lunes, 22 de agosto de 2016

Etimologicón - Javier del Hoyo


Título: Etimologicón
Autor: Javier del Hoyo

Páginas: 240

Editorial: Ariel

Precio: 18,90 euros

Año de edición: 2013

Damas y caballeros, aquí tenemos el inefable y nunca bien ponderado «Etimologicón», ameno y sorprendente tratado informal de etimología en forma de párrafos ligeros, de fácil lectura y mucho provecho. El libro se divide en 33 capítulos que abordan otras tantas familias etimológicas, cada una de las cuales emparenta términos de lo más insospechados.

Porque, en princpio, ¿qué tiene que ver un calamar con una calamidad?¿el hidrógeno con el maligno?¿un príncipe con el regazo?¿una bicicleta con una enciclopedia?¿el bíceps con el grado de cabo?¿o los acordes con un cardumen? La respuesta está en su etimología y por lo tanto, en su significado más profundo y conceptual. Porque rastrear el origen de las palabras equivale a averigüar porqué se llama a cada cosa por un nombre determinado y no por otro, de donde se aprende mucho de su significado e intención.

En este libro se demuestra: que prácticamente todo nuestro vocabulario proviene del latín y del griego, dos idiomas que arrastran una cultura poderosa y vasta, y en menor medida del árabe; que resulta de gran utilidad el saber griego y latin (antes se decía «ése sabe latín» para decir que era un sabio); que cada palabra conlleva matices, resonancias y reminiscencias que modulan su significado, cosa que saben aprovechar los poetas para crear diferentes efectos, y que el lenguaje es realmente una enciclopedia resumida y plegada, como sostiene José Antonio Marina

Por eso es tan importante cuidarlo, tratar de manejarlo con precisión y propiedad, porque cada uno de lo que pueden parecer pequeños detalles puede tene un sentido y una lógica que se nos escapa. uestra lengua es el compendio de nuestra cultura y nuestra memoria, por eso creo que nos jugamos tanto al utilizarlo bien o descuidadamente. 

Volviendo a este volumen, todo en él es ameno y entretenido, utiliza un lenguaje llano y asequible para mencionar todas las palabras que comparten una misma raíz y por lo tanto, un significado de alguna manera conectado. Una introduccion estupenda a la etimología, una ciencia fabulosa que nos muestra a veces cosas tan bonitas como que «enciclopedia» significa «niños sentados en círculo» (para aprender algo, se supone) o que «cantimplora» viene de que al veter agua, canta (hace ruido) y plora (llora).

Una obra maravillosa que deberíais tener todos a mano para echarle un vistazo de vez en cuando y leer un capítulo. De verdad que proporciona innumerables placeres intelectuaes y es una verdadera gozada.

Javier del Hoyo es doctor en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid y Profesor Titular de Filología Latina en la Universidad Autónoma de Madrid, donde imparte, desde 1984, lecciones de Latín medievalMitología clásica y Epigrafía latina fundamentalmente. 

Es redactor habitual de la revista «Adiós», donde dirige dos secciones: La muerte en la Antigüedad clásica y Diccionario funerario. Colabora también habitualmente en la revista «Stilus», con una sección sobre etimologías. 
   
Javier del Hoyo
             
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 20 de agosto de 2016

Sobre la mujer del césar

Julio César

«La mujer del césar no solo debe ser honesta, además tiene que parecerlo». Si no cito la famosa frase atribuida a Julio César por Plutarco, reviento. No entiendo cómo nadie se ha acordado en los medios, al menos que yo sepa, de tan conocido adagio, tan de actualidad en estos tiempos a pesar de tener más de 2000 años.

Porque efectivamente, la inmensa mayoría de políticos españoles parece haber olvidado que además de la responsabilidad penal, existe la responsabilidad política y que dimitir no es un nombre ruso. Hemos sabido últimamente que en otros países hay responsables públicos capaces de dejar el puesto cuando han dado positivo en un test de alcoholemia, por haber plagiado su tesis doctoral hace años y cosas por el estilo. 

Mientras tanto, en la piel de toro no dimite casi nadie hasta que un juez no lo imputa (cambiar el término no suele arreglar nada) por un delito grave y empieza a resultar evidente que es un delincuente. Y varios partidos políticos declaran con desfachatez que eso está así estipulado en su «código ético», esperar hasta que ya resulta insoportable para actuar contra un correligionario por su conducta poco edificante. ¡Madre mía! 

Declaraciones vergonzosas, excusas disparatadas, actitudes bochornosas, ridículos que dan grima y situaciones mil de auténtica vergüenza ajena no tienen ninguna consecuencia política y lo peor es que, poco a poco, nos vamos acostumbrando a casi todo.

A lo mejor tan peculiar estado de cosas depende en parte del hecho de que muchos de nuestros políticos no saben hacer otra cosa que eso, ser políticos, cosa en la que por cierto, no son muy diestros; algunos no han trabajado en su vida, y no pueden permitirse el lujo de perder su «trabajo» e ir al paro. No alcanzo a comprender porqué no se trata de evitar esa situación. Los políticos podrían ser personas bien formadas, con un título, idiomas, un puesto de trabajo estable y un carrera profesional, que dejarían durante cuatro u ocho años para ejercer alguna responsabilidad pública y luego volver a su antigua ocupación.

Del escándalo de los aforados, término que precisamente viene del latín forum (espacio público donde de desarrolla la actividad política), es decir, esos españoles privilegados que solo pueden ser juzgados por magistrados propuestos por los partidos políticos a los que pertenecen, es posible que hablemos otro día. 

En cuanto a que el primer deber de un político es mantener su buena fama, Julio César ya la sabía.

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

jueves, 18 de agosto de 2016

Molinos de viento en Brooklyn - Prudencio de Pereda


Título: Molinos de viento en Brooklyn
Autor: Prudencio de Pereda

Páginas: 224

Editorial: Hoja de lata

Precio: 18,90 euros

Año de edición: 2015

«Cuando era pequeño pensaba que la nacionalidad de una persona determinaba su trabajo. Nosotros éramos españoles y mi padre, mi abuelo y mis tíos se dedicaban al negocio de los puros». 

A ver quién se resiste a un comienzo así, yo desde luego no. Hojeé este libro en casa de mi amigo Joaquín, lo llevé prestado y lo devoré en un día; me pareció un autentico descubrimiento, una pequeña joyita que te alegra el día.

Este arranque corresponde a una  preciosa novela de claro corte autobiográfico, sobre la vida de un hijo de emigrantes en la colonia española asentada en Brooklyn a principios el siglo XX. Los miembros de la familia son teverianos: vendedores ambulantes y clandestinos de puros (no precisamente habanos de calidad) en bares, restaurantes, hoteles, a particulares... con algo de picaresca y de forma ajena al fisco.

En la memoria del joven adolescente hay dos personajes de gran influencia en su juventud y muy contrapuestos. Uno es su abuelo, todo un caballero distinguido, revestido de dignidad, apreciado y respetado por toda la colonia española, pero sin blanca; un personaje de ideales y rectos valores que procura trasmitir a su nieto, tan íntegro como poco afortunado en los negocios,. Cuando la abuela se queja de su mala fortuna en las empresas que emprende, una amiga le resalta sus virtudes, su aire quijotesco, a lo que le responde: «Si, pero no hay molinos de viento en Brooklyn».

El otro personaje que impacta al chico es Agapito, un pícaro charlatán, embaucador, con gran facilidad de palabra y don de gentes, con amigos en cualquier ambiente, el mejor de los teverianos, amigo fiel de sus amigos, que consigue hacer dinero con las oportunidades que brindaba Estados Unidos en aquella época.

Con el resto de personajes, su madre, su matriarcal abuela, Manolin el inefable bailarín español, la viuda Martínez con quien se inicia en el amor, va desgranando la historia de su infancia y juventud, su alegría por vivir en medio de la colonia de emigrantes que se tiene que esforzar en una ciudad abierta y difícil, pero con oportunidades para quien se sabe buscar la vida.

Nos deja una novela fresca, agradable, que nos introduce fácilmente en la época, un texto fluido y envolvente escrito de una forma sencilla, con un toque de ingenuidad como corresponde tanto al personaje como a un estilo muy en boga entre los escritores americanos de la época. 

Prudencio de Pereda (Nueva York 1912, 1973) fue un escritor americano de familia de emigrantes españoles afincados en Brooklyn. Se graduó en el City College de Nueva York. Lector voraz desde la infancia, comenzó a escribir al acabar sus estudios. Trabajó en varios oficios: bibliotecario, traductor, publicista a la vez que escribía. Viajó varias veces a España, la tierra de sus antepasados. Entabló amistad con Hemingway a quien admiraba, y colaboró con él en documentales sobre la guerra civil española apoyando la causa republicana. Es autor de un buen número de relatos cortos, con los que obtuvo algunos premios, y de varias novelas. Ésta es seguramente la mejor de sus obras.

Prudencio de Pereda

Publicado por John Smith.

martes, 16 de agosto de 2016

Alucinaciones - Oliver Sacks


Título: Alucinaciones
Autor: Oliver Sacks 

Páginas: 352

Editorial: Anagrama

Precio: 19,90 euros

Año de edición: 2013

Aparecido en inglés en el 2012 y en español en el 2013, éste es el último libro de tema médico publicado por el gran divulgador y neurólogo Oliver Sacks antes de fallecer en el 2015. En él repasa varios tipos de alucinaciones, término acuñado en 1830 por el psiquiatra francés Jean-Etiènne Esquirol para aludir a lo que hasta entonces se llamaba simplemente «visiones de una mente que divaga».

Una alucinación, o pseudopercepción, es una percepción sensorial que no responde a ningún estímulo externo y, sin embargo, a nuestro cerebro le parece real. Siempre me ha fascinado el hecho de que el cerebro, cuando estamos dormidos, no escapaz de distinguir el sueño de la realidad en muchas ocasiones. Eso de que una parte de nuestra mente engañe a otra y le haga creer que ve y oye cosas que no existen, no deja de ser curioso.

Pues bien, las alucinaciones de todo tipo (visuales, auditivas, táctiles, odoríferas...) son mucho más frecuentes de lo que puede parecer en un principio y hay una larga lista de situaciones en las que se presentan: personas que pierden la visión, «el cine del preso», gente con el don de convocar olores, personas que oyen voces en situaciones de peligro, el parkinson, los alucinógenos, las migrañas, la epilepsia, el síndrome de Antón, los delirios febriles, el umbral del sueño, los llamados viajes astrales, las alucinaciones de duelo (apariciones), el estrés postraumático, los amigos invisibles de los niños, los miembros fantasma, las alucinaciones autoscópicas...

Muchas son las personas que, en una u otra ocasión, han tenido alucinaciones y de hecho muchos personajes famosos han pasado por esa experiencia: Linneo, Strindberg, Freud y muchos otros.

Todo un catálogo de fenómenos asombrosos, que hace que nos parezcan perfectamente explicables las apariciones místicas y otras muchas cosas. Llama la atención que a casi ninguno de los protagonistas le gusta hablar de su experiencia. Casi todos procuran no mencionarla para que no les tomen por locos.

Una amena e interesantísima antología de las alucinaciones, escrita con objetividad y criterio, entrenida, aguda y bien escrita. Un paseo erudito, lleno de referencias y casos asombrosos, penetrante e increíble por uno de los aspectos más ignorados e incómodos de la mente humana, tan bien escrito que es una delicia leerlo.   
     
Oliver Sacks (Londres, 1933-2015) es un escritor y neurólogo de prestigio afincado en Nueva York. Desde los años 90 se ha hecho conocido por el gran público gracias a que ha sabido publicar libros amenos, bien escritos y muy lúcidos sobre algunas de las dolencias que aquejan al ser humano: la encefalitis letárgica, el síndrome de Asperger, el de Tourette, el Parkinson o las agnosias. Todos sus libros son muy recomendables.

Nació en una familia judía del norte de Londres, su padre era médico y su madre fué una de las primeras mujeres cirujano que ha habido en el Reino Unido. A los seis años fué evacuado a un internado en Midlands para escapar de los bombardeos alemanes. Allí sobrevivió a base de «magras raciones de nabos y remolachas y sufrió castigos crueles a manos de un director sádico».

De joven fué aficionado a la Química, estudió medicina en el Queen's College de Oxford y se hizo cirujano. A los 27 años se trasladó a Montreal (Canadá) y luego a EE. UU., donde se hizo neurólogo. A lo largo de su vida sufrió de prosopagnosia, o incapacidad para reconocer los rostros, y en el 2009 perdió la visión esteoroscópica debido a un tumor que le inutilizó un ojo. Nadó todos los días durante décadas. 

Era homosexual y tan tímido que no tuvo pareja durante muchos años, hasta que a los 44 años conoció al escritor Bill Hayes e inició una relación que duraría hasta su muerte. Declaró que  «A veces creí haber vivido a cierta distancia de la vida misma. Esto cambió cuando Bill y yo nos enamoramos». Se definía a sí mismo como «un viejo judío ateo».

Oliver Sacks

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 15 de agosto de 2016

Murcia: ciudad, territorio, cultura y agua - Emilio Estrella Sevilla


Título: Murcia: ciudad, territorio, cultura y agua
Autor: Emilio Estrella Sevilla

Páginas: 431 

Editorial: Contraste 

Precio: 22,50 euros 

Año de edición: 2005
 
Con motivo de un estudio sobre urbanismo musulmán que tengo la oportunidad de realizar en estos meses, estoy leyendo y releyendo concienzudamente un libro que todo buen murciano debería tener en su estantería. Se trata de «Murcia: Ciudad, territorio, cultura y agua» de Emilio Estrella Sevilla (Murcia, 1954) que, además de hablarnos de la historia de la Capital del Segura, recoge con especial empeño todo lo referido al pasado musulmán de la ciudad.

El urbanismo musulmán, definido por el aparente desorden que lo caracteriza, es, sin embargo, una de tantas expresiones de la civilización que, probablemente, más huella haya dejado en nuestra cultura. Actualmente, Murcia no es el ejemplo más extenso en la geografía española de este urbanismo, pero en el libro de Emilio Estrella, además de las referencias sobre la ciudad, podemos encontrar un interesante decálogo de las normas y conductas que rigieron la construcción de las urbes mahometanas, que atienden a algo más que al desconcierto apreciable con una ligera ojeada.

Esa singularidad de este libro, ha hecho de él uno de las obras incluidas en la bibliografía de la asignatura «Historia, arte y estética de la ingeniería civil» de un máster universitario que estoy finalizando en estos momentos.

Este texto, además del interés urbanístico, tiene un gran valor histórico para Murcia, pues habla de la ciudad a través de las centurias y del legado que sus pobladores le han ido dejando. Recoge con detalle la historia de elementos arquitectónicos como las puertas de la ciudad y de otros urbanísticos como los puentes que han unido las orillas del Segura, así como de las obras públicas que han conseguido y consiguen el transporte de mercancías y personas, y el abastecimiento de recursos hídricos de la cuenca, la ciudad y, sobre todo, la huerta.

Emilio Estrella Sevilla

Emilio Estrella Sevilla (Murcia, 1954), ingeniero de profesión y secretario del Colegio de Ingeniero de Caminos,Canales y Puertos de la Región de Murcia, es un profesor de universidad que siente gran devoción por las letras –arte heredado de su abuelo el escritor Alberto Sevilla–, cuyo conocimiento de la cultura murciana ha sido reconocido con un puesto de académico en la Real Academia Alfonso X el Sabio.

Entre otras obras escritas y publicadas, en las que predomina como factor común la Región de Murcia, se ha atrevido con géneros como la biografía, dedicándole un libro al ilustre ingeniero Emeterio Díaz Cuadrado, y la poesía, escribiendo el poemario «El silencio del arca».

Publicado por Jesús Rojas.

sábado, 13 de agosto de 2016

Evitar la estupidez - Deleuze

Gilles Deleuze

«Cuando alguien se pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve al Estado ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido.
 
»Sirve para detestar la estupidez. Hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene ese uso: denunciar la bajeza del pensamiento bajo todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina, fuera de la filosofía, que se proponga la crítica de todas las mixtificaciones, sea cual sea su origen y su fin? 
 
»Hacer del pensamiento algo agresivo, activo y afirmativo. Hacer hombres libres, es decir, hombres que no confundan los fines de la cultura con el provecho del Estado, la moral o la religión. Combatir el resentimiento, la mala conciencia, que ocupan el lugar del pensamiento. Vencer lo negativo y sus falsos prestigios. ¿Quién a excepción de la filosofía se interesa por todo esto? 
 
»La estupidez y la bajeza serían aún mayores si no subsistiera un poco de filosofía que, en cada época, les impide ir todo lo lejos que querrían.»

Hace unos días me encontré con esta cita de Gilles Deleuze (París, 1925-1995), el filósofo francés, sobre la utilidad de la filosofía. Encabezaba un artículo sobre el plan de remodelación de la Universidad Complutense de Madrid con el que su rector quiere reducir el número de facultades de 26 a 17 y el número de departamentos de 185 a 74.

Si se lleva a cabo, desaparecerán Filosofía, Estadística, Enfermería y unas cuantas más. No está mal recordar ahora la cita y  el artículo:


Salud y libros.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.