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miércoles, 25 de abril de 2018

Crimen y castigo - Fiódor Dostoievski


Título: Crimen y castigo
Autor: Fiódor Dostoievski

Páginas: 706

Editorial: Cátedra

Precio: 12,90 euros

Año de edición: 2009


En el colegio, siendo un niño, tuve que leer un fragmento y me fascinó. En cuanto pude hincarle el diente en la adolescencia, lo devoré con devoción y ahora, lo he abierto para recordar las sensaciones que me produjo, he empezado a leerlo:

«Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de la reducida habitación que tenía alquilada...»

y me ha enganchado de tal manera que me lo he vuelto a leer casi entero. Es una novela maravillosa, profunda y embargante, escrita con un talento enorme, que explota un tema muy poco tratado, qué pasa cuando el protagonista (nosotros en cierto modo por mor de la identificación) está en la miseria, se cree por encima del bien y del mal, comete un doble asesinato, mata a una vieja prestamista, odiosa y explotadora, y a su hemana que le soprende y luego tiene que convivir con el remordimiento del crimen que ha cometido. Al final pasa por todo el proceso de arrepentimiento, confesión, expiación y renacimiento, lo que hace que el lector pase por todo un abanico de emociones y sensaciones.

Una novela tremenda, un descenso a los infiernos interiores que anuncia el título, un texto que conecta con una de las raíces más profundas de nuestra cultura judeo-cristiana: el pecado, la culpa y el remordimiento. Sospecho que esta novela tiene mucho de autobiográfica, es decir no creo que Dostoievski matara a nadie, pero creo que conoció ese tormento de saberse culpable y hay varias circunstancias de su vida que coinciden con la de Raskólnikov, la pobreza desesperada como estudiante, la condena a varios años en Siberia...

Escrita en San Petersburgo a los 45 años, en plena madurez creativa del autor, fué publicada por primera vez por entregas en la revista El mensajero ruso, en 1866, en doce partes, y publicada después como novela completa. Desde el primer momento tuvo un gran éxito, pero no sacó a nuestro atribulado escritor de la ruina económica en la que se encontraba. Su hermano había muerto dejándole una familia que mantener y una deuda de 25 000 rublos y para colmo, la depresión y la ludopatía de nuestro amigo le habían hecho perder grandes cantidades de dinero.

Hay varias versiones cinematográficas, entre las que os recomiendo la dirigida por Josef von Sternberg y protagonizada por el siempre inquietante Peter Lorre en 1935.

Una novela enorme que demuestra que Dostoievski es uno de los grandes, uno de los pocos a los que no resulta excesivo llamar genio, y que hace que la literatura rusa sea todo un mundo en el que se puede estar años buceando. No sé si la habéis leido, supongo que sí, pero si por casualidad no lo habéis hecho os recomiendo que os hagáis un Dostoievski como Dios manda con este libro. Sus más de 600 páginas os sabrán a poco.

Fdor Dostoievski (Moscú, 1821-1881) tuvo un padre autoritario, médico de profesión, y una madre dulce y cariñosa. Cuando tenía 16 años murió su madre de tuberculosis y dos años después, falleció su padre, alcoholizado. Durante muchos años tuvo remordimientos por haber deseado la muerte de su progenitor.

Fué un lector precoz y compulsivo, epiléptico, depresivo, con tendencias obsesivas, ludópata y un caracter apasionado, reunió dos carateristicas que suelen darse en los grandes escritores: un alma atormentada y un talento extraordinario para escribir.

Aunque era un gran escritor, las malas críticas le afectaban demasiado y cayó en la depresión, el juego, el alcohol y la epilepsia. Fué condenado por pertenecer a un grupo subversivo a cinco años de trabajos forzados en Siberia y a servir después en el ejército ruso. Tras seis años de penalidades fué liberado gracias a una amistía general. Siguió llevando una vida bohemia y desordenada, jugando, bebiendo y escribiendo. Se arruinó varias veces, se convirtió al cristianismo, y murió famoso y reconocido como el gran escritor que era.
       
Fiódor Dostoievski

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 21 de agosto de 2017

Herzog - Saul Bellow


Título: Herzog
Autor: Saul Bellow

Páginas: 460

Editorial: Galaxia Gutenberg

Precio: 25 euros 

Año de edición: 2008

Ésta es una de las grandes novelas que he tenido la suerte de poder leer este verano: «Herzog»  de Saul Bellow, un auténtico clásico del siglo XX. Es un libro potente, que arraca con una frase contundente, «Si estoy chalado tanto mejor, pensó Mosés Herzog», y mantiene ese nivel durante más de cuatrocientas páginas.

