domingo, 23 de diciembre de 2018

Insultario - José Antonio Ruiz Gracia y Ángel María Fenández Pascual


Título: Insultario
 Autores: José Antonio Ruiz Gracia y Ángel María Fenández Pascual

Páginas: 108

Editorial: Pepitas de calabaza

Precio: 12 euros

Año de edición: 2018


Que el español es una lengua especialmente dotada para el insulto y la injuria ya se ha dicho varias veces. Todos recordamos a la popular filóloga inglesa encantada en redes sociales con el «Me cago en tu puta madre», toda una escalera de énfasis y ofensa; o la soltura con que José Antonio Camacho, al ver que habían eliminado a España de un mundial, espetó en directo aquel contundente «A tomar por culo»

Pero tras algunos antecedentes ilustres y algo escatológicos como Francisco de Quevedo y Camilo José Cela, apenas si se ha cultivado el insulto en español como género literario. No la injuria soez y faltona, sino el improperio inteligente e irónico, elaborado y con clase.

Menos mal que ha surgido esta pareja de amigos riojanos, que empezaron enviándose lindezas, primero por SMS y luego por WhatsApp, que para algo bueno tenían que servir los móviles, con la sana intención de cultivar el noble arte del dicterio florido e ingenioso, del exabrupto con humor, de la puñalada por la espalda dada son respeto, en suma, del insulto elegante a inteligente.

Y de esa costumbre, ya cotidiana, ha surgido este libro, primero elaborado artesanalmente y ahora editado con inteligencia por la editorial Pepitas de calabaza, que recoge más de 300 insultos originales, que mueven a risa y despiertan simpatía. Un verdadero tesoro que pone en práctica aquello de injuriar con cariño. Valgan unos cuantos ejemplos para calibrar la calidad del material:

La ignorancia es el menor de tus defectos.

Eres como lo amarillo de la mahonesa.

Espera un momento, que me emborracho y luego te atiendo.

Eres lo peor que te ha pasado.

Ojalá te levantes a las cinco a coger olivas, trabajes sin descanso hasta las once y cuando abras el almuerzo sea tofu.


Felicitarte la Navidad no, pero una corona de espinas sí te ponía.

Eres una persona encantadora, pero te fallan dos cosas: el cuerpo y la personalidad.
 

En fin, un librito encantador, algo surrealista, que no debería faltar en ningún hogar, imprescindible en la oficina, la cátedra y al volante, una obra que os hará pasar un buen rato. Los autores ya están pensando en publicar un segundo tomo y también un piropario, para compensar.

José Antonio Ruiz Gracia y Ángel María Fenández Pascual, albañil y filólogo respectivamente, son de Arnedo (La Rioja), un pueblo precioso, y de la quinta del 73. Este es su primer libro en colaboración. 

Practican el arte del insulto como afición, y lo entienden como una variante del aforismo a medio camino entre la filosofía, la poesía y el costumbrismo. Siguen en ello, ya no pueden parar estos jornaleros del improperio, así que vale la pena seguirles en en entrevistas y reportajes..

https://www.larioja.com/comarcas/arnedo/insulto-forma-halago-20180225002200-ntvo.html
 Los autores,  Ángel María Fenández Pascual y José Antonio Ruiz Gracia (E. Pascual.)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Coplas del payador perseguido - Atahualpa Yupanqui




Coplas del payador perseguido 

Con su permiso voy a dentrar
Aunque no soy convidado
Pero en mi pago un asao
No es de naides y es de todos
Yo voy a cantar a mi modo
Después que haya churrasqueado


Yo sé que muchos dirán
Que peco de atrevimiento
Si largo mi pensamiento
Pal rumbo que ya elegí
Pero siempre ha sido así
Galopiador contra el viento


La sangre tiene razones
Que hacen engordar las venas
Penas sobre pena y penas
Hacen que uno pegue el grito
La arena es un puñadito
Pero hay montañas de arena


No se si mi canto es lindo
O si saldrá medio triste
Nunca fui zorzal ni existe
Plumaje más ordinario
Yo soy pájaro corsario
Que no conoce el alpiste


Vuelo porque no me arrastro
Que el arrastrarse es la ruina
Anido en árbol de espina
Lo mesmo que en cordillera
Sin escuchar las zonceras
Del que vuela a lo gallina


No me arrimo así nomás
A los jardines floridos
Sin querer vivo advertido
Pa' no pisar el palito
Hay pájaros que solitos
Se entrampan por presumidos


Aunque mucho he traqueteado
No me engrilla la prudencia
Es una falsa experiencia
Vivir temblándole a todo
Cada cual tiene su modo
La rebelión es mi ciencia


Yo soy de los del montón
No soy flor de invernadero
Igual que el trébol campero
Crezco sin hacer barullo
Me apreto contra los yuyos
Y así lo aguanto al pampero


