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lunes, 31 de julio de 2017

Enfermedades que cambiaron la historia - Pedro Gargantilla


Título: Enfermedades que cambiaron la historia
Autor: Pedro Gargantilla

Páginas: 254

Editorial: La esfera de los libros

Precio: 18,90 euros 

Año de edición: 2016

Estoy de acuerdo con Antonio: en el verano uno puede descansar de autores como Schopenhauer, Faulkner, Mann, y buscar una lectura menos densa, mas liviana para pasar estos calores.

Tal es el caso del libro que os propongo hoy, un recorrido histórico riguroso, bien documentado, a la vez que muy ameno, divertido y refrescante. Por sus páginas desfilan personajes históricos que padecieron enfermedades que influyeron en su conducta, y epidemias que afectaron a una población amplia y que cambiaron o condicionaron el curso de la historia. 

Algunos son bastante conocidos, otros en cambio están poco difundidos como el papel que jugó un paciente con neumonía en el desembarco aliado en Sicilia, la depresión de Carlos V, la posible enfermedad de Goliat. Entre los mas divulgados puedo citar la epilepsia que ayudó a los franceses en la guerra contra Inglaterra en la Edad media, la intoxicación crónica por plomo de los romanos, la mal llamada gripe española que en 1918 causó más bajas en el ejercito americano que las habidas en combate. Trastornos mentales diversos en varios reyes de distintas coronas en Europa, un caso inusual de obesidad mórbida en un rey y su tratamiento radical; y un caso poco decoroso: el ataque de hemorroides que padeció Napoleón en Waterloo y que le impidió cabalgar. 

Todos ellos conforman este libro tan riguroso y serio en su base como entretenido y agradable de leer, pasareis un buen rato con él.

Pedro Gargantilla nació en Madrid en 1972, es licenciado en Medicina por la Universidad Complutense, especialista en Medicina Interna y profesor universitario. Desde hace 15 años publica regularmente artículos de divulgación científica en relación con la historia de la Medicina y sobre personajes famosos, históricos, escritores, pintores, así como estudios de rasgos de enfermedades en obras de pintura. Colabora habitualmente en programas radiofónicos de divulgación científica. Ha escrito varios libros sobre temas médicos de personajes históricos. Es miembro de la Asociación de MédicosEscritores y Artistas.

Pedro Gargantilla

Publicado por John Smith.

sábado, 9 de enero de 2016

Los elementos - Euclides

 
Título: Los elementos
Autor: Euclides

Páginas: 384
 

Editorial: Maxtor 
 
Precio: 21,85 euros
 

Año de edición: 2014

Hoy vamos a hablar de una obra realmente extraordinaria, un libro de texto que se ha utilizado nada menos que durante 2000 años, escrito en el siglo IV antes de Cristo y solo superado en el siglo XIX con la aparición de las geometrías no euclídeas. Probablemente es el texto más difundido y traducido despues de «La Biblia»

Los trece libros en los que se divide reunen todo el saber matemático de la época, lo ordenan y sistematizan siguiendo un modelo lógico que todavía se usa como ejemplo: el método axiomático, que va deduciendo teoremas y proposiciones a partir de un conjunto reducido de postulados fundamentales. 

En el caso de la geometría, desarrollada en el Libro I, Euclides formuló 23 definiciones (como punto, línea o superficie), 5 nociones comunes (axiomas) y 5 postulados.

Los cinco axiomas o nociones comunes son las siguientes:
  1. Cosas iguales a una misma cosa son iguales entre sí.
  2. Si se añaden iguales a iguales, los todos son iguales.
  3. Si se sustraen iguales a iguales, los restos son iguales.
  4. Las cosas que coinciden una con otra son iguales entre sí.
  5. El todo es mayor que la parte.
Y los cinco postulados:
  1. Una línea recta puede ser dibujada uniendo dos puntos cualesquiera.
  2. Un segmento de línea recta se puede extender indefinidamente en una línea recta.
  3. Dado un segmento de línea recta, puede dibujarse un círculo con cualquier centro y distancia.
  4. Todos los ángulos rectos son iguales entre sí.
  5. Por un punto exterior a una recta, se puede trazar una única paralela.
A partir de los cuales deduce toda la llamada geometría euclídea, incluyendo el Teorema de Pitágoras, el que los tres ángulos de un triángulo suman 180º y muchas otras cosas. 

