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viernes, 10 de julio de 2026

Fantasmas - Peter Straub

Título: Fantasmas
Autor: Peter Straub
 
Páginas: 504
 
Editorial: Plaza y Janés
   
Precio: 20 euros 
 
Año de edición: 1989

Peter Straub, desaparecido no hace mucho, es sin duda uno de los grandes nombres de la narrativa terrorífica. Por desgracia, ha quedado algo marginado por la larga sombra de su amigo Stephen King, con quien colaboró en un par de novelas. A la hora de indagar en nuestros terrores favoritos hay que decir que Peter Straub fue un maestro en nada inferior al rey. Tenía una facilidad excepcional para insertar lo sobrenatural dentro de un contexto realista. Sabía extraer el pertinente retrato social sin detrimento de la eficacia exigida a un narrador de cuentos de miedo. Y trazaba personajes de bulto redondo, auténticos, creíbles, siempre atenazados por ese algo indefinible pero monstruoso que amenaza con devorarlos. Todas estas virtudes aparecen con nota en su mejor novela, Fantasmas (Ghost Story), publicada en 1979 y pronto saludada como un clásico irrepetible del género fantástico. 

Fantasmas es efectivamente una historia de fantasmas. De fantasmas clásicos y de fantasmas de carne y hueso. De criaturas que se mueven en el limbo entre la vida y la muerte. Que son capaces de fingir su humanidad sin llegar a perder del todo su índole repugnante. Seres malignos que aparecen y desaparecen, dejando a su paso un rastro terrible de muerte. Straub no abandona el relato de fantasmas tradicional. Al contrario. Indaga en él, se recrea en sus tópicos, lo homenajea. Hay páginas que podrían haber sido escritas por Henry James o Nathaniel Hawthorne. Pero de manera impecable va trascendiendo lo clásico para penetrar en dominios nuevos. Fantasmas es un cuento de aparecidos y mucho más. Da otra vuelta de tuerca al género. Lo moderniza, sin perder su esencia, que tanto encanto le da. El resultado es excelente. 

El argumento es el siguiente. En Milburn, un tranquilo pueblo de la zona rural de Nueva York, unos señores de edad madura han creado una sociedad de tan solo cinco miembros para contarse cuentos de fantasmas. Como se ve, el asunto no puede ser más clásico. Así comienza Fantasmas y así empiezan innumerables cuentos de miedo. El guiño que dedica el autor a los aficionados es explícito. Busca complicidad con el lector y la consigue. 

Los fantasmas dejan de ser cuento. Acosan realmente a los abuelos. No son fantasmas convencionales. Parecen más bien recuerdos atormentados, pesadillas, alucinaciones y el miedo omnipresente a la muerte. Uno de los miembros de la sociedad cae fulminado durante una fiesta que celebra en su casa. Al año siguiente, otro se arroja de cabeza a un río helado. Los tres que quedan intuyen que su fin está cerca. Deben pedir ayuda. 

Nadie mejor para auxiliarlos que Don Wanderley, profesor fracasado, escritor de novelas de miedo y sobrino del primer fallecido. Don también ha tenido algunas experiencias espeluznantes. Además, su hermano murió en circunstancias extrañas en Ámsterdam. Decide irse a Milburn. Allí empieza a atar cabos. Una mujer misteriosa parece estar en el centro del misterio. Alma es etérea e irreal. No tiene pasado. Se acerca, te enamora y te mata. Algo terrible emana de ella. Don la conoció como estudiante, pero ha cambiado varias veces de personalidad. Bruja, loca o fantasma, la joven da miedo. Hasta aquí, el argumento. 

Fantasmas es una novela de suspense psicológico que se toma su tiempo en arrancar. Una vez que penetramos en ella, se lee estupendamente. Engancha al lector y no lo suelta hasta el final. En eso, Fantasmas tiene su embrujo, lo que está muy bien en un relato de terror. El ambiente de la novela es frío y ominoso. Milburn es una ciudad encantada. El cielo es gris. Cae la nieve. Con el atardecer las sombras se vuelven amenazantes. Dentro de las casas la atmósfera es más cálida, aunque su seguridad resulta ilusoria. 

