domingo, 6 de enero de 2019

Redescubriendo el Mediterráneo - Varios autores


Título: Redescubriendo el Mediterráneo
Autores: Varios autores

Páginas: 304

Editorial: Fundación Mapfre


Precio: 42,90 euros

Año de edición: 2018


El Mar Mediterráneo y su maravillosa luz ha sido uno de los temas pictóricos más importantes de la historia del arte, especialmente con motivo de la atención que se le prestó alrededor del cambio de siglo, del XIX al XX. Así lo demuestra esta bella exposición que puede contemplarse desde el 10 de octubre del 2018 hasta el 13 de enero del 2019 en la sala Recoletos, de la Fundación MAPFRE, situada en el madrileño Paseo de Recoletos número 23.

Reúne 138 obras de 41 artistas que se dejaron fascinar por la atmósfera mediterránea en esa época. y está organizada en seis secciones: España, Francia, los talleres del Midi, Italia, Julio  González y Picasso/Matisse.

Son cuadros cedidos por un buen número de museos y colecciones particulares que forman un maravilloso conjunto, que es prácticamente imposible que vuelva a reunirse en una única muestra, y ofrece una panorámica excelente de cómo han visto los pintores nuestro mar, ese mar que nos resulta tan familiar y de andar por casa, el Mare Nostrum de los romanos. 

Las pinturas de la exposición van del impresionismo a la modernidad más vanguardista, con cuadros en los que la libertad de colorido, pincelada y formas prefigura el arte abstracto y otros experimentos estéticos. La muestra es formidable y se disfruta intensamente.

Para mi gusto, hay óleos fantásticos de Ignacio Pinazo, Joaquín Sorolla, Claude Monet, Paul Signac y muchos otros, y destacan por su originalidad  y por ser relativamente poco conocidos, los de Hermenegildo Anglada Camarasa (Barcelona, 1871-1959) y Joaquim Mir (Barcelona, 1873-1940).

«Tormenta en la playa», de Hermen Anglada Camarasa

«Puesta de sol» de Joaquim Mir

Pero hay muchos cuadros más que sorprenden al visitante, como este de Pablo Picasso (Málaga, 1881-1973) titulado «El puerto de Marsella».

«Puerto de Marsella» de Pablo Picasso

Pero las imágenes no hacen justicia a la belleza de los cuadros, siempre es preferible mil veces verlos al natural, así que os recomiendo visitar la exposición. Además, podéis de paso ver la exposición permanente que hay sobre Joan MIró, es muy interesante y está bastante alejada de los cuadros más típicos que todos conocemos. Para los que no vivan en Madrid, hay una visita virtual disponible, que permite moverse de sala en sala.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 5 de enero de 2019

Yo no leo - Magalí Frutis


Yo no leo

Yo no leo para ser más inteligente,
leo para ignorar un poco menos.
Yo no leo para ser una persona más compleja,
leo para ser alguien más simple.
Yo no leo para enriquecer mi vocabulario,
leo para no endeudarme con mi lengua.
Yo no leo cientos de libros,
leo a veces muchas veces el mismo.
Yo no leo para sentirme realizada,
leo lo que me realiza para sentirme.
Yo no leo para decirte que leo,
leo para escuchar otras voces en mi silencio.
Yo no leo para olvidarme de la realidad,
leo para transformar la mía.
Yo no leo para transportarme a otras historias,
leo para que otras historias sean parte de la mía.
Yo no leo para juzgar lo que otros leen,
leo para cuestionarme lo que yo leo.
Yo no leo para creerme más que otros,
leo para ser mejor que yo misma.
Yo no leo porque vaya a ser mejor persona,
yo simplemente leo porque leo.
 

Magalí Frutis 

Este bello poema, atribuido en las redes a Sor Juana Inés de la Cruz, es en realidad de Magalí Frutis, una poeta argentina aficionada a la fotografia (véase Photos MF), que lo publicó en el 2013. Pero es que es tan bueno  que parece de Sor Juana.