Publicado en 1964, cuenta en primera persona las reflexiones y recuerdos de un hombre divorciado dos veces, con varios hijos, en plena crisis de los cincuenta, que se siente viejo y fracasado en todos los aspectos de su vida. Pero en lugar de deprimirse, se escapa mediante el humor, la filosofía, una extraña autoestima y un gramo de locura que le salvan de la desesperación. Una especie de funambulista que hace piruetas en el delgado hilo de la existencia. Muy interesante.

Por otro lado, el texto es una especie de liquidación del estilo epistolar, porque está escrito en buena parte como una sucesión de cartas, unas reales otras mentales, que el protagonista nunca llegará a enviar. 

En fin, que uno de los méritos más notables de esta obra singular es la construcción del personaje central, narcisista, masoquista, anacrónico, enfermo, egoísta, perezoso... pero a la vez con encanto y muy humano. Un personaje en el que todos adivinamos que hay mucho del autor, que divaga, parece que pierde el hilo, lleva una vida atrabiliaria y desordenada, a veces parece que le falta un tornillo...

Una novela valiente, difícil y un desafió para cualquier escritor, del que Bellow sale más que airoso, porque compone una obra maestra de difícil clasificación, sorprendente y arriesgada. Llama la atención cómo se mantiene toda la novela con un planteamiento que en principio parecería que no iba a dar para más de cien páginas.

Una novela genial  con un discurso que se instala en el fracaso y las dudas («Sé que escribir cartas es una manía ridícula, pero me dominan mis manías»), y las convierte en la mejor de las literaturas. Muy recomendable para lectores con muchas horas de vuelo, con resistencia para digerir un libro de esta longitud el suficiente bagaje como para disfrutarlo plenamente.

Saul Bellow (Lachine, 1915-2005) fué un escritor canadiense y estadounidense de origen judeo-ruso. Nació en una localidad de Quebec (Canadá), en una familia judía de origen ruso que, cuando él tenía nueve años, se mudó a Chicago.   

Fué soldado en la Segunda Guerra Mundial, estudió Antropología en la Universidad de Northwestern, fué profesor en la de Chicago y se casó cinco veces. Obtuvo el National Book Award tres veces y en el año 1976 el Premio Pulitzer y el Nobel de Literatura, por por la comprensión y análisis sutil que realiza de la sociedad contemporánea en sus trabajos.

Casi todas sus novelas son en mayor o menor medida autobiográficas y reflejan el desconcierto del ciudadano moderno en la sociedad actual. Es uno de los autores estadounidenses más influyentes y una referencia de la literatura judía.

Saul Bellow

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 16 de junio de 2017

Nada - Carmen Laforet


Título: Nada
Autora: Carmen Laforet  

Páginas: 304

Editorial: Espasa-Calpe
 
Precio: 7,95 euros 
 

Año de edicion: 2010

Este es un clásico reciente que todo lector debería conocer. Los años le han sentado bien, y parece mentira que pueda leerse en la actualidad tan cómodamente, en contraste con otras grandes novelas españolas de años posteriores.

Una joven Carmen Laforet (Barcelona, 1921 – Majadahonda, 2004) escribió «Nada» para presentar un manuscrito al Premio Nadal, y consiguió reflejar en él a la sociedad barcelonesa que, pese a su corta edad en aquel momento, tenía muy bien analizada. La podredumbre que asolaba a España en la primera mitad de los años cuarenta, en la pluma de esta mujer, trasciende lo económico para agravarse en el terreno doméstico y convertirse en todo una situación existencial.

Andrea es la protagonista elegida, y la coyuntura que está viviendo en esos instantes la hace merecedora de una novela. Ha dejado su casa y se ha mudado a la de su abuela y sus tíos en Barcelona, donde un nuevo mundo de sensaciones se abre ante sus ojos.

Andrea, con el crispado ambiente familiar, tras describirlo y hacernos partícipes de peleas internas que rozan la truculencia, sale por Barcelona a conocer la ciudad y propone al lector un placentero paseo por una de las urbes más importantes de España en su postguerra.

Entre ese nuevo catálogo de vivencias que se le presenta a Andrea, la aparición de un personaje secundario, con el avance de las páginas del libro, empieza a cobrar una especial relevancia. Ena, amiga de Andrea, que acaba desplazando a la misma protagonista, tiene un lío con otro de los personajes y convirtiendo toda la historia previa en un preámbulo del último tercio de la novela, que es la arte más importante. Como recurso novelesco, la aparición de Ena, me ha sorprendido y gustado a partes iguales, acompañada de un giro en una novela que parecía relativamente conservadora. 