Los seres de ultratumba son capaces de invadir los confortables hogares burgueses para destruir a sus moradores. Nada los detiene. El interior de las personas no es nada agradable. La aridez de sus almas las hace vulnerables a ciertas sombras. Los secretos turbios del pasado nunca mueren. Sobreviven como restos pútridos que aún conservan algo de vida (si eso es vida). Estos fantasmas son implacables y buscan venganza. Atacan desde dentro y desde fuera. Son terribles. Una enfermedad mortal. En esta novela, como en todas las buenas historias de terror, el nexo entre el frío exterior y la desolación interior es la putrefacción. La muerte. 

Creo que Fantasmas merece leerse. Pocas veces se alcanza un grado tan elevado de eficacia narrativa dentro del género terrorífico. Straub quiso escribir la gran novela de fantasmas y nadie dice que no lo haya conseguido. En este caso, el talento estuvo a la altura, o casi, de la ambición. Claro que sobran páginas. Algunos pasajes se alargan demasiado. Gravita en ocasiones cierta pesadez. La tijera salvadora hubiera venido bien de vez en cuando. Pese a todo, esta obra tiene innumerables aspectos favorables. Atmósfera lograda. Capacidad para evocar los horrores en un ambiente somnoliento. Ambigüedad moral. Y, ante todo, algunos momentos dan auténtico miedo. Miedo de verdad. De ese que obliga a levantar la vista del papel y mirar a tu alrededor por si acaso, que nunca se sabe. De lectura obligada para el verano. 

Peter Straub

Peter Straub (1943-2022) fue un novelista norteamericano especializado en terrores varios. Nació en Milwaukee y estudió en las Universidades de Madison-Wisconsin y Columbia. Durante un corto período de tiempo fue profesor universitario. Luego viviría varios años en Irlanda. Empezó a escribir. Publicó varios libros de poesía. En 1979 su novela Fantasmas recibió el apoyo de la crítica y el público. Fue llevada al cine en 1981 por el director John Irvin con el título de Historia macabra (1981). 

Otras de sus novelas, La obsesión de Julia (1976), dio lugar a la película Círculo de la muerte (1977) protagonizada por Mia Farrow. Otras novelas de este autor son Koko (1988), sobre un asesino en serie, y Perdidos (2003). Peter Straub era buen amigo de Stephen King y firmaron juntos dos libros: El talismán (1984) y Casa negra (2001). También ha escrito ensayos, antologías y cuentos. Straub falleció en Nueva York en 2022 con 79 años.  

Publicado por Alberto. 

viernes, 13 de marzo de 2026

La mujer de negro - Susan Hill

 
Título: La mujer de negro
Autora: Susan Hill
 
Páginas: 188
 
Editorial: Edhasa
 
Precio: 8,17 euros 
 
Año de edición: 2012

Quienes les guste la novela gótica seguro que disfrutarán con La mujer de negro de Susan Hill (edición original de 1983). Este librito tiene todas las características del cuento de fantasmas clásico. Un pueblecito inglés lejos de todo. Una vieja rarilla que vivía en una casona al lado de unas marismas. Siniestros rumores que van de boca en boca y ponen los pelos de punta. Paisajes neblinosos por donde se mueven figuras indefinidas. Cementerios con las tumbas cubiertas de musgo. Viejos papelotes amarillentos. Una mujer vestida de negro, triste y pálida, que parece la muerte. Un joven que desprecia con displicencia las tonterías pueblerinas, pero que cuando le roce el dedo helado de lo desconocido, verá cómo su vida cambia para siempre. 

La mujer de negro recuerda a clásicos como Otra vuelta de tuerca de Henry James, a las historias espeluznantes de Sheridan Le Fanu y a los magistrales relatos de fantasmas del benemérito M.R. James. Es un relato escrito con gran exactitud, sin retórica y evitando sabiamente cualquier premura en la narración. La trama se desenvuelve con naturalidad, llevándonos, como corresponde en un cuento de miedo, de lo cotidiano a lo horripilante. La autora coloca las piezas con tal destreza que encajan sin necesidad de forzar ninguna situación. Si el terror es una sensación creciente de extrañeza ante lo desconocido amenazante, hay que reconocer que La mujer de negro cumple con nota. La lograda atmósfera fantasmagórica aparece mucho antes de que se presente el fantasma. El lector satisfecho se frota las manos de gusto a medida que avanza la novela. 