Publicado por Paloma Martínez.

viernes, 4 de enero de 2019

La cabeza perdida de Damasceno Monteiro - Antonio Tabucchi


Título: La cabeza perdida de Damasceno Monteiro
Autor: Antonio Tabucchi

Páginas: 184

Editorial: Anagrama


Precio: 9,95 euros

Año de edición: 2002


Esta entretenida novela, novelita por su extensión y novelaza por su valía, apareció allá por el año 1997, cuando Portugal era todavía una democracia muy joven y los recuerdos y resabios de la dictadura salazarista estaban aún demasiado frescos.

En esa sociedad, xenófoba, algo reaccionaria, anticuada y bastante corrupta, un joven corresponsal de un diario lisboeta con ambiciones literarias es enviado a Oporto para cubrir el hallazgo de un cadáver decapitado. El periodista va descubriendo poco a poco y al mismo tiempo el encanto de la ciudad y los intríngulis de un caso lleno de sorpresas.

La historia progresa de manera vertiginosa en una maraña de hechos conectados en los que nada es lo que parece, que desvela melancólicamente la podredumbre de toda una sociedad y constituye un retrato fiel y penetrante de todo un mundo que no nos resulta excesivamente lejano.

La narración se hace indirecta a ratos, lo que aumenta su eficacia y efecto dramático, mediante el expediente de intercalar en el texto las crónicas periodísticas que el protagonista envía a su periódico y privilegiar las narraciones de los personajes. Los encantos de Oporto están muy bien descritos; nuestro periodista, que rechazaba la ciudad al principio, acaba seducido por ella.

Y aparece ua galería de personajes inolvidables, desde Manolo, el gitano que descubre el cadáver, hasta un abogado muy filosófico y obeso, apodado Loton por su parecido con Chales Laughton, pasando por la dueña de la pensión que es una central de información y los compañeros del periódico, típicos y recalcitrantes.

Una novela de intriga espléndida e inteligente, que sintetiza muchos aspectos interesantes, tremendamente amena y rematada con un final abierto de gran elegancia. Una gran novela.

Antonio Tabucchi (Pisa, 1943, 2012) fué un escritor y profesor universitario italiano, enamorado de la cultura portuguesa. Creció en la casa de los abuelos maternos, en un pueblecito de la Toscana, y desde niño disfrutó de la biblioteca de su tío materno. Estudió Literatura en la Universidad de Pisa.

Durante uno de sus viajes literarios, visitando las ciudades de escritores famosos, tuvo una epifanía cuando leyó en la Estación de Lyon de París el poema «Tabacaria», de Álvaro Campos, uno de los heterónimos de Fernando Pessoa. Quedó hechizado por la belleza y complejidad del poema de uno de los personajes creados por el poeta portugués y sintió que había encontrado el tema sobre el que girarían los siguientes 20 años de su vida.

Viajó a Lisboa,  quedó prendado de la belleza de la ciudad, perfeccionó su portugués, hizo una tesis sobre el surrealismo luso, se casó con una portuguesa y llegó a vivir la mayor parte de su vida a caballo entre Lisboa y Siena, un cuya universidad enseñó Literatura portuguesa. 

Fué director del Instituto Italiano de Cultura de la capital portuguesa, consiguió la nacionalidad lusa y falleció en la ciudad blanca. 

Este italiano trasplantado a la cultura portuguesa fué el mejor traductor de Pessoa al italiano y nos dejó una abundante obra en forma de novelas, relatos y ensayos híbridos, igualmente empapados de cultura portuguesa e italiana. Su novela más famosa es «Sostiene Pereira», un verdadero superventas.

Antonio Tabucchi

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 3 de enero de 2019

Lugares fuera de sitio - Sergio del Molino

                  
Título: Lugares fuera de sitio
Autor: Sergio del Molino

Páginas: 224

Editorial: Espasa


Precio: 19,90 euros

Año de edición: 2018


Sergio del Molino ha vuelto al género del ensayo para dejarnos esta estupenda obra, ganadora con todo merecimiento del Premio Espasa de ensayo 2018. En esta ocasión, el tema es el de los territorios fronterizos; el autor ha viajado a los confines de España, a sus fronteras actuales y algunos enclaves autonómicos, y nos regala una reflexión larga, profunda y erudita sobre sus características y peculiaridades. Un tema que da mucho de sí.