Pero «Los elementos» contienen mucho más:

- El Libro II trata sobre Aritmética.
- Los Libros III y IV sobre círculos y construcciones geométricas con regla y compás.
- El Libro V contiene la teoría de las proporciones.
- El Libro VI aborda las figuras semejantes.
- Los Libros VII, VIII y IX versan sobre Teoría de Números.
- El Libro X habla de magnitudes.
- Los Libros XI, XII y XIII desarrollan la geometría de sólidos y de la esfera.

Para dar una idea de la profundidad de conceptos que contiene, baste mencionar que define el concepto de número primo, demuestra que su número es infinito, define el máximo común divisor y proporciona un algoritmo para encontrarlo, aborda los principios de la perspectiva, las secciones cónicas, la geometría esférica y las cuádricas.

El postulado nº 5, el que se refiere a las líneas paralelas, ha sido muy polémico. Durante mucho tiempo se creyó que era innecesario y que se podía deducir del resto, hasta que en el siglo XIX se demostró que era imposible. Su supresión da lugar a las geometrías no euclídeas (ya contempladas por Gauss) y al espacio curvo, muy ligado a la Teoría General de la Relatividad de Einstein, en la que las masas curvan el espacio, tal y como se ha comprobado experimentalmente.
 
Una obra desmesurada, sistemática y modélica tanto en contenido como en su forma de presentación mediante axiomas, postulados y teoremas. Imprescindible para aficionados a las Matemáticas y muy recomendable para curiosos de todo tipo. En este enlace podéis encontrar el texto completo en español y aquí tenéis una web dedicada a la figura del gran matemático griego.

Página original de «Los elementos» de Euclides

Euclides (325-265 a. C.) fué un matemático y geómetra griego, hijo de Naucrates, de cuya vida se sabe muy poco, salvo que vivió en Alejandría. Parece que se formó en Atenas y dirigió una escuela en Alejandría que pronto se convirtió en la más importante del mundo helénico. La tradición le presenta como un hombre de gran modestia y amabilidad.

Se le atribuyen dos anécdotas de imposible comprobación. En la primera de ellas, el soberano Ptolomeo I le pidió que le que le mostrara un procedimiento abreviado para acceder al conocimiento de las matemáticas, a lo que e lgran matemático respondió que no existía una vía regia para llegar a la geometría. En la segunda, un joven alumno de geometría le preguntó qué ganaría con su aprendizaje. Euclides le explicó que la adquisición de un conocimiento es valiosa en sí misma y siempre trae algún provecho, y para demostrárselo le ordenó a un sirviente que le diera unas monedas.

Está considerado como uno de los más grandes matemáticos de todos los tiempos.

Representación medieval y completmente imaginaria de Euclides

Publicado por Antonio F. Rodríguez

domingo, 2 de agosto de 2015

Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950) - Manuel Castillo y Juan Luis Rubio


Título: Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950)
Autores: Manuel Castillo y Juan Luis Rubio

Páginas: 333
 

Editorial: Vitela
 

Precio: 25 euros 
 
Año: 2015 


Esta libro, escrito por dos profesores  e investigadores de la Universidad de Sevilla, resume la historia de la investigación en España desde un punto de vista organizativo y político, abordando los esfuerzos dedicados a desarrollar esas actividades durante el final de la Restauración borbónica, la Segunda República y el Franquismo.