El protagonista y narrador de la novela es el abogado Arthur Kipps. Casado felizmente y con una gran familia, recuerda durante una Nochebuena cierta aventura macabra que sufrió cuando era joven e inexperto. Mirando con atención el fuego de la chimenea, el señor Kipps piensa en esa época, por fortuna casi olvidada: en los últimos tiempos había sido como la onda más externa de un estanque, ni más ni menos que el débil recuerdo de un recuerdo. Las llamas oscilantes, el chisporroteo del fuego, la estancia tenuemente iluminada por las velas y sus hijastros contando alegremente historias de miedo. Todo en el ambiente invita a la confesión. Pero Kipps no quiere confiar a nadie su historia. Quizá porque fue bien real y no tuvo nada de divertida. Decide escribirla. A la manera de un exorcismo. Para espantar un mal remoto y aterrador. Para que no vuelva nunca más. 

Hace bastantes años, Kipps era un joven abogado londinense: trabajador, ambicioso y con deseos de comerse el mundo. Un día en que la ciudad estaba cubierta de una niebla amarillenta y maloliente, su jefe recibe un funesto mensaje. Resulta que se ha muerto la señora Drablow, viuda y clienta del bufete. Esta señora residía en una aldea remota del noreste del país. Al parecer, la mujer era un tanto extraña, vivía aislada y no tenía buena fama. En otro tiempo sería una perfecta candidata a bruja. A Kipps le toca ir al pueblo, asistir al funeral de la anciana, arreglar los papeles pertinentes y regresar a Londres lo antes posible. No le disgusta la posibilidad de salir del ambiente malsano y enervante de la gran ciudad. Unos días en el plácido campo inglés prometen ser encantadores. El pobre no sabe en qué berenjenal se está metiendo. 

El resto de la historia le corresponde disfrutarla al amable lector. A mí esta novela me ha encantado. Es un homenaje perfecto a la gran tradición victoriana de la ghost story. Tiene un ambiente inquietante, un ritmo bien dosificado, situaciones escalofriantes, perplejidades que acabarán siendo terrores y un protagonista arquetípico que aprenderá a no burlarse ni a mirar por encima del hombro a los aldeanos. Los cuentos de viejas encierran fantasmas que más vale dejar tranquilos por el bien de todos. 

Únicamente añadir que La mujer de negro ha sido llevada dos veces a la pantalla. La primera en 1989 en un excelente telefilme dirigido por Herbert Wise para la BBC. Y la segunda en 2012 en una película dirigida por James Watkins. Me parece mejor la versión de la BBC que la posterior. 

Susan Hill

Susan Hill (1942) es una escritora inglesa nacida en Scarborough. Aficionada desde joven a la escritura, obtuvo una licenciatura en inglés en el King's College de Londres. Está influida por la narrativa gótica. Ha escrito cuentos de fantasmas, ensayos y una serie de novelas policíacas protagonizada por el detective Simon Serailler.

Entre sus libros se destacan Extraño encuentro (1993), Las distintas guaridas de los hombres (2005), Tres historias de fantasmas (2014) y Yo soy el rey del castillo (2016). Su novela más conocida, La mujer de negro, ha sido llevada al cine y el teatro. Susan Hill ha obtenido los premios Somerset Maugham, Whitbread y John Llewellyn Rhys.  

Publicado por Alberto.

viernes, 13 de febrero de 2026

El resplandor - Stephen King

Título: El resplandor
Autor: Stephen King
 
Páginas: 656
 
Editorial: Debolsillo
 
Precio: 12,95 euros 
 
Año de edición: 2021

Stephen King se estaba convirtiendo en los años 70 en el rey contemporáneo del horror. Después de años muy duros y sin un duro, a partir del éxito de Carrie (1974), la suerte le sonrió y no ha vuelto a darle la espalda. En ese triunfo tuvo mucho que ver la novela que comentamos hoy, El resplandor, publicada en 1977. El controvertido Stanley Kubrick la adaptó al cine en 1980. El resultado fue una película fría, perfecta, de una fuerza visual increíble, con unas actuaciones sobrecogedoras, cerca de la parodia, pero no demasiado fiel al texto de King. El escritor se picó con el cineasta, empezando una interminable polémica que todavía colea. Tampoco faltaron personajes que para elogiar a Kubrick se dedicaron a denigrar a King: que si era un escritor de tercera categoría, que si Kubrick realizó una obra maestra a partir de un vulgar best seller, que si lo único bueno de la novela era la película. Todo muy injusto. 