Pasa por Gibraltar, Melilla, Ceuta, Olivenza, Llivia, Andorra, el Condado de Treviño, el Valle de Villaverde, el Rincón de Ademuz y la Petilla de Aragón, con una mirada siempre inteligente y perspicaz, haciendo referencias históricas, reflexiones curiosas y un estilo ligero y ameno que sorprende a menudo al lector por la originalidad de lo que cuenta.

Curiosamente, antes de la Primera Guerra Mundial, Europa era un continente de imperios cosmopolitas y naciones difusas en el que no estaban nítidamente definidas las fronteras ni física ni administrativamente. Un árbol, una torre o una cadena montañosa podían marcar el paso de un país a otro y no siempre era necesario un pasaporte para viajar de uno a otro. La caída del imperio austrohúngaro y el auge de los nacionlismos cambió la situación para siempre.

Las fronteras son territorios ambiguos, de alguna manera entre dos aguas, cicatrices de la Historia no siempre bien digeridas que muestran su singularidad y rareza a quien se detiene a observarlas con atención. Dos hipótesis animan el iniico del periplo: que las fronteras son artificiales y convencionales, y por lo tanto deben dar lugar a todo tipo de fenómenos peculiares; y que en esas esquinas del mapa, en sus costurones, puede ser posible ver mejor que en oros lugares la esencia de un país.

Llivia, por ejemplo, es un municipio español completamente rodeado de territorio francés, situado al otro lado de los Pirineos y unido a nuestro país por una carretera por la que los españoles han tenido derecho de paso desde 1659. Antes del Acuerdo de Schengen (1995), podíamos viajar en nuestro coche por ella, pero si se nos pinchaba una rueda y nos bajábamos a cambiarla, al menos en teoría, un gendarme podía pedirnos el pasaporte. 

La conclusión es que hay mil formas de entender qué es España y qué es eso de ser español, pero nos han contado solamente una, dos a lo sumo y habitualmente no nos detenemos a pensar sobre ello. Ver cómo es nuestro país en sus límites y cómo son sus habitantes híbridos y mestizos culturalmente hablando, los musulmanes de Ceuta y Melilla, los andorranos, los lusófilos de Olivenza, los llivienses, los llanitos de Gibraltar, etcétera, nos puede ayudar a pensar en una España no basada en etnicismos ni esencias históricas, sino abierta y fuerte, más porosa y flexible, fundamentada en una constitución común y en un patriotismo como el de Jürgen Habermas, que basa la pertenencia a un país en la aceptación de unos valores democráticos e ilustrados.

Es cierto, como se dice, que del Molino sabe ser al mismo tiempo divulgativo, crítico y emocional, también que ofrece punto de vista e ideas novodosas e interesantes, y que resulta agudo y creativo a la vez. Se ha convertido ya en uno de mis ensayistas favoritos y creo que es buena idea seguirle y leer todo lo que publique a partir de ahora.

En fin, un ensayo interesantísimo en el que se aprenden muchas cosas de cartografía antigua, historia, relaciones internacionales, geografía y, sobre todo, a pensar por uno mismo y repensar los tópicos e ideas que hemos oído cientos de veces sin cuestionarnos su relatividad. Una reflexión muy interesante que invita a pensar sobre esa realidad, España, tan a menudo vivida y sentida como un problema.

Sergio del Molino (Madrid, 1979), periodista y escritor, se hizo famoso con su novela «La hora violeta», en la que cuenta la enfermedad y muerte de su hijo Pablo, novela con la que ganó varios premios, como el Premio Tigre Juan 2013. En el 2016 dió la campanada con un ensayo brillante sobre la despoblación de la España interior: «La España vacía».

