lunes, 3 de octubre de 2016

Chiquinho - Baltasar Lopes


Título: Chiquinho
Autor: Baltasar Lopes

Páginas: 272
 

Editorial: El Cobre

Precio: 16 euros 

Año de edición: 2003


Esta novela, publicada inicialmente en 1947 en la revista «Claridade» por entregas, es la opera prima de su autor y una de las obras que mejor refleja y retrata la cultura caboverdiana. Se divide en tres partes, que parecen resumir la vida de Lopes, tituladas respectivamente «Infancia», «São Vicente» y «Las lluvias».

La primera parte arranca con una frase maravillosa, «Como quién oye una melodía muy triste, recuerdo la casita en la que nací, en Caleijão». Describe con cariño la infancia feliz de un niño en una aldea del profundo Cabo Verde, fascinado por las hazañas de Carlomagno y Roldán que le cuentan sus mayores, por las historias de encantados, brujos, piratas, negreros, hijos naturales, borrachos empedernidos, barcos balleneros, aparecidos y poseídos

Son recuerdos gozosos de un pasado rural, que se dividía entre el  trabajo a destajo durante la temporada de lluvias y el descanso en la estación seca. Tiempos dichosos de niños que tomaban mandioca, café con torreznos y cachupa, que tienen que trabajar como espantapájaros y  se escapan por la noche para ir en pandilla a mamar a las vacas. La descripción de la cultura de aquella tierra resulta muy amena y evocadora, está llena de colores, olores y sabores. Una maravilla que encuentra soluciones expresivas tan acertadas como «¡Dios, cómo se parece el tiempo a un trapo metido en un tintero!».

En la segunda parte, el protagonista se va a la isla de São Vicente para estudiar Derecho. Allí conocerá el amor y la amistad de otros jóvenes llenos de inquietudes políticas, que tratan de editar una revista. Su horizonte intelectual crece y se expande. Conoce otras ideas. Aquí se detalla mjuy bien el desgarro que sufren los emigrantes que, obligados a viajar para buscarse la vida, echan de menos su patria chica de un modo feroz, y no acaban de encontrar acomodo en ningún sitio.

En los últimos capítulos, nuestro hombre vuelve a su pueblo natal y sufre un impacto tremendo («El primer contaco con mi gente fué casi doloroso»). Se encuentra cambiado, ya no es el mismo y comprueba estupefacto que las cosas que antes le hacían feliz ya no le valen, se le han quedado pequeñas y se encuentra extraño en todos sitios. Se siente rechazado por todo, murmuran a sus espaldas frases hechas de reprobación que ha oído miles de veces y choca contra una cerril y obstinada resistencia a cambiar, que recela y se ríe de todo lo nuevo. Como paisaje, se describen prmero las lluvias que convierten a la isla en un vergel, luego la terrible sequía que azota el país cada veinte años, el hambre y la miseria, las plagas de langosta y las borracheras de grog.

Un personaje inefable añade un encanto especial a la última parte, el señor Euclides Varanda, un viejo lleno de vitalidad que «nació joven y morirá joven» y que le da más de una lección de sabiduría popular al atribulado protagonista («No conoces el mundo. Parientes son el padre y la madre. Los hermanos cuando hay suerte. Del resto, alguno sale bien.»).

Una gran novela, lamentablemente bastante difícil de encontrar en castellano, y un libro imprescindible para conocer la cultura y el contexto de Cabo Verde, ese archipiélago africano y atlántico, medio europeo por haber pertenecido a Portugal hasta 1974 y también medio desertizado, teñido de nostalgia y con un pasado de esclavitud y trabajo que ha marcado el carácter de su población. Un libro lleno de sabor, plagado de claves culturales y antropológicas, y una novela espléndida, que el lector disfruta intensamente mientras se siente transportado a ese pequeño archipiélago atlántico. Estupenda.

Baltasar Lopes (Caleijão, 1907-19189) fué un poeta, escritor y lingüísta caboverdiano, que escribió tanto en portugués como en criollo. Nació en una aldea de la isla de São Nicolau, pronto destacó en la escuela y fué a estudiar Derecho y Filología Románica a la Universidad de Lisboa.

De vuelta en Cabo Verde, fué primero profesor del Liceo Gil Eanes en la isla de São Vicente y luego director, el mismo tiempo que ejercía la abogacía. Fué cofundador de la revista Claridade de poesía, ensayo y cuentos, que jugó un papel esencial en el desarrollo y autoconocimiento de la cultura criolla.

Es autor de cuatro libros clave en la conformación de la caboverdianidad: la novela «Chiquinho» (1947), el ensayo «El dialecto criollo de Cabo Verde» (1956), la recopilación de poemas «Cãntico de manhã futura» (1986) y los cuentos de «Os trabalhos e os días» (1987).
                       
Baltasar Lopes

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

Colombia ha dicho no


Esta iba a ser una entrada alegre, pero ha resultado una entrada triste después de que ganase el no en el plebiscito colombiano a unos acuerdos de paz que parecían que iban a acabar con más de cincuenta años de guerra. 

