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lunes, 30 de noviembre de 2020

Ejercicios de memoria - Andrea Camilleri

 

Título: Ejercicios de memoria                                                                                              Autor: Andrea Camilleri

Páginas: 208

Editorial: Salamandra
 
Precio: 16 euros  

Año de edición: 2020

Este libro se compone de 23 semblanzas y anécdotas, dictadas durante el verano de 2016, cuando su autor tenía ya 91 años y había perdido la vista debido a un glaucoma. A pesar de su avanzada edad y de esa carencia, el bueno de Camilleri se mantuvo en un envidiable estado de buena forma y siguió dictando libros y más libros a a su fiel asistente Valentina Alferj, que trabajó con él durante 17 años

Son recuerdos de su vida, fogonazos de su memoria vital que componen un libro muy entretenido, animado por la lucidez de una mirada ciega que conserva toda su inteligencia. Buenas historias de esas que se cuentan durante la sobremesa (palabra que solo existe en español), en confianza y a los amigos. Una selección de sucedidos especialmente curiosos, peculiares y entretenidos.

Aquí encontramos, por ejemplo, los avatares de las cenizas de Pirandello, los excesos de un poeta muy friolero, las cometas bélicas inventadas por un excéntrico ingeniero, las insospechadas consecuencias italianas de la guerra civil española, cómo se impuso en una ocasión la Edad Media por votación, un encuentro con un bandolero filósofo, un pionero del teatro surrealista italiano en 1938, el fantasma de un circo, un problema serio de censura en 1962, historias de la RAI, qué hacer si uno se cae dentro de una fosa séptica, una cena con un irredentista, la búsqueda de un gato millonario, el encargo de un mafioso, los americanos en Sicilia, un paraíso a mil liras, cosas que pasan en los premios literarios, cómo se combate el mal de altura con la grappa, cómo se vió un día en medio de una matanza mafiosa, la historia del comisario Camilleri... y un delicado broche final sobre la belleza que vislumbró un día. 

Todo eso y mucho más encierran estas 200 páginas justas, en otro libro más que es una despedida y un epílogo a la estupenda y nutrida obra de este autor. Un texto escrito con el estilo preciso y de cañones recortados, compasivo y algo socarrón. El resumen de una vida prolífica e intensa de alguien que vivió comprometido y atento a lo que pasaba a su alrededor.

La edición cuenta con seis ilustraciones, incluyendo la portada, de otros tantos de los mejores ilustradores italianos del momento (Tullio Pericoli, Allesandro Gottardo, Gipi, Lorenzo Mattoti, Guido Scaraboto y Olimpia Zagnoli) y un buen trabajo de traducción realizado por Carlos Mayor.

Andrea Camilleri y Manuel Vázquez Montalban
 
Andrea Camilleri (Porto Empedocle, 1925-2019), guionista, director de escena y novelista italiano, es el creador del personaje del comisario Montalbano, llamado así en homenaje a su amigo Manuel Vázquez Montalbán, y autor de la serie de novelas sobre sus casos. Es ya un clásico de la novela negra que, desgraciadamente, nos ha dejado el pasado año, víctima de un ataque al corazón.

Aunque empezó a escribir tarde, casi a los 70 años, ha sido un escritor muy prolífico, que ha dado a luz más de un centenar de novelas. En mi modesta opinión, su producción tiene un nivel medio extraordinario y su escritura está muy influida por la cultura mediterránea y siciliana. Hay quien dice que leer sus libros le quita la depresión, quien asegura que de Camilleri le gustan hasta los andares, quien se declara feligrés suyo... despierta las reacciones más variadas y fervorosas. Es uno de los autores más reseñados en este blog desde sus inicios.

Divertido, compasivo, socarrón, irónico, lúcido, inteligente, culto, amante del buen comer, fumador compulsivo, muy profesional y algo cascarrabias, ha sido el autor más leído en Italia estos últimos años, allí ha vendido 18 millones de ejemplares, y uno de los más leídos en Europa. A mí me parece sencillamente genial. En este enlace, podéis leer una jugosa entrevista que le hicieron al final de su vida, en la que desvela que ya está escrita, durmiendo en un cajón, la novela en la que muere el comisario Montalbano y ahora que el autor nos ha dejado, se podrá publicar.
 
Como no es muy fotogénico, he preferido en esta ocasión aprovechar alguna de las fotos que hay disponibles de la época en la que todavía era joven o, al menos, no tan mayor.
 
 
Andrea Camilleri

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 29 de noviembre de 2020

La luz de las células

 

Pues parece que las células emiten fotones, tal y como descubrieron primero el biólogo soviético Alexander Gurwitsch (1874-1954) en 1923 y luego el físico alemán Fritz-Albert Popp (1938-2018), que acuñó el término biofotón. Parece que son fotones de luz en el espectro visible y ultravioleta, mucho más débil de la que pueden percibir nuestros ojos, pero detectables mediante el equipamiento adecuado.

