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sábado, 23 de mayo de 2026

Peter Freuchen, un superviviente

Peter Feuchen

Peter Freuchen (Nykøbing Falster, Dinamarca, 1886-1957) fue un explorador, escritor, cineasta y antropólogo danés. Era un gigante, medía 2,01 metros y calzaba un 49. Empezó a estudiar Medicina, pero era un hombre de acción, se aburrió y lo dejó a los seis meses. Cuando tenía 20 años, vio un anuncio: «Se busca personal para expedición a Groenlandia». Y para allá que fue. No sabía nada de la zona ártica, pero le gustó, se quedó allí 20 años y se casó con una inuit. Aprendió a cazar focas, aprendió el idioma, comió carne cruda y se hizo tatuajes típicos.

Se unió a la expedición de Knud Rasmussen que recorrió 1000 km y cruzó Groenlandia para cartografiar la costa. Pero en el viaje de vuelta, una violenta tormenta de nieve lo separó del grupo. Cavó una cueva en el hielo para sobrevivir, pero quedó allí atrapado y su aliento, unido a su calor corporal, derretía la nieve, el techo se hundía y era cada vez más peligroso. Aislado y sin herramientas ¿qué podía hacer? Pues hizo lo lógico: defecó, moldeó sus excrementos en forma de cuchillo, esperó a que se congelasen estaba a unos 40º bajo cero— y con ese «estilete» rompió el techo, salió y se arrastró hasta llegar al campamento de la expedición. Al llegar, vio que tenía los dedos de los pies negros, completamente congelado, y se los amputó él mismo con unas tenazas y sin anestesia. Pero además, se le había congelado una pierna y tuvieron que amputársela. Estuvo diez años más explorando con una pata de palo.

Una noche, estando en Thule, al noroeste de Groenlandia, un lobo fue a molestar a los perros de su trineo. ¿Qué hizo? Pues, de nuevo, lo más lógico: salió en calzoncillos y a 30º bajo cero, le metió al lobo un puño en la boca para que no le mordiera en la cara y con la otra mano, lo estranguló. Luego se metió en su choza, se tomó un café y escribió en su diario: «Hoy, molesto lobo». Vivió mil aventuras, perdió un ojo en una ventisca y sobrevivió a mil peligros. Al final de su vida tenía 34 cicatrices de mordiscos de lobos y osos polares.

Volvió a Dinamarca, se divorció, se casó con una millonaria, escribió 30 libros entre novelas, volúmenes de viajes y memorias, ganó el concurso de cuentos del New York Times, hizo de esquimal en una película, se hizo amigo de Jean Harlow y Mae West, se presentó a gobernador de Groenlandia y perdió, fundó un periódico, lo dirigió, tuvo una productora de cine... no paraba. Cuando Alemanía invadió su país en 1940, tenía 54 años, una pata de palo, un ojo de cristal y seguía midiendo 2 metros. Se une a la resistencia, esconde judíos, imprime panfletos, pasa armas... hasta que los nazis lo detienen, lo llevan a un campo de prisioneros y lo condenan a muerte. No lo vigilan mucho porque está cojo, pero una noche de tormenta trepa la alambrada, se rompe la pierna buena y aún así, es capaz de andar 60 km hasta llegar a Suecia y quedar libre. Cuando le preguntaron cómo lo había hecho, respondió: «Odio a los nazis más que al dolor». En Suecia se casó por tercera vez con la ilustradora Dagmar Cohn.

Con 70 años, una pata de palo, un ojo de cristal, sin dedos en los pies, calvo y con barba de vikingo, se presentó al concurso televisivo The 64,000 $ Question como experto en los siete mares y ganó el premio de 64.000 $. Se hizo muy popular, era el danés más conocido después del rey. Resumiendo su vida, una vez dijo en una entrevista: «Me he encontrado en algunas situaciones difíciles, pero siempre he tenido suerte. Y cuando no la tuve, improvisé». 

Peter Freuchen y Dagmar Cohn, su tercera esposa

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 18 de enero de 2026

La increíble hazaña de Émile Leray

Ésta es la increíble historia de Émile Leray, un mecánico francés nacido en 1949, que se quedó tirado en el desierto del Sáhara con un Citröen dos caballos averiado y fue capaz de transformarlo en una motocicleta casera para salir de allí.

Corría el año 1993, cuando Leray, un solitario al que le gustaba viajar sin compañía, estaba recorriendo el Sáhara en su viejo Citröen 2CV. Se encontraba a 32 km de Tan-Tan, al suroeste de Marruecos, en la etapa final de su viaje y con comida y agua para los 10 días que le quedaban de viaje. Pero un choque accidental con una roca cambió todos sus planes. Se había roto el brazo de la suspensión delantera derecha y el coche había quedado inservible.