Una verdadera pena, tengo amigos colombianos que me decían que éste era el mejor acuerdo posible y que sería positivo que ganase el sí, pero también que quedase un amplio margen de noes para que existiese una oposición militante que verificase la correcta aplicación de todo lo acordado, como el polémico punto 5.

Incluso Héctor Abad Faciolince, que escribió una maravillosa novela que os recomiendo, titulada «El olvido que seremos», sobre la figura de su padre asesinado, era partidario del sí y explicaba sus razones en un artículo reciente, «Ya no me siento víctima».

También pudimos leer este domingo el suelto de John Carlin sobre el tema, «Lo mejor y lo peor de la humanidad», que resumía su visión de la situación en el país sudamericano.

La abstención de más del 60 % parece haber sido decisiva y el resultado de la votación ha sido muy ajustado (50,21 % no, 49,78 % sí), pero  en cualquier caso resulta incontestable. Curiosamente, las FARC dicen mantener su voluntad de paz, en varias de las zonas más castigadas por la violencia recientemente ha triunfado el sí y en los grandes centros urbanos en lo que hace tiempo que la violencia casi ha desaparecido ha ganado el no. Ojalá que haya una segunda oportunidad, Colombia se la merece.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 2 de octubre de 2016

La mentira xenófoba de los valores occidentales - Moha Gerehou


Hace unos días he encontrado en diario.es un artículo estupendo de un  periodista gambiano, Moha Gerehou, que vale la pena leer:
  

Lúcido, directo y sincero, hace que uno se plantee cosas que siempre había aceptado como acertadas pero... no quiero seguir, mejor leed el texto.

Moha Gerehou es presidente de SOS Racismo Madrid, colabora habitualmente en la prensa digital y está estudiando la carrera de periodismo.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 1 de octubre de 2016

¿Se lee poco en España?


Los beneficios de la lectura son muy conocidos y todos los años aparecen nuevos estudios que descubren nuevas ventajas del muy noble vicio de leer: aumenta la empatía, desarrolla la corteza cerebral, aumenta el caudal de experiencias, incrementa la capacidad de concentración, fomenta la tolerancia, proporciona otros puntos de vista... y además, mientras leemos no cometemos ninguna maldad ni tropelía. Todos parecen estar de acuerdo en que leer es bueno.

Sin embargo, también parece una verdad incuestionable el que en España se lee poco, un jucio sumarísimo e inapelable que a veces me parece injusto y nos tilda indirectamente de incultos, iletrados, descuidados y casi analfabetos funcionales. Modestamente, creo que no es exactamente así.

En el metro, por ejemplo, al entrar en un vagón podemos ver, sobre todo en horas punta en las que la gente va o vuelve del trabajo, que un número llamativo de personas va leyendo un libro. En las salas de espera de médicos y ambulatorios he tenido la misma experiencia. Se ve gente leyendo en los parques, en las cafeterías, en el autobús, casi en cualquier sitio y lugar. Por otro lado, cada edición de la Feria de Libro de Madrid y las Ferias del libro antiguo y de ocasión del Paseo de Recoletos están cada año llenas de gente.

Cada vez conozco más devoradores de libros, más mujeres que hombres, que siempre están leyendo algo y si uno visita un Ministerio, no es raro ver que los ordenanzas dedican los tiempos muertos a leer.

Siempre se ha dicho que se lee poco, pero es que históricamente los lectores siempre han sido una élite y una minoría, y si echamos la vista atrás no es descabellado decir que ahora se lee más que nunca. Algunas estadísticas lo confirman. Según el Instituto Nacional de Estadística («Sobre libros y lecturas») en los años 2010-2011 un 58,7 % de la población había leido al menos un libro por motivos no profesionales en el último año, según Eurostat el 21,4 % de la población mayor de 10 años leía todos los días, dedicándo a la lectura una media de una hora y 12 minutos, lo que nos sitúa en el octavo puesto de los países europeos en cuanto a hábitos de lectura, con una media para toda la población de 15 minutos al día por habitante.

Por otro lado, según una encuesta del Ministerio de Educacion, Cultura y Deporte que cubre los años 2014-2015, entre los estudiantes niversitarios, un 91,7% dice haber leído almenos un libro por placer en el último año y un 84,7% en el último trimestre. 

Así que parece que en España la gente lee bastante, si se tiene en cuenta de donde venimos, y además lee bastante bien, si se miran las listas de libros más leídos en cada momento. No sé si esas clasificaciones son muy fiables, pero la selección no está nada mal.

A pesar de todas las trabas, del desastre educativo, del IVA cultural, de los desaciertos de los sucesivos gobiernos, de la escasez de bibliotecas (véase cómo disminuyen) y de la crisis, parece que seguimos leyendo, aunque las estadísticas siempre nos sepan a poco y nos gustaría que se leyese más. 

No estaría nada mal que la administración apoyase decididamente la cultura escrita. Habrá que hacer todo lo posible para que las cifras aumenten, para que se extienda el virus y las nuevas generaciones se enganchen, porque la lectura, como la música, el practicar deporte o el cine, sirve esencialmente para pasárselo bien y de paso, aprender.

Salud y libros. 

Publicado por Antonio F. Rodríguez.