En 1909 se creó la llamada Junta de Ampliación de Estudios (JAE), bajo la direccion de Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina en 1906 por descubrir las neuronas, con el objetivo fundamental de organizar y financiar estancias de los mejores científicos españoles en la universidades americanas y europeas.

Se creó así un notable ecosistema de científicos e investigadores, como el gran físico Blas Cabrera, los matemáticos Julio Rey Pastor y Luis Santaló, el químico Enrique Moles, Severo Ochoa (Premio Nobel de Medicina en 1959), Odón de Buen, pionero de la Oceanografía y muchos más. Incluso, Albert Einstein aceptó dirigir una Cátedra Extraordinaria en la Univeridad Central de Madrid (hoy Complutense).

Sin embargo, el Gobierno de Burgos presidido por Franco disolvió en 1937 la JAE para «poner la vida doctoral española bajo los auspicios de la Inmaculada Concepción de María». El desmoche que vino después fué espantoso. No sólo fueron los cuatro famosos catedráticos, Agustín García Calvo, José Luis Aranguren, Julián Marías y Enrique Tierno Galván, los perseguidos, fueron muchos más. De 580 catedráticos que había en 1936, 20 fueron fusilados, 150 expulsados y 195 se exiliaron.

Poco después, en 1939, se creaba el Consejo Superior de Investigaciones Científicas bajo la dirección de José María Albareda, miembro del Opus Dei que luego sería ordenado sacerdote, para «la restauración de la clásica y cristiana unidad de las ciencias destruida en el siglo XVIII». Se prohibió «El origen de las especies» de Darwin y se introdujeron algunos párrafos del Génesis en los libros de texto. En el auditorio de la Residencia de Estudiantes fué demolido y en su lugar se edificó una iglesia. En suma, la censura, la escasa visión y la falta de libertad de pensamiento y expresión lastraron gravemente la cultura y la investigación españolas.

Sin embargo, durante años circuló la especie de que la ciencia española anterior a la Guerra Civil española era practicamente inexistente y la Historia aparecia en muchos aspectos una mera prolongación del espíritu del 98. Lamento decirlo, pero me parece que no nos hemos recuperado totalmente de aquella época, nefasta para la ciencia. Todavía está pendiente completar la reforma del CSIC, un organismo de funcionarios-investigadores presidido actualmente por segunda vez por Emilio Lora-Tamayo, hijo de Manuel Lora-Tamayo, Ministro de Educación con Franco y también presidente del CSIC, entre 1967 y 1971. 

Este libro, con un tono militante y reivindicativo, pero con la objetividad que aportan la profusión de citas, datos y pruebas, repasa la historia de esos convulsos sesenta años, lo que no está mal para ayudarnos a conocer mejor nuestro pasado, saber de dónde venimos y no repetir errores cuyas consecuencias ya conocemos.
  
Laboratorio de investigación en los años 60

Manuel Castillo Mayoral es Catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad de Sevilla. Ha estado enseñando en las Universidades de Salford, Manchester, Hamburgo, Querétaro y San Luis de Potosí, y ha desarrollado una larga carrera científica en el campo de la Historia de la Ciencia y de la Técnica, con publicaciones tan curiosas e interesantes como «Bartolomé de Medina y el siglo XVI: un sevillano lleva la revolución tecnológica a América», premiado con el Premio de Investigación Ciudad de Sevilla en el año 2000. 

Juan Luis Rubio Mayoral es Profesor Titular de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Sevilla. Es autor de numerosos artículos de investigación y de varios libros como «Disciplina y rebeldía. Los estudiantes en la Universidad de Sevilla (1939-1970)».
   
Franco junto al Ministro de Educación Joaquín Ruiz Jiménez en la inauguración en 1954 del 
Instituto Nacional de Ivestigaciones Agrarias (CC BY-SA 3.0 Eugenio Morales Agacino's Photographic Archive)

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 7 de julio de 2012

El atizador de Wittgenstein - David J. Edmonds y John A. Eidinow


Título: El atizador de Wittgenstein
Autores: David J. Edmonds y John A. Eidinow

Páginas: 336

Editorial: Península
 
Precio: 23 euros 

Año de Edición: 2001

Este interesantísima obra cuenta el breve encuentro y discusión que tuvo lugar en la Universidad de Cambridge, el 25 de octubre de 1946, entre dos de los filósofos más brillantes e influyentes del siglo, Wittgenstein y Popper, dos gigantes del pensamiento que mantenián posiciones y opiniones prácticamente opuestas. 

Wittgenstein defendía que casi no se puede enunciar ninguna proposición ética o filosófica sin caer en una trampa del lenguaje, y se dedicaba a desenredar la maraña de la lengua y sus problemas, a teorizar. Popper era mucho más práctico; creía que el intelectual debe dar opiniones éticas directas y opinar sobre los temas candentes del mundo que le rodea. La discusión duró solo unos minutos y acabó con un portazo. El libro recoje los testimonios de varios asistentes al tormentoso debate y ofrece una detallada introducción divulgativa al pensamiento y puntos de vista de ambos personajes. El resultado es un texto claro, fácil de leer, muy entretenido y con el que se aprende mucho.

Curiosamente, los dos filósofos tenían muchos puntos en común. Ambos, eran de familia judía, se habían convertido al catolicismo, habían conocido la Viena multicultural y tolerante de entreguerras, se habían dedicado a la enseñanza y eran profesores muy exigentes. 

Ludwig Wittgenstein (Viena, 1889-1951) fué ingeniero, lingüista, enfermero, jardinero, soldado, maestro y uno de los filósofos más geniales e influyentes del siglo XX. Fué discípulo de Bertrand Russell , con quien tuvo una tormentosa relación. De carácter difícil e introvertido, se quejaba de que Russell no le entendía. Nació en una de las familias más ricas del Imperio austrohúngaro, su hermana Gretl fué retratada por Klimt y a su hermano Paul, que perdió la mano derecha en la guerra siendo un consumado pianista, le dedico Ravel su famoso «Concierto para piano para la mano izquierda». Renunció a la herencia familiar y llevó una vida muy austera, casi ascética. 

Con un solo libro de menos de 100 páginas, escrito en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, el «Tractatus logico-philosophicus», revolucionó toda la Filosofía. Sostenía que la mayoría de los problemas filosóficos están mal planteados porque se usa el lenguaje de manera ambigüa e impropia, y dedicó un gran esfuerzo en definir cómo utilizarlo correcta y lógicamente.

Ludwig Wittgenstein

Karl Popper (Viena, 1902-1994) es uno de los filósofos de la ciencia más importantes. Comenzó su carrera como profesor universitario de Física y Matemáticas, pero pronto comenzó a teorizar sobre el método científico. De familia judía, tuvo que huir a Nueva Zelanda cuando el nazismo triunfó en Alemania y Austria. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, su carrera se había orientado completamente hacia la Filosofía de la Ciencia.

Definió el carácter conjetural de la ciencia, que dice que las cosas parecen ser de la manera establecida hasta que se demuestre lo contrario, y su esencial falsabilidad, una teoría para que sea científica tiene que poder confirmarse o refutarse mediante experimentos. Además de sus contribuciones a la Epistemología, fué un defensor de la democracia y de las sociedades abiertas.

Karl Popper

Los autores, David J. Edmonds, periodista inglés licenciado en filosofía y John A. Eidinow, también periodista británico, han escrito en colaboración varios libros de divulgación sobre la vida de filósofos y ajedrecistas, con acierto y bastante éxito.

Un libro de divulgación filosófica ameno y apasionante, que se lee como una novela y sirve como introducción a las teorías de estos dos colosos de la Filosofía. Una obra que hace que uno se aficione a la historia del pensamiento y disfrute con ella. Muy recomendable.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.