El resplandor es una de las mejores novelas de Stephen King. Así como suena. Y eso es mucho decir. Cualquier aficionado a la literatura fantástica debería disfrutar de este libro. Por muchas razones: su fuerza imaginativa, el intenso terror que causan ciertos pasajes, la desazón y el pesimismo que desprende, la fabulosa reelaboración del clásico tema de la casa encantada. Estos valores, entre otros, hacen de esta novela un manjar verdaderamente apetecible. En el hotel Overlook se agazapan fantasmas. Los miedos de sus huéspedes hacen que se despierten. Como en una profecía que se cumple, los miedos adquieren realidad. El tormento psicológico y la tormenta exterior que golpea en las ventanas se unen para destruir la cordura. Las buenas historias de terror funcionan así. 

El argumento es muy conocido. No es necesario insistir mucho en él. Unas breves pinceladas bastarán. Jack Torrance, escritor fracasado y exalcohólico, recibe la siguiente oferta: él y su familia deben vigilar durante los meses de invierno el gran hotel Overlook, situado en las montañas de Colorado. Quedarán aislados a tres mil metros de altura y entre riscos helados. La soledad es profunda, palpable, apabullante, enervante. Puede poblarse de fantasmas. Circulan todo tipo de historias macabras acerca del lugar. Dice un personaje: todo gran hotel, con su sempiterno ir y venir, posee sus fantasmas. Algo así como los residuos tóxicos que quedan después de tanto trajín. El Overlook custodia sus particulares demonios. Son bastante susceptibles. No les gusta ser molestados.  

Pero lo mejor de El resplandor no es la historia de fantasmas, aun siendo buena. Lo verdaderamente magistral es el despiadado análisis que hace Stephen King de una familia norteamericana media al borde del desclasamiento. Quizá se inspiró en algunos episodios autobiográficos. El análisis psicológico de los personajes es prodigioso. Jack Torrance tuvo un padre alcohólico y maltratador. Mala herencia. Es un individuo frustrado y potencialmente peligroso. Se muestra agresivo. No controla bien su volcán interior. No es un monstruo, pero algo dentro de él es monstruoso, y puede despertar, con consecuencias fatales. Wendy, su mujer, tiene miedo. Miedo a su progenitora, a su marido, a su hijo. Miedo a la vida. Miedo a todo. Pero aguanta. Saca fuerzas de la flaqueza. El hijo, Danny, tiene 5 años. Es un niño inteligente. Demasiado imaginativo. Comparte sus arrobos con un amiguito imaginario espeluznante. Tiene la capacidad de leer pensamientos y anticipar el futuro. Poderes psíquicos extraordinarios. En su mente infantil resuena una y otra vez la misma palabra, obsesivamente, como el redoble de un tambor: redrum, redrum...

Queda el hotel. El gigantesco Overlook. Una inmensa masa que aplasta con su densidad de piedra a los pobres mortales que le roban su merecido descanso invernal. El Overlook es una criatura viva. Un monstruo que guarda en sus entrañas laberínticas a otros monstruos menores. A lo largo de sus interminables pasillos se deslizan sombras amenazantes, tintinean las lámparas y se escuchan ruidos amortiguados que ponen los pelos de punta. Cae la noche invernal. Bailan los copos de nieve. Un viento sibilante atraviesa las montañas heladas. Las luces del Overlook se encienden de repente, mientras suena una musiquilla en el salón de baile. Es medianoche. Lean El resplandor e intenten luego conciliar el sueño. 

Stephen King

Stephen King (1947) es un escritor norteamericano nacido en Portland, Maine. La familia de King era pobre. El padre los abandonó cuando su hijo tenía dos años. La infancia del futuro rey del escalofrío se centró en películas, novelas y cómics. Stephen consiguió estudiar, se casó y tuvo hijos. No vivían bien. Publicó algunos cuentos en revistas, dio clases, trabajó en una lavandería y se aficionó a la bebida. Un perdedor. 

En 1974, el éxito de Carrie, su primera novela, le catapultó a la fama. Dinero, películas y libros, muchos libros, libros a porrillo. Stephen King se ha destacado como el cronista más afortunado de los horrores cotidianos que amenazan a la gente normal. Con una imaginación portentosa, una escritura fácil y un admirable sentido del humor, King es el gran maestro del terror contemporáneo. Un gigante de la cultura popular. Vive en Bangor, Maine, en una mansión victoriana con murciélagos en la puerta de entrada.  

Publicado por Alberto.