Acostumbrado a las sierras
Yo nunca me se marear
Y si me siento alabar
Me voy yendo despacito
Pero aquel que es compadrito
Paga pa' hacerse nombrar


Si me dicen "señor"
Agradezco el homenaje
Mas soy gaucho entre el gauchaje
Y soy nadie entre los sabios
Y son para mi los agravios
Que le hagan al paisanaje


La vanidad es yuyo malo
Que envenena toda huerta
Es preciso estar alerta
Manejando el asadón
Pero no falta el varón
Que la riega hasta en su puerta


El trabajo es cosa buena
Es lo mejor de la vida
Pero la vida es perdida
Trabajando en campo ajeno
Unos trabajan de trueno
Y es parotros la llovida


El estanciero presume
De gauchismo y arrogancia
El cree que es estravagancia
Que su pión viva mejor
Mas no sabe ese señor
Que por su pión tiene estancia


El que tenga sus reales
Hace muy bien en cuidarlos
Pero si quiere aumentarlos
Que a la ley no se haga el sordo
Que en todo los pucheros gordos
Los choclos se vuelven margos


Yo vengo de muy abajo
Y muy arriba no estoy
Al pobre mi canto doy
Así lo paso contento
Porque estoy en mi elemento
Y ahí valgo por lo que soy


Cantor que cante a los pobres
Ni muerto se ha de callar
Pues ande vaya a parar el canto
De ese cristiano
No ha de faltar el paisano
Que lo haga resucitar


Si alguna vuelta he cantado
Ante panzudos patrones
He picaneado las razones
Profundas del pobrerío
Yo no traiciono a los míos
Por palmas ni patacones


Si uno canta coplas de amor
De potros de domador
Del cielo y las estrellas,
Dicen "que cosa más bella
Si canta que es un primor"
Pero si uno como fierro
 

Por ahí se larga opinando
El pobre se va acercando
Con las orejas alertas
Y el rico bicha la puerta
Y se aleja reculando

Tal vez, alguien haya rodado
 

Tanto como rodé yo
Pero le juro, créamelo
Que vi tanta pobreza
Que yo pensé con tristeza
"Dios por aquí y no paso"

Nadie podrá señalarme
 

Que canto por amargao
Si he pasado las que he pasado
Quiero servir de alvertencia
El rodar no será cencia
Pero tampoco es pecado

Amigos voy a dejarlos
 

Está mi parte cumplida
Es la forma preferida
De una milonga pampeana
Canté de manera llana
Ciertas cosas de la vida

Ahora me voy no se a donde
 

Pa mi todo rumbo es bueno
Los campos con ser ajenos
Los cruzo de un galopito
Guarida no necesito
Yo se dormir al sereno

Y aunque me quiten la vida
 

O engrillen mi libertad
O aunque chamusquen quizá
Mi guitarra en los fogones
Han de vivir mis canciones
En el alma de los demás


No me nuembren que es pecao
Y no comenten mis trinos
Yo me voy con mi destino
Pal lao donde sol se pierde
Tal vez alguno se acuerde
Que aquí canto un argentino


Atahualpa Yupanqui (Pergamino, 1908-1992) fué un cantautor, poeta, guitarrista y folklorista argentino, uno de los más grandes del continente americano. Sus temas han sido luego cantados por toda una generación de cantautores.

Su madre era descendiente de emigrantes vascos y su padre, telegrafista en el ferrocarril y domador de caballos, era mestizo de origen quechua. Aprendió a tocar el violín con el cura del pueblo y la guitarra con un amigo de la familia, la muerte de su padre le convirtió en cabeza de familia siendo muy joven.

Fué tenista, boxeador, domador de caballos, tipógrafo, comunista, maestro de escuela, periodista y bígamo. Recorrió todo el continente cantando las canciones que compuso con su segunda mujer Nenette, escondida del machismo de la época detrás del pseudónimo de Pablo del Cerro, y las que iba oyendo aquí y allá. Durante el peronismo le detuvieron varias veces y le dañaron la mano derecha para que no volviese a tocar, pero no se dieron cuenta de que era zurdo.
                
La gran Edith Piaf le presentó en el Olympia de París, donde triunfó clamorosamente. Se quedó en Francia algunos años y al final de su vida fué nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 21 de diciembre de 2018

La intermitencia - Andrea Camilleri

             
Título: La intermitencia
Autor: Andrea Camilleri
  
Páginas: 189

Editorial: Salamandra

Precio: 15 euros 

Año de edición: 2018

Me declaro feligrés de Camilleri, es superior a mis fuerzas. Me tiene sorbido el seso, me ciega la pasión y como ya he contado en más de una ocasión, cada vez que aparece un libro suyo en las librerías, me lo cepillo en un tiempo récord. Por ejemplo, «La intermitencia» se imprimió en noviembre y en la primera semana de diciembre ya me había cobrado la pieza. 