Incluso es posible que sirvan para transmitir información de unas células a otras (véanse este enlace y este otro), y quizás las neuronas se comuniquen entre só por ese mecanismo, asemñas de la ya conocida interacción electroquímica.

Lo que sí parece comprobado es que existe cierta sincronización entre la frecuencia y los patrones de emisión de las células de un organismo sano, lo cual abre una puerta a posibles métodos de diagnóstico y terapia, aunque no hay que echar a volar la imaginación demasiado pronto.

Lo que sí comprobó Popp es que las células, antes de morir, emiten una especie de canto de cisne lumínico, una luz cien veces más potente de lo habitual.

Un fenómeno bello, poético y muy sugerente. Hay quienes señalan que quizás esas emisiones tengan que ver con el concepto del chi (energía vital) en la medicina tradicional china (véase este artículo).

¿Quién sabe? Como tantas otras veces, de nuevo la realidad supera la ficción y parece llenarse de fantasía.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Diez años no son nada

¡La antigua Biblos cumple diez años! Hoy hace exactamente dos lustros (el tiempo vuela) desde que se me ocurrió iniciar la aventura de abrir un blog sobre libros. Un diario electrónico pensado para compartir el noble y sano vicio de la lectura, para transformar esa pulsión solitaria y solipsista en un placer compartido.

Han sido diez años intensos, llenos de buenas lecturas, con 3580 entradas publicadas, 1643 comentarios, 1 876 352 visitas, es decir una media de 15 600 visitas mensuales y 520 diarias, 1619 seguidores, más de 3500 libros leídos... las cifras no son lo más importante, lo bonito es que han sido muchas horas de lectura y muchos momentos en los que he sentido la sensación de colarme en tu casa, en tu escritorio, de decirte al oído que he descubierto un libro fantástico y compartir la alegría de un hallazgo inesperado.

La experiencia ha sido fabulosa. Leo más que nunca, con más interés y motivación, y me veo obligado a estar pendiente y atento a todas las novedades interesantes que se publican. También me dedico a tratar de rescatar autores olvidados o poco conocidos y a completar mi currículum como lector, porque hay muchos autores que, lamentablemente, todavía no conozco.

En el debe, tengo que decir que también es verdad que a veces es un agobio tener que acabar deprisa un libro para mantener el ritmo de una reseña cada día, al menos entre semana. Como es de suponer, no es que sea capaz de leer un libro al día (ya me gustaría tener tanto tiempo), sino que me aprovecho de los libros leídos hace años y cuento con la inestimable colaboración de un grupo de lectores piadosos que me ayudan en la tarea.

Agradezco profundamente y con cariño esas colaboraciones, que me han resultado interesantísimas porque leen otras cosas, me descubren autores, me muestran aspectos que no conocía de otros... en fin, una gozada.

Recomiendo a cualquiera que tenga una pasión que empiece a escribir un blog, porque es la mejor forma de vivirla y disfrutarla. Hay que tener paciencia para conseguir lectores, seguidores, comentarios y colaboradores, al menos hace falta un año para tener una pequeña comunidad alrededor de un blog y varios para estabilizarla.

Dijo una vez Voltaire que muchas de las desgracias de la humanidad se evitarían si todos nos quedásemos en la cama, si hacer nada, y creo que se puede añadir que nos libraríamos de unas pocas más si nos pasásemos todo el día leyendo, porque el que lee, al menos no hace mal hasta que se acaba el libro.

Aficionarme a la lectura es una de las mejores cosas que me he encontrado en la vida , desde luego, me siento identificado con la aguda descripción que hace el mexicano Federico Guzmán Rubio del lector voraz y compulsivo. Sí, el lector empedernido es el que se alegra cuando coge un vuelo transatlántico porque va a tener ocho horas de deliciosa lectura, el que sabe acariciar un gato con una mano mientras sostiene un libro con la otra, lo mismo que hacer bicicleta estática, recoger la mesa, andar y muchas otras cosas, ese tipo que sale de una librería leyendo lo que acaba de comprar, que esconde libros entre la ropa planchada porque ya no le caben en ningún sitio...

Y si existe el paraíso, solo lo puedo imaginar como lo hacía Borges, como una biblioteca infinita llena de todo los libros escritos y los textos por escribir, toda la eternidad para leerlos, por supuesto. Bueno, espero poder seguir en ello el máximo tiempo posible y poder morir con las gafas puestas y un libro abierto.

Salud y libros.

 
El ratón de biblioteca (Carl Spitzweg, 1850)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 27 de noviembre de 2020

Sudores fríos - Pierre Boileau y Thomas Narcejac

  

Título: Sudores fríos                                                                                                          Autores: Pierre Boileau y Thomas Narcejac

Páginas: 176

Editorial: RBA
 
Precio: 6,99 euros  

Año de edición: 2013

Pues aquí tenemos una espléndida novela, que mezcla con acierto elementos de las historias de suspense, las policiacas, las del género fantástico e incluso las de terror. La historia es muy conocida: un policía retirado recibe la visita de un amigo que le pide que siga a su mujer, no porque crea que le engaña, sino porque teme por su vida. Su esposa, la bella Madeleine, parece estar obsesionada con la vida de su bisabuela, que se suicidó, e incluso poseída por su espíritu. En esta singular aventura, el detective se enamora de quien vigila, lo imposible parece ser cierto y al final nada resulta ser como el lector suponía. 

La trama está muy bien hilada, el lector va de sorpresa en sorpresa y el final es tan inesperado como impactante. Una novela redonda y muy inquietante, que en menos de doscientas páginas desarrolla una narración llena de trucos y muy bien escrita.

 
Fotograma de «Vértigo. De entre los muertos»

Es una novela estupenda, que se ha visto injustamente eclipsada por la adaptación cinematográfica que dirigió Alfred Hitchcock en una de sus mejores películas, «Vértigo. De entre los muertos» (1958), con un título muy eficaz y protagonizada por James Stewart y Kim Novak. La película cambia algunas cosas de la novela y la comparación entre ambas versiones es ociosa, porque son sencillamente diferentes y las dos, muy buenas.

Entre otros aspectos, en el libro el personaje del detective es mucho más interesante que en la película. Se trata de un hombre melancólico, que sabe pintar algo y tocar el piano, lo suficiente como para envidiar a los virtuosos. Es una persona que sabe que es mediocre, pero incapaz de dedicarse a fondo hasta desarrollar su talento. Al conocer a la misteriosa Madeleine, tiene la oportunidad de salir de su vida gris y aburrida y la aprovecha. 

La experiencia de leer esta novela utilizando la imagen de los dos protagonistas de la película para crear con la imaginación una «versión alternativa» es muy satisfactoria y se disfruta de verdad.

Thomas Narcejac y Pierre Boileau

Pierre Boileau (París, 1906-1989) y Pierre Ayraud (Rochefort-sur-Mer, 1908-1998, más conocido como Thomas Narcejac, fueron dos escritores franceses que colaboraron durante 35 años a cuatro manos en 43 novelas, 100 relatos y 4 guiones de carácter policiaco. Se conocieron en la entrega de un premio literario, se hicieron amigos y se propusieron renovar el género policiaco. Fueron verdaderos maestros del suspense psicológico, mezclaban el terror, lo fantástico con lo criminal y utilizaban tramas policiacas relativamente sencillas. Se complementaban muy bien; Pierre Boileau estaba especializado en idear tramas y Thomas Narcejac era el estilista, aunque ambos aportaban sugerencias.

Boileau se formó para trabajar en el comercio, pero desde su más tierna infancia se interesó por las historias de detectives. Tuvo varios trabajos mientras enviaba relatos a varias revistas y periódicos. Poco a poco fué teniendo éxito y acabó dedicándose a tiempo completo a escribir, solo y en compañía de Narcejac. Como curiosidad, durante la Segunda Guerra Mundial fué hecho prisionero junto a Jean-Paul Sartre.

Ayraud (Narcejac) nació en una familia de marineros y perdió un ojo en un accidente cuando era niño, lo que le hizo cambiar la vida en el mar por la tranquilidad de la escritura. Estudió literatura y filosofía en las universidades de Burdeos, Poitiers y París. Fué profesor de filosofía en la Universidad de Nantes mientras se dedicaba a escribir.

Esta pareja de escritores tan bien avenidos protagonizó una anécdota ciertamente cómica. Estaban acostumbrados a trabajar a distancia, Pierre Boileau vivía en París y Thomas Narcejac en Nantes. En una ocasión, Pierre trató de hablar por teléfono con su amigo para resolver un detalle del libro que estaban escribiendo, no le encontró y se decidió a enviarle un telegrama, olvidando que los telegramas eran documentos semipúblicos. El contenido, que ya se ha hecho famoso, era «Descartemos el revólver. Probemos con veneno, más fácil». Parece ser que en su historia, alguien oiría el ruido del arma de fuego y eso creaba inconvenientes. Naturalmente, a las pocas horas, un policía se presentó en casa de Pierre para interrogarle.

Aunque actualmente no son tan conocidos, tuvieron éxito y cierta fama en su época. Fueron unos autores muy cinematógraficos, un total de 14 de sus novelas fueron adaptadas al cine, como ésta que nos ocupa hoy y la primera que escribieron, «Celle qui n'était plus» (1952), que dió lugar a la película titulada «Las diabólicas» dirigida por Henri-Georges Clouzot en 1955.

Pierre Boileau y Thomas Narcejac

Publicado por Antonio F. Rodríguez.