Título: Un espíritu prisionero
Autora: Marina Tsvietáieva
Páginas: 256
Editorial: Galaxia Gutenberg
Precio: 19,50 euros
Año de edición: 2016
Publicado originalmente en 1999, este libro es una pequeña antología de la obra de Marina Tsvietáieva, según se dice «el astro más brillante en la poesía rusa del siglo XX», lo que es mucho decir dada la impresionante pléyade de excelentes poetas que ha dado ese país en el siglo pasado. Pero es que esta mujer era muy especial. Una autora deslumbrante, de difícil lectura, admirada por sus compañeros de letras y de una enorme personalidad. Ella sabía muy bien el valor de lo que hacía; en una ocasión, cuando varias editoriales rechazaron sus versos, dejó escrito: «Llegará el día y publicaréis todo lo que escriba. ¡Todo hasta la última línea! ¡Hasta ésta, también estas palabras sobre vosotros!».
El libro se compone de: cinco textos largos, prosas poéticas y autobiográficas, en las que mezcla con habilidad elementos de su vida, elementos líricos y hasta ensayísticos, para componer unas piezas híbridas, originalísimas y llenas de vigor intelectual, y catorce poemas deslumbrantes, de una extraña belleza, muy adelantados a su época. Los textos se componen de frases cortas, rotundas, redactadas con un estilo que sorprende, lleno de sugerencias y hondura. En el primero, titulado «De mi diario», cuanta mil detalles de su vida cotidiana, desde un atraco en la calle hasta una epidemia de sarna en Moscú, aderezados con todo tipo de digresiones en un estilo que se podría llamar de asociación libre. En «El novio» nos habla sobre el marido que le intentaron buscar cuando era adolescente. En el siguiente, un encuentro en París con un chino que habla ruso le sirve para reflexionar sobre la emigración y los choques culturales que supone («¿Por qué amo tanto a los extranjeros, a todos sin distinción, aún a los sospechosos árabes y a los arrogantes polacos?», «¡Los chinos se parecen a los rusos mucho más que los franceses!»). «Tu muerte» es una formidable elegía a la desaparición de Rainer María Rilke, que enlaza con soltura con la muerte de su profesora de piano y la de un pobre niño retrasado de 13 años. La autora mantuvo sendos noviazgos platónicos, por carta y muy apasionados con Rilke y con Pásternak, en un curioso triángulo en el que hubo infidelidades, traiciones y de todo. Cosas de poetas. Y en el último, «Un espíritu prisionero», relata sus encuentros con el poeta Andréi Bély.
Los poemas son impresionantes, muy raros, bellos y algo desconcertantes. Tsvietáieva empezó a leer poesía a los 5 años, la escribía siendo aún una niña y publicó su primer libro de poemas, que fue todo un éxito, a los 17, pagando la edición con sus ahorros. Es una poeta excepcional, rebelde, obstinada y fiel a sí misma, con una personalidad tremenda y una manera de escribir que sigue pareciendo moderna. Vale la pena conocerla, aunque uno no sea un gran lector de poesía. La obra de esta mujer de talento insólito sufrió censura, persecución y ninguneo durante el estalinismo. Vivió en la pobreza, a pesar de su talento, y seguir el principio de la temeraria sinceridad, no le granjeó muchos amigos. Era provocadora hasta la terquedad, capaz de leer un poema sobre un héroe del Ejército Blanco a los bolcheviques o una loa a un poeta judío a los nazis. Su tendencia a ser políticamente incorrecta la alejó de los círculos de exiliados rusos en Francia y toda su vida fue una cadena de penalidades. Pero nunca dejó de escribir poesías maravillosas.
En fin, un volumen que proporciona una panorámica sintética muy lograda de su obra, una joya que nos descubre a una escritora de un talento extraordinario, radical, independiente y muy original. Un libro que os recomiendo leer, porque no solo de narrativa vive el buen lector.
La impecable traducción del ruso es de Selma Ancira, eslavista mexicana de prestigio, ya conocida en este blog por haber traducido los libros de María Iordanidu al español. Esta edición incluye un atinado prólogo de Irma Kúdrova (filóloga de la Universidad de San Petersburgo), un epílogo estupendo de Ana María Moix, fotos de Tsvietáieva, un apéndice documental y una cronología de su vida.
Marina Tsvietáieva (Moscú, 1892-1941) fue una escritora y una de las voces poéticas rusas más originales y poderosas del siglo XX. Nació en una familia acomodada, era hija de un filólogo profesor de la Universidad de Moscú y fundador del Museo Pushkin de la capital. Su madre era pintora, música y poeta. Ella, por su parte, publicó a los 17 años su primer libro de poesía, Álbum vespertino, que cosechó un éxito inmediato. Estuvo durante tres años en Italia, Suiza y Alemania, lo que le permitió aprender francés y alemán.
Se casó muy joven y su marido fue voluntario del Ejército Blanco. Tanto su poesía como sus ideas no fueron del agrado del régimen estalinista, lo que la sumió en la pobreza, al no conseguir vivienda ni trabajo. Se exilió en Berlín, Praga y finalmente, París, donde vivió 17 años. A los 48 años regresó a la URSS para reunirse con su marido, que se había hecho espía estalinista y había vuelto a su patria. Sin embargo, varias operaciones de su esposo salieron mal, fue fusilado y su hija depurada. Al invadir los alemanes Rusia, Tsvietáieva fue evacuada a Yelábuga, don finalmente se suicidó.
Dejó 13 libros de poemas, 5 obras de teatro y 6 libros de prosa. Admirada por críticos y escritores, su obra ha ejercido una poderosa influencia en la poesía europea.
Publicado por Antonio F. Rodríguez.


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