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miércoles, 12 de junio de 2019

Los Sufís - Idries Shah

   
Título: Los sufís
Autor: Idris Shah

Páginas: 496

Editorial: Kairós

Precio: 21 euros

Año de edición: 1996 (2º edición)


Publicado originalmente en 1964, este libro ha estado agotado durante años. Era una de esas obras míticas, que todos los autores importantes mencionan y no hay manera de encontrar en ningún sitio. Circulaban por ahí fotocopias de pésima calidad que copiábamos como locos quienes queríamos leer esta obra magna sobre el sufismo..

Hasta que en 1994, la editorial Kairós lo reeditó, pude comprarme un ejemplar y lo devoré prácticamente de un tirón. ¡Qué gozada! Todavía recuerdo el impacto que me produjo su lectura. Al poco tiempo se agotó esa primera edición y en 1996 apareció la segunda edición, que es la que se puede conseguir hoy en día si se busca con un poco de interés.

Es un libro maravilloso, el tratado más completo y exhaustivo sobre el sufismo, lleno de aforismos, citas, fábulas, caligrafía y poesía arrebatada. Un texto esencialpara todo el que se interese por lo espiritual o la filosofía. El mejor tratado sobre el tema que se puede encontrar, acompañado de un estupendo prólogo de Robert Graves y un prefacio del autor.

¿Qué qué es el sufismo? Pues una rama mística y espiritual del islam, con variantes ortodoxas y heterodoxas, que apareció hacia el siglo IX y tiene sus dos máximos exponentes en el murciano Ibn Arabí (1165-1240) y en el persa Rumi (1207-1273).

Es la corriente mística que, según Asín-Palacios y Juan Goytisolo, inspiró a los grandes místicos españoles, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila. Esa doctrina que aconseja no buscar a Dios en la naturaleza ni en el mundo, sino en tu propio interior, porque allí está. Esa idea enloquecida que proclama que el objetivo del ser humano en la vida es estar ebrio de la divinidad, lleno de amor, enamorado del mundo y andar así por la vida. Delo que se deduce algo que ya sospechaba hace tiempo: que la felicidad es simplemente una cuestión de decisión personal, uno decide ser feliz y lo es. Lo que pasa es que a menudo se me olvida.

Una obra apasionante, llena de entusiasmo e ideas positivas, interesantísima para todos los que se interesan por la espiritualidad y muy recomendable para el resto.

Idries Shah ha sido una figura polémica, hay quien dice que era un auténtico místico sufí y hay quien lo tilda de hábil embaucador. A mí me da igual lo que fuera, lo que me importa es que, aun recopilando ideas, citas y poemas de otros, supo escribir esta biblia del sufismo, emocionante, sugerente e inolvidable. Da igual lo que fuera, lo esencial es que este libro es una joya.

Aquí os dejo un vídeo sobre la figura de Idries Shah y algunos de sus aforismos.


Idries Shah (Shimla, India, 1924-1996) fué escritor y ensayista indio. Hijo de un escritor y diplomático indio-afgano y de madre escocesa, acompañço a su padre en sus viajes desde muy joven y finalmente, se instaló con él en Londres. Tuvo una esmerada educación y las relaciones sociales de su padre le permitieron conocer intelectuales, pensadores y políticos de Asia y Oriente Medio.

Conoció a Robert Graves y a otros especilaistas en temas esotéricos, espirituales y religiosos, como Gerald Gardner y John G. Bennet. En 1964 publicó su gran obra Los sufís, con la que alcanzó gran éxito y reconocimiento. Publicó otras dos docenas de libros más, la mayoría basados en clásicos sufís y estuvo invitado como profesor conferenciante en varias universidades, como las Universidades de California, Génova, la de La Plata y varias instituciones británicas.

Idries Shah

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 25 de mayo de 2019

Breve historia de los colores - Michel Pastoureau y Dominique Simonnet


Título: Breve historia de los colores
Autores: Michel Pastoureau y Dominique Simonnet


Páginas: 126

Editorial: Paidós

Precio: 16 euros

Año de edición: 2005


En realidad este libro más que una historia formal es una entrevista realizada por el periodista e intelectual Dominique Simonnet al gran historiador y medievalista Michel Pastoureau sobre la historia de los colores y su simbolismo en occidente.