«Nada» en 1944 logró alzarse con la primera edición del Premio Nadal, y su prosa imperturbable en el tiempo de la que he hecho mención al principio, le ha permitido ser considerada a día de hoy, una de las mejores novelas escritas en España en el siglo XX.
                     
 
Carmen Laforet
 
Publicado por Jesús Rojas.

martes, 13 de junio de 2017

La barraca - Vicente Blasco Ibáñez


Título: La barraca 
Autor: Vicente Blasco Ibáñez
 
Páginas: 232

Editorial: Cátedral
 
Precio: 10,75 euros
 


Año de edicion: 2004

La vida de Blasco Ibáñez parece una novela en sí misma, cuajada de episodios novelescos, y el origen de esta novela es uno de ellos. En marzo de 1896, huyendo de la policía después de un enfrentamiento entre la muchedubre y las fuerzas del orden, se refugió en una taberna del barrio valenciano de El Cabañal. Allí, para distraerse en su encierro y mientras las cosas se calmaban en la calle, escribió un relato corto titulado «Venganza moruna», que dos años más tarde ampliaría para dar lugar a «La barraca», una de las mejores novelas de la época.

Publicada originalmente en 1898 por entregas, es una de las grandes obras del realismo social español, en la que se entrecruzan dos grandes temas, que en el fondo son el mismo: el drama de la explotación opresiva que sufría el honrado campesino que cultivaba la huerta sometido al ocioso y despiadado terrateniente de la ciudad, y el atraso de las clases populares de aquellos años. El autor conoció de cerca las condiciones de trabajo de los huertanos, que sufrieron una sequía extrema entre 1875 y 1879, durante la que perdieron las cosechas y se rebelaron contra los arrendatarios que exigian sin piedad el pago de la renta.

Como telón de fondo, se describe en detalle el funcionamiento del centenario Tribunal de las Aguas de Valencia, que celebra sesiones al menos desde el año 960, y la vida cotidiana en la fértil huerta levantina.

El Tribunal de las Aguas de Valencia

En ese contexto, se desarrolla una trama novelesca en forma de terrible tragedia, que avanza inexorablemente como la maquinaria de un reloj hasta el tremendo desenlace final. Denuncia social, realismo, toques costumbristas, reproducción del lenguaje popular y un notable dominio del lenguaje, con interludios llenos de ritmo y musicalidad, que hace que todo parezca natural son los principales ingredientes de esta novela.

Un clásico escrito en diez capítulos muy equilibrados, en los que las descripciones están al servicio y contribuyen al desarrollo de las situaciones dramáticas. Una gran novela, de estructura armoniosa como una sinfonía, dinámica y potente, a la vez realista y poética cuando describe la huerta y la naturaleza. Un libro estupendo de un autor muy notable, bastante olvidado hoy en día.

Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867-1928) fué un político, periodista y escritor español, hijo de aragoneses, famosísimo a principios del siglo XX y hoy bastante olvidado. Lector precoz y voraz, de niño leyó «Los miserables» de Víctor Hugo y decidió ser escritor. Tener lazos familiares con el editor Cabrerizo le resultó muy útil. Estudió Derecho en la Universidad de Valencia, pero nunca llegó a ejercer.

Se hizo revolucionario, masón, anticlerical y descubrió que como orador era un superdotado. En una época en la que los políticos temían a las masas, él las manejaba con facilidad. Era extrovertido, simpático y campechano. Fué diputado durante siete legislaturas, periodista incansable desde los dieciséis años y novelista de éxito. También estuvo encarcelado tres veces por antisistema, revolucionario radical y agitador.

Decidió ser un autor vendido en todo el mundo y se convirtió en el primer escritor de superventas global, con «Los cuatro jinetes del Apocalipsis», con cuyas ventas se hizo rico y famoso en los cinco continentes. Vivió en Argentina, México y en la Costa Azul, donde se compró una preciosa villa.

Desempeñó un papel destacado en la oposición en el exilio a la primera dictadura de Primo de Rivera y escribió un famoso alegato en su contra, «Una nación amordazada». Es uno de nuestros escritores realistas más importantes y prolíficos del cambio de siglo entre el s. XIX y el XX.