Tenía conocimientos de mecánica, era capaz de reparar pequeñas averías durante sus viajes, pero en esta ocasión se propuso algo un poco más difícil: transformar su coche en una moto que le sacara de allí. Tardó 12 días en conseguirlo, es decir, que estuvo un par de días casi sin comer, y el resultado es esta flamante motocicleta, que todavía conserva hoy en día.


Con ella llegó a Tan-Tan, pero la historia tiene un final irónico. Nada más llegar, la policía detuvo a aquel extraño artilugio y le puso una buena multa porque la matrícula no se correspondía con el modelo moto Citröen 2CV de Émile. Creo que no le importó mucho pagarla.

 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 8 de enero de 2026

Cuando viajar era descubrir - Fermín Bocos

Título: Cuando viajar era descubrir
Autor: Fermín Bocos
 
Páginas: 280
 
Editorial: Almuzara
 
Precio: 21,95 euros 
 
Año de edición: 2025 (2ª edición)
 
Este ferolítico, pulido y erudito libro, de un género en el que ya casi nadie escribe, consiste en una breve historia de viajeros y viajes notables, acompañada de reflexiones sobre uno de los impulsos humanos más fuertes que existen: el de moverse y explorar. Incorpora digresiones y comentarios sobre temas relacionados, como la diferencia entre turistas y viajeros, la historia del Grand Tour la costumbre de los jóvenes de 21 años y clase alta de los siglos XVIII y XIX, sobre todo ingleses y alemanes, de hacer un viaje por Europa con Italia como destino clave como parte de su formación—, las odiosas costumbre de hacerse selfis y cometer grafitis, las peregrinaciones a Jerusalén y Santiagoel misterio de los caminos aún por recorrer y muchas cosas más. 
 
La selección de nómadas de vocación es muy personal y desde luego, parcial. Pero puede decirse que, si bien no están todos los que son, sí que claramente son todos los que están. Grandes viajeros, viajeros destacados e interesantes, protagonistas de hazañas épicas y periplos increíbles, un total de más de 30 aventureros de todo pelaje, diferentes, pero siempre interesantes. La obra incluye al final una selecta bibliografía que es una joya, porque se basa en los textos que publicaron estos viajeros contando sus hazañas.
 
Aquí aparecen personajes increíbles, que parecen inventados, como: Patrick Leigh Fermor, gran viajero a pie; la enigmática Annemarie Schwarzenbach, que enamoró a Carson McCullers; Gertrude Bell, exploradora, arabista, arqueóloga, montañera, fotógrafa, escritora, política y... espía consumada; Wilfred Thesiger, el caminante del desierto; Adolf Schulten, el hombre que resucitó a Numancia; Ella Maillart, deportista, andarina y escritora; Dervla Murphy, que dio la vuelta al mundo con una bici y un revólver;  Lady Hester Stanhope, llamada la reina de Palmira; Ida Pfeiffer, una ama de casa que dio dos vueltas al mundo, una mujer con su destino escrito en su nombre; José María de Murga, conocido como el moro vizcaíno; Adolfo Rivadeneyra, diplomático y viajero impenitente; Mary Kingsley, que recorrió África con su sombrilla; José de Ribas, el español que fundó Odesa; el barcelonés Domingo Badía, que se coló en La Meca a principios del XIX; Benjamín de Tudela, el sefardí que visitó 190 ciudades;  Álvar Núñez Cabeza de Vaca, el conquistador que tiene el récord de mayor número de naufragios, y unos cuantos más, todos curiosos, intrépidos y arrojados. El libro se divide en cinco partes: viajeros del siglo XX, la llamada de África, viajes de leyenda, la gran aventura de América y los viajes a Tierra Santa.
 
El autor transmite entusiasmo por el viaje, resulta en todo momento muy ameno y positivo. El estilo es eficaz y elegante, casi periodístico y el libro es una auténtica delicia para cualquier aficionado a la literatura de viajes. Después de leer dan ganas de salir pitando a recorrer el mundo. Una pequeña y muy personal enciclopedia del arte de explorar. Un libro muy recomendable que se hace corto. 
 
Fermín Bocos (Valderredible, 1949) es un periodista cántabro nacido en el municipio más al Sur y más grande de Cantabria, un municipio lleno de restos prehistóricos, pinturas rupestres y arte románico. Estudió Periodismo y Medicina en Barcelona. Ha trabajado en radio y televisión, al principio presentando los informativos y luego dirigiéndolos en varias cadenas y diversas épocas (tve, Telecinco, CNN+, Telemadrid...).

También ha sido tertuliano, ha escrito artículos en prensa y ha publicado hasta ahora cuatro libros. Está casado con la también periodista y escritora Julia Navarro (Madrid, 1953).
 
Fermín Bocos
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.