Todo el contenido del libro llama la atención y parece mentira que no se le haya ocurrido a nadie analizar y escribir mucho más sobre algo tan influyente, omnipresente y cotidiano como el significado de los colores. El índice en sí, resulta ya sorprendente: para Pastoureau existen culturalmente solo seis colores importantes: azul, rojo, verde, amarillo, blanco y negro. El resto, rosa, naranja, violeta, salmón, marrón..., es interesante pero son simbólicamente secundarios; por cierto, es curioso que su nombre suela proceder de una flor, una fruta o un pez. Por ejemplo, marrón viene del francés marron (castaña), y a veces se llama castaño. El libro está lleno de curiosidades:

El azul ha pasado de ser un color olvidado y menospreciado, por ejemplo en la Odisea no se nombra (el mar es negro) porque no había un término para designarlo, a convertirse en el color más positivo, de la mano de la ONU, la Unión Europea y la policía de muchos países. Es el color favorito de occidente desde finales del siglo XIX. El color favorito de los japoneses, en cambio, es el negro.

En la Edad Media se comenzó a pintar el cielo de azul, fué el color de la Virgen María (que está en el cielo) y de ahí devino en un color muy preferido y en el tono de las niñas. Sí, hasta los años 40, las niñas vestín de azul y los niños de rojo, el color de la acción, la guerra y el uniforme de muchos ejércitos, o incluso de rosa.

Las novias se casaban de rojo hasta que la reina Victoria de Inglaterra se casó con un vestido blanco en 1840. El amarillo se ha quedado con todas los aspectos negativos porque los positivos se las llevó en algún momento el dorado, el color del sol, el oro y el emperador nipón.

De todo el texto nos podemos quedar con varias conclusiones: la gran influencia de la cultura y de hechos fortuitos, que disparan tendencias sociales y cargan las cosas de significados que luego parecen intrínsecos e inamovibles; lo relativo de las convenciones sociales y los símbolos, y a la vez su enorme influencia, y que todos los colores tienen connotaciones positivas y negativas, depende de las circunstancias históricas y sociales el que predominen unas u otras.

Si dudáis de la fuerza de las convenciones sociales, os reto a que encontréis unas zapatillas deportivas para mujer que no tengan algo de rosa o de violeta.

Un libro muy curioso e interesantísimo, que se lee en un suspiro y deja al lector con ganas de leer más sobre un tema que resulta por igual apasionante y revelador. Resulta fascinante saber algo sobre cómo funcionan las sociedades humanas, se generan, modifican y destruyen significados, y la influencia de los símbolos en nuestra vida cotidiana. Una obra fantástica.

Dominique Simonnet, politólogo, escritor y periodista, ha sido Jefe de redacción de «L'Express» hasta 2007 y es autor de  una veintena de novelas y ensayos. Destaca su labor como divulgador de temas tan dispares como el arte, la historia y la política. Ha publicado ensayos muy interesantes sobre los atentados del 11-S a las torres gemelas, la historia del amor o la política estadounidense.

Fué uno de los pioneros el ecologismo con su libro «El ecologismo» (1979), enseña periodismo en la Universidad París V y es presidente de la Asociación de Periodistas Científicos de la Prensa Informativa  (AJSPI).

Dominique Simonnet

Michel Pastoureau (París, 1947) es un historiador francés especializado en la Edad Media. Estudió en la  École Nationale des Chartes de archivos y bibliotecas, y graduó con un trabajo sobre el bestiaro heráldico medieval.

Ha sido archivista y paleógrafo de la biblioteca Nacional de Francia y desde 1983, Catedrático de simbología occidental y Jefe de estudios de la École Pratique des Hautes Études de la Sorbona. Ha publicado más de 20 años sobre la historia de los símbolos en occidente, heráldica, el santoral, numismática y algunos colores, como la historia del azul y del negro. Su gran obra es «Una historia simbólica de la Edad Media occidental», reflejo de 30 de enseñanza especializada. 

