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miércoles, 21 de enero de 2026

Vida con mi amigo - Bárbara Jacobs

Título: Vida con mi amigo
Autora: Bárbara Jacobs
 
Páginas: 112
 
Editorial: Alfaguara
 
Precio: 10,90 euros 
 
Año de edición: 1994
 
Este libro es un sentido, inteligente y delicado homenaje a Augusto Monterroso, que fue pareja de la autora durante 32 años. Jacobs le llama mi amigo, tal como se hacía en el Edad Media, dando a su relación un carácter profundo, estable, maduro, cercano y amable, alejándola de los excesos grandilocuentes de la pasión romántica desaforada. Y a partir de ahí, desgrana un texto bello y sencillo a la vez, punteado por los diálogos que mantenía la pareja. Suele decirse que nadie sabe con exactitud lo que pasa dentro de una pareja, sin embargo, esta mujer nos lo muestra no lo cuenta, lo enseña a partir de los diálogos cotidianos, y supongo que típicos, entre los dos.
 
El resultado es un texto encantador, sin pretensiones, lleno de ternura, que emociona en cada página y abre a los lectores ese microcosmos, ese mundo particular construido a partir de complicidades, pequeños guiños y una larga conversación que duraba años. El libro está escrito en 1994, cuando llevaban 24 años juntos, pasada ya la efervescencia primera del amor y con toda la solidez de una convivencia bien asentada. 
 
Aparecen aquí múltiples referencias literarias, como no podía ser de otra manera, Nabokov, Montaigne, Joyce, Gide, Samuel Johnson, Wilde, Capote... es curioso que hay muchos más nombres anglosajones que latinos. Se tratan temas interesantes, como la influencia de la música en la creatividad literaria, la timidez, algún poeta desconocido y muy bien valorado, la dificultad de escribir libros que hagan reír, pensar o sentir, la melancolía de vivir, curiosidades literarias, la importancia de la postura al escribir, las visitas a los mercados algo que ambos disfrutan sobremanera, las horas pasadas en los cafés de París y Viena
 
Si Los buscadores de oro de Monterroso nos contaba su primera infancia, esta obra es en cierto sentido complementaria, ya que perfila su matrimonio desde el punto de vista de su mujer. Es una curiosa crónica de una relación que los mantenía muy unidos, juntos publicaron su famosa Antología del cuento triste, alrededor de algunos de los leitmotivs de su vida: la tristeza, la melancolía y la timidez. Pero hay que decir que el texto que nos ocupa no es tristón en absoluto.
 
Incluye frases curiosas y llamativas, frases que se quedan en la memoria del lector: «Casi todos los músicos y muchos escritores son tímidos, melancólicos, solitarios», «No es que a los melancólicos les moleste el éxito ajeno; les molesta que exista el valor éxito», «Me enferman los premios. No deben existir [...] Son una invención de autoridades y editores para lucirse», «¿Qué es un premio? Una vanidad»«Mientras más te acercas al fondo de un tema, más riesgo corres de toparte con la tristeza», «Es tan parecido como una manzana a otra castaña», «De pronto me pareció que mi mano era ajena si no estaba la suya sosteniéndola», «La noche que le conocí fue mi primera noche de insomnio», «Le gustaba leerme cuando Sancho le pide a su amo que no se muera, porque le gustaba verme contener el llanto», «Para ser feliz hay que dejarse ir».  
 
En fin, una serie de conversaciones inteligentes y amenas de un matrimonio sobre lo divino y lo humano, con una descripción muy bella del amor que se tienen y de cómo fueron los primeros días de su relación ella no se quería despedir nunca. Un librito emocionante y muy bien escrito. Una maravilla. Cuesta un poco encontrarlo, pero vale la pena.
 
Bárbara Jacobs (Ciudad de México, 1947) es una escritora, poeta, ensayista, traductora y articulista mexicana. Nació en el seno de una familia de inmigrantes judío libaneses. Sus abuelos eran comerciantes de Líbano que emigraron a Estados Unidos y México a principios del siglo XX. Su padre fue corresponsal en Moscú, combatiente de la Brigada Lincoln en la guerra civil española y finalmente, emigrante en México.
 
Bárbara escribió su primer cuento a los 12 años y a los 14 empezó un diario que no abandonaría nunca. Se licenció en Psicología Clínica en la Universidad Autónoma de México. A los 23 años, se inscribió en un taller de relatos que coordinaba el escritor Augusto Monterroso y según ella misma dice «A partir de esa fecha, y sin dejar de ser nunca su discípula, pasé a ser su mujer, su esposa y, treinta y dos años más tarde, su viuda».
 