Ha sido reportero en el «Heraldo de Aragón» y actualmente colabora en varios diarios y revistas. Tiene un blog muy interesante, tuitea muy bien (véase @sergiodelmolino) y en este enlace os dejo una jugosa entrevista que le hizo el «Huffington Post».

Sergio del Molino

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 2 de enero de 2019

Las madres negras - Patricia Esteban Erlés

  
Título: Las madres negras
Autora: Patricia Esteban Erlés

Páginas: 224

Editorial: Galaxia Gutenbeg
 

Precio: 19,90 euros

Año de edición: 2018
 

Calificar a las novelas en géneros tiene muchas ventajas, pero también algún inconveniente: los prejuicios. A mí, que no me gusta la novela gótica, de terror o fantástica –géneros en los que ha sido calificada ésta que hoy nos ocupa- el saberlo de antemano hubiera supuesto que no la leyera. Pero, afortunadamente, la abordé por un impulso y no me he arrepentido en absoluto. Es una buena novela. 

Se trata de una ficción basada en la historia de algo que ocurrió durante 150 años, hasta finales de los 90, para nuestro asombro y vergüenza. Sucedió en una organización «benéfica» regida por unas monjas católicas, las hermanas de la misericordia, que se dedicó a internar contra su voluntad a jóvenes «descarriadas» para que purgaran sus pecados. El infierno, más que purgatorio, eran las lavanderías de las Magdalenas que explotaron en régimen carcelario a lo largo de su funesta historia, a más de 30 000 mujeres que como único sueldo recibían malos tratos y vejaciones. Muchas de ellas no salieron jamás. 

Y en este ambiente negro, claustrofóbico, perfectamente descrito, la autora crea un elenco de personajes de todo tipo –sin excluir a un Dios que hace «maldades» para entretenerse n su eterno aburrimiento-, a través de los que nos llena de inquietud y desazón desde el primer momento. Es tal el grado de verosimilitud que logra la novelista, a pesar de la fantasía que derrocha, que no podemos evadirnos de esa atmósfera opaca de terror en el que viven las chicas recluidas, lo que hace que la lectura resulte adictiva. 

Es una novela que nos mueve y nos remueve. Nos hace pensar en ese lado oscuro de las personas que si se desarrolla puede convertirse en un monstruo que devora a sus propios hijos. Nos sugiere reflexiones acerca del poder basado en la humillación que somete voluntades y cuerpos, ese que ejercen los maltratadores sobre víctimas que quedan marcadas de por vida, en el mejor de los casos. Nos habla también del fanatismo religioso y las aberraciones a las que puede dar lugar. Así pues, lo que cuenta es mucho más y mucho más actual que una historia gótica, de terror o fantasía, géneros que utiliza en su justa medida, consiguiendo de los «no adictos» que de aquí en adelante dudemos de nuestras certidumbres. Una novela muy recomendable. 

Patricia Esteban Erlés, (Zaragoza, 1972) es una zaragozana que se ha estrenado como novelista en esta ocasión y ya en su primera experiencia ha sido ganadora del IV premio Dos Passos. Su cuidado estilo y su trabajo con el lenguaje tenían una amplia trayectoria como autora de relatos breves. Tiene publicados tres recopilatorios de cuentos también premiados: «Manderley en venta», «Abierto para fantoches» y «Azul ruso», y uno de microrrelatos, «Casa de Muñecas». 

Compatibiliza su pasión por la literatura y el lenguaje con su profesión de profesora de literatura de secundaria. Un lujo para sus alumnos.
Patricia Esteban Erlés

Publicado por Paloma Martínez.

martes, 1 de enero de 2019

Espíritu festivo - Robertson Davies


Título: Espíritu festivo
Autor: Robertson Davies

Páginas: 306

Editorial: Libros del asteroide


Precio: 18,95 euros

Año de edición: 2013


Es una pena que este delicioso y divertido libro, publicado originalmente en inglés en 1982, haya tardado 31 años en traducirse y publicarse en español. Es una recopilación de 18 cuentos sobre fantasmas festivos y divertidos, muy alejados del género de terror y llenos de un humor juguetón y literario muy ameno.