Vicente Blasco Ibáñez

Publicado por Antonio F. Rodríguez. 

lunes, 24 de abril de 2017

La sinfonía pastoral - André Gide


Título: La sinfonía pastoral
Autor: André Gide
 
Páginas: 152
 
Editorial: Poseidón

Precio: 1 euro
 
Año de edición: 1947

Publicada en 1919, cuando André Gide tenía cincuenta años, esta novela le catapultó definitivamente a la fama y le convirtió en un escritor de referencia para autores de primera fila, como Camus y Sartre.

Ambientada en Suiza,  es una obra sobria, aparentemente explícita, que cuenta el despertar a la vida, la naturaleza y el amor de una joven ciega que ha estado abandonada en una habitación durante quince años y no sabe ni siquiera hablar, una especie de niña ferina doméstica. No sabemos si es una historia inspirada en un caso real, pero su desarrollo es creíble.

Un pastor protestante, con mujer y varios hijos, la toma bajo su protección, lo que origina un teremoto en su familia y el arranque  de una historia curiosísima. Tierna y delicada, sencilla y a la vez profunda, esta obra se basa en los dos grandes temas que suelen aparecer en las obras de Gide, la religión y los sentimientos no reconocidos, trenzados suavemente en una trama que acaba por afectar profundamente al lector de formación católica.

Este peculiar autor francés se encuentra a caballo entre el siglo XIX y el XX, a medio camino entre la novela clásica decimonónica y la modernidad, y en el aprovechamiento que hace de esa hibridación creo que radica su encanto irresistible. El estilo es espléndido, sencillo, musical y efectivo. La narración corre con ligereza, no tiene nada de paja y va directa al grano, saltando entre los momentos de mayor tensión dramática y el resutado es que bastan poco más de 150 páginas para componer una obra maestra.

Este librito contiene, entre otras cosas, una radiografía de un matrimonio rutinario, la disección de una historia de amor, una crítica solapada de la fé católica más clásica, un hombre que no se entera de nada, como suele pasar, una mujer que se entera de todo y una serie de ideas en forma de frases lapidarias que dan para más de una reflexión: «El animal, cuanto más apegado a la tierra, cuanto más pesado, es más triste»«En los evangelios nunca se habla de colores», «Considera (ella) con inquietud, cuando no con reprobación, cualquier esfuerzo del alma que quiera ver en el cristianismo otra cosa que la domesticación de los instintos», «El único pecado es aquel que atenta contra la felicidad del prójimo o compromete nuestra propia felicidad», «No me importa ser dichosa o no. Prefiero saber».

Especialmente sugerentes son el pasaje en el que la chica ciega trata de describir el paisaje que no puede ver y la escena en la que el pastor trata de describirle los colores estableciedo analogías con la música. Todo el libro juega con la ceguera y el sentido de la vista, hay quien puede ver, pero no percibe sus propios sentimientos y hay quien es ciego, pero sabe leer los corazones.

Una gran novela, escueta y concentrada como pocas, que debe estar en todas esas listas de libros que no hay que perderse. Excelente, todo un clásico moderno.
 
Aquí os dejo una versión de la sinfonía nº 6 de Bethoven, la llamada Sinfonía pastoral (1808), dirigida por el gran Herbert Von Karajan, que juega un papel muy especial en esta novela.


Curiosamente, es un libro que no se encuentra en las librerías y está completamente agotado. Lo he leído en esta atractiva edición del año 1947 de la editorial argentina Poseidón, que he encontrado en mi querida librería Libros Alcaná al módico precio de un euro.

André Gide (París, 1869-1951) fué un escritor francés, académico de la lengua y Premio Nobel de Literatura en 1947.Ya ha aparecido en este blog varias veces. Baste recordar algunos rasgos de su biografía. Hijo de un profesor de leyes, nació en una familia protestante, puritana y bien situada; muy joven se convirtió en un escritor prolífico, bien considerado, que publicaba un libro cada dos años con la precisión de un metrónomo.

A los 26 años se casó con su prima, pero nunca llegó a consumar el matrimonio. Viajó por el norte de África, allí conoció a Oscar Wilde y descubrió su homosexualidad latente. Poco después, lo reconoció públicamente y se convirtió en uno de los primeros defensores de los derechos de los homosexuales.

Fué muy crítico con las condiciones de la explotación colonial francesa e inspiró algunas reformas. Se afilió al Partido Comunista pero se desilusionó completamente en un viaje a la antigua URSS, lo que le granjeó la enemistad de casi toda la izquierda francesa.

André Gide

Publicado por Antonio F. Rodríguez.