A los 23 años comenzó a publicar relatos y a colaborar en revistas, diarios y publicaciones.  Su primer libro de cuentos apareció a los 35 años y a los 40, Las hojas muertas (1987), su primera novela, que le llevó 10 años de trabajo y con la que ganó el Premio Xavier Villaurrutia. Ha publicado más de veinte títulos y sigue colaborando en revistas y suplementos culturales.
 
Bárbara Jacobs
 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 25 de abril de 2022

Mi hermano - Daniel Pennac

 

Título: Mi hermano                                                                                                                 Autor: Daniel Pennac

Páginas: 128 pág.

Editorial: Random

Precio: 16,90 euros

Año de edición: 2021

Cada vez me gustan más los libros que hibridan géneros, como este que se mueve entre la aguas de la ficción, las memorias, la autobiografía y el comentario de texto, para desesperación de bibliotecarios, archivistas y devotos de la Clasificación Decimal Universal.

Porque en este texto tan estupendo, tierno y melancólico, Pennac realiza un sentido homenaje, lleno de cariño y nostalgia, a su hermano mayor Bernard, ya fallecido, comparando continuamente su peculiar carácter nada menos que con un personaje clásico de la literatura universal: el inefable Bartebly, el escribiente. Para ello intercala en los 61 capítulos, muy variables de extensión, que componen esta obra, los recuerdos sobre su hermano y su familia con otros tantos capítulos de una versión teatral sobre la novela de Melville en forma de monólogo, que el propio autor ha interpretado repetidamente sobre los escenarios. Si el lema de vida del famoso escribiente era «Preferiría no hacerlo» todo un monumento a la resistencia pasivo-agresiva, la de Bernard era «No hay que incrementar la entropía», una frase que resume todo un talante y un estilo de hacer de mentor para un hermano más pequeño.

Porque la figura de su hermano ha sido clave en la vida de Daniel Pennac, un hermano que le enseñó a leer, a leer novelas, a escribir, a pelearse jugando... en fin, a vivir. Si lo que nos alimenta es en realidad el amor que recibimos, y no lo que comemos como algunos creen, entonces ya sabemos quién hizo crecer a Pennac y le impulsó a ser el notable autor en que se ha convertido. Parece que Bernard era un tipo inteligente, muy contenido y tranquilo, enemigo declarado del aumento de entropía como hemos dicho, protector y empático, con magia que, cuando el pequeño Daniel tenía miedo de ser tonto, le decía: «¡Qué vá! Si fueras tonto, yo lo sabría».

En fin, un libro magnífico, breve y muy agradable, que sirve de aliciente e invita a leer la gran novela corte de Herman Melville, escrito con inteligencia, en el que además de recordar a su hermano, el autor nos enseña lo que es hacer una italiana, la historia de John Colt y Samuel Adams, que el destino actual de los fallecidos es acabar en los fondos de pantalla del ordenador y muchas otras cosas. 

En la foto de la portada, podemos ver a los dos protagonistas de la historia mirando a la cámara: a la izquierda, el autor, divertido y sonriente, y a la derecha, el hermano protector, sujetándolo por los hombros para que no se caiga, con gesto neutro y un punto de distancia en el rostro Porque otra de las conclusiones del autor es que, en realidad, conoce poco a su hermano mayor. Como ocurre a menudo, la persona que más nos ha querido en la infancia, la más cercana, permanece envuelta en la niebla del misterio y parece que las relaciones paterno-filiales, y las equivalentes, con esencialmente asimétricas. «De mi hermano muerto no sé nada aparte de que lo amé. Lo echo de menos como a nadie, pero no sé a quién he perdido», nos dice Pennac.

Un texto encantador, delicado e inteligente, de gran belleza, escrito con mucha ternura y con una cierta nostalgia inevitable, en el que el autor ejerce con generosidad como anfitrión para recibirnos en las habitaciones más queridas de su memoria. Muy recomendable.

Por último, solo queda decir que la traducción del francés del escritor valenciano Robert Juan-Cantavella (Almazora, 1971) es impecable.

Daniel Pennac (Casablanca, 1944) es un escritor francés que parece conocer las claves del éxito. Nació en una familia militar y vivió en Marruecos, en el sudeste asiático y en Niza. Allí estudio Literatura y comenzó a dedicarse a la enseñanza.

Ha escrito libros para niños, literatura juvenil, teatro, un famoso ensayo sobre los derechos del lector, titulado «Como una novela», y una serie de novelas de género negro alrededor de la familia Malaussène, como «El hada carabina», que se han convertido en superventas en Francia

Daniel Pennac

Publicado por Antonio F. Rodríguez.