Son relatos nacidos para ser contados oralmente y sin embargo, funcionan perfectamente en su versión escrita. Están escritos por un profesor de literatura y uno de los más famosos escritores canadienses del siglo XX, el gran Robertson Davies, al final de su vida como una antología de los cuentos de fantasmas que él mismo contaba cada año en la cena de Navidad de la Universidad de Toronto, siguiendo la tradición de montar un pequeño espectáculo con varios números a los postres.

Con un sentido del humor muy sano, que empieza por reírse de sí mismo, del mundo universitario y de la cultura canadiense, desgrana una serie de historias tan ocurrentes como divertidas, el curioso diálogo cuando se topó con un fantasma que ocupaba su despacho y le trataba como un intruso, el alumno que se le apareció una maldita noche para acabar su doctorado a toda costa, la historia del universitario médium, una cena con el fantasma de uno de los padres de Canadá, el estadista apodado Old Tomorrow, un encuentro con el mismísimo demonio, una invasión de fantasmas legendarios que el Papa Pablo VI  echó del cielo al negar su existencia, un cuento sobre el feo fantasma del sexismo, la leyenda de la fotocopiadora de la habitación olvidada y otros temas tan curiosos como hilarantes.

Son cuentos muy bien escritos, que manejan la tensión dramática y las expectativas del lector con habilidad, con algunas resonancias shakesperianas y un fino sentido del humor que recuerda al mejor Mark Twain, salvando las distancias. Inteligente, culto, irónico, muy divertido, el autor despliega aquí todo su talento, que es mucho, para deleitarnos mientras nos hace sonreír.

Nos enseña además muchas cosas, como que la literatura canadiense de todos los tiempos se compone de... 105 libros, que los mondadientes eran antes de cañón de pluma, que se puede adivinar la edad de un catedrático por el corte de su único traje bueno, que nada envejece tan de prisa como lo moderno y que en Canadá, a diferencia de otros países anglosajones, hay personajes que saben comer y beber de verdad, con criterio y mucho fundamento.

En resumen, un libro ideal para comenzar el año con buen pie, muy ameno y divertido, apropiado para estos días de fiestas, que relaja, distrae y educa. No se puede pedir más.

Robertson Davies (Thamesville, 1913-1995) fué un catedrático de literatura y escritor canadiense. Nació en una pequeña ciudad en la provincia de Ontario (Canadá). HIjo de un senador y periodista, sus dos progenitores eran lectores voraces y creció en una casa llena de libros por toda partes.

Siguiendo la tradición familiar fué un lector precoz y feroz, que leía todo lo que podía. A los diez años leyó «Frankenstein» y eso le produjo una gran impresión. El participar siendo niño en varias representaciones teatrales despertó en él una fuerte vocación por el teatro. Estudio literatura en la Universidad de Toronto, mientras escribía en el periódico universitario, y se doctoró en Oxford con una tesis sobre los actores infantiles en las obras de Shakespeare. Estuvo algún tiempo representando pequeños papeles y escribiendo textos en el teatro Old Vic de Londres y antes de volver a Canadá, se casó con una colega australiana que había conocido en la universidad.

Ya en su país, se dedicó a editar varios periódicos, dirigir otros y colaborar en algunos medios con artículos y ensayos sobre literatura. Mantuvo un vida literaria muy activa: escribió y estrenó obras de teatro con éxito, impulsó el nacimiento del Festival Stratford Shakespearean de Canadá, publicó novelas humorísticas sobre la vida cotidiana en las pequeñas ciudades canadienses, fué profesor de literatura en la Universidad de Toronto, autor teatral, crítico, ensayista y fué premiado varias veces por sus logros literarios.

Cuando se jubiló com profesor, se dedicó a tiempo completo a escribir novelas, publicó un total de  once y se convirtió en toda una personalidad de la literatura canadiense.
 
Robertson Davies

Publicado por Antonio F. Rodríguez.