ya moribundo, fueron en dialecto napolitano.

A lo largo de un rosario de capítulos muy breves, De Luca nos ofrece fogonazos clarividentes que iluminan aspectos relevantes y llamativos de su ciudad, magnífica y plebeya, su historia, lo que representa y lo que le sugiere: el olfato es un sentido barroco; en Nápoles, los niños ya saben cómo moverse en la calle desde muy pequeños; esa urbe pertenece al sur de Italia, aunque esté en el centro; recuerdos de niño, de obrero, de manifestante...; la anécdota del profesor iracundo; la historia de la sífilis, llamada el mal napolitano; lo invasivos que resultaban los ruidos y las voces en su barrio; la relación de Nápoles con los sentidos (olfato, oído, vista); el carácter telúrico de los napolitanos, un pueblo que ha cambiado la Polar por el Vesubio, uno de los volcanes más peligrosos del mundo; la locura del fútbol, un juego de suburbio, en esa ciudad situada entre el volcán y el mar; la pesca en el mar Tirreno; el significado de la palabra patria; personajes napolitanos... mil aspectos de los recuerdos napolitanos del autor, que parecen conformar una especie de memorias resumidas de su niñez.

El estilo es recortado, muy sintético y a la vez poético, conceptista, con frases cortas casi siempre al borde del aforismo, como témpanos lingüísticos que guardan un noventa por ciento de significado bajo la superficie. El texto resulta muy evocador, sugerente, lo que resulta muy apropiado para el tema que se trata.

En fin, un libro encantador, que se lee pronto y hace pensar mucho, poético y mágico, impregnado de la fuerte personalidad del autor. Una obra cien por cien Erri De Luca, llena de encanto y sabiduría, y condimentada con el olor, el ruido y el colorido napolitano. Muy recomendable.

La traducción del italiano, correcta y fluida, es obra del profesor y editor Carlos Gumpert Melgosa, que ha sido la voz en español de autores italianos muy importantes, como Tabucchi, con el que mantuvo una estrecha amistad.

Erri De Luca (Nápoles, 1950) es un escritor, marino y alpinista napolitano, que ha sido además albañil, contrabandista, camionero, traductor, periodista, poeta y activista de izquierdas. Es ya uno de mis escritores favoritos y un habitual de este blog dado el número de entradas que le hemos dedicado. Ha escrito unos 50 libros, algunos de los cuales han sido traducidos a más de 23 idiomas. En este enlace se puede leer una interesante entrevista que le hicieron en 2018.

Hace poco ha estado envuelto en la polémica por incitar al sabotaje, en el sentido de resistencia y movilización civil, contra la construcción de una línea de alta velocidad entre Turín y Lyon, para la que es necesario perforar una montaña rica en amianto, lo que dicen algunos que contaminará de modo irreversible toda la zona. Luca se unió en el 2011 al movimiento de resistencia en el valle de Susa, después de haber presenciado algún que otro abuso de la violencia policial y para defender la libertad de expresión. Le juzgaron por desórdenes públicos, fue absuelto y actualmente, la obra está en marcha, aunque sigue envuelta en la polémica. Hay que excavar 164 km de túneles y parece que no será rentable.

Erri de Luca

Publicado por Antonio F. Rodríguez.