Publicado en Sicilia en el 2010 (¿cómo se pude tardar ocho años en traducirlo y publicarlo, por Dios?), es un título un poco atípico. Ni es una novela histórica ni es otro caso del ínclito comisario Salvo Montalbano, sino una trama de sexo y poder, en la que se cruzan las historias de un puñado de personajes, relacionados con el mundo empresarial, a un ritmo vertiginoso.

Diálogos naturales, personajes típicos y una historia muy bien llevada  para completar un retrato descarnado, en crudo, de cómo es el mundo empresarial en más de un país. La cultura de la especulación y el pelotazo, de la corrupción y la sociopatía, de la influencia y el cohecho, en una historia terrible, con una trama que encaja como las piezas de un puzle, contada a velocidad de vértigo y en la que no se salva prácticamente nadie.

El ritmo es vertiginoso y a la vez que avanza la historia Andrea deja un sutil rastro de detalles que apuntan a un sorprendente y abrupto desenlace, que si hubiésemos estado más atentos al leer, quizás podríamos haber presentido.

Según mis cuentas, creo que hay 26 «camilleris», de los que 4 son de la serie del comisario Montalbano, sin traducir y sin publicar en España, así que hay diversión para rato, pero en cualquier caso le deseo una muy larga vida y que siga teniendo ganas de escribir.
    
Andrea Camilleri

Andrea Camilleri (Porto Empedocle, 1925) es un escritor siciliano magnífico (perdón por la reiteración) de 93 años y en plena madurez creativa. Después de trabajar durante años como director de escena, guionista y director de programas de televisión, al preparar un especial sobre Simenon, se dió cuenta de cómo funcionaba el mecanismo de los relatos policiacos y decidió ponerlo en práctica.

Desde que tomó esa decisión en 1978, no ha parado de escribir. Ha publicado más de 100 títulos, de los que 33 son del comisario Montalbano, a una media de dos libros y medio por año, con unnivel medio de calidad excepcional. Es un fenómeno.

He encontrado esta estupenda entrevista que le hicieron en tve el año pasado.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-dos/pagina-dos-andrea-camilleri/4217019/

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

jueves, 20 de diciembre de 2018

El detective del ferrocarril - Victor L. Whitechurch


Título: El detective del ferrocarril
Autor: Víctor L. Whitechurch
 
Páginas: 195

Editorial: Ardicia

Precio: 17,50 euros 

Año de edición: 2017

Seguimos con la semana policiaca. Estos nueve casos que se desarrollan en los típicos ferrocarriles británicos están protagonizados por Thorpe Hazell, un extraño detective completamente opuesto a Sherlock Holmes: silencioso, taciturno, pelirrojo, solitario, vegetariano, excéntrico y amante de la calistenia, los ejercicios suecos y la gimnasia ocular.

Tan peculiar personaje hace gala de una gran perspicacia y los ferrocarriles ingleses le encargan resolver los enigmas mas extraños: un caso de contrabando puros, el secuestro del hijo de un millonario, la muerte de un pasajero que asomó demasiado la cabeza por la ventanilla, un caso diplomático, un banco en peligro o culpa de un complot (el mundo al revés), un collar robado...

Casos que se salen de lo habitual y obligan a nuestro protagonista a desplegar todo su ingenio y perspicacia, en una serie de cuentos ingeniosos, amenos  entretenidos. Una lectura ligera para descansar después de haberse metido entre pecho y espalda un gran ensayo puna de esas novelas de más de 500 páginas que pululan por ahí.

Estos relatos se publicaron primero como folletín por entregas, en revistas como Strand y Pearson's, lo cual es garantía de amenidad, y luego fueron recopiladas en un solo volumen publicado en 1912.

Siendo el ferrocarril una de las instituciones más típicamente británicas que hay, estos relatos son profundamente británicos, están escritos con una prosa eficaz y discreta, que pasa desapercibida en benefiicio de la trama. Una lectura muy entretenida e ingeniosa, creo que inédita en español hasta ahora y por fin disponible, gracias a la editorial Ardicia.

Victor L. Whitechurch (Chichester, 1868-1933) fué un clérigo de la iglesia anglicana británica con una sólida formación teológica, pero es conocido como autor de relatos policiacos que publicó en revistas de la época. Fué un autor admirado por Ellery Queen, Chesterton y otros maestros del género.

A la vez que publicaba relatos muy populares, desarrolló una carrera eclesiástica bastante brillante que le permitió llegar a ser deán de Aylesbury.
              
Victor L. Whitechurch

Publicado por Antonio F. Rodríguez.