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jueves, 15 de enero de 2026

Contra los partidos políticos - Simone Weil

Título: Contra los partidos políticos
Autora: Simone Weil
 
Páginas: 72
 
Editorial: Altamarea
 
Precio: 10,90 euros 
 
Año de edición: 2024
 
Cuatro virtudes llaman la atención del lector cuando lee a esta autora singular: su lucidez, la claridad de sus ideas, el rigor inapelable de sus razonamientos y su claridad expositiva. Cualidades solo al alcance de los grandes ensayistas. En este caso, Weil construye una diatriba estupendamente bien construida contra los partidos políticos, tal y como los conocemos en occidente.
 
Primero, expone que los partidos políticos son esencialmente totalitarios, luchan denodadamente por su supervivencia y por la aniquilación del adversario, lo que no es muy democrático que digamos. Por otro lado, más que dedicarse a formar a la población y a convencerla con argumentos, se dedican a encender y alimentar pasiones, que mueven más fácilmente a la población que los argumentos. De todo ello, concluye que las democracias funcionarían mucho mejor sin partidos, con una relación directa entre políticos y votantes.
 
La verdad es que la lógica de esta autora es contundente y su pensamiento avanza con la potencia de una apisonadora y con la ligereza de los textos bien escritos. No le falta razón cuando completa un retrato tan negativo de las facciones políticas. En España, por ejemplo, incumplen flagrantemente la Constitución, que en su artículo 6 establece que «Su estructura interna y funcionamiento deben ser democráticos»
 
Hay muchas frases que vale la pena resaltar, como por ejemplo: «Un partido político es una máquina de fabricación de pasión colectiva», «Al entrar en un partido se renuncia a buscar únicamente el bien público y la justicia», «La verdad son los pensamientos que surgen en la mente de una criatura pensante deseosa única, total y exclusivamente de la verdad», «La mentira y el error son los pensamientos de quienes no desean la verdad o de quienes desean la verdad y algo más», «¿Cómo desear la verdad si no se sabe nada de ella?», «Hay que admitir que el mecanismo espiritual y mental propio de los partidos políticos lo introdujo en la Historia la Iglesia Católica en su lucha contra la herejía», «De todas maneras, hay mucha gente dada a los estupefacientes», «La conclusión es que la institución de los partidos políticos constituye un mal casi puro».
 
Por añadidura, la autora nos ofrece comentarios muy interesantes sobre El contrato social de Rousseau. El volumen se completa con otro pequeño ensayo, o artículo, de esta fascinante mujer, con algunas reflexiones sobre la revuelta, relativas a cómo se comportó Francia durante la Segunda Guerra Mundial y una serie de ideas acerca de cómo organizar la resistencia y coordinarla con los aliados.
 
En fin, un librito muy agradable y fácil de leer, que constituye una excelente introducción a esta autora tan interesante. Como decíamos, combina un lenguaje claro y sencillo, que parece divulgativo, con una lucidez deslumbrante y un mensaje claro y penetrante. Una maravilla. Hay que leer más a Simone Weil.
 
La impecable traducción del francés es obra del poeta y traductor uruguayo, afincado en ArgentinaAníbal Díaz Gallinal.
 
Simone Weil (París, 1909-1943) fue una filósofa, activista y mística francesa. Nació en una familia judía, intelectual y laica. Su padre era médico y su hermano mayor, un matemático brillante. Estudió Filosofía y Literatura en la Universidad de la Sorbona, obtuvo las mejores calificaciones, por delante de Simone de Beauvoir y empezó una carrera como profesora en varios liceos de la capital francesa.
 
En los años 30 visitó Alemania y describió con lucidez en varios artículos hacia dónde se dirigía ese país. Su compromiso político la llevó a contribuir a la formación de obreros con charlas y conferencias, a publicar artículos y a acoger en su casa a judíos que huían del nazismo. También acogió a Trotsky en su casa y mantuvo polémicas con él hasta altas horas de la madrigada sobre los métodos lícitos para hacer la revolución. A los 25 años huyó de París y trabajo, primero en la Renault y luego como agricultora en Marsella.
 
Pacifista radical, sindicalista revolucionaria, filósofa de altura, supo compatibilizar su actividad pública y sus posturas con un misticismo profundo. Luchó contra el levantamiento de Franco en la  columna Durruti y en el frente de Aragón. Se sintió cómplice de las atrocidades cometidas en el bando republicano. Murió de tuberculosis a los 34 años. Nos dejó 21 libros de ensayos, artículos y memorias. Albert Camus dijo de ella que era «el único gran espíritu de nuestro tiempo».
 
Simone Weil
  
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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