Michel Pastoureau

Publicado porAntonio F. Rodríguez. 

miércoles, 6 de enero de 2016

El Reino - Emmanuel Carrère

 
Título: El Reino

Autor: Emmanuel Carrère
 

Páginas: 520
 

Editorial: Anagrama
 

Precio: 24,90 euros
 

Año de edición: 2015

Me dispongo a hablarles a ustedes en este blog, gracias a la amabilidad de Antonio, nada menos que del reino de Dios, o más sutilmente de «El Reino», a secas, como ha preferido denominarlo el avezado escritor parisino EmmanuelCarrère (París, 1957), en el último de sus ensayos. Nuestro hombre, esta vez, no se ha propuesto investigar los orígenes de ningún antepasado ignoto, como antes había hecho en «Una novela rusa», sino algo… todavía mucho más complicado… ¡ni más ni menos, que dar con el paradero de Cristo! Así es, Carrère, en «El Reino», persigue la ardua misión no sólo de localizar a Jesucristo y bosquejar a grandes rasgos la cronología de los tres últimos años de su vida, sino también poder exhibir toda una serie de hechos, atribuidos a aquel, de los que podría deducirse su origen divino, metahumano. 

Carrère confiesa en su obra que, luego de haberla recobrado durante los primeros años de su madurez, volvió a perder la fe de nuevo al cabo del tiempo. Entendiendo por fe, en este caso, la creencia en la posibilidad de un Dios supremo y su transustanciación en forma humana, hace dos mil años, bajo la figura de Jesucristo. La primera parte del libro la dedica a explicar a grandes rasgos y a través de lo que a él le fue ocurriendo los motivos a considerar para verse afectado por tales veleidades místicas. Es aquí cuando la proximidad del texto al lector se hace más evidente. Es todo muy contemporáneo.

Pasa luego, el escritor francés, a ocuparse de la palabra revelada y, pese a admitir en repetidas ocasiones que no otro que el de la fe habrá de ser el pilar fundamental -en realidad único- sobre el que va a poder fraguarse la creencia en Dios, tenaz y porfiado parece querer aferrarse sin embargo, deudo de su idiosincrasia racionalista de finales del siglo veinte, a la posibilidad de demostrar esos dos acontecimientos trascendentales (la existencia de la divinidad y su ocasional corporeización en Judea hace unos veinte siglos) a través de una serie de hechos contantes y sonantes. A tales fines, recurre a Pablo de Tarso (sus «Cartas» y los «Hechos de los Apóstoles») y a San Lucas (su evangelio), resaltando ante el lector, aquellos pasajes de los textos citados en los que va a caber apreciarse en la palabra y la conducta de Jesucristo, el profeta, el proclamador, una magnitud mística, unos dones, que, por trascender con creces los que serían propios de la naturaleza de los hombres, solo podrían hallar justo acomodo («justo» en el sentido de racional) en unos designios de origen divino.

Y aunque en nuestro hombre, sometidos a su propio juicio la parábola y el milagro de los que en cada caso se trate, termina siempre por imponerse el escepticismo, llegando al punto de poner en entredicho la figura misma de Jesús el nazareno, por más que un renuncio como ese les podría haber sentado como una verdadera crucifixión a los entusiastas glosadores que lo sirven de guía, no es menos cierto que en todo momento trata el asunto de Cristo, sus prodigios y sus enseñanzas, con tales dosis de cariño y sensibilidad, que, decantándose de manera contundente (que no perenne, desea aclararnos Emmanuel en una de las últimas páginas de su obra) por la total fantasía de la historia que se nos cuenta, nos induce, sin embargo, a creer en ella. Así es, el agnosticismo de «El Reino» va a contribuir paradójicamente, dada la exquisita sensibilidad de Carrère a la hora de exponer los hechos que narra -al punto de preguntarnos si no estaremos, acaso, ante un ultracatólico embozado, je, je…- a que sus lectores podamos «mejorar» nuestra fe en Dios.

Lo cierto es que si Carrère no cree en Dios, sí que lo hace, sí que cree, en todas aquellos personajes como Pablo y Lucas, los primitivos cristianos, que, al margen de glosar la pretendida figura de Jesucristo, cuya existencia, ya lo hemos dicho, él va a considerar incluso cuestionable, se encargaron de propagar entre sus semejantes -a imagen, decían, de su maestro- cierto código ético que de acuerdo a las pautas sociales, políticas e incluso psicológicas imperantes por aquella época, podría ser calificado de estrafalario. El del amor incondicional al prójimo. El amor a todos los hombres.

A modo de punto y final, cabría añadir que encontrándonos, sí, ante un excelente texto, acorde con los derroteros más actuales de esa metaficcionalidad que incita al novelista a transmutarse en personaje de sus textos y, de manera simultánea, convertir a los verdaderos personajes de ficción que los pueblan (aunque en este caso pudieren no serlo tanto) en una especie de vecinos del quinto de los que poder echar mano si se nos termina el detergente, su prosa no llega, a mi juicio, al exquisito nivel de esa otra obra genial sobre el tema que es «El Reino de los réprobos», de Burgess, a la que sí que encuadraría, sin la menor duda, bajo el concepto de clásico atemporal.

En cualquier caso, un magnífico libro: ameno, apasionado y dulce con el que poder hacerse uno una idea aproximada de los primeros tiempos del cristianismo y pasárselo además, lo que se dice, muy bien. Y si se complementa con el de Burgess pues… ¡miel sobre hojuelas!

Emmanuel Carrère

Publicado por Julián Bluff.

domingo, 12 de julio de 2015

Martillo de brujas - Heinrich Kramer y Jacob Sprenger

 Portada de la edición de 1669 

El «Martillo de brujas» (Malleus Maleficarum en latín) es una obra publicada en 1486 y escrita por Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, dos inquisidores centroeuropeos, por encargo del Papa Inocencio VIII (1432-1492). Se trata de un refrito de otros libros y escritos, ampliado y comentado hasta formar una amplia recopilación en 203 páginas sin ilustraciones de métodos y técnicas para luchar contra las brujas. Incluye estremecedoras instrucciones y consejos sobre cómo identificarlas, procesarlas,  interrogarlas, torturarlas y castigarlas. Uno de los libros más espantosos que se han escrito.

Su contenido no se ajustaba a la demonología escolástica y una vez escrito, no resultó del agrado de Su Santidad. Sin embargo, tuvo un éxito arrollador, se convirtió en el manual de todo buen inquisidor y fué un superventas en Europa durante los siglos XVI y XVII, solo superado por La Biblia.

Corrían tiempos oscuros y difíciles, en los que se hizo popular el afán de perseguir y desenmascarar brujas (casi nunca eran brujos), personas que habían pactado con el diablo obtener poderes, dañar al prójimo y propagar la herejía. Sus ecos todavía llegan a nuestros días con esa expresión tan tenebrosa, «caza de brujas», que tiene su origen en aquella época. Volviendo al libro, los principios en los que se basa producen vértigo y causan espanto. 

Por ejemplo, si una mujer es denunciada, ya por eso era considerada culpable al menos de causar escándalo y tener mala fama. Otra idea: se la sometía a tortura y si después de unas cuantas sesiones confesaba ser bruja, su testimono era definitivo; pero si no confesaba, la insensibilidad al dolor era una de las pruebas de estar poseída, así que era igualmente culpable. O el maravilloso planteamiento según el cual el testimonio del esposo, hijos o familiares no era válido si la defendían, porque se suponía que podían estar encantados por la bruja, pero sí que lo era cuando la acusaban de brujería. 

Las pruebas periciales eran de lo más curioso. Una consistía en la búsqueda de la marca del demonio. Se desnudaba completamente a la victima y se pinchaban con un alfiler todos los granos, señales, verrugas y marcas de la piel. SI alguna de ellas no sangraba o no dolía, es que era la marce del diablo y la bruja estaba perdida. La historia solía acabar sí o sí con la quema de la acusada en la plaza pública. 

El texto rebosa misoginia, porque naturalmente, la mujer tiene un intelecto más débil que el hombre y es más proclive a sucumbir ante los ataques del maligno. Y no está exento de una morbosa obsesión por el sexo, porque no se explica si no el que se dediquen varias páginas a describir el acoplamiento de las brujas con el diablo y cómo obtienían placer en ello.

En fin, un compendio espantoso de crueldad, supersticiones y fanatismo, que puede ser útil como continuo contraejemplo de lo que debe ser un Estado de derecho, para recordar que no hace tanto los talibanes éramos los europeos y como muestra de hasta dónde es capaz de llegar el ser humano. Por otro lado, no deja de ser tan curioso como profundamente triste lo machacada que está y ha estado la mujer en un buen número de sociedades y épocas. Terrible. La conclusión lógica es que debemos vigilarnos de cerca a nosotros mismos porque, desde luego si se lee este libro con un poco de atención se llega al convencimiento de que los humanos no somos gente de fiar.

Si os interesa, aquí tenéis el texto completo en formato pdf y dividido en dos partes, parte I y parte II, en una curiosa traducción titulada «El martillo de los brujos».

El aquelarre (1823) de Francisco de Goya

Heinrich Kramer nació en Sélestat, ciudad de la baja Alsacia al sudeste de Estrasburgo, y a muy temprana edad ingresó en la Orden de Santo Domingo. Más tarde fue nombrado Prior de la Casa Dominica de su ciudad natal. Fue predicador general y maestro de teología sagrada. Antes de 1474 fue designado Inquisidor para el Tirol, Salzburgo, Bohemia y Moravia.

Jakob Sprenger nació en Basilea (Suiza), ingresó como novicio en la Casa Dominica en 1452, se graduó de maestro en teología y fue designado Prior y Regente de estudios del convento de Colonia. En 1480 fue designado decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Colonia y en 1488 fue designado Provincial de toda la provincia alemana.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 10 de julio de 2011

El Islam cristianizado - Miguel Asín Palacios

 
Título: El Islam cristianizado 
Autor: Miguel Asín Palacios

Páginas: 543

Editorial: Hiperión      
  
Precio: 70 euros  
  
Año de edición: 1981

Éste es un libro mítico, un texto de esos que todo el mundo cita pero que casi nadie ha leído, entre otras cosas porque no se encuentra en las librerías. Subtitulado como un estudio del sufismo a través de las obras de Abenarabí (o Ibn-Arabí) de Murcia, trata de las conexiones entre el misticismo islámico, o sufismo, y el cristiano, para llegar a la sorprendente conclusión de que existe una relación muy íntima y profunda entre ambos. Por un lado, los místicos musulmanes cristianizaron el Islam, en el sentido de que lo enriquecieron con ideas de Jesús y llegaron a poner en boca de Mahoma frases evangélicas que nunca pronunció. Por otro lado, rastreó y demostró la gran influencia de los místicos sufíes en los grandes místicos españoles, como San Juan de la Cruz y Santa Teresa. Asín Palacios llega a defender que las influencias e intercambios entre los dos misticismos no son solo formales o literarios, sino tambien de ideas y conceptos.

Estamos pues ante un fenómeno de ida y vuelta en el que dos culturas monoteístas dialogan entre sí. Sabido es que la influencia árabe en la cultura española es enorme, y tambien desconocida y oculta. Unas cuatro mil palabras españolas son de origen árabe, palabras tan cotidianas como ojalá, fulano, mengano, zutano, alcalde, almacén, tarifa, almohada, alfombra, taza, jarra, arroz, sandía, aceite, albañil, mezquino y gandul; tres nombres de provincia (Albacete, Guadalajara y Almería) y nombres geográficos tan importantes como Guadalquivir, GuadianaGibraltar y muchos otros.

Miguel Asín Palacios (Zaragoza, 1871-1944) fué un sacerdote, doctor en Teología, Catedrático de Lengua Árabe en la antigua Universidad de Madrid y uno de los más relevantes arabistas que ha habido. Gran erudito y estudioso, analizó el Islam y el cristianismo más allá de lo aconsejable en su época y fué un pionero en el estudio de la cultura árabe-andalusí. Miembro de la Real Academia de la Lengua, llegó a ser Vicepresidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 1939. En una de sus obras clave, «La Escatología musulmana en la Divina Comedia» (1919), defendió la hipótesis de que el escritor florentino se basó en los textos de Ibn al-Arabi para componer su conocido poema.

Publicado en 1931 y editado en 1981, «El Islam cristianizado» es un libro completamente agotado, muy difícil de encontrar en  librerías de segunda mano; cuando se consigue localizar un ejemplar, el precio es prohibitivo, entre 70 y 100 euros, menos mal que suele encontrarse en los fondos de la mayoría de las bibliotecas, al menos en Madrid.

Obra interesantísima y apasionante, que desvela la importancia de la aportación árabe a la cultura española, con consecuencias importantes al menos en la poesía, la novela, la filosofía y la visión del mundo que tenemos. Escrita por un doctor en teología con un rigor notable, es un libro muy recomendable para todo tipo de lectores. 

Miguel Asín Palacios

Publicado por Antonio F